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La iconografía religiosa colombiana como nueva fuente de investigación historiográfica

Libeth Flórez Tapias, Diana

Actas de Diseño Nº15

Actas de Diseño Nº15

ISSN: 1850-2032

VIII Encuentro Latinoamericano de Diseño “Diseño en Palermo”. Comunicaciones Académicas. Julio 2013, Buenos Aires, Argentina

Año VIII, Vol. 15, Julio 2013, Buenos Aires, Argentina | 257 páginas

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A lo largo de la historia del hombre, se han encontrado una serie de creencias, mitos, dogmas y tipos de fe mágico-religiosa sobre seres supremos o de inimaginable poder; donde dichos elementos hacen parte de las características propias de una sociedad. Es importante destacar que en dicha sociedad, habita una cultura, la cual recrea una serie de imaginarios simbólicos expresados en objetos de alabanza recordativa, como lo son las diversas manifestaciones artísticas expresados en obras de arte que denotan mensajes de todo aquello que produce y hace el hombre para vivir y sobrevivir.

Determinar la conceptualización de la religión en términos tangenciales, es buscar una relación cercana con

las diversas formas de acción del hombre junto con la interacción de su entorno social y sus modos de vida existencial ya sea con el infinito o con un ser supremo, que comúnmente es llamado dios o dioses. En este orden de ideas, existen varios grupos de investigación a nivel mundial trabajando sobre dicha interacción; en donde es posible destacar, algunas instituciones tales como: Universidad de Huelva y la Universidad de Cádiz en España y La Universidad del Claustro de Sor Juana y La Universidad del Valle de México, en México, entre otras.

Dichos trabajos han querido difundir una memoria colectiva de los actuares expresados en la fe cristiana a través de la investigación en fuentes iconográficas en dónde se identifican algunos componentes descriptivos de las obras como: el nombre del autor, localización, las dimensiones, la técnica, la historia, el estado de conservación y las obras relacionadas con el documento. A partir de estos elementos tipificados en fichas artísticas, los investigadores empiezan a indagar en la estrecha relación que se denota entre el arte y la religión, ya que dicha interacción genera juicios de fe cristiana materializados en objetos artísticos que producen los artistas al mandato de la Iglesia. Este proceso de análisis de fuentes iconográficas ha mostrado la fiel creencia que el hombre y el mundo en el que vive esta juzgado y vigilado no sólo por el dogma de la fe, sino por las expresiones artísticas que son esculpidas para recordar que el mundo que lo rodea fue dado por la voluntad de un dios que muestra el camino hacia la permanencia del bien en medio de una sociedad1.

Ahora bien, si se quisiera establecer o indagar el grado de aprehensión que tiene el individuo sobre los mensajes religiosos que tienen las imágenes que rodea a los centros de acopio espiritual, no se podrá establecer claramente si la fe que profesan estos feligreses o seguidores esta relacionado a un solo dios o varios de ellos, (para el caso católico: Jesús, la Virgen Maria, Los Santos, Los Apóstoles, entre otros; y si revisamos la mitología griega: Zeús, Afrodita, Hera, Apolo, Hefesto, etc.), pues en muchos casos esta forma de expresar una creencia en algo proviene de sus ancestros, que desde tiempos remotos a través de sus pictografías o códices precolombinos expresaron forma de creencia tanto en seres superiores, entes de la naturaleza o fenómenos ancestrales han intentado buscar respuestas tanto a sus mismos comportamientos o al como indagar sobre lo indeterminado.

Haciendo una mirada histórica a dicho proceso de identidad religiosa colombiana, el siglo XIX, fue sin duda un tiempo esencial para el desarrollo artístico en nuestro país, aunque muchos de los casos, este tipo de arte se viera afectado por las coyunturas que atravesasen en ese momento el país y que así como quedan secuelas de guerra en términos humanos y económicos, así mismo ocurrió con el arte religioso que algunos regiones tendió a verse casi aniquilado por la intervención políticomilitar, así como también se expresa en que la iglesia fue igualmente escenario de acontecimientos determinantes en la historia del país; un ejemplo de ello, se dio en el año 1862, en dónde se llevó a cabo la llamada Batalla de San Agustín, la cual las fuerzas liberales utilizaron el recinto para defenderse de los conservadores, resistiendo los ataques durante tres días con un alto costo para el patrimonio artístico2.

Sin embargo, a pesar de los frecuentes ataques políticos en los que se veía inmiscuida la iglesia, los artistas de la época siguieron con su labor iconográfica, es decir, prestaban sus servicios tanto a la Iglesia como al Estado.

Por ello, ya en el año de 1886 el presidente Alberto Urdaneta decide reconocer la labor significativa de los artistas colombianos y organiza la Primera Exposición de Bellas Artes, en donde también se logra contar con la participación de las colecciones de diferentes comunidades religiosas3. Cabe resaltar también, que durante dicho siglo, se destacaron los artistas José María Espinosa y Ramón Torres Méndez, quiénes plasmaron la vida del siglo XIX en sus dibujos, pinturas y miniaturas.

