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El bosque de la imaginación

Gastélum, Enrique [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

ISSN: 1668-1673

XVII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2009.

Año X, Vol. 11, Febrero 2009, Buenos Aires, Argentina. | 195 páginas

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Transitar por el bosque de la imaginación, mirar los senderos infinitos, encontrar uno y llegar hasta al final.

Se trata de guiar al alumno en el proceso creativo de la materia de Guión Audiovisual I. El alumno debe llegar hasta el final y necesita tener las herramientas necesarias para crear una ficción, que será un guión literario de cortometraje. Es necesario seguir sus pasos, acompa- ñarlo, no estorbarlo, darle los elementos esenciales para que pueda manifestar esa versión del mundo, de los muchos mundos que hay en su interior. Al principio, hay que estar cerca, muy cerca, por eso la devolución escrita en cada uno de sus trabajos es una guía que los acompañará, porque al fin y al cabo, ellos tendrán que elegir el camino y transitarlo en la soledad de la computadora; ellos elegirán el tema de su ficción y le darán aliento y vida a sus personajes; ellos tendrán que explicar en el examen final si el mundo que crearon tiene sentido y es coherente; ellos deberán identificar en su ficción cada uno de los elementos teóricos, que en el aula el docente deslizará con la palabra, la mano y la tiza en el pizarrón. El gran poeta contemporáneo Lawrence Ferlingetti dice: “Si tienes que enseñar poesía, introdúcela con la tiza deslumbrante en el pizarrón” (Ferlingetti, 2008), así que es necesario deslumbrar, demostrar a los alumnos que vale la pena sentarse a escribir, que en el ejercicio de cualquier profesión, la creatividad marca la diferencia. De la mano del deslumbramiento, viene la motivación, tan indispensable para el quehacer humano. La devolución escrita del docente debe estar dirigida a cada alumno y eso significa adentrarse con profundidad, desde la simiente hasta el punto final del estilo personal de escritura. Por eso es imprescindible que cada trabajo tenga su respectiva devolución por escrito, integrada en una carpeta que el alumno lleva a clase. La devolución debe estar sustentada en los contenidos teóricos, relacionados directamente con los problemas de escritura a que se enfrentarán los alumnos, estimulando el proceso creativo en lo individual y estableciendo un equilibrio entre la motivación, las correcciones teóricas y el cumplimiento estricto de cada etapa para la realización del trabajo final. 

La imaginación 

El alumno debe enfrentarse (en muchas ocasiones por primera vez) a la experimentación con su propia imaginación, como el detonante fundamental en la elaboración de una ficción. La imaginación es un bosque que se multiplica en senderos ilimitados, por lo que el alumno puede extraviarse con facilidad y existe el riesgo de que germinen la frustración y el desencanto como obstáculos para la consecución de un proceso óptimo de aprendizaje.

El taller de literatura experimental 

Los postulados del “Taller de Literatura Experimental”, (Ou Li Po por sus siglas en francés), tienen una connotación didáctica fundamental. Surgido en Francia en 1960, bajo la tutela de Raymond Queneau y François Le Lionnais, el quehacer literario del taller está regido por el principio de la restricción: se elige cierta limitación lingüística o semántica, que en lugar de bloquear la imaginación, ayuda a estimularla (Friera, 2007). En muchas ocasiones, se genera una zona de incertidumbre cuando la elección del tema es libre, sobre todo cuando el alumno tiene que enfrentarse por primera vez a la página en blanco. El primer trabajo práctico: la escritura de un cuento con una estructura narrativa clásica de introducción, nudo y desenlace, tiene como consigna la inclusión en cualquier parte del relato, de una frase de un texto literario, que tenga un elevado impacto y, al mismo tiempo, esté desvinculada del contexto de la historia para la cual fue creada originalmente por el escritor. Esta frase escogida por el docente, ayuda a que el trabajo tenga una orientación literaria y el alumno adquirirá seguridad en estas incipientes incursiones en el mundo de la escritura, al contar con la señalización del sendero a recorrer. La escritura de un guión tiene ciertas limitaciones que lo hacen diferente a un texto literario, por lo que es ideal que el alumno ejercite la imaginación bajo el principio de la restricción. Jean Claude Carriére dice que el guionista es por necesidad, si no por gusto, mucho más un cineasta que un escritor, siendo indispensable que tenga nociones de montaje; esta particularidad le debe quedar clara al alumno desde la primera clases; conforme transcurra la cursada de la mano del docente, el alumno se dará cuenta que la poesía se puede introducir en un guión con la clara descripción de las imágenes y en los diálogos de los personajes.

El proceso creativo del alumno 

La variedad de ideas, temas y ritmos de escritura desarrollados en este ejercicio narrativo requieren de un análisis minucioso por parte del docente, ya que es la primera aproximación al universo interno del alumno. Es necesario un diagnóstico previo que intente descubrir el personal estilo de escribir. En este sentido, hay que estar consciente del trasfondo de lo que significa narrar. Jerome Bruner propone una serie de postulados que guían una perspectiva psico-cultural de la educación, al elaborar algunas consideraciones sobre la naturaleza de la mente y la cultura. En el postulado narrativo, Bruner refiere que los seres humanos crean una versión del mundo en la que, psicológicamente, encuentran un lugar para sí mismos, su propio mundo personal. Para ello, explica cómo los niños en crecimiento crean a partir de la experiencia escolar, significados que puedan relacionar con sus vidas en una cultura. La narración constituye una importante forma de pensamiento y un importante vehículo para la creación de significado. Es probable que la importancia de la narración para la cohesión de una cultura sea tan grande como lo es para la estructuración de la vida de un individuo (Bruner, 1997).

