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La vocación como base de un futuro profesional exitoso

Escritos en la Facultad Nº81

Escritos en la Facultad Nº81 [ISSN: 1669-2306]

Diálogo con Artistas Ensayos de estudiantes DC de Teatro y Espectáculo Reflexiones de estudiantes DC a partir de las entrevistas realizadas en la Facultad de Diseño y Comunicación a artistas, creadores y profesionales del Teatro y el Espectáculo.

Año IX, Vol. 81, Marzo 2013, Buenos Aires, Argentina | 96 páginas

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Sabrina Perpetua

(Organización de Eventos / Relaciones Públicas)

En este ensayo se presentará la importancia de la vocación
personal en un individuo y cómo ésta influye en el desempeño
de un oficio o profesión. Para lograr este trabajo se recurrirá a
bibliografía de psicología para así entender mejor el proceso de la
formación de la vocación, como también se tomarán testimonios
y experiencias de algunos artistas invitados al ciclo de la cátedra y
por último se comparará con la experiencia personal de la autora.
La diferencia entre el la vocación y el amor “consiste en que
con el amor se siente atracción por una persona; con la vocación
se siente atracción por ejercer una actividad” (Greco,
s.f.). Muchas personas logran encontrar esa actividad de forma
rápida por ejemplo durante su niñez y llegan a concretar
esos sueños en la adultez. Otros individuos toman diferentes
caminos hasta entender cuál es su rumbo profesional y
personal. Las personas menos afortunadas son quienes no
buscan su vocación y se dedican a ciertas actividades sin la
pasión suficiente.
Para poder entender la importancia del encuentro de la vocación
es necesario primero definir lo que ésta abarca. Según
Gerardo González la vocación es:

Un proceso de la personalidad que se va conformando
a partir de las motivaciones, e intereses que genera la
constante práctica social; y que de manera cultural y
afectiva, en un momento dado, conforme a la experiencia
o a la información del medio, nos impulsa a desarrollar
una especialización productiva. (2006, p.25).

