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El portafolio, instrumento de evaluación para promover la reflexión

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII [ISSN: 1668-1673]

XV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2007: "Experiencias y Propuestas en la Construcción del Estilo Pedagógico en Diseño y Comunicación"

Año VIII, Vol. 8, Febrero 2007, Buenos Aires, Argentina. | 353 páginas

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Sigal, Celia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

En los últimos años escuchamos hablar muy asiduamente
de “portafolios”. Se usan portafolios en varias profesiones
para recoger muestras típicas o ejemplares de actuación.
Los accionistas hablan del portafolio de un cliente, los
estudiantes de arte arman un portafolio para una clase o
una entrevista de trabajo, las personas que anuncian,
publicitan o venden llevan portafolios a las reuniones
de trabajo. El propósito general es coleccionar y desplegar
una serie de materiales que se han recogido o producido
(Farr, 1990)
Pero, ¿A qué nos referimos cuando hablamos de portafolio
en educación? Generalmente se lo define como una
colección de evidencias que no solamente resumen el
trabajo académico sino que explicitan procesos de
aprendizaje personal, describen procesos metacognitivos
individuales y grupales, presentan juicios de evaluación
acerca del desempeño integral, valoran el logro de objetivos
y el desarrollo de competencias y establecen metas
futuras de desarrollo personal y profesional.
Arter y Spandel (1991) definen el portafolio como una
colección determinada de trabajos del estudiante que
muestra, tanto a él mismo como a otros, sus esfuerzos o
logros de aprendizaje.
Engel (1990) pone el énfasis en el hecho de que las
muestras de trabajo satisfacen la necesidad de demostrar,
con testimonios concretos, la responsabilidad del estudiante,
al tiempo que reconoce y apoya el progreso
individual. Estos testimonios dejan huella del progreso
del estudiante, en otras palabras, ellos siguen el éxito
del alumno y no su fracaso.
Para que los portafolios no pierdan su valor para estudiantes
y docentes, convirtiéndose en simples archivos
de trabajos del alumno, se debe considerar detenidamente
qué elementos se incluyen en los mismos, así
como el proceso de selección y el uso que se hará de la
información incluida.


Aspectos característicos del portafolio
• Utilización de la reflexión, oportunidad que se le da
al alumno para aprender a través de su propio proceso de
aprendizaje. Por medio de la reflexión sobre las propias
acciones el estudiante puede comprender los factores
que explican que los resultados obtenidos en la realización
de una tarea sean favorables o desfavorables.
• El estudiante tiene una amplia participación en el
armado del portafolio. Esto implica que es él mismo el
encargado de seleccionar el contenido del portafolio.
• El portafolio refleja y representa la actividad del
aprendiz. Incluye testimonios de que se produjo un
aprendizaje con el material que el alumno está dispuesto
a publicar o a mostrar.
• El portafolio provee una base para la comunicación.
Los estudiantes comparten lo que piensan y sienten sobre
su trabajo, su entorno de aprendizaje y sobre ellos mismos.


Debido a que la reflexión ocupa un rol importante en el
portafolio y sin ella no hay portafolio sino una carpeta
de tareas, hay necesidad de ampliar lo escrito hasta aquí.
La fuente del concepto reflexión es la palabra latina
reflectare, cuyo significado es “mirar atrás.”
Dewey definió pensamiento reflexivo como “examen
activo consecuente y prudente de creencias o de conocimientos
demostrados a la luz de la objeción que apoyan
en este punto de vista y las conclusiones que de
ella se desprenden.” (Dewey, 1933). Siguiendo a este
autor, se supone que la reflexión despierta cuando el
hombre se encuentra en situaciones de prueba, depresión,
falta de equilibrio cognitivo, dudas y esfuerzos.
“La posibilidad de auto - reflexionar en los procesos de
pensamiento, juega un rol central en la resolución de
problemas y el desarrollo intelectual” (Durst, 1989).
La reflexión está considerada un medio para convertir
la experiencia en aprendizaje, y ella es importante
también en la construcción del conocimiento y en el
mejoramiento de las capacidades metacognitivas, las
que permiten que las personas conozcan acerca de cómo
funcionan sus propios procesos cognitivos; es una
cognición de segundo orden, es decir un pensamiento
sobre el pensamiento.
Los especialistas están de acuerdo con que se puede
favorecer el desarrollo de un ser humano reflexivo con
ayuda de orientación y ejercitación. Por ello hay que
ofrecer a los estudiantes oportunidades de reflexión en
diferentes contextos.
El portafolio otorga al alumno oportunidades variadas
de reflexionar.


Organización del portafolio
En el proceso de construcción del portafolio se incluyen
diversos elementos: fijación de objetivos, guías para el
alumno, categorías de inclusión de temas, estructura
del portafolio, encuentros docente - alumno, etc.
La organización del portafolio es de suma importancia.
Se puede organizar los elementos por temas, por objetivos,
según un tipo de producto o de acuerdo a cualquier
otra categoría elegida por el docente y/o el estudiante.
Hay que destacar que el alumno toma parte activa en la
determinación del modo de organizar el portafolio, y
éste es ya un buen motivo para utilizar el portafolio.
No existe limitación en cuanto a la variedad de elementos
que pueden incluirse en el portafolio. Se trata de
una inclusión amplia y variada de elementos que atestigüen
que hubo aprendizaje. Cada documento que señala
un cambio y desarrollo a lo largo del tiempo sobre la
comprensión del alumno, sobre su posibilidad de utilizar
los conocimientos que adquirió, sobre sus habilidades
y sus logros, es conveniente incluirlo en el portafolio.
Al finalizar el proceso, el portafolio debe incluir sólo el
material que el alumno está dispuesto a publicar o a
mostrar.