A partir de este legado artístico y del impacto en la colectividad histórica de Colombia, se puede denotar la necesidad de un pueblo y por ende de sus efímeras clases de cultura de la sociedad, el querer registrar visualmente una serie de imágenes pertinente para recordar en el tiempo su identidad de fe y sus formas de creencia grupal. Para tal fin, autoras como Marta Fajardo ha realizado investigaciones concienzudas en torno al arte religioso como manifestación estética de las bellas artes en la memoria histórica colombiana, lo anterior se refleja en la siguiente cita que destaca la relación histórica del arte en la Nueva Granada: El ejercicio de la pintura en la Nueva Granada surge al parecer desde los inicios del período colonial.

La investigación en este campo demuestra cada vez más que las construcciones civiles importantes, y en particular las religiosas, se enlucían con pinturas, primero murales y luego con cuadros y retablos, que más tarde fueron acompañados por esculturas. Los requerimientos de la evangelización propiciaron no sólo la importación de obras, sino también la elaboración de gran número de ellas por artistas locales. Varios trabajos de investigación en objetos religiosos:

Han determinado que los grabados fueron casi la única fuente de inspiración para pintores y escultores coloniales. Era este un medio sumamente apropiado de información y difusión sobre los misterios de la religión. Fue así como los artistas tomaron de estos grabados los modelos para las obras que se les encargaban, apoyándose además en las lecturas religiosas y en las orientaciones iconográficas del clero4.

Todo ello, ha indicado la existencia de diversos elementos de expresión y por ende la religión revierte un majestuoso mundo de imágenes al servicio de la fe; en donde los individuos pertenecientes a una colectividad requieren materializar bidimensionalmente o tridimensionalmente los escenarios en los que estos se mueven y que terminan siendo el legado gráfico de sus elementos religiosos; pues tratar de mostrar el infinito número de significaciones visuales para el hombre sobre su concepto religioso sería desbordar los cimientos de las estructuras religiosas establecidas desde momentos históricos, por ende la necesidad de registros visuales cambias materialmente, pero no esencialmente, es decir, la forma en que se presentan dichas imágenes puede varias de presentación de un cuadro, a una escultura o a una estructura, pero lo que expresan dichos elementos son de categorización superior y desconocida por el ser que rige a cada individuo, el llamado misterio de la fe.

A razón de esto, ha sido necesario crear un vínculo de retratar o esculpir o construir imágenes religiosas que desde un comienzo de la humanidad el concepto de religión identifique la cercanía del hombre con su espiritualidad y el entorno estético del artista; es decir que desde un arte rupestre hasta un arte abstracto han mostrado elementos estéticos que expresan la fe del individuo a través del arte.

Por ello, las imágenes que vemos ahora en los centros de acopio religiosos, llámense templos, iglesias, catedrales, mezquitas, abadías, conventos, etc., son producto de la creencia religiosa y que son de necesidad espiritual para sus feligreses, es decir, las esculturas de los santos, las vírgenes, los ángeles, Dios, dioses, las cruces, los crucifijos y decoraciones artísticas son el resultado de la combinación de arte, historia, religión y cultura. Precisamente de esta interrelación es como surgen las manifestaciones gráficas religiosas, a través de la necesidad del hombre de tener un elemento visual con el cual intensificar su fe y sus creencias, y entonces parte de esto es el arte ya que a través de él se logra una única expresión gráfica de los sentimientos del ser humano.

Entre tanto exista un creer en algo o en alguien, se denotaran diferentes manifestaciones artísticas que expresen la base de concepción espiritual del ser humano, y por consiguiente las investigaciones de los académicos estarán llenas de discusiones teóricas e hipotéticas sobre la naturaleza moral y contextual de estos elementos y no de la riqueza artística que recrean dichas obras de arte. Estos elementos, nos indican una necesidad de búsqueda exhaustiva en la iconografía religiosa para así conocer el entramado social de épocas ya marcadas solo por nuestra memoria a través de un legado patrimonial, que en muchos casos, son valorados por su procedencia europea y no como obras trabajadas por anónimos artistas coloniales colombianos, que han permanecido muchas veces ocultas en grupos familiares que desconocen la procedencia de dichas obras y terminan siendo un objeto más de decoración antiguo.

