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Diseño slow

González, Lorena [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 19, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

Este texto aborda una nueva tendencia en el diseño de indumentaria: el diseño slow. Desde las bases de su filosofía hasta los puntos más importantes de este movimiento pasa por todas las etapas que debe tener un diseño para que sea considerado como tal.

Palabras clave: diseño slow – nuevas tendencias – filosofía slow – slow design – diseño ecológico – cuerpo medio-ambiente – relación cuerpo-entorno – textiles orgánicos – consumidor de sentido.

Paradójicamente a los tiempos que corren, donde lo virtual es casi real, donde vivimos la mayoría del tiempo en un no lugar, donde confluyen en un instante múltiples mensajes virtuales, todos y al mismo tiempo, donde lo instantáneo del pensamiento se refleja en cortos mensajes con un contenido que olvidamos al momento de haberlo publicado, está haciéndose cada vez más presente una tendencia que está totalmente opuesta a la locura de lo mass media y la virtualidad: el diseño slow. Fundado dentro de la filosofía slow, donde lo que se valora además de la estética de un producto es su proceso, el diseño slow también tiene en consideración varios temas: hace su aporte al ecosistema, ya que también incorpora procesos como reciclaje, rediseño de productos de descarte, recuperación de materiales, uso de textiles orgánicos, comercio justo (por supuesto que no todo junto sino que cada diseñador toma los aspectos que le son más interesantes para su objetivo de trabajo). El diseño slow es más que el diseño trabajado de manera artesanal, o lenta, sino que su fin es una verdadera concientización del valor de los procesos y materiales.

Este movimiento empezó siendo una protesta anti fast food y se manifestó en el arte culinario que revalorizaba lo casero y hecho en casa y se extendió a múltiples aspectos de la vida actual. En el aspecto del diseño de indumentaria el pensamiento fundador es que ya existen demasiadas prendas en el mercado hechas de manera automatizada y sin personalidad, lo cual, al pasar la temporada pasa a ser remanente y de allí, a la basura hay solo un paso, lo cual inunda al mercado de más y más basura. Se propone que cada vez más que predominen menos prendas pero de mejor calidad.

Se valorizan los diseños únicos, lo trabajado a mano (esto no quiere decir artesanal ni tener impronta hippie), a veces hecho a la medida, rescatando técnicas olvidadas de bordados, moldería, ensamblado, dando como resultado piezas únicas, atemporales, que resistan al tiempo, que el usuario se reconozca con ellas y que, por ello, no las descarte fácilmente.

A nivel lógica de mercado esto parece casi imposible: ¿Cómo parar la locura de la temporada tras temporada y el recambio que acontece cada seis meses? No es parar, sino desacelerar, quizás cambiar la óptica desde donde se mira: todas las características que hacen a diseño slow son un valor diferencial al momento de comercializar los productos, ya que actualmente hay un usuario consumidor que lo valora y paga por ello.

Opuesto al pensamiento de colección por temporada, donde sólo se valoriza la tendencia y la estética del momento, el diseño slow es inversamente proporcional a esta lógica de mercado; las prendas se valorizan con el tiempo y además el precio que pagó el cliente se amortiza con su uso, precisamente porque lo bueno nunca pasa de moda y tiene más posibilidades de combinación. Es casi una postura de pensamiento el uso de esta vestimenta.

Tomando las palabras de Susana Saulquin en su libro La moda después: “Si el vestido va a ser utilizado en su aspecto relacional con los otros y con el medio al señalarles los propios valores e identidades, entonces el cuerpo volverá a ser considerado por los diseñadores de indumentaria, como lo ha sido siempre para los artistas. Con un cuerpo real, el vestido en su nueva función relacional será auténtico, ya que sabemos después de Paniker que todo realismo lo es de las relaciones. El ser humano será el otorgador y el consumidor de sentido, recuperando lo que significara el consummum, es decir el poder consubstanciarse con el “sumo” de cada uno, y recibir al vestido-modelo en su trascendencia, como diría Baudrillard, no en su intrascendencia de moda seriada.

En la nueva organización relacional el vestido diseñado, al ser real y auténtico dejará de ser un mero informador de variables sociológicas de los usuarios, para convertirse en comunicador de la trascendencia de las personas.”

