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Los cambios de valores en la sociedad actual reflejados en los medios de comunicación

Di Pietro, Camila

(Comunicación Audiovisual)

Escritos en la Facultad Nº81

Escritos en la Facultad Nº81

ISSN: 1669-2306

Diálogo con Artistas Ensayos de estudiantes DC de Teatro y Espectáculo Reflexiones de estudiantes DC a partir de las entrevistas realizadas en la Facultad de Diseño y Comunicación a artistas, creadores y profesionales del Teatro y el Espectáculo.

Año IX, Vol. 81, Marzo 2013, Buenos Aires, Argentina | 96 páginas

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Los cambios de valores de una sociedad encuentran su modo de expansión en los medios de comunicación, es por esto que estos últimos son el espacio en donde se ven reflejadas las modificaciones de los valores. 

Con la evolución de los medios, los valores también se ven transformados. Se trata de una relación interdependiente ya que cuando los valores cambian, los medios se transforman y cuando los medios evolucionan influyen en un cambio en los valores. De esta forma, lo que trataremos de abordar en este ensayo es cómo los cambios de valores que hacen a la evolución, término que puede ser discutido ya que se puede tratar de una retracción, de una sociedad son reflejados en los medios de comunicación. 
Para hacer un análisis más arduo podríamos comenzar definiendo el término medios. Un medio es un agente de transmisión. La telegrafía fue el primer medio de comunicación verdaderamente moderno, seguido rápidamente por la telefonía, la radio, la televisión, la transmisión por cable y satélite, y por supuesto Internet. Todo este desarrollo ocurrió en los últimos 150 años, la mayor parte durante el último siglo con Internet en la última década. 
Hoy consideramos a los medios de comunicación como las instancias masivas de la comunicación, ya sea la prensa, la radio y la televisión en sus modalidades públicas, privadas o comunitarias. 
El estado actual de los medios de comunicación en esta época de globalización, demuestran el papel fundamental que estos tienen en la conformación de la identidad de una sociedad. Es aquí donde se destaca la era de la información digital, que se ha transformado en el nuevo diamante en bruto del mercado de la oferta y demanda. 
La cuestión fundamental es que hoy en día, los medios no venden contenido cultural, es decir, calidad, sino que sólo le dan importancia a los fines financieros, dejando de lado cualquier enriquecimiento del individuo espectador. Esto no sólo se refleja en la televisión, sino también en la radio, el cine, los espectáculos cotidianos, etc. 
Sin embargo, y a pesar de que algunos medios son vistos como lugares propicios para hacer negocios, esto no siempre fue así. Aunque la televisión, por ejemplo, siempre fue un medio para hacer negocios, los programas que antes eran mostrados eran mucho más sanos para la sociedad. Alberto de Mendoza relata “no soy el típico viejo que les va a decir que las generaciones de antes y lo que se mostraba en los medios era mejor porque todo es totalmente diferente”. Miguel Angel Cherutti también reconoce que hay cambios con respecto a la sociedad en donde él comenzó su carrera. Hoy en día, por ejemplo con los contratos con modelos, el género de comedia en todos los medios ha evolucionado, lo que trae tanto cambios a favor como en contra. Por otro parte, Teté Coustarot comenta que el periodismo femenino ha tenido una gran evolución con respecto a décadas anteriores en donde las mujeres firmaban sus artículos bajo iniciales y no con su nombre completo. Estas son todas afirmaciones que respaldan lo anteriormente nombrado, la sociedad y sus valores están en constante cambio y los medios cambian con ella. 
En la actualidad los medios se encargan de venderle los ciudadanos a los publicistas. Es por esto que muchas veces, los contenidos que muestran distorsionan la realidad, fortaleciendo los estereotipos y reduciendo la diversidad de los contenidos distribuidos. 
