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El aula-taller como estrategia de enseñanza

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV. [ISSN: 1668-1673]

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 14, Agosto 2010, Buenos Aires, Argentina. | 210 páginas

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Bongarrá, Carolina [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Un trabajo que resultó ser muy intenso en cuanto a
su elaboración y análisis, y que enriqueció mi manera
de ver las clases y mi concepción de la enseñanza,
fue el registro de una clase propia. La consigna para
el final de Introducción a las Estrategias de Enseñanza
fue filmar una clase y realizar un análisis de las
estrategias utilizadas. Y en esta materia, dada por la
Prof. Andrea Romio, muchas nuevas y antiguas teorías
comenzaron a dar vueltas en mi cabeza; reflexiones
acerca del quehacer docente; nuevas formas de llegar a
los estudiantes con el conocimiento, o quizás que ellos
mismos elaboren el suyo propio.
El aula-taller fue una estrategia que no conocía de cerca,
y estudiándola pude comprobar los beneficios de
incorporarla en el aula. Como base para este análisis tomé
a la autora Susana Pasel, autora del libro “Aula-taller”, pero
también muchos otros autores hablan de esta herramienta,
no nueva, pero con una por ahora limitada aplicación en las aulas.
La Dra. Edith Litwin, en una videoconferencia sobre el tema
“La dinámica Teoría-Práctica en la Educación Superior”, señaló
que para hacer atractiva la enseñanza hay que romper con
el tedio y el aburrimiento. Por ello, considero que el aula-taller
es una muy buena alternativa para aplicar la práctica en
nuestras clases de manera ordenada. Porque según afirma
Litwin, la teoría y la práctica se expresan desde la pura práctica,
aunque: “el problema mayor que tenemos es cuando las
prácticas generan aburrimiento”.
Claro que, la aplicación del aula-taller requiere conocer este
instrumento, y aplicarlo a través de la planificación. Los
resultados hasta ahora escuchados fueron muy satisfactorios.
Como dicen Fullan y Hargreaves en “La escuela que queremos”:
“En el vértigo de los acontecimientos y frente a la sobrecarga,
nunca parece haber tiempo para reflexionar. La falta de
reflexión impide aliviar la presión, es un círculo vicioso”
(Fullan M. y Hargreaves A.). Y qué bueno es apartar un poco
de nuestro tiempo y dedicarnos a pensar sobre lo que
estamos haciendo.

