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Gestión por valores

Taddei, Elisabeth [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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Los valores son palabras. A veces, no son más que eso. Las palabras son poderosas. Animan a darse permiso para transformar la realidad, a alcanzar sueños, a provocar nuevas interacciones y posibilidades de acción, a dar sentido a la vida, e incluso, en máximo atrevimiento, a dar sentido a la muerte. Los valores son estructuras cognitivas de nuestro lenguaje interno muy potentes, que no sólo sirven para gobernar la cotidianeidad, sino que permiten la toma de decisiones de alto rendimiento en contextos de alta complejidad e incertidumbre. Gobernar quiere decir orientar el rumbo, cohesionar dinámicas de poder y consensuar y legitimar reglas del juego. Los valores compartidos son mecanismos de gobierno organizativo y social tan potentes o más que las leyes de mercado o las estructuras de poder burocráticas. Los valores son estructuras linguísticas orientadoras de la conducta humana estratégica. La capacidad valorativa es la capacidad de elegir estratégicamente, de estimar y de desestimar, de valorar, de sopesar, de guiar la acción, de darle sentido a la existencia. Los valores absorben la complejidad, dan sentido a los objetivos de acción y legitiman las instrucciones en casos de baja complejidad e inceridumbre de acción, como son las rutinas y las emergencias.Una cosa son los valores finales y otra los instrumentales. Los valores finales responden a la pregunta ¿Qué desea usted llegar a ser en la vida? Cuando a un valor instrumental se le concede mucha importancia acaba convirtiéndose en final: este es el caso del dinero o de la eficiencia. La turbulencia e incertidumbre del entorno socioeconómico actual debe afrontarse construyendo un “alma” organizativa que dé sentido humano a la acción. El término “dirección por valores” fue acuñado en 1997 por los profesores Salvador García y Shimon Dolan, el mismo año en que apareció la obra novelada de sus colegas norteamericanos Ken Blanchard y Michael O´Connor “Managing by Values”, 

La dirección por valores es una oportunidad para superar el marco utilitario habitual y comprometer moralmente en libertad. Para dar sentido al esfuerzo y para generar bienestar ético y emocional: en definitiva, para legitimar y construir una empresa sana y perdurable. La dirección por valores es una nueva propuesta generadora de la acción organizativa ética y creativa más allá de la dirección por objetivos de los años setenta y la dirección por instrucciones de principios del siglo pasado para moverse eficaz y éticamente en los actuales contextos de alta complejidad e incertidumbre que exigen altos niveles de confianza, compromiso y creatividad por parte de las personas.

Este estilo de dirección está emergiendo con fuerza –y con no pocos retos de coherencia- como un modo avanzado de dirección estratégica y liderazgo participativo postconvencional basado en el diálogo explícito y democrático sobre los valores compartidos que han de generar y orientar las decisiones de acción en la empresa.

Se necesitan emprendedores con valores que no sólo tengan una alta necesidad de prosperidad material, sino que la armonicen con una alta necesidad de prosperidad ética y emocional, pretendiendo así un concepto amplio de “éxito en la vida”. Esta es una propuesta de evolución desde una cultura organizativa convencional de valores de orientación al control hacia una nueva cultura de valores de desarrollo. Estos valores de desarrollo son también generadores de riqueza, tales como ilusión, flexibilidad, creatividad, apertura, calidez o generosidad.

La dirección por valores es una metodología participativa para una formulación ilusionante y con sentido de los valores finales de la empresa. Todo esto incluye una dimensión ética. Los valores éticos tienen una dimensión de control de cumplimiento de normas y otra dimensión generadora o impulsora de desarrollo de la acción basada en la construcción de confianza. Esta dirección aparece como una tecnología de excelencia para el liderazgo empresarial humanista de éxito, ayudándole a generar conversaciones democráticas para construir los valores finales e instrumentales de la empresa, y promoviendo así compromiso e incluso hasta entusiasmo en las personas que van a ser tratadas como fines y no como meros “recursos humanos”.

Más que una nueva moda de dirigir empresas es una nueva forma de entender y aplicar conocimientos. Muchos directivos están ya empezando a practicar de forma todavía intuitiva este modelo, para conseguir sobrevivir y diferenciarse en el futuro. El verdadero liderazgo es, en el fondo, un diálogo sobre valores. El futuro de la empresa se configura articulando valores, metáforas, símbolos y conceptos que orienten las actividades cotidianas de creación de valor por parte de los empleados.

Una organización empresarial es esencialmene un conjuno de cerebros o tecnoesrucuras cogniivas emocionales. Es por esto prioritario que el personal directivo pase de ejercer control, inspección y autoridad a prestar confianza, colaboración, ayuda y apoyo. 

Dentro de ese estilo cabe explotar al máximo el enorme potencial de productividad e innovavión que exise en la ineligencia e imaginación de odos los empleados, liberando para ello su energía su entusiasmo. 

Cuando las personas persiguen unos objetivos desafiantes desarrollan un mejor rendimiento que cuando pretenden la consecución de unos objeivos más fáciles de obtener. A modo de apretada síntesis podemos mencionar cuatro temas fundamentales alrededor de este modelo de gestión; si falta uno de ellos este modelo no puede funcionar correctamente, a saber: 

1. Liderazgo legitimador, capaz de legitimar valores y que sepa y quiera comunicar. 

2. Expectativas de recompensas adecuadas al esfuerzo, tanto a nivel de reconocimiento “moral” como a nivel económico. 

3. Formación específica, orientada a desarrollar los conocimientos, creencias habilidades que se requieran para llevar a la práctica los valores de la empresa. 

4. Participación, de todos los miembros de la empresa


La Honestidad y el Coraje son valores absolutamente necesarios para la garantía del éxito de este modelo de gestión. La Dirección por Valores es una herramienta conceptual para la dirección de empresas de altísimo valor añadido.

Está gestándose un modelo de organización que parece proponer nuevas capacidades de acción.Esta nueva organización tendrá que tener el valor de tener valor para dirigir mediante valores.


Gestión por valores fue publicado de la página 187 a página188 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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