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Adaptación a los cambios

López, Cristina Amalia; Ventura, Sergio [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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En los últimos años en nuestra Argentina fueron pasando, como es de público conocimiento diversas circunstancias que nos fueron llevando a modificar nuestros hábitos, nuestras actividades, nuestra forma de actuar. Se generó un verdadero cambio en valores como la confianza.

En esta gran crisis que todos tuvimos, los eventos fueron unos de los grandes fusibles de ajuste. Los eventos sociales y empresariales sufrieron modificaciones considerables en la forma de hacerse y organizarse.

Esas modificaciones no solamente fueron de una considerable baja en el presupuesto asignado sino también hubo un giro de 180 grados en el mensaje que transmitían las empresas.

Los eventos son una gran herramienta en la comunicación tanto interna como externa que tienen las empresas y hubo que cuidar mucho en cuanto a qué queríamos decir con cada evento que hacíamos.

Han pasado ya varios años de la etapa de “gloria” de los eventos de incentivos en donde las compañías competían para ver quien hacia su viaje de incentivo o convención en los lugares más originales, con los shows más espectaculares, con ambientaciones y estímulos que de un momento para otro hubo que dejar de hacer.

¿Qué cambios vimos?

En primer lugar, hubo una etapa en donde se suspendió todo, donde realmente no se realizaron eventos ni acciones de comunicación tanto internas como externas, eso pasó a mi entender entre fines de diciembre del 2001 y mayo, junio del 2002.

Durante este primer período las compañías sufrieron un fuerte proceso de reingeniería en donde achicaron sus dotaciones, fusionaron o cerraron sucursales y puntos de venta y donde el mensaje fue “capear la tormenta”.

Los departamentos de recursos humanos fueron los protagonistas de la peor parte teniendo que despedir y dejar afuera a mucha gente. Eso afectó el estado de ánimo dentro de las compañías y era imposible dentro de ese contexto organizar cualquier tipo de acción de comunicación salvo para poder contener tanto a quienes lamentablemente dejaban “el barco”, como para quienes se quedaban arriba y en medio de la peor “tormenta” que todos recordamos hubo aquí.

La segunda etapa que se extendió entre los meses de Agosto y diciembre del 2002 fue de mayor reactivación, la tormenta no había pasado del todo pero ya se empezaban a vislumbrar nuevos aires, algunos de nuestros clientes hicieron convenciones internas, en donde el mensaje ya era diferente, otros empezaron a planificar sus fiestas de fin de año y se comenzó a respirar otro clima.

El mensaje fue: “somos los que estamos, nos duele mucho todo lo que pasó y todos los que pasaron pero seguimos vivos y tenemos mucho para hacer”.

Los eventos tuvieron un gran protagonista que fue la solidaridad y entre todos se generaron nuevas redes de comunicación y ayuda. Las empresas empezaron a ver en su gente uno de los capitales más preciados y quisieron agradecérselo.

Las fiestas y eventos de fines del 2002 fueron austeras, simples pero hechas con mucho afecto y esfuerzo, “aunque sea algo chiquito”, pedían, y no tenían nada que ver con las fiestas se hacían antes

Para la gente ese fue el gran mensaje que nos dio pie a la tercera etapa que voy a describirles a continuación.

A partir del 2003, la llegada de un nuevo presidente y con el barco ya navegando en aguas menos tormentosas los eventos empezaron a florecer mucho más, las empresas se empezaron a comunicar con otro gran capital que son sus clientes, para eso tuvieron que fortalecer a sus fuerzas de ventas, a su gente de producción, a su backoffice.

Toda la tripulación tiene que estar alineada a un objetivo y por eso surgieron nuevamente los eventos de integración, de capacitación vivencial y los incentivos de ventas.

Hoy el mercado está muy activo, muy dinámico y muy exigente.

Hoy no solamente se le pide a un organizador de eventos que contrate a una serie de proveedores (predio, catering, sonido, iluminación, regalos, micros, etc.) sino que nos exigen que les demos un fuerte valor agregado a nuestra tarea. Tanto en creatividad, como en servicio, como en acuerdos comerciales que bajen costos, como en originalidad y background. Y eso a nosotros nos hace felices, porque si hay algo que los organizadores de eventos no somos es intermediarios que solamente contratamos cosas, sino verdaderos artistas que con cada evento ayudamos a la compañía en ir tras su rumbo, en alinearnos todo el tiempo con sus estrategias, en saber comprender su cultura y costumbres, tanto de las oficinas en Argentina como en el exterior, y ese conocimiento que adquirimos nos hace ser un socio estratégico con nuestros clientes a la hora de comunicar.

Sabemos que han pasado muchas cosas, que vivimos momentos muy difíciles pero que toda crisis trae oportunidades y hoy el contexto cambió, nuestros clientes necesitan que les demos servicios y nosotros tenemos que estar preparados para dárselos. Preparados en estructura de gente para que los atienda, rodeándonos de los mejores y más eficientes proveedores (que son nuestros grandes socios), teniendo las mejores tecnologías, los creativos más originales, las ideas más innovadoras y para eso nos tenemos que preparar todos los días, cómo?

Sabiendo mucho de nuestros clientes, aprender a indagar es la base de nuestro éxito, saber qué le “duele” a nuestro cliente y darle la medicina para ayudarlo.

Conocer sobre nuevas tendencias.

Comunicarnos entre todos los profesionales y contarnos experiencias que les aseguro nos enriquecen a todos.

Capacitando a nuestro staff y motivándolo día a día ya que ellos son los que están en la línea de fuego.

Y por sobre todo ser flexibles a los cambios y a lo nuevo...

Nosotros los profesionales que, hoy por hoy, somos los protagonistas de la realidad del mercado de los eventos, los estudiantes que ven en esta carrera una salida laboral y el sueño de cumplir su vocación y nuestros clientes que sin ellos nosotros no existiríamos, todos somos los responsables de construir nuestro futuro. Nos sentimos muy orgullosos de ser constructores de ese mañana y por eso renovamos día a día nuestro compromiso con esta profesión desde hace más de 20 años.


Adaptación a los cambios fue publicado de la página 113 a página114 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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