Análisis de una clase real
La clase analizada (aclaro que dicto la materia Publicidad I
a los alumnos ingresantes) fue partiendo de un contenido
o unidad de aprendizaje: “La Campaña de Publicidad” (qué
es una campaña, requisitos esenciales, ejemplos; por
dónde empezar; brief de marketing y estrategia creativa; las
estrategias posibles; modelos de brief). El objetivo de la
clase fue: a través del Trabajo Cooperativo, formar una
agencia de publicidad, elegir un rol y trabajar en la elaboración
de un brief. Y las actividades de extensión constaron en:
lectura del modelo del Brief elegido, y realización del Trabajo
Práctico Nº 4: Elaboración de un brief de marketing. Cabe
explicar que luego de este TP los alumnos continúan en
grupos para la elaboración de la Estrategia Creativa y de
Medios, y desarrollan una campaña para presentarla en el
Ciclo de Presentaciones Profesionales, en forma oral, y
luego en forma escrita para el TP Final. Para los autores
de “Estrategias Docentes” Eggen y Kauchak, la coherencia
entre actividades, objetivos y contenidos tiene que ver con
el alineamiento de la enseñanza. Y aunque esto parece
simple, es sorprendente cómo muchas veces los objetivos
y las actividades para el aprendizaje no son congruentes. La
estrategia que utilicé para dar la clase se basó en una
síntesis teórica del tema, en la visualización de ejemplos
para afianzar los contenidos (a través de un organizador
previo de contenido conceptual), y en el trabajo cooperativo
a través de una guía de estudio (de contenido procedimental
y actitudinal).
El recurso utilizado fue el PowerPoint (elemento preparado
de antemano, que junto con el comienzo a tiempo son dos
premisas importantes de una organización efectiva, según
Eggen y Kauchak). La elección de este recurso fue una opción
entre varias, de acuerdo al contexto de los alumnos. Y si
bien el uso de la tecnología es atractivo para ellos, creo que
tenemos que alternar las herramientas para no cansarlos y
lograr cierto grado de expectativa. Por ejemplo, la clase
anterior a la considerada compartí con los chicos el tema
“Creación del texto en una publicidad” a través de una
exposición oral y la visualización de avisos, y la práctica fue
la reelaboración de publicidades que ellos mismos trajeron. Me
interesa mucho la “enseñanza activa” que propo nen los
autores antes mencionados, donde el docente está
comprometido directamente con el aprendizaje del alumno
mediante el proceso de dar ejemplos y otras representaciones,
hacer preguntas que requieren más que la sola memorización,
entre otras cosas. Para Susana Pasel, autora de aula-taller: “el
planificar cuidadosamente prepara al docente para organizar el
proceso de enseñanza-aprendizaje y elegir en cada momento
el objetivo más importante, el contenido más conveniente, la
técnica más oportuna” (Pasel, S.). Ahora bien, para que se
produzca el aprendizaje, es necesario que los alumnos tomen
conciencia de sus propias ideas, de las diferencias en relación
con otras explicaciones, y de que se genere algún tipo de
conflicto cognitivo, como lo asegura Luis Del Carmen desde
“Análisis y secuenciación de los contenidos: una concepción
constructivista”. Por otra parte, desde la perspectiva cognitiva
de Eggen y Kauchak, después del rol del docente, los alumnos
son el segundo factor que influye en la elección de una estrategia,
buscando que aprendan de manera activa.
En síntesis, debemos conocer bien a los estudiantes, sus
necesidades e intereses, para así formular él o los objetivos,
orientando estas dos cuestiones a la selección de los contenidos
y a las estrategias. Asimismo, tengo que rever algunos objetivos
planteados en la planificación que destacan sólo los contenidos
conceptuales por sobre los actitudinales (los cuales deseo
explicitarlos más, algo que le pasa a muchos docentes), teniendo
en cuenta que los objetivos deben ser el eje del planeamiento y
no los contenidos, y que deben estar relacionados con las
etapas evolutivas del alumno.
En cuanto a la selección de contenidos, Pasel afirma también
que de esto pueden participar los alumnos, debido a que
diversos contenidos pueden usarse para lograr la misma meta
educativa. Esto nunca me lo había planteado. Pienso ahora en
la elección de algún contenido por parte de mis estudiantes
entre ciertas posibilidades que les presente, y seguramente la
motivación de estudiar algo que les interesa será mayor y
permitirá aplicar el “aprendizaje activo” del que venimos
hablando (aquel que rescata lo espontáneo y lo creativo, donde
el alumno es el protagonista).
Para realizar la planificación, la misma autora dice que
conjuntamente con las características del grupo, los objetivos
y los contenidos, se tienen en cuenta el tiempo, los recursos
de la infraestructura escolar, las actividades, las formas de
evaluación y el método. En cuanto al tiempo, las tres horas
reloj que forman cada clase considero que son suficientes para
desarrollar la tarea. Claro que, si no se planifica de forma
creativa, pueden resultar tediosas. Por ello, siempre las
fracciono en dos segmentos: teoría y práctica. Pero al estudiar
el tema aula-taller comencé a planificarla en sus tres momentos:
actividad inicial, síntesis informativa o desarrollo del marco teórico,
y actividades de afianzamiento, integración y extensión, las
cuales abordaremos a continuación.