La orientación del docente 

La orientación académica debe estar encaminada a incentivar los rasgos artísticos de ese mundo propio personal del alumno, en un marco de respeto, que se manifestará en la realización de los trabajos prácticos de la cursada y la participación en clase. La materia prima que conforma cualquier obra de arte, es susceptible de interpretación desde diversos enfoques y puntos de vista y está condicionada por la particular apreciación y percepción de la belleza que tiene cada ser humano, por lo que es deseable que el docente posea una amplia cultura general y manifieste una apertura respecto a los temas y géneros que los alumnos materialicen en sus ficciones. Una primera lectura del trabajo siempre tendrá una orientación estética. El docente surgirá a partir de la segunda y tercera lecturas (o las que sean necesarias) con una observación rigurosa que le permita incluir en la devolución un análisis que contemple los contenidos teóricos y sus aplicaciones específicas en el trabajo. La devolución debe comentar los cuatro elementos que dan vida a un guión: personajes, conflicto, acción y trama.

La participación del alumno 

Resulta conveniente abrir un espacio en el que cada alumno comente las dificultades a las que se enfrentó en la realización del trabajo, así como las soluciones que encontró para resolver algún obstáculo derivado del proceso de escritura. Está técnica de taller, facilita la integración grupal y aporta ideas que pueden servir como detonadores en los trabajos de los demás, además de permitir al alumno, ejercitarse en el discurso verbal y asimilar el lenguaje técnico propio del análisis y la escritura de un guión.  

La devolución por escrito, una herramienta esencial 

La profundización de la estimulación del proceso creativo tiene su herramienta esencial, en la devolución personalizada por escrito que realiza el docente. La devolución debe contemplar la motivación, tan necesaria para que el alumno se cautive con el fenómeno de creación artística. El arte no existe como un fenómeno aislado en que el ser humano se manifiesta de acuerdo a determinadas pautas de belleza, el arte completa su ciclo cuando la obra es apreciada por el lector o espectador. En este contexto, la motivación es un motor que impulsa al autor para la generación de otras obras, más allá de que la historia del arte prolifere en situaciones de incomprensión por parte del gran público hacia muchos artistas. La motivación en la devolución, debe mantener un equilibrio con las indicaciones sugeridas para la corrección del trabajo y encauzarse dentro de los límites de los contenidos teóricos básicos de la materia; como cualquier actividad humana, el trabajo artístico requiere dedicación y esfuerzo continuo. Por otra parte, en la medida que el alumno se va percatando que la teoría no es un cúmulo de conceptos que debe ser comprendido para aprobar la cursada y comienza a experimentar su utilización en ese proceso de escritura que le permite expresar su mundo interior, la asimilación de los contenidos básicos se realizará de una manera natural y espontánea.

El trabajo final y el seguimiento individualizado 

En una segunda fase de la cursada, esta metodología pedagógica que vincula la teoría y el formato de taller, se encauzará a la elaboración del guión literario de cortometraje. Las Normas de Presentación para el Área Audiovisual - 2008 establecen una serie de requisitos en la Carpeta de Creación, que deben ser cumplidos para la presentación del trabajo final. La formulación para la entrega de estos requisitos, debe estar sustentada en la coherencia con la que trabaja un escritor de guiones en su actividad profesional. Esto le da posibilidad al alumno de familiarizarse con los tiempos y procesos de la escritura y, al mismo tiempo afinar el trabajo de cada etapa con la devolución del docente. Para cumplir este objetivo es preciso que la realización del trabajo final inicie a partir de la segunda clase de la cursada y que los contenidos básicos de la teoría se impartan atendiendo al orden de estas etapas. En esta dinámica, surgirán nuevas ideas e imágenes generadas por el trabajo de taller, tanto en lo individual como en lo colectivo, que el alumno podrá incorporar en su proceso, hasta llegar a ese proceso de reescritura del guión literario que aconseja Syd Field (Field, 1998).

Para la implementación de esta metodología, el alumno integra el trabajo de cada etapa y la devolución del docente, en una carpeta que debe llevar a clase. El docente, por su parte, guarda un registro de consulta (en soporte digital de preferencia) con los trabajos de cada alumno y las respectivas devoluciones. Este nivel de detalle en el seguimiento individualizado, permite relacionar los contenidos teóricos con los problemas específicos que puede tener cada alumno, incluso en las películas que se miran durante la cursada.

Referencias bibliográficas 

- Bruner, J. (1997) La educación, puerta de la cultura. Aprendizaje-Visor. Madrid. 

- Carrière, Jean Claude y Pascal Bonitzer (1991) Práctica del guión cinematográfico. Barcelona: Paidós. Colección Paidós comunicación. Cine; 47. 

- Ferlingetti, Lawrence. “La poesía como arte insurgente”, en Semanario Peripecias No. 96, 14 de mayo de 2008. 

- Field, Syd. El manual del guionista. Madrid. Plot, 1998. 

- Friera, Silvina. Lo que se busca es despertar la imaginación. Página 12, Argentina, 18 de agosto de 2007.


El bosque de la imaginación fue publicado de la página 185 a página187 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

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