En este sentido, Teté Coustarot cree que los medios se encargan de deformar a la sociedad al inculcarles, hablando de estereotipos, determinados modelos físicos de cómo ser, lo que trae desordenes alimenticios ya que chicas y chicos que tienen una contextura determinada fuerzan su cuerpo a tener otra. Teté declara que “Vivimos en una sociedad muy enferma en donde decir ¡qué flaca que estás! es un piropo”. 
La globalidad de los medios de comunicación de masa (radio, periódicos, televisión, Internet), se muestran en una función mundialista, no de carácter nacional lo que no ayuda a conformar una identidad de una sociedad determinada. 
Los medios de comunicación deciden cuáles son los temas que merecen la atención del público: desde la política hasta la economía, la nutrición, el sexo y el amor, la violencia, la toxicomanía, la guerra, los deportes, las catástrofes naturales, la religión, etc. 
Uno de los factores más importantes se da en que los medios no cumplen la función de democratización de las sociedades, en cuanto a la creación de un espacio público en el cual las personas puedan participar de asuntos que interesen a la sociedad, de tal manera de realzar la identidad nacional y cultural, promoviendo la libre expresión y lo creativo. 
Es aquí donde nos centraremos tomando una muestra de un medio representativo de todos los medios por los que han transitado los artistas que visitaron la cátedra, en este caso, el medio televisivo parece ser el más apto. 
La televisión ejerce gran atractivo y ha desplazado en cuanto a preferencia del público a los demás medios. En ésta, mediante mensajes subliminales, se ponen a la venta productos, se inculcan estereotipos y formas de comportamiento y se implementan ideas políticas o sociales. Como ya sabemos, la televisión es un medio de comunicación de masas que penetra en la mayoría de los hogares de todas las clases. Es considerado un medio fuerte porque integra imágenes y voz al mismo tiempo. Sin embargo, por poseer esas características, la televisión se ha transformado en un arma de doble filo dada la calidad de programación que transmite sin considerar que, en la mayoría de los casos, sus espectadores se ven moldeados e influidos por lo mostrado, más allá de que la audiencia sean niños, jóvenes o adultos. Así, las imágenes más transmitidas son las que tienen que ver con el sexo, las drogas, el alcohol, la violencia, las guerras, las razas, etc. Esto genera que el estilo de vida de cada persona esté manejada por modelos de nuevos valores y tipos de comportamientos diversos que tienden a ser imitados y no enriquecedores en su mayoría. 
Los publicistas tienen sus ojos puestos en los programas que tienen una buena trayectoria, que ejercen fórmulas comprobadas y que son muy ganadores de audiencia. Ésta es la razón por la cual la mayoría de lo que ofrece la televisión nos parece repetitivo y predecible. Aunque contemos con muchísimos canales de nuestro servicio de cable, la cantidad de ideas que observamos son sorprendentemente limitadas y el cliché es algo constante. En este caso, Alberto de Mendoza destaca que en la televisión actual todo se mueve por el rating, y se generan programas con poco contenido cultural, haciendo que la gente se refugie en ellos. Todo se remonta a una sociedad de consumo, que estira las mismas fórmulas una y otra vez y desemboca en lo que Alberto llama Melodramas ridículos. Sin embargo, la postura de Alberto es con el teatro ya que dispara la TV no educa, el teatro sí. 
En este sentido, Lola Berthet agradece a su madre no haberla llevado a un casting o a un programa de talentos cuando era chica como los que hay ahora ya que “esas personas que salen de esos programas, luego desaparecen”. 