El aula taller
El aula-taller se fundamenta en un aprendizaje activo, en una
nueva forma de aprender que difiere de la “tradicional”, donde
es el alumno el que se apropia de los conocimientos, y el
docente juega las veces de un coordinador u observador, un
rol mucho más gratificante que el de la escuela tradicional. El
educador es un líder que de igual forma vivencia una situación
de aprendizaje, y junto con el alumno ambos están abiertos a
escuchar, a recibir, a incorporar. Es para recapacitar una frase
de Pasel en el capítulo 1 de su libro, en donde sintetiza todos
los supuestos de la escuela tradicional en una sola expresión:
el enseñar es superior al aprender. Si esto lo tomamos
textualmente, entonces nuestra “teórica” siempre tendría que
estar dada por el profesor a través de la exposición y transmisión
de conocimientos (algo así como la máquina de Skinner). Pero
como hablamos del aprendizaje activo, justamente la propuesta
es el cambio de este paradigma, es saber que el conocimiento
ya no es propiedad exclusiva del maestro, más aún en estos
tiempos en que la información está al alcance de todos. Este es
un verdadero desafío, cambiar, probar, incorporar esta metodología
a nuestras clases sin temores ni prejuicios. El aula-taller se
divide en tres momentos: actividad inicial, síntesis informativa o
desarrollo del marco teórico, y actividades de afianzamiento,
integración y extensión. - La actividad inicial tiene como objetivo
centrar la atención del alumno en el tema que se desarrollará. Se
recomienda pensar en una actividad que estimule al alumno para
que aporte espontáneamente lo que ya sabe, lo que le interesa, o
utilice las habilidades que requerirá la elaboración del marco teórico.
- La síntesis informativa o desarrollo, orienta y guía al alumno
en la elaboración del conocimiento. En general se usa un texto
informativo al que se le pueden aplicar técnicas de lectura
comprensiva (Guías de trabajo con textos). El docente no explica
el tema, sino que guía a los alumnos para que adquieran la
información por sí mismos, y establezcan nexos y relaciones que
los lleven a niveles cada vez más avanzados de comprensión. No
hay un límite rígido entre las actividades de desarrollo del marco
y las de integración.
- Actividades de integración, síntesis y extensión: es imprescindible
preparar una guía de trabajo para ordenar las actividades
individuales y grupales. Tienen que permitirle al alumno reelaborar,
retrabajar, recrear el marco teórico. No es un trabajo de aplicación,
siempre deben incluir elementos que permitan reelaboraciones. La
autora propone varias técnicas grupales para aprender a pensar y
a actuar junto con otros: el brainstorming (torbellino de ideas); trabajo
en subgrupos; Role-playing (juego de roles); debate parlamentario
o juicio oral; mesa redonda; técnica de collage, etc. que se pueden
consultar en la bibliografía citada.
El eje de las actividades son los objetivos y no los contenidos, y el
trabajo individual y grupal se complementan. Un valor interesante del
aula-taller es la posibilidad de cometer errores y tener dudas. Comparto
con la autora que el aula es el ámbito para que esto se manifieste,
ya que estamos en un proceso de enseñanza aprendizaje, y estas
instancias forman parte de ello. Esta estrategia de enseñanza
también permite vivencias emocionales y de acción, porque el
trabajo en grupos posibilita el intercambio de opiniones, el
conocimiento entre los pares, la posibilidad de desarrollar otras
inteligencias (como las que postula Gardner, la inteligencia
emocional, por citar alguna).
La enseñanza tradicional disocia la teoría de la práctica, a
diferencia del aula-taller que busca integrarlas a través de los
afectos, la reflexión y la acción. Para Pasel, la enseñanza
tradicional es la que produce un adormecimiento de las
posibilidades intelectuales del alumno ejercitando la repetición
de lo aprendido, negando la posibilidad de análisis, crítica,
creatividad. Un video muy interesante en YouTube trata sobre
este tema y lo relaciona con el paradigma de la tecnología, que
no siempre es una panacea si los métodos continúan siendo los
mismos. Sugiero verlo en: http://www. youtube.com/watch?v=t-Yp-QIPw_A
Es por eso que a través del aula-taller, la propuesta es evitar la
rutina, que congela el interés y paraliza al aprendizaje. La aplicación
de esta metodología requiere del docente una permanente evaluación
para determinar en cada momento qué tipo de conducta conviene
promover, y una constante creatividad tanto en la preparación como
en la ejecución de las guías de trabajo. En mi caso, pude comprobar
que esta metodología capacita a los alumnos para el trabajo real,
que no es individual sino grupal, ya que las empresas buscan
proyectos con equipos lo suficientemente capaces de llevarlos a
cabo. En una postura individualista de la educación pueden
aparecer estudiantes con calificaciones excelentes en forma individual,
pero deben saber y comprender que van a trabajar con otros con
diferentes capacidades, donde lo que se valoriza, además del
producto, es la interacción y las relaciones humanas, las actitudes
de tolerancia y solidaridad. Saber trabajar en equipo es una fuente
de aprendizaje compartido y una capacidad muy buscada en estos
tiempos por las compañías.

