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Nuevas estrategias para recursos e instrumentos en evaluación

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII [ISSN: 1668-1673]

XV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2007: "Experiencias y Propuestas en la Construcción del Estilo Pedagógico en Diseño y Comunicación"

Año VIII, Vol. 8, Febrero 2007, Buenos Aires, Argentina. | 353 páginas

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González Cansell, Marcela

El uso de la evaluación abarca la vida cotidiana. Para
los docentes, es una práctica que continuamente están
llevando a cabo, en su actividad.
Muchas veces es generadora de conflictos ya que pone
en tela de juicio la institución educativa, la educación
y hasta la tarea de enseñar y la tarea de aprender.
La evaluación no debe ser el instrumento a través del
cual sólo se seleccionan los mejores o se comprueban
cuánto han aprendido los alumnos. Debe ser el medio
por el cual se puede indagar cómo ayudar a quienes
más lo necesitan.
Deberá ser desde lo pedagógico, una instancia indispensable
para mejorar el aprendizaje. Desde este punto
de vista se puede argumentar que el docente debe
trasmitir a sus alumnos que mediante esta práctica,
tendrán conciencia de sus progresos y sabrán si logran
las metas planteadas y/o superan las dificultades que
se les presentan.
Si tomamos en cuenta la definición que nos da el
Diccionario de las Ciencias de la Educación, (Santillana:
1996) podemos decir que “…la evaluación es la
actividad sistemática y continua, integrada dentro del
proceso educativo, que tiene por objetivo proporcionar
la máxima información para mejorar este proceso,
reajustando sus objetivos, revisando críticamente
planes y programas, métodos y recursos, y facilitando
la máxima ayuda y orientación a los alumnos. El
concepto (…) es más amplio que la medición y más
complejo. En efecto, no es sólo una implementación de
una medida en relación a una norma estadística ya
establecida (…) o en relación a unos objetivos o patrones
de conducta (…), sino además, un juicio de valor sobre
una descripción cualitativa”.
Por lo tanto podemos decir que medir, calificar, compensar,
acreditar, promocionar no son sinónimos de
evaluación. Es preciso delimitar, entonces, cada uno
de los conceptos mencionados. Así tenemos que:
Medición: es el proceso a partir del cual se asigna un
número a los sujetos respecto de su práctica.
Calificación: son las notas expresadas en forma cuantitativa
o cualitativa a partir de las cuales se mide o
valora el rendimiento de los alumnos.
Compensación: apunta al fortalecimiento de las
posibilidades de los alumnos
Acreditación: se refiere al reconocimiento institucional
de las competencias adquiridas por el alumno en función
de los logros propuestos.
Promoción: ésta se logra cuando los alumnos han
acreditado todas las materias de un año y/o ciclo.
Con esto, es necesario entender, que no estamos diciendo
que la evaluación deba de prescindir de todos estos
conceptos, lo que estamos diciendo, es que no debe
transformarse en una mera acción de calificación o
asignación de notas, sino en una acción que permita ver
el proceso de enseñar - aprender y de lograr una
metaevaluación.
¿Pero cuál sería, entonces, el verdadero propósito de la
evaluación?
Autores como Avolio De Cols (2000), Beroni, Poggi y
Teobaldo (1995) y Santos Guerra (1998) consideran que
los propósitos de la evaluación son los que se deben
tomar en cuenta para que se logre una enseñanza de
mayor calidad y que los aprendizajes se adecuen a las
necesidades de los alumnos. También serán necesarios
para el control del resultado enseñanza- aprendizaje y
para saber si se cumplió el objetivo o no, y de haberse
cumplido el objetivo saber en qué medida.
El propósito de la evaluación no es sólo el fin de
comprender sino que también tiene que ver con la
valoración de la tarea. Por ejemplo si tomamos la
evaluación de un programa aquí es necesario que
intervengan todos los actores; de este modo se contará
con el compromiso de ellos y se promoverá la mejora
del mismo a través de la participación de todos.
Para este propósito fijaremos metas y objetivos que se
desean alcanzar y estos a su vez actuarán como criterios
que permiten determinar las causas que obstaculizan
el aprendizaje de un alumno. Por lo tanto la evaluación
debe ser considerada como un paso más del proceso de
enseñanza-aprendizaje.
Hasta aquí, creo, que se comprende el propósito de la
evaluación, sin embargo, aún no hemos ahondado en el
¿por qué es necesario evaluar a los alumnos? O entender
¿Cuáles son los roles que cumple el docente y el alumno
en la evaluación?
Para responder a éstas interrogantes muchos de los
docentes toman lo que yo llamo paradigma tradicional
donde evaluar significaba:
1. Ver sólo las conductas observables
2. Rotular a los alumnos en relación con los resultados
obtenidos (buenos, malos alumnos, mediocres, etc.)
3. Fragmenta la actividad del alumno en comportamientos
4. Considera la enseñanza como un conjunto sucesivo
de tareas a llevar a cabo, y
5. Centra al alumno en logros inmediatos.