Asimismo Berthet considera que un bajo rating no es sinónimo de fracaso ya que de todo se puede aprender, todo forma parte de la experiencia y revela que “No le encuentro nada malo al éxito, es una gran diferencia, ser exitoso y ser famoso. La fama sí, tiene todo en contra”. Y ve a la tele como una especie de Temaiken, en donde todo puede ser: “De repente haces una saga, y al segundo estás compitiendo con Ricardo Fort”. Y afirma que “si te entregas al canibalismo de la TV, dejas de ser actor”. También cree que a la larga la influencia que tiene la belleza de los actores para ser protagonistas de sagas juega en contra ya que: “El talento es la base de todo, eso hace a un artista”. Incluso comenta que hoy en día acepta papeles, al igual que Arturo Bonín, que la hagan crecer como actriz. Es por esto último que justifica el abandono de su personaje en Botineras, una novela con un alto índice de rating que se transmite por Telefe, en donde la actriz sentía que no estaba contando nada, que su personaje no decía nada interesante. Con respecto a los medios de hoy en día, Patricia Kessler, representante de Patricia Sosa, afirma que estos se encargan de que “el sujeto piense menos para así poder dominarlo más” y también que los artistas son pocos ya que “no hay verdaderos artistas, hay gente que quiere ser famosa”. Pone de ejemplo a Operación Triunfo, “donde se termina el programa, los que salieron premiados no saben qué hacer”. 
Por otro lado, Arturo Bonín explica que “La fama, la trascendencia, es la consecuencia de algo. Es una responsabilidad” y que hoy en día “Lo que compone a la televisión es la excepción. La excepción es noticia”. Es por esto que muchas veces las imágenes mostradas son perturbadoras y trágicas. Imágenes que no es necesario mostrarlas para transmitirlas. Programas que se dejan llevar por, como ejemplo, cuanta más sangre, más audiencia o cuanto más sexo, más público, etc. Los modelos de vida exhibidos o propuestos por los canales de aire son frecuentemente negativos y de muy poco valor humano. El material difundido por la mayoría de los diferentes medios, no sólo la televisión, no es educativo ni realista. Predominan las imágenes obscenas y agresivas, y aparte se muestran indebidamente programas y publicidades que no deberían emitirse fuera del horario de protección al menor. Hoy en día, la televisión presenta antivalores, en donde el elemento más dañino es la violencia, por ende, la falta de respeto al prójimo y un elevado índice de pornografía visual y auditiva que es mostrado en la pantalla día a día. 
Está demostrado que el contenido de los mensajes de la televisión, al menos en el mundo occidental, es de baja calidad artística, con altos contenidos de violencia y agresión y con el único objetivo de obtener mejorías financieras. Con frecuencia se conocen historias acerca de personas que terminan trágicamente, al imitar algún comportamiento emitido por un personaje que han visto en los medios de comunicación. Los niños que ven televisión durante más horas son más agresivos y pesimistas, menos imaginativos, tienden a ser más obesos y no son tan buenos estudiantes como los niños que ven menos televisión. 
Por otra parte, los medios inculcan a la gente la cultura del consumo, en donde los bienes de consumo proporcionan satisfacción y paz mental. También muchos programas mediáticos se dedican a armar peleas entre diversos iconos de la cultura moderna, en donde Miguel Angel Cherutti agrega que el negocio de los medios es provocar peleas y entretener al público pero que para él este no es un motivo de venta de entradas: “La pelea no vende entradas”. Otros programas realizan críticas a cualquier cuestión que se dé en el mund. Según Alberto de Mendoza, “los críticos son profesionales frustrados, critican lo que quisieron hacer en su vida y no pudieron”. 
Es en ese sentido en donde Teté Coustarot expresa que hay una gran falta de solidaridad en el medio televisivo y que “Cuando alguien habla tanto de los otros es porque no tiene discurso propio”, haciendo referencia a los programas de chismes que se inmiscuyen en la vida de los otros. Por otra parte, Lola Berthet cree que “la mediatización es un gasto de energía tremendo” y que la crítica nunca es relevante ya que la gente puede decir inventos para atraer más audiencia, es aquí donde opina sobre la gente que habla en los medios y subraya que los micrófonos son un arma muy poderosa, y que hay que tener mucho cuidado con lo que se dice y hablar cuando se tenga algo relevante y verdadero para decir. 