Algunas marcas importantes ya registraron que los consumidores dan valor a estos temas y ya hay en mercado productos diseñados en base a esta filosofía en ediciones limitadas, jeans con procesos artesanales y que necesitan de menor cantidad de agua para su lavado, con componentes ecológicos, zapatillas que tardan menos tiempo en degradarse que las normales, etc.), hay que ver si no es sólo una campaña de marketing y si lo sostendrán en el tiempo.

Los diseñadores que trabajan en diseño slow no lo hacen como moda pasajera sino que es parte de su filosofía de vida. Hay varias intenciones en el diseño slow: producir una pieza que tenga la impronta de su autor por alguno de los tantos procesos que lo hagan único, que el usuario entienda que está adquiriendo un producto trabajado de manera personal, que sea consciente que no es copia. Para ello, el uso de talleres de confección en donde se trabaje de manera conciente el producto, se lo cuide y que el diseñador pague un precio justo por ello. Se debe controlar que toda la cadena que hace a este movimiento sea lo mas coherente posible con esta filosofía, es decir, si estoy trabajando con textiles naturales, toda la cadena que hace a su producción debe tener el menor impacto ambiental posible. Los textiles deben ser lo más orgánicos que se pueda, estampar o teñir con elementos naturales con la mínima cantidad de productos contaminantes. Tratar de usar productos locales, etiquetería estampada para usar la menor cantidad de cartón; el packaging lograrlo con los descartes textiles, etc, etc. La nueva concepción del vestido como una pieza que va mas allá de cubrir al cuerpo, está planteada de manera clara en los textos de Saulquin, quien plantea un nuevo paradigma de vestido cuando afirma que: “Si se piensa a la vestimenta como un sistema de control de la interacción cuerpo-medio ambiente, entonces el vestido debe ejercer ese control, con la mayor eficacia posible. Esta eficacia que significaba durante la sociedad industrial cumplir con los principios de la moda, está empezando a significar en la actualidad, aunque muy lentamente, la necesidad de cumplir con los parámetros. Entre ellos se destacan como los pilares de la nueva vestimenta, los criterios de funcionalidad, respeto por el cuerpo real, utilización de nuevos materiales y acatamiento a los principios ecológicos.”

Los países desarrollados están a la vanguardia de estos temas, quizás porque no tienen que hacerse problemas por otros temas de necesidades básicas como los países en vías de desarrollo. Pero a favor de estos últimos podemos alegar que en estos países, en la mayoría de los casos, existe un alto grado de conciencia y desarrollo para determinar soluciones de diseño en cuanto a estos temas con alto grado de creatividad, ya que al tener menos recursos se buscan nuevas opciones que nos den resultados similares.

En universidades europeas ya el tema del slow design está siendo planteado como materia troncal en las carreras de diseño de indumentaria. Lo cual confirma que es una problemática que se vislumbra importante para la formación profesional de los diseñadores, contemplando como futura necesidad en los escenarios de consumo de prendas.

La cuestión es que deberemos esperar para poder confirmar si este nuevo movimiento de diseño es sólo una falacia o puede convertirse en algo más serio, que forme un nuevo perfil de diseñador. El tiempo dirá.

Abstract: This essay approaches a new trend in the design of apparel: the design slow. From the bases of his philosophy up to the most important points of this movement it passes through all the stages that a design must have in order to be considered in such a way

Key words: design slow – new trends – philosophy slow – ecological design – average body – relation body-environment – organic textiles – consumer of sense.

Resumo: Este texto aborda uma nova tendência no design de vestuário: o design slow. Desde as bases de sua filosofia até os pontos mais importantes deste movimento passa por todas as etapas que deve ter um design para que seja considerado como tal.

Palavras chave: design slow – novas tendências – filosofia slow – slow design – design ecológico – corpo meio-ambiente – relação corpo-ambiente – têxteis orgânicos – consumidor do sentido.

(*) Lorena González. Diseñadora de Indumentaria (UBA, 2001). Especializada en el diseño de pieles en Dinamarca, tras haber ganado la beca Saga Furs en el año 2003. Profesora de la Universidad de Palermo en el Departamento de Diseño de Modas de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

diseño . indumentaria .

Diseño slow fue publicado de la página 90 a página92 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

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