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El aula: un espacio que esfuerza

Belmes, Débora I. [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

ISSN: 1668-1673

XVII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2009.

Año X, Vol. 11, Febrero 2009, Buenos Aires, Argentina. | 195 páginas

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Cuando se inicia el cuatrimestre siempre me hago una serie de preguntas: ¿Qué sucederá este cuatrimestre? ¿Qué tipo de cursada llevaremos a cabo? ¿Podremos transformar el aula en un espacio de intercambio? ¿Podremos producir algo a partir de este encuentro, encuentro donde predomina lo incierto, lo diferente? ¿Podremos transformar el vínculo docente-alumno en un vínculo docente-estudiante? 

Quizás esta última pregunta es una de las propuestas que me propongo trabajar en las primeras clases ¿Qué es un alumno y en qué se diferencia de un estudiante? A grosso modo un a-lumno podría ser pensado como alguien (“algo” en el peor de los casos) que no tiene luces, que está privado de ellas y que depende del docente “para ser iluminado”. Esta versión, que de alguna manera se encuentra en el interior del modelo de enseñanza-aprendizaje tiñe no sólo nuestra ideología sino también modela nuestra práctica. Ellos, nuestros estudiantes, y no por ello escapo a interrogarme acerca de que es un estudiante universitario hoy (y son “nuestros”, por lo menos desde el punto de vista vincular ya que la presencia de ambos nos constituye dentro de este lazo particular y así como ellos son “nuestros”, nosotros también les correspondemos, “somos de ellos”) también aportan elementos que sostienen esta manera de conceptualizar el proceso de enseñanza aprendizaje ¿Qué sucede si el espacio del aula se transforma en un lugar de encuentro e intercambio? ¿No tenemos todos, en tanto sujetos, ideas, experiencias, saberes para intercambiar? ¿Sólo los docentes tenemos el privilegio de tratar de transmitir, generar, estimular, modificar y aportar elementos para enriquecer la vida? ¿Podría ser pensado el estudiante justamente como un acontecer activo, cómo un ir siendo, con quien ir conformando un espacio/lugar/aula que contiene y promueve nuevos interrogantes? 

El vínculo docente-estudiantes y su espacio, el aula, podría imaginarse como una especie de buque que zarpa de un puerto y debe arribar, en cierto plazo a otro puerto. Las acciones que se desarrollan en su interior, pueden parecer algunas comunes, repetidas y otras novedosas, pero es absolutamente claro que el barco sólo puede navegar si cada uno de los que se encuentra en él aporta algo para su movimiento. En este sentido, la cursada y su desarrollo nos permite transportarnos, en tanto soporte y en tanto medio, a un nuevo puerto. Son entonces, el viaje y no sólo su llegada, las que nos permiten pensar a este nuevo puerto como aquello que nos aporta algo del orden de lo novedoso: que el pasaje haya permitido operar alguna serie de transformaciones entendidas estas últimas como la posibilidad de que cada uno de los participantes hayamos aprendido algo. Porque es cierto, aquí se viene a aprender. Y claro esto tiene muchas versiones y modalidades, pero en su esencia, implica la percepción y el reconocimiento de que algo que no estaba en su inicio ahora se encuentra en y con nosotros y nos transforma en sus portadores/ transportadores. 

Quizás resulte importante aclarar, que cuando hablo de compartir y de implicar a cada uno de los participantes, no me estoy refiriendo a pensarlo desde una posición simétrica, docente y estudiantes como figuras intercambiables, sino más bien asociado a una idea de mutualidad, entendiendo mutualidad como aquello que inviste a cada uno y que en tanto presencia, afecta en forma recíproca a la subjetividad del otro. 