Aunque la realidad de hoy es que la televisión se ve regida por programas de bajo contenido cultural sin objetivos de desarrollo personal, es necesario aclarar que ésta puede ser un instrumento eficaz para el desarrollo y el enriquecimiento humano. Diversos programas han demostrado que la televisión puede educar, enseñar, ampliar la visión del mundo, promover actitudes y conductas éticas y morales. En esta cuestión Coustarot menciona que el medio radial le da oportunidad de expresarse a todos, algo que no hace la televisión, ya que los espacios siempre están abiertos y el que quiere participar es anónimo y se siente protegido. 
Los medios son el fiel reflejo de una comunidad. Lo que se muestra en los medios es cómo es culturalmente un lugar. Es así que Alberto de Mendoza determina “El teatro es el reflejo de una sociedad, por eso es que tiene un lugar tan importante en ella”. 
Por otra parte, con respecto a la actualidad de los medios en Argentina, la ley de medios audiovisuales está jugando un papel fundamental. Por ejemplo, para Arturo Bonín, “La ley de medios es sagrada ya que se trata de una diversidad de voces, de miradas y la diversidad conforma otra verdad”. Esto tiene que ver con el objetivo de algunos medios de implantación ideológica, en donde no sólo una voz tenga la palabra, sino muchas con las cuales diversos sectores de la sociedad se puedan sentir identificados. Coustarot opina de la ley de medios “Me parece una buena ley pero incompleta. Falta por ejemplo, abarcar las redes sociales como Facebook, Twitter, etc.”.
Además, muchos artistas coinciden en que los medios tienen grandes vacíos ya que por ejemplo faltan varios programas de interés cultural o que integren a parte de la población. Es así que Bonín cuenta que hoy en día no puede elegir un tema social para tratar porque son muchísimos y que la televisión tiene muchísimas deudas con la sociedad. “Es una herramienta muy linda pero muchas veces está muy mal usada”. Por otro lado, Gabriela Acher comenta que en la actualidad hay muy pocos programas de humor, es algo que falta en la televisión, y que deberían haber más comediantes como Laura Oliva o Peter Capusotto. Asimismo, Miguel Angel Cherutti también nota la falta de programas humorísticos como los de antes y la falta de espacios musicales. Incluso Patricia Kessler piensa que sería interesante una transformación en la televisión y que hayan más espacios para toda la música, no sólo lo que vende. A modo de conclusión, podemos citar a Arturo Bonín: “El teatro es de los actores, el cine es de los directores y la TV de los anunciantes” y decir que la sociedad no debe mantener una actitud pasiva frente a los medios de comunicación, sino que debe evaluarlos con espíritu crítico e interpretarlos en una correcta dimensión. Además, las personas deben tener una actitud no sólo receptiva de los medios, sino también deben cuestionarlos ya que son las principales armas de manejo por parte de las grandes corporaciones o muchas veces de los gobiernos, y el dominio nunca es bueno. De este modo, es importante que mantengamos constantemente una conciencia viva frente a los mensajes que recibimos día a día y juzgarlos en base a los valores y contenidos de orden moral. 

Bibliografía 
- Valores y Antivalores en la TV (2004) recuperado de http:// www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=657719 (Fuente: Diario La Nación) 
- Influencia de los programas de TV en niños y adolescentes(2005) recuperado de http://www.monografias.com/ trabajos5/adoles/adoles.shtml 
- Faus Belau, Angel. (1995) La era audiovisual. Historia de los primeros cien años de la radio y la televisión 
- González Martel, Javier. (1995) El cine en el universo de la ética 
- Raboc, Marc y Solervincens, Marcelo (2006) recuperado de http://vecam.org/article683.html 
- Definición de medios del diccionario de la Real Academia Española (RAE) extraído de http://buscon.rae.es/draeI/ SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=medio

(*) El ensayo sobre el espectáculo fue realizado en Julio de 2010, en la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo.


Los cambios de valores en la sociedad actual reflejados en los medios de comunicación fue publicado de la página 36 a página38 en Escritos en la Facultad Nº81

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