En la actualidad comenzamos a ver el surgimiento de
un cambio en la concepción del concepto aprendizaje
- enseñanza. La propuesta es entonces fomentar la
reflexión y el pensamiento crítico. Este cambio impacta
directamente en la evaluación, que se convierte en un
proceso de toma de conciencia sobre los aprendizajes
logrados y de los no logrados, para volver sobre los pasos
y reestructurar el conocimiento con el fin de lograr un
aprendizaje significativo donde no lo hubo. Así entendida
la evaluación posibilita a los alumnos identificar
las estrategias que utilizan en la adquisición y comprensión
de los aprendizajes y modificarlas, y al docente
conocer cómo aprenden aquellos, permitiendo ajustar
sus estrategias de enseñanza, evaluar su propia práctica
y así posibilitar el mejoramiento de la calidad en la
educación. Desde esta perspectiva el docente será el
encargado de crear las situaciones que le permitan
potenciar las capacidades del alumno, favoreciendo la
adquisición de conocimientos cada vez más complejos.
Así el alumno aprende por descubrimiento pudiendo
modificar y transferir lo que aprende a situaciones más
complejas. Algunos instrumentos de evaluación que
utilizan hoy los docentes para poder lograr que los
alumnos tengan un aprendizaje significativo dentro del
paradigma moderno son por ejemplo:
1. Mapa conceptual: es un recurso gráfico que permite
representar un conjunto de significados. Proporciona
una síntesis esquemática y ordenada de manera jerárquica
de un tema que posibilita la organización y representación
del conocimiento. El mapa conceptual es
una herramienta de integración y conclusión de lo que
se ha realizado y enseñado en el aula. Es un instrumento
que puede ser utilizado por el docente para:
• Identificar los conceptos claves
• Ayudar a los alumnos a diferenciar la información
significativa de la secundaria
• Fomentar la creatividad de los alumnos a partir de su
elaboración.


2. Red: constituye un recurso gráfico que permite
representar las relaciones de significado que se
establecen entre diferentes conceptos. Lo que lo
diferencia de los mapas conceptuales es que éstos no
determina una estructuración jerárquica de los
conceptos. Este instrumento puede ser utilizado por el
docente para:
• Diagramar el esquema de conocimiento que debe
lograr construir el alumno.
• Establecer la capacidad de profundidad en que van a
ser abordados los conocimientos.


3. Observación: “...La observación es un proceso
intelectual... Este proceso requiere un acto de atención,
es decir una concentración selectiva de la actividad
mental que comporta un aumento de la eficacia sobre
un sector determinado ... Dirigido hacia un objeto –
llamado de observación- el acto de observar es un acto
observado por un objeto terminal y al mismo tiempo
organizador del propio proceso de observación. Aunque
éste consiste siempre en recoger información sobre el
objeto, en el fondo se subordina a otro objetivo... observar
para evaluar un proceso pedagógico, para confirmar
una hipótesis de investigación, para establecer un
diagnóstico... Observar es darse cuanta de cómo nacen
y se articulan los comportamientos de todos los
participantes en una misma situación y de que tiene
cada uno distintas representaciones de esa situación”...
Postic, M y de Ketele J. Observar las situaciones educativas.
Madrid, Narcea, 1998. Al docente le posibilita
reunir información de lo que ocurre en sus clases con el
fin de tomar decisiones respecto de los objetivos de
aprendizaje y las estrategias de enseñanza.