A partir de estas ideas la noción que alude al vínculo docente-estudiantes necesita ser pensada más allá del “estar juntos”, pues implica también la idea de “hacer algo junto con otro”. Diferentes modalidades podrá tener ese hacer: hacer en tanto reconocimiento social (docente, estudiante, pertenencia a una institución universitaria, etc.); hacer en tanto el logro de ciertos objetivos (curriculares, de investigación, grado académico), hacer en tanto una vivencia o modelo pasado (los docentes de antes, los estudiantes de antes), hacer en tanto un tipo de lazo que ya se encuentra instalado y que no requiere ningún tipo de esfuerzo o trabajo (a los sumo de adaptación) y también el hacer juntos como “el ir haciendo algo para construir en común, realizando un trabajo” (Puget, 2006). Es importante considerar que ello es posible en tanto el hacer juntos es un hacer entre sujetos que construyen un espacio en el que se encuentran diferentes subjetividades y que este espacio produce ideas, genera subjetividad y constituye un trabajo. En esta línea es posible sostener que se pueden dar una serie de intercambios. El intercambio puede ser pensado de múltiples maneras, sin embargo, a partir del aporte de diversos filósofos, se podría señalar que la posibilidad de este intercambio se encuentra atravesada por la necesidad de que cada uno de los miembros conserve su alteridad, o sea de hacer un lugar a lo diferente, en tanto su diferencia y abriendo la posibilidad a nuevos horizontes. 

Con respecto al intercambio básicamente nos podríamos enfrentar a dos posibilidades: por un lado, lo recibido viene de un sujeto, desaloja a quien lo recibe de una cierta posición en la que estaba y lo ubica, de alguna manera, en una posición activa, ya que lo mueve a hacer algo con aquello recibido. Por otro lado, el sujeto recibe algo y no por ello está obligado a devolverlo transformado, en el sentido de movimiento, justamente de transformación. Dicho en criollo: aquel que viene no es exactamente como nosotros lo imaginamos, lo queremos y lo deseamos sino que viene también con toda la carga que da cuenta de su otredad, con toda la carga de aquello que nos sorprende en tanto novedoso en tanto no imaginado. La cuestión es que con ello nos vamos a encontrar y algo vamos a tener que realizar. 

Volviendo a la metáfora del viaje, intercambiar también es transportar, llevar algo de un lugar a otro. Es un trabajo, implica un esfuerzo. Es algo que nos moviliza, hace que nos tengamos que preparar, que tengamos que diseñar un recorrido y decidir los caminos para llegar: cómo, cuándo y de qué manera. Estar en el aula es un esfuerzo. En el sentido más lineal, el aula nos ubica frente a otros pero también nos ubica con otros. El efecto de su presencia nos fuerza, nos modifica, hace que nos tengamos que transformar. Quizás este esfuerzo, es para mí uno de los aspectos más enriquecedores de la labor docente. 

El esfuerzo entendido como aquello que nos fuerza, que hace que nos modifiquemos, que tengamos que incluir nuevas estrategias, nuevos conocimientos, nuevas técnicas, en fin, que tengamos que hacer algo distinto de lo que veníamos haciendo. Pero también es un esfuerzo en tanto es un encuentro con la alteridad y su carga, con el tener que hacer algo con lo diferente y de tener que lidiar con el intercambio y sus múltiples posibilidades. En este sentido, las nuevas experiencias (si es que así las podemos conceptualizar), al igual que las nuevas cosas, requieren que les hagamos un lugar, que les otorguemos la posibilidad de tener su sitio y para ello, algo habrá que hacer con todo aquello que le fue precediendo: algunas permanecerán, otras quedarán en stand-by, otras pasarán al cajón de los recuerdos y algunas deberán ser abandonadas ¿Es esto posible? ¿Es esto cierto? 

Volviendo a las preguntas ¿Cómo puede ser pensado este vínculo (y sus variables)? Quizás la metáfora del buque nos de cierta pista. Los elementos están allí, de alguna manera. La currícula universitaria nos pone en el lugar y nos proporciona un dispositivo: nos da el encuadre para que este acontecer pueda tener su lugar. Aquí aparece nuevamente la noción del esfuerzo: no se da por sí solo ni tampoco de una vez para siempre, cada cuatrimestre es un nuevo comienzo, un nuevo encuentro, un nuevo ir construyendo. Todo puerto, es una salida y una llegada, pero es también la puerta a una nueva posibilidad.

Vocabulario relacionado al artículo:

aula . desarrollo . enseñanza .

El aula: un espacio que esfuerza fue publicado de la página 32 a página33 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

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