Estructura del portafolio

A pesar del hecho que no hay un portafolio idéntico a
otro, el portafolio está organizado de acuerdo a una
estructura generalmente aceptada.
Esta estructura incluye una portada, palabras de agradecimiento,
índice, carta de presentación a los lectores,
elementos ordenados de acuerdo con cada organizador,
borradores, reflexiones y resumen.


Usando el portafolio en evaluación
Para que no sea un simple archivador de trabajos del
estudiante es fundamental tener en cuenta el uso que
se hará del portafolio. Según Murphy y Smith (1990),
pueden usarse portafolios para promover el aprendizaje
a través de la reflexión y para evaluar aprendizaje.
Los usos relativos a la evaluación se refieren a guardar
huella de qué es lo que los estudiantes saben y pueden
hacer.
El docente debe tener una idea clara de metas a lograr
para los estudiantes. Si puede responder a la pregunta
sobre su visión de éxito para sus estudiantes, el proceso
de crear portafolios le será más fácil.
La explicación clara y completa de los criterios de
desempeño esperado es esencial ya que ayuda a articular
una visión clara de las metas del docente con respecto
a los estudiantes y un vocabulario para comunicarse
con ellos en relación a estas metas.
Luego del esfuerzo invertido en la preparación del portafolio,
se recomienda que el docente provea al alumno
de una devolución que va más allá de la entrega de la
nota. Puede detallar por escrito los puntos de fortaleza
y los puntos de debilidad del portafolio, crear un perfil
de posibilidades del alumno y agregar sus observaciones
al portafolio. Puede también proponer objetivos a futuro.


Posibilidades de calificación
Hay varios caminos para calificar los elementos aislados
y el portafolio completo:
1. Se califican los elementos antes que sean incluidos
en el portafolio.
2. Se califican sólo los elementos que se incorporarán
al portafolio.
3. De los elementos que se incorporan al portafolio se
califican sólo aquéllos que fueron elegidos por el
alumno y el docente. El resto de los elementos no es
calificado, pero es posible utilizarlos para tener una
imagen más completa sobre el alumno.
4. Se califica el portafolio completo en base a criterios
como organización, reflexión, autoevaluación, constancia,
inversión, etc.


Las ventajas de la evaluación por medio del portafolio.
De lo dicho hasta aquí y de la experiencia de los que
trabajan con portafolio, se puede proponer una lista de
ventajas que caracterizan la evaluación por medio del
portafolio:
• Constituye un testigo del progreso del alumno a lo
largo del tiempo, que refleja la calidad del aprendizaje
que continúa toda la vida.
• Es un testigo a las posibilidades del alumno de utilizar
el conocimiento y no sólo de manifestarlo.
• Se focaliza en aquello que puede hacer el alumno. El
énfasis está puesto en los aciertos y no en los errores.
• Posibilita al alumno a ser activo en la elección de
trabajos, en la clasificación y la forma de su presentación.
Se respeta la opinión del estudiante y se confía en él.
• El alumno aprende a desarrollar criterios y standards
de evaluación.
• La evaluación por medio del portafolio provee una
imagen clara y comprensible, diferente a una calificación
numérica.
• En el trabajo con portafolios el alumno atraviesa un
proceso de reflexión, hecho que contribuye al desarrollo
de la conciencia metacognitiva y la construcción de
sus conocimientos.


Conclusión
En la búsqueda de estrategias facilitadoras del “aprender
a aprender”, el portafolio emerge en el panorama educativo
como una valiosa herramienta para el seguimiento,
análisis y autorregulación del aprendizaje de
un individuo.
El portafolio se configura como un contenedor que agrupa
un conjunto de documentos, anotaciones, reflexiones,
gráficos y todos los elementos que, elaborados por el
estudiante y guiadas por el docente, se ordenan para ir
evidenciando la evolución y el progreso individual así
como el grado de consecución de los objetivos planteados
en cada entrega y las estrategias que emplea el alumno
para la indagación, el desarrollo del pensamiento reflexivo,
el análisis y las elaboraciones que evidencian el
grado de aprendizaje experiencial, reflexivo y crítico.
El portafolio es un instrumento que permite favorecer
procesos tales como el pensamiento crítico, la comunicación,
la investigación, la lectura, la escucha, el habla,
la lectura y la escritura. Permite que el estudiante se
sienta actor y partícipe de su propio aprendizaje.
Es un desafío necesario que puede generar grandes
posibilidades aunque también puede derivar en frustración
si no se supera la noción del portafolio como un
simple coleccionador de materiales, quedando reducido
a un sofisticado contralor del cumplimiento de instrucciones,
y su evaluación al mero ejercicio de verificación
de la presencia o ausencia de tareas.



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  • El portafolio, instrumento de evaluación para promover la reflexión fue publicado de la página 303 a página304 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII
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