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Diseñar el espacio Didáctica de la percepción espacial y el proyecto tridimensional

Céspedes, Roberto [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

ISSN: 1668-1673

XV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2007: "Experiencias y Propuestas en la Construcción del Estilo Pedagógico en Diseño y Comunicación"

Año VIII, Vol. 8, Febrero 2007, Buenos Aires, Argentina. | 353 páginas

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En las disciplinas del Diseño parece que resulta más sencillo el desarrollo de la bidimensionalidad que la actividad tridimensional. Es habitual que la influencia de la tarea gráfica condicione fuertemente la actividad proyectual. No sólo los prototipos gráficos, sino también aquellos vinculados al hábitat - al ser representados en plantas y vistas - son tratados como elementos planos a componer con las leyes propias de la proyectual planimétrica.

Sin embargo, tanto en unas como en otras especialidades del Diseño, al avanzar sobre los envases, los productos industriales, la indumentaria, la publicidad tridimensional y el espacio tanto interior como arquitectónico, se hace fundamental la concepción y el tratamiento del volumen, la corporeidad de los objetos y, finalmente, el espacio.

Esta situación, por obvia que parezca, resulta bastante difícil de incorporar como concepto para la gran mayoría de nuestros alumnos. La percepción y el diseño en tres dimensiones exige una serie de competencias y habilidades que son claramente diferenciales y que, por tanto, requieren de otro tipo de entrenamiento para su desarrollo.

En el campo de la Arquitectura y del Diseño de Interiores, desde Vitrubio a nuestros días, dejando de lado las discusiones ideológicas, los aspectos a tratar han sido siempre de carácter funcional, tecnológico o morfológico (cualquiera sea el orden en que los mencionemos). En este último ítem, la historia del arte ha recorrido diferentes y ‘tortuosos’ caminos para la concepción y representación del espacio y, aún más, para concebir el tratamiento de la tridimensionalidad como una problemática independiente en la plástica universal.

Cuando se pretende diseñar el interior de un recinto, no sólo se trata de distribuir el equipamiento en la planta del mismo y componer posteriormente sus paredes siguiendo las leyes del equilibrio formal en auge sino, sobre todo, de buscar la construcción del espacio y el manejo consciente de la expresión, percepción y emoción que el mismo genera en quien lo va a vivir, recorrer o habitar.

“Para tener una comprensión completa de la arquitectura desde un punto de vista perceptual es necesario estudiar aquella complicada percepción que se llama espacio y lugar arquitectónico. [...] Al empezar el estudio del lugar y espacio percibido, se descubrirá inmediatamente que esta percepción es muy compleja, que en ella participan distintas modalidades perceptuales pero que a pesar de esto la percepción en sí aparece como una unidad o Gestalt.”1

La didáctica del Diseño de espacios supondrá entonces, una sensibilización en esta forma de percepción y su posterior dominio para el desarrollo de intencionalidades y su traslación a los proyectos. Se trata de ayudar a los alumnos a adquirir la ‘disposición interior’ que según Jaensch es necesaria para la captación del espacio y sus particularidades. De ese modo, entre otras ventajas, se abriría la posibilidad de salir de los consabidos planteos ortogonales con aristas yuxtapuestas en compartimentos secuenciales y aventurarse en propuestas audaces más próximas al “Gelbes Herz”.2 Por último, es una forma de acercarse a lo que Hall llama ‘burbuja’ en su teoría de la proxémica.

Al percibir un espacio interior, la atención se dirige desde un punto determinado en distintas direcciones y la experiencia está íntimamente asociada a una concepción del espacio que lo rodea a uno.3 Claramente el observador es el centro de su mundo perceptual y la experiencia del espacio interior está directamente relacionada con esta estructura perceptual diferenciada.

La experiencia compleja de la percepción espacial está conformada según Hesselgren por elementos visuales, percepciones hápticas y táctiles, sensaciones auditivas y quinestésicas y, en último término, concepciones de la memoria. La vista como una ‘manera impresionista’ de mirar, las percepciones de proximidad o lejanía que nos aporta el tacto, el eco o reverberancia que transmite amplitud y direccionales, el desplazamiento que da una apariencia de visión cambiante y, finalmente, la actividad de la memoria que nos hace recordar que aspecto tiene la parte de la habitación que queda a nuestras espaldas después de entrar, conforman sumadas esta suerte de nueva dimensión perceptiva que nos ocupa.

Para tal competencia humana y para su correlato profesional - esto es, la anticipación intencional, para el manejo previo de dichas sensaciones, en el diseño de espacios interiores - es necesario un entrenamiento adecuado articulado por estrategias didácticas que contemplen su complejidad a la vez que no descuiden ninguno de sus componentes.

Sin la intención de agotar las posibilidades, sino más bien como un aporte para las actividades áulicas de los talleres de diseño, quiero apuntar en este trabajo un par de estrategias ya realizadas con los objetivos antes mencionados que pueden servir de punto de partida para - experiencias similares adaptadas a cada circunstancia según el caso.

