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La estructura de la Moda

Galletti, Patricia Cecilia

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 19, Agosto 2012, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

La finalidad de este artículo es la reflexión filosófica acerca de los mecanismos de cambio que operan en la estructura de la moda, y cuál es la incidencia de la dimensión contextual en las categorías de lo bello y lo feo. A estos efectos, la ponencia discurre con el apoyo teórico de dos textos clásicos de la filosofía “El Pintor de la Vida Moderna” de Charles Baudelaire y “La estructura de las Revoluciones Científicas” de Thomas Kuhn. 

Palabras clave: moda – bello – cambio – espíritu – contexto – paradigma – consenso – diseñadores.

Lo bello y lo feo como mecanismo de cambio entre paradigmas 

Podemos consensuar que la moda es cambio. ¿Pero cuál es el mecanismo que lo pone en funcionamiento? Según Baudelaire, la moda es el componente variable de lo bello. Esta dimensión mutable de lo bello se trata de algo temporal y situado. Hace referencia a un aquí y ahora, que hace sentido dentro de un contexto histórico, social y geográfico determinado. 

Ahora, ¿qué de lo variable en lo bello nos atrae a tal punto de crear moda? Y ¿qué de eso mismo hace que, de repente, aquello que amábamos ayer, odiemos hoy con la misma intensidad, qué es lo que ocasiona que con idéntica fuerza operen la atracción y la repulsión frente a un mismo fenómeno?

Como dice Baudelaire, la moda, lo mutable en lo bello, nos atrae en tanto presente, en tanto nos identifica con una época y un espíritu determinado. El rechazo por lo antes deseado se presenta en tanto percibimos la incoherencia entre lo que somos, el alma, y el artificio cultural y material que viste nuestra corporalidad, “el traje, el peinado e incluso el gesto, la mirada y la sonrisa (…) forman un todo de una completa vitalidad” (Baudelaire, 2005). 

Es así como diferenciamos entre los pares bello/moda, y feo/ridículo. Al observar un cuadro o una fotografía de otra época apreciamos la posibilidad de que el todo cobre sentido dentro de la proyección de esa imagen, captamos su esencia, su coherencia holística que lo aleja del ridículo. Les propongo un ejercicio, imaginemos por un momento una foto del año 1967, con chicas tomadas de sus brazos, caminando hacia adelante, sonrientes y confiadas, vistiendo diseños de Paco Rabanne, encarnando el futurismo en la moda modificando el perímetro de sus cuerpos con trajes de líneas geométricas, conformados por decenas de pequeñas piezas metálicas, también geométricas. La imagen en su totalidad, materia y espí- ritu alineados para transmitir las aspiraciones futuristas de la sociedad en los años sesenta. 

Ahora les pido que viajemos a la actualidad. Imaginemos que una productora de moda quisiera emular la foto que les describí con anterioridad, busca esas mismas prendas, hace maquillar y peinar a las modelos y les pide que imiten la gestualidad. ¿Sería acaso posible, conseguir el mismo resultado? Seguramente, nos encontraríamos con un dilema, observaríamos que más allá de haber cuidado cada detalle, habría algo de la imagen que no podría replicarse, este componente irrepetible y de carácter inherentemente único es el alma, la identidad con lo bello. Sería francamente ridículo presentar esta imagen como alegoría del futurismo. Quizás podríamos tomarnos la licencia de hablar de un retro futurismo. Pero las expectativas de futuro no serían ciertamente las mismas en las modelos de los años sesenta, que en las de la primera década del siglo XXI. Esta discordancia insalvable, esta desarmonía tiene que ver, tal como dice Baudelaire, con que “la idea que el hombre se hace de lo bello se imprime en toda su compostura” (Baudelaire, 2005) y no solo en la artificialidad. Esta delgada línea separa la moda del disfraz, lo bello/moda de lo feo/ridí- culo. Cada pieza tiene su lugar, encastra dentro de una única estructura, la época y los hombres y mujeres que la vieron nacer. 

El peinado, el maquillaje, la vestimenta, la actitud, forman parte de un mismo sistema, que solo genera sentido proyectado hacia su interior. En esta línea resulta posible trazar una analogía entre la estructura bajo la cual opera el mecanismo de cambio en la moda y la teoría de los paradigmas de Kuhn desarrollada en su libro La Estructura de las Revoluciones Científicas. 

A modo introductorio de la teoría kuhniana diremos que la dinámica de cambio funciona de la siguiente forma, existe un primer momento de preciencia, donde varios paradigmas diferentes coexisten sin que ninguno logre imponerse sobre el otro. Si alguna de las comunidades reunidas alrededor de estas teorías consiguen persuadir a los otros de que su teoría es superadora y capaz de generar un salto cualitativo y cuantitativo en la posibilidad de generación de respuestas y resolución de problemas, concluye logrando el consenso de la comunidad científica. Desde ese momento se legitima el paradigma y queda instaurado un nuevo período de ciencia normal. 