Estas manifestaciones artísticas localizadas en diversos nichos geográficos, integran el proceso de interacción de religiosidad con las artes y la cultura; para así determinar que nos encontraremos con un mundo inmenso de información que analizándolo, entendiéndolo y traduciéndolo al lenguaje más fácil para nosotros nos daremos cuenta de cómo todas las cosas tienen mucha relación y que muchas veces no lo vemos o nos negamos a verlo. Un ejemplo claro de esta necesidad es cuando entramos a una iglesia y nos hacemos preguntas como: ¿qué es realmente la religión?, ¿quiénes son esos santos? ¿Cuál es la relación arte-religión? El arte no busca la generalidad sino busca lo específico, por ello se hace necesario que la historia oral busque su retórica cultural a través de los iconos representativos que marcaron décadas pasadas y allí es donde se encuentra el arte. Entonces, el investigar cómo es que surgen las manifestaciones gráficas en el aspecto religioso de la cultura del hombre, es una parte académica esencial para lograr dar respuesta a nuestras dudas de origen moralmente religioso, o más bien, visualmente católicas, en dónde parte de su imaginario iconónico para denotar mensajes espirituales y morales del ser humano.

En Colombia, a lo largo de los siglos, se han generado diferentes métodos y estilos artísticos, así como teorías relacionadas con la finalidad del arte para, en algunos casos, reaparecer en épocas posteriores con alguna modificación, por supuesto siempre teniéndose en cuenta los parámetros artísticos occidentales. El arte colombiano, en especial el arte religioso, ha sido objeto de investigación patrocinado en su mayoría por entidades como el Banco de la República, El Instituto Colombiano de Cultura -COLCULTURA y el Museo Nacional de Colombia; los cuales han querido retomar la significación poderosa que puede tener la iconografía de los principales elementos religiosos que rodean a lo largo y ancho de nuestro territorio.

Precisamente, la labor de los nuevos investigadores históricos es seguir mostrando la interconexión temática entre historia, arte y religión, ya que la herramienta esencial a trabajar sería la iconografía, pues a través de ella se puede identificar, clasificar y explicar dichos objetos religiosos así como el significado de ciertas obras de arte.

Resulta particularmente importante para el estudio de obras religiosas y alegóricas, donde muchos de los objetos representados –cruces, calaveras, libros, velas, por ejemplo– tienen un significado especial que a menudo es oscuro o es simbólico.

Históricamente este tipo de temáticas se vinieron gestando en el país desde muy tempranas épocas, pues era necesario que el proceso de colonización estuviera acompañado de las misiones religiosas, las cuales se encargarían de abordar el dogma de la fe cristiana a través de elementos religiosos y más tarde de estructuras arquitectónicas que consolidaran dicha fe. Muchos de estos elementos utilizando para representar un ritual cristiano, representan hoy día valores artísticos, históricos y económicos incalculables, en donde el investigador aborda el estudio de un corpus artístico a través de la ubicación y catalogación de las piezas religiosas (pinturas, esculturas, objetos) de gran importancia para luego someterles a un método de análisis de documentos iconográficos.

Así es como esta indagación sobre la historiografía del arte religioso en Colombia, es más que nada el resultado de la retroalimentación surgida de las investigaciones y análisis elaborados por diferentes estudiosos del tema y que por ende han abordado los conceptos de religión, cultura y artes, que tienen mucho en común y de la cual, de dicha relación, surge todo lo que hoy conocemos como signo de adoración y de alabanza, siendo este el foco principal de la futuras investigaciones históricas-artísticas a realizar.

Notas

1. Monografía de Investigación: Manifestaciones graficas en la relación entre religiosidad y las artes y la cultura. Universidad del Valle de México: Escuela de Diseño Gráfico, 29 de agosto del 2002.

2. Arte y Fe: 1575-1992: Colección de la Orden de San Agustín. Colcultura, Museo Nacional, Orden de San Agustín.

3. Ibíd. P. 39.

4. La pintura sobre láminas de cobre en el Nuevo Reino de Granada. Por: Marta Fajardo de Rueda. Tomado de: Revista Credencial Historia. (Bogotá - Colombia). Septiembre 2000. No. 129

Abstract:

The social studding of the Colombian past is faithfully represented in the patrimonial legacy of numerous works of religious character produced by anonymous local artists during the Cologne. The religious iconography –murals, altarpieces, pictures and sculptures– it shows the interconnection between history, art and religion, his character of sign of adoration and of praise and constitutes a fertile field for future investigations.

Key words:

Religious iconography - Collective memory - Identity - Sign - National History.

Resumo:

A trama social do passado colombiano está fielmente representada no legado patrimonial de numerosas obras de caráter religioso produzidas por anônimos artistas locais durante a Colônia. A iconografia religiosa –murais, retábulos, quadros e esculturas– mostra a interconexão entre história, arte e religião, seu caráter de sinal de adoração e de louvor e constitui uma área fértil para futuras pesquisas.

Palavras chave:

Iconografia religiosa - Memória Coletiva - Identidade - Sinal - História Nacional.

(*) Diana Libeth Flórez Tapias. Historiadora-UIS. Institución: Universitaria de Investigación y Desarrollo – UDI. Bucaramanga, Santander. Grupo de Investigación en Diseño, Imagen y Comunicación Visual- PALOSECO. Colombia.


La iconografía religiosa colombiana como nueva fuente de investigación historiográfica fue publicado de la página 227 a página229 en Actas de Diseño Nº15

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