La reticularia de Gego

Gertrud Goldschmidt la artista alemana nacida en 1912 y formada en el neoplasticismo de los sesenta, realiza estructuras reticulares, usualmente en materiales metálicos articulados, móviles o no, produciendo un crecimiento orgánico parecido a un follaje que logra el pase de lo únicamente visual a la experiencia de la percepción espacial totalizadora.

En base a los trabajo de la genial artista, se realizó con los alumnos una composición similar, concebida con cientos de elementos de alambre rectos de veinticinco centímetros, dotados de terminaciones en forma de gancho en ambos extremos. Los alumnos proyectaban y realizaban formas mediante la vinculación de los alambres entre sí y de éstos con una estructura edilicia caracterizada por una triple altura observable desde los tres niveles por balconeo. Además, esta suerte de enjambre metálico era recorrible en el nivel inferior de esta intervención espacial y fácilmente perceptible con los otros recursos que complementan a lo estrictamente visual. La experiencia descripta no sólo colaboró en la percepción del espacio generado sino también ayudó a los alumnos a tomar conciencia de la influencia que sus decisiones tenían sobre el resultado final de la intervención espacial.

Los propios estudiantes de Diseño de Interiores confirmaban lo dicho con expresiones como: “Hacen falta algunos elementos por acá para equilibrar este sector porque se ‘ve’ demasiado vacío” o “Esta zona parece tensionada hacia arriba como si le faltara base”.

El espacio, sus vacíos y tensiones requerían un tratamiento que con el método Monge, no se alcanzaba a imaginar ni plasmar. Es de esperar que con el tiempo y el ejercicio de proyectar espacios, aún representados en planta y elevación, el diseñador de interiores pueda internalizar la experiencia espacial sin tener que realizar la construcción empírica de cada intervención que pretenda.

Maqueta en escala real

La representación en maqueta de espacios interiores es una estrategia con fortalezas y debilidades. Mientras resulta fuertemente motivadora para los estudiantes, que despliegan su instinto lúdico al servicio de la transmisión de propuestas de diseño, indudablemente también, conforma un recurso que requiere de un tiempo y un esfuerzo importantes y con dudables beneficios desde el punto de vista del aprendizaje. Las escalas habituales en el diseño de interiores fuerzan la representación de mobiliarios y equipamiento confeccionados con más proximidad a las casas de muñecas que a auténticas representaciones técnicas. Por otra parte, este recurso rara vez lo utilizarán en la vida profesional y, además, no siempre resulta eficaz en cuanto a logros estéticos.

Sin embargo, en la didáctica de la percepción y el diseño del espacio interior, resulta interesante trabajar en maquetas de escala uno en uno, es decir, en la representación en tamaño real de espacios acotados y de simple construcción que den la posibilidad de ser elaborados, recorridos, experimentados, y posteriormente corregidos in situ. Cierto es que no se trata en rigor de una representación sino del espacio propiamente dicho, pero dependiendo de las consignas de las que se parta, puede explotar las virtudes motivacionales a la vez que conformar una estrategia de entrenamiento en la percepción e intervención del espacio.

Las experiencias realizadas fueron una instalación, un stand publicitario y un sector con una mesa y sillas de un bar diseñado y representado con las estrategias habituales. En el primer caso, se proponía la transmisión de experiencias sensoriales logradas a partir de colores, iluminación, sonidos, ventiladores, etc. pero, sobre todo, mediante la intervención del espacio por planos rectos, curvos o de generación por rectas alabeadas que indiscutiblemente inducían a los estudiantes a la concientización de la experiencia espacial. El objetivo de los otros dos casos fue menos ambicioso, se pretendió la conformación de un espacio reducido y de elaboración sencilla que entrenara a los estudiantes en la importancia de la relación entre diferentes texturas, colores, materiales y otras variables, como así también, la relación entre proporciones y la importancia de la escala humana. En ambos ejercicios resultó interesante, además, el aprendizaje y la conceptualización de contenidos como la imagen corporativa y su vinculación con la atmósfera espacial de los recintos comerciales. La didáctica del diseño en lo que a espacio se refiere, requiere un especial esfuerzo y una actitud innovadora que permita buscar con creatividad caminos poco recorridos. Las estrategias planteadas y otras similares pueden ser utilizadas en aras del desarrollo de las competencias de la percepción espacial y el diseño tridimensional en los estudiantes de diseño de interiores. Por otra parte y fundamentalmente, este tipo de experiencias coadyuva, al mismo tiempo, para una comprensión más acabada y profunda del métier.

Notas

1 Hessegren,Sven (1973). El lenguaje de la Arquitectura, Buenos Aires: Eudeba. p. 379

2 Corazón Amarillo: espacio neumático de la HausRucker-Co. Estación móvil a la que se accedía por tres anillos de goma inflados, ofrecía una poltrona para dos personas , la piel neumática de la cápsula se hinchaba con ritmo cardíaco con lo que el espacio interior aumentaba y disminuía en largos intervalos (1968)

3 Esto ha sido estudiado en detalle por Brinckmann; ver Brinckmann A.E. Die Baukunst des 17 und18. Jahrhunderts im den Romanischen Ländern, Berlin-Neubabelsberg, 1915, pág.2 y ss.


Diseñar el espacio Didáctica de la percepción espacial y el proyecto tridimensional fue publicado de la página 59 a página60 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

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