La vocación no es necesaria para ejercer un trabajo o profesión,
sin embargo podría influir positivamente en el desempeño
y que éste sea exitoso. De todas formas, el concepto
de éxito es muy subjetivo, ya que cada individuo le otorga
un significado e importancia diferente al mismo. Según la
bailarina Eleonora Cassano, las personas deberían aspirar a
lograr cosas importantes en sus vidas, y con esto se refiere a
ser únicos, destacarse en algún aspecto y lograr mantener el
éxito a través de los años.
Como se ha mencionado anteriormente, la formación de la
vocación requiere de un proceso que vivido por una persona a
lo largo de sus años y es el crecimiento personal, el que lleva
a definir el futuro profesional de este individuo.
Dentro del proceso se podrían identificar tres diferentes etapas
que lo conforman. La primera etapa es la elección de fantasía,
ésta ocurre en los primeros años de la infancia, aproximadamente
entre los seis a once años, en los que los niños se
dedican a imaginar y jugar con pensamientos que no tienen
límites. Aquí la prioridad es jugar a ser grande y se desarrollan
todo tipo de roles, desde un médico, hasta un cantante,
etc. este período no está influenciado por la razón, sino que
el niño desarrolla actividades de gusto personal y aprende a
conocerse jugando. Este conocimiento inconscientemente es
el descubrimiento de aptitudes y habilidades de cada persona,
es decir el mismo niño identifica en qué situaciones y juegos
se siente más cómodo y cuáles no.
Luego comienza la segunda etapa a partir de los doce años
hasta los diecisiete, y aquí los niños y adolescentes son más
conscientes de las cosas que podrían o no realizar, a diferencia
de la primera etapa que está basada en la imaginación.
En este período el joven puede identificar sus habilidades,
ya sean deportivas, artísticas, científicas, etc. Muchas veces
cuando el niño no descubre algún atributo personal con el
cual se desempeñe exitosamente en algún área, éste podría
pensar en que va a fracasar siempre y así frustrarse, por este
motivo es importante el seguimiento de la familia y de los
maestros. En esta etapa se incluyen además las expectativas
de los familiares del adolescente, es decir los ideales que
establecen algunos padres sobre sus hijos y muchas veces
no pueden ser alcanzados o realizados por éstos. Otras veces
los jóvenes se sienten destinados a seguir cierta línea profesional
por una tradición familiar, por ejemplo un abuelo,
padre, tíos, y primos que se dedican a la medicina y entonces
el adolescente podría sentir la obligación de continuar
con esa formación académica, lo cual podría traer consigo
conflictos en los cuales se enfrenten los deseos personales
con los pensamientos racionales inculcados por otros. En
otras situaciones, es la misma sociedad la que impulsa a los
adolescentes a dedicarse a ciertas actividades, subestimando
algunos oficios. Es decir, hay sociedades más liberales y
desarrolladas en las cuales cada profesión es respetada, pero
también existen otras en las que las diferencias sociales están
basadas en el status de las personas dependiendo de su profesión
y puesto de trabajo. Un claro ejemplo de esta situación
era la del director Julio Baccaro, quien sentía la presión por
parte de sus padres para estudiar una carrera como abogacía
por ejemplo, o alguna otra considerada como tradicional. Él
mencionaba que era muy difícil en su época imponerse ante
la sociedad con una profesión atípica, de hecho aún hoy lo
sigue siendo en algunos casos.
Por último existe una tercera etapa a partir de los dieciocho
años que consiste en ver la realidad y analizar objetivamente
las actividades qué se quieren realizar el resto de su vida, en
base a los intereses personales. En esta etapa los jóvenes pueden
ser influenciados o guiados por adultos o pueden decidir
de forma individual. En esta etapa también podría existir el
prejuicio y presión familiar mencionada en la etapa anterior,
sin embargo se considera que el joven es más maduro en este
último período y podría tomar decisiones por cuenta propia.
Esto también dependerá de la fortaleza y madurez de cada
individuo, además de la educación que haya recibido en su
hogar y en el colegio, es decir si esta persona fue estimulada
a crecer, explorar y avanzar, probablemente sea capaz de
elegir de forma consciente y correcta en muchos casos. Aquí
el joven entiende que para lograr los objetivos que ha determinado
como importantes, deberá hacer sacrificios, esfuerzos
y trabajar para conseguirlos. No obstante, podrían sufrirse
frustraciones, por ejemplo en casos en los cuales los padres
presionan a sus hijos para que se dediquen a ciertas áreas, o
también en casos en los que los jóvenes tardan más tiempo en
descubrir su vocación y deben comenzar varias veces. Otra de
las situaciones que podría deprimir a un joven es el fracaso
en una carrera y oficio elegido, es decir en la equivocación de
la elección primaria. En este caso la persona podría sentirse
derrotada o también podría surgir la necesidad de indagar en
otras áreas en las que tal vez tenga más satisfacciones. (López,
2003, pp. 41-44).
Es importante destacar que este proceso es muy variado en
todas las personas, cada uno elabora y procesa su vocación
de forma diferente, en otras cosas, por el contexto en el que
éste creció y se formó.
Un ejemplo es Eleonora Cassano, quien soñaba con ser bailarina
desde los siete años, y fue así como se preparó desde
entonces para lograrlo. Ella contó con el apoyo familiar, ya
que su madre también había sido bailarina, y también tuvo el
talento innato que le permitió desarrollar exitosamente esta
profesión, de todas formas fue Eleonora quien, con una corta
edad, decidió que era el baile la actividad que la apasionaba.
Diferente fue la situación del actor Esteban Meloni, que si bien
quería ser actor desde muy pequeño, comenzó a formarse profesionalmente
siendo ya un adulto. Uno de los sacrificios que
tuvo que realizar para alcanzar su objetivo fue el abandono de
su ciudad natal, Bahía Blanca, mudándose a la Capital Federal.
Otro de los obstáculos que superó Meloni fue el hecho de no
tener contactos en su familia y amigos que tuvieran relación
con el medio artístico. Es decir, en este caso Esteban tenía sus
metas claras sin importar el entorno en el que se encontraba.
Otro caso es el de Vanessa Ragone, que no imaginaba ni
soñaba exactamente durante su infancia con ser en un futuro
una productora y directora de cine y documentales. Ella jugaba
de niña con su padre, creando historias con mucha fantasía
e imaginación. Además su familia la estimulaba a leer y formarse
culturalmente, esto la ayudó a poder desempeñar más
tarde su profesión de forma exitosa. Entonces, más allá de
cómo haya nacido esa vocación, si fue a través de un juego
en la infancia, un conocimiento adquirido en la adolescencia
o por medio de la práctica en la adultez, la vocación es importante
para el desarrollo de la actividad profesional.