Si al cabo de un tiempo, la puesta a prueba constante de ese paradigma comienza a acumular anomalías, o sea, comienza a ser incapaz de dar cuenta de los fenómenos observados, este modelo entra en crisis y otras comunidades científicas más arriesgadas comienzan a tratar de proponer nuevos modelos de cambio, generando la revolución científica. Aunque los individuos más conservadores de la comunidad científica seguirán usando el viejo paradigma hasta que el nuevo se encuentre lo suficientemente probado y verificado y decante como superador de su antecesor. 

Hecha la introducción, comenzaré con la analogía propiamente dicha. En este caso, la moda es el equivalente al paradigma, el corpus de saberes acerca de qué es lo bello, consensuado por la comunidad de profesionales especialistas en lo bello, los diseñadores. 

Mientras tanto el paradigma/moda represente el espí- ritu de época, interprete el tono social y sea capaz de condensar todas las inquietudes, se mantiene. Durante este tiempo de relativa estabilidad la moda, como cosmovisión del mundo, lanza directrices acerca del modo aceptable de ser en sociedad, tanto en lo material como en lo espiritual. 

Es en este momento de apogeo del paradigma cuando sentimos la belleza en la moda, y nuestra identificación con lo bello hace percibirnos como parte de ese todo que es la sociedad. Vibramos juntos al unísono, y nos dejamos seducir por la aparente armonía. Si alguien se resiste la fuerza de lo Feo/Ridículo caerá sobre él con toda su ferocidad, marginado por el dedo acusatorio de la comunidad especialista en qué es lo bello. 

Cuando el paradigma deja de estar en sintonía y el alma comienza a dejar el cuerpo de esa moda hasta ahora imperante, esta última comienza a declinar, se vacía de sentido y se vuelve incapaz de interpretar y crear identificación en la sociedad. Al igual que en la teoría de Khun, en tiempos de crisis aquellas comunidades de profesionales más osados salen a la búsqueda de nuevos paradigmas, es decir, salen a la caza de nuevas tendencias. Como dice Baudelaire “casi toda nuestra originalidad depende del sello que el tiempo imprime a nuestras sensaciones” (Baudelaire, 2005). Es en estas comunidades de diseñadores donde decanta y se personifica aquello que ya está en el aire. Pero no toda tendencia se convierte en moda, así como no toda nueva teoría en el período de crisis se convierte en el paradigma del período de ciencia normal. Aquella tendencia que mejor interprete el tono de época y sea capaz de generar mayores identificaciones en la sociedad será la que se instale como nueva moda, en un nuevo período de temporal estabilidad. 

Tal como expone Baudelaire “todas las modas son encantadoras, es decir relativamente encantadoras, siendo cada una un nuevo esfuerzo, más o menos acertado, hacia lo bello, una aproximación cualquiera de un ideal cuyo deseo titila sin cesar al espíritu humano no satisfecho” (Baudelaire, 2005), por último hay que imaginarlas en contexto y en acción, solo así se comprenderá el sentido y el espíritu de la moda.

Referencias bibliográficas 

- Baudelaire, Charles (2005) El Pintor de la vida moderna [1863], Bs. As: Alción editora. 

- Kuhn, Thomas (2004) La estructura de las revoluciones científicas [1962], Bs. As: FCE.

Abstract: The purpose of this paper is philosophical reflection on the mechanisms of change in the structure of fashion, and what is the impact of the contextual dimension in the categories of the Beauty and the Ugly. Because of this, the paper runs with the theoretical support of two classic texts of philosophy “The Painter of Modern Life” by Charles Baudelaire and “The Structure of Scientific Revolutions” by Thomas Kuhn. 

Keywords: fashion – beauty – change – spirit – context – paradigm – consensus – designers.

Resumo: O objetivo deste artigo é a reflexão filosófica a respeito dos mecanismos de mudança na estrutura da moda, e qual é o impacto da dimensão contextual nas categorías do Belo e o Feio. A estes efeitos, a apresentação discorre com o apoio teórico de dois textos clásicos da filosofía. “O Pintor da Vida Moderna” de Charles Baudelaire e “A estrutura das Revoluções Científicas” de Thomas Kuhn.

Palavras chave: moda - belo - mudança - espírito - contexto - paradigma - consenso – designers.

(*) Patricia Cecilia Galletti. Diseñadora de Indumentaria (UBA). Licenciada en Antropología Social y Cultural (UNSAM, en curso).

Vocabulario relacionado al artículo:

impacto . moda .

La estructura de la Moda fue publicado de la página 210 a página212 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX

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