4. Resolución de problemas: es “... la estrategia que
estimula en el alumno la adquisición de caminos
facilitadotes del aprender a aprender, recuperando los
conocimientos previos que posibiliten el objetivo
propuesto. Esta es una postura que promueve cambios
en la estructura cognitiva y que permite superar la
enseñanza cristalizada, transmisiva y reproductiva.
Constituye una propuesta que por sus características
induce a la exploración y la indagación, y que da como
resultado el aprendizaje productivo.
Encarar la actividad educativa mediante la solución
de problemas es poner al alumno frente a situaciones
cambiantes que exijan de él pensar para comprender el
problema, para diseñar estrategias y para decidir sobre
los caminos a recorrer para alcanzar la resolución
esperada”... Mancini, L. L. y Martínez Filomeno, S.(2001)
Nuevos enfoques sobre la enseñanza. Estrategias para
una práctica pedagógica eficaz. Buenos Aires,:
Santillana. Al docente le permite determinar cómo el
alumno construyó su comportamiento a partir de explorar
la solución a la que arriba, e identificar cómo fue
planteada la situación de aprendizaje.


5. Entrevista: “... es un método de evaluación no
estandarizado, subjetivo y no cuantificable en el cual
los resultados son individuales y carecen de objetividad
para compararlos con la norma, así la entrevista actúa
como instrumento para la obtención de información
personalizada; como un contexto especial de relación
directa de persona a persona”... Avolio de Cols, S. La
evaluación del aprendizaje en el marco de los proyectos
de aula. Buenos Aires, Marymar, 2000.
Al docente le permite saber por qué los alumnos actúan
de la manera en que lo hacen, conocer la visión que
tienen los alumnos respecto al docente y hallar explicaciones
a las distintas maneras de actuar de ellos.


6. La metaevaluación: “este concepto fue desarrollado
inicialmente hacia fines de la década del `60 por el
especialista Michael Scriven y se define sencillamente
como el proceso de evaluación de las evaluaciones. Su
objetivo es asegurar la calidad de la evaluación y promover
una mayor comprensión en la actividad evaluativa.
El prefijo meta del griego significa junto a, después
de, y también más allá” (Marta Libedinsky. Novedades
educativas N. 153 septiembre 2003).
“La metaevalución se presenta así como una evaluación
en la que es posible, gradual y responsablemente,…
hacer visible lo cotidiano”… Santos Guerra, 1993. En el
mismo se tienen en cuenta todos los aspectos vinculados
con las prácticas de la evaluación: los criterios, las
estrategias aplicadas en el acto de evaluar, los instrumentos
administrativos, los modos de calificar, etc.
Permite identificar los abusos, las contradicciones, los
problemas y los desajustes de esta práctica.
Santos Guerra nos dice que la metaevaluación exige la
movilización de un conjunto complejo de aspectos
institucionales y requiere por lo tanto la explicación
de una serie de condiciones específicas y particulares
del sistema educativo en el que se lleva a cabo.
El metaevaluador es la persona o grupo de personas
encargadas de evaluar la evaluación, para garantizar
de ese modo la calidad de la misma, y emitir juicios de
valor sobre su ejecución y lo que representa el acto de
evaluar (preparación, desarrollo, investigaciones de las
evaluaciones, etc.).
La metaevaluación tiene como finalidades: garantizar
la calidad de los servicios educativos, señalar el camino
para el mejoramiento de la profesión, promover una
mejor comprensión de la acción de evaluar.