Experiencia personal
Si bien yo no pertenezco al medio artístico como sí lo hacen
los invitados al ciclo que hemos podido presenciar durante
la cátedra, me he podido identificar con la mayoría de ellos
en cuanto al encuentro de la vocación. Naturalmente yo no
soñaba con ser relacionista pública, sin embargo algunos de
los juegos de mi infancia podrían estar relacionados a lo que
luego sería mi vocación y futuro profesional. Puedo recordar
que una gran cantidad de juegos se trataban de organizar
situaciones y entretener a terceros. Por ejemplo, una de las
actividades preferidas durante mi niñez era armar y crear obras
de teatro con primos y hermanos en reuniones familiares,
aquí no importaba el contenido artístico en sí mismo, sino
que la supervisión de estos eventos, lograr llevarlos a cabo
para satisfacer a los adultos reunidos. Actualmente puedo
relacionar estos gustos personales con la carrera profesional
que elegí estudiar.
Durante los años de secundaria, me era difícil lograr encontrar
mi vocación, más aún teniendo amigos que ya sabían que
serían abogados, médicos, arquitectos o periodistas. Yo sin
embargo no me sentía identificada con ninguna profesión
tradicional, ni tampoco con las materias estudiadas en el
colegio. Algo parecido le sucedió al actor Daniel Kuzniecka,
quien confesaba haber sufrido en el colegio por no sentirse a
gusto con los contenidos curriculares ni con los profesores, a
pesar de no ser mal alumno. Esta situación era difícil para mí,
porque no encontraba mi lugar a la hora de hablar de un futuro
real, hasta llegaba a sentir que no iba a encontrar nunca la carrera
adecuada para mí. Sin embargo, me dediqué a investigar
todo tipo de carreras no convencionales, entre ellas estaba
la que decidí estudiar, entendí que las Relaciones Públicas
tenían bastante relación con mis intereses y de alguna forma
me atraía, entonces pensé en intentarlo. Tenía mucho miedo al
fracaso, el cual para mí era darme cuenta de que esa no era mi
vocación. Para mí fue un gran desafío el hecho de comenzar a
estudiar esa carrera, ya que vivía en Colombia con mis padres
y tenía que mudarme sola a mi país natal nuevamente para
comenzar con mi vida profesional.
Con el tiempo me fui sintiendo cada vez más cómoda e iba
notando que era la decisión correcta, al comienzo de los estudios
me enfocaba en las notas académicas, sentía que las buenas
calificaciones eran las que validaban mi elección y vocación,
sin embargo, ahora me doy cuenta de que es la pasión por lo
que uno hace, lo que determina si es o no correcta la decisión
tomada. Un momento clave en mi vida fue hace unos pocos
meses, donde tuve que explicarles a otras personas de qué
se trataba la disciplina que yo estudiaba, ya que hay muchos
malentendidos y rumores alrededor de las Relaciones Públicas.
En ese momento fui consciente de la pasión con la que explicaba
esta profesión y ahí me di cuenta que había encontrado mi
vocación. La pasión por lo que uno decide estudiar o ejercer es
impactante, se expresa de diferentes formas, como por ejemplo
Julio Baccaro, quien se emociona cada vez que relata un guión
o dialogo de alguna de sus obras, esas son las situaciones en las
que se puede identificar el amor y la dedicación que le aporta
una persona a su profesión.
Otro de los aspectos importantes con los que me sentí identificada
con algunos artistas invitados, fue con el respeto que se
le da a la profesión que uno elige. Por ejemplo, Teresa Parodi
expresó que muchas veces el músico no es respetado como
profesional, y se lo percibe como una persona que le gusta
divertirse haciendo música como una actividad cotidiana,
mas no como un trabajo profesional. Si bien las Relaciones
Públicas son consideradas una profesión y de hecho se requiere
una formación académica, muchas veces es subestimada
y la sociedad no le otorga la importancia que esta disciplina
realmente tiene. Algunas veces esta disciplina es considerada
como carrera o profesión para discotecas, eventos nocturnos,
etc. sin embargo se omite que es un área muy importante en
las organizaciones. Este tipo de situaciones son frustrantes
para los estudiantes, ya que son ellos quienes se esfuerzan
durante una cantidad de años determinada para concretar y
obtener un título deseado. Muchas veces uno como estudiante
o profesional se tiene que enfrentar a prejuicios y desconocimientos
en la sociedad.
Actualmente estoy terminando mi carrera y me estoy recibiendo
de Licenciada en Relaciones Públicas, sentí que este
era el momento en el que había claramente encontrado mi
vocación y mi función en la vida. Si bien un individuo es
mucho más que la profesión que ejerce, se podría decir que
el hecho de sentirse conforme con lo que realiza día a día,
ayuda a encontrar la felicidad y satisfacción en las otras áreas
de la vida. De hecho, Esteban Meloni dijo en la entrevista
que “la profesión le dio un motivo para vivir, lo hizo crecer
como persona, mejorar sus vínculos y hacer nuevos amigos”.
Considero que el hecho de tener una vocación ayuda positivamente
al desempeño exitoso en un futuro profesional, ya
que el éxito para mí no es ganar cantidades de dinero, tener
títulos internacionales o un puesto de trabajo reconocido
por una parte de la sociedad. Desde mi punto de vista, el
éxito consiste en encontrar un lugar en el cual uno se sienta
satisfecho y lograr ser una persona que ama su profesión y
que más allá de las dificultades con las que se encuentre en
el camino, lucha por crecer y mejorar dentro de esa disciplina
que eligió para que lo acompañe a uno por el resto de la vida.


Bibliografía
- González G., G. (2006). Éxito vocacional, éxito personal.
México D.F.: Panorama Editorial.
- Greco, G. (s.f.). Manual ¿A Dónde Vas?. Citado en: González
G., G. (2006). Éxito vocacional, éxito personal. México D.F.:
Panorama Editorial.
- López B., A. (2003). La orientación vocacional como
proceso: Teoría, técnica y práctica. Buenos Aires: Bonum


(*) El ensayo sobre el espectáculo fue realizado en Diciembre de
2010, en la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad
de Palermo.



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  • La vocación como base de un futuro profesional exitoso fue publicado de la página 72 a página74 en Escritos en la Facultad Nº81
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