7. La heteroevaluación: comienza con un diagnóstico
al iniciarse el alumno y/o alumnos y esto lo tomará el
docente y/ o docentes como punto de referencia para el
desarrollo del programa, culminando al realizar la
evaluación final. Esta evaluación sería un proceso
interactivo entre alumnos y profesores


8. Utilización del portafolio: es un instrumento que sirve
para que los alumnos y los docentes puedan hacer una
evaluación constante o regular acerca de los aprendizajes
realizados durante el curso.
Así estimula la activa participación del alumno en el
proceso de evaluación, proporciona evidencias tangibles
estimulando la reflexión, la comprensión y producción
de textos y la resolución de problemas.
Permite evaluar el producto y el proceso de aprendizaje
al mismo tiempo. Es una evaluación de trabajo recopilado
en el tiempo y permite la comparación entre el
principio y el fin; dejando de ser una evaluación estática
para ser dinámica y facilita la tarea docente mediante
la observación de cómo los alumnos progresan. También
esto le permite reflexionar al docente sobre los contenidos
dados y de ésta manera ambos docentes y
alumnos pueden perfeccionarse.
Las presentaciones incluidas en el portafolio pueden
ser producciones escritas, gráficas, videos, entre otras.
El portafolio promueve la autoestima, ya que el alumno
se siente reconocido como participante de su evaluación
y disminuye los niveles de ansiedad que caracterizan a
otros tipos de evaluación.


9. Autoevaluación: Son las actividades llevadas a cabo
por uno mismo. Es un proceso reflexivo, que hace que
volvamos sobre sí mismo y que nos permite ser el
protagonista directo del proceso evaluativo. Esto entonces
implica un aprendizaje, pero es necesario primero
generar una actitud favorable sobre esto, es decir, que
el involucrado debe tener claro el porqué para poder
llevarlo a cabo. “La autoevaluación así concebida debe
tener dos condiciones básicas: una relacionada con la
capacidad de objetivar las acciones realizadas, y la otra
ligada a la responsabilidad al compromiso... la autoevaluación
lleva implícita un proceso reflexivo que
tiene diferentes formas de ser analizado, de acuerdo
con la naturaleza de las metas que orienta la acción, es
decir, de acuerdo con el proyecto en el que se inscribe”...
Palou de Mate, M “La evaluación de las prácticas
docentes y la autoeva-luación”. En: Camilloni, A y otros.
La evaluación de los aprendizajes en el debate
didáctico contemporáneo. Buenos aires, Paidós, 2001
Es importante destacar que la autoevaluación no es
exclusiva de los alumnos sino que también se da en el
ámbito institucional.
En la medida que el aluno vivencia su proceso de
aprendizaje como un acto permanente de construcción
y revisión de su proyecto personal de desarrollo, y se
mantiene atento y autocrático a los cambios producidos
en él, se da sentido y significado a la autoevaluación.


10. Coevaluación: esta práctica es el proceso de evaluación
entre pares. Sería la instancia reflexiva colectiva
y para ello se necesita dos o más personas que
compartan lo mismo. Lo importante acá es que pueden
emitir juicios de valor y emitir decisiones para mejorar.
Esto hace sentir a los alumnos más seguros especialmente
si son jóvenes y hace a su vez que se aúnen en un
trabajo cooperativo con sus pares con los que comparten
deseos o interese.
Todo esto nos hace repensar la evaluación como un
nuevo paradigma renunciando al uso de la evaluación
como factor de poder para abrirnos a un proceso, al
profundo análisis de prácticas evaluativas, al equilibrio
entre lo que se enseñó, lo que se piensa que se enseñó,
lo que los alumnos esperan aprender, aquello que los
alumnos aprendieron y lo evaluado. Así se establecerán
fortalezas y debilidades, se continuará en el camino de
los objetivos o se volverá atrás sin malestar, implementando
otras acciones para llegar a la meta.
Tengamos presente que “…Para mejorar la evaluación
hay que partir de la incertidumbre sobre la forma de
entenderla y de practicarla. De esa incertidumbre surgirá
la preocupación por la indagación que permita al
profesor comprender el sentido de las prácticas evaluadoras
que realiza. De esa comprensión surgirá casi
inevitablemente el perfeccionamiento profesional y las
decisiones de cambio…” Miguel A Santos Guerra (1998)
La Evaluación: Un proceso de Diálogo, Comprensión y
Mejora.



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  • Nuevas estrategias para recursos e instrumentos en evaluación fue publicado de la página 154 a página156 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII
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