En cuanto al análisis de mi clase, fue similar al aulataller en
contar con momentos de trabajo grupal e individual, pero con
algunas diferencias. Considero que en la actividad de
afianzamiento (trabajo grupal) fue donde se aplicó propiamente
esta metodología, y en la primera y segunda parte fue más una
clase expositiva: la visualización de ejemplos y el marco teórico
dado por la docente. Las actividades de afianzamiento,
integración y extensión fueron similares por la forma de trabajo
en subgrupos y el desarrollo del trabajo práctico, las actividades
dadas para la semana y la relación del TP con el TP Final. Este
tipo de actividades conducen al alumno a una reestructuración
del conocimiento, lo amplían, abren otras perspectivas, nuevos
interrogantes, y entonces el trabajo propuesto cumple con estas
pautas. Para mejorar o agregar está la confección de una guía
de trabajo que exprese en forma escrita las consignas dadas
verbalmente para la próxima clase. Esta guía es un instrumento
para ordenar las tareas grupales e individuales, y no dejarlas a
la memoria de los chicos. El tema de la motivación en el
aula-taller, otro valor muy importante de esta estrategia, lo
pude comprobar cuando noté a los alumnos entusiasmados con
la propuesta de trabajo y la visualización de los ejemplos. Como
expresé anteriormente, es para pensar que la elección de los
modelos de campaña pueden hacerla los grupos para la clase
siguiente, trayendo los spots o avisos gráficos que más les
interesen. Y así lograr una aplicación y afianzamiento de los
contenidos mucho mayor que cuando los ejemplos los lleva el
propio docente. Esta idea la llevé a cabo en el siguiente cuatrimestre,
y fue muy enriquecedora ya que los estudiantes extranjeros
aportaron ejemplos de campañas en sus países, y también nos
contaron acerca del contexto en el que se desarrolló cada una. Y
pude evidenciar, como dice la autora, que la metodología del
aula-taller potencializa el aprendizaje espontáneo, quien aprende
no tiene una real conciencia de ello porque se vincula con sus
intereses o necesidades.

En cuanto a los conocimientos previos de los alumnos, si bien
generalmente formulo preguntas antes de dar un tema,
considero que este aspecto se puede profundizar preparando
una actividad inicial que permita a los chicos darse cuenta de
lo que saben y no saben, y a mí como docente evitar
repeticiones, ajustar el marco teórico, y considerar sus
necesidades e intereses. El diagnóstico inicial es un elemento
imprescindible para conocer las características del grupo,
detectar problemas, etc. Los conocimientos previos de los
alumnos, además, son un mecanismo fundamental para
determinar las estrategias a aplicar en el aula. Y varios
autores se refieren a ellos como a una herramienta primaria
para la enseñanza. Luis Del Carmen habla sobre el aprendizaje
significativo (según la perspectiva de Ausubel) que se realiza
cuando se establece una relación entre los conocimientos
previos y los nuevos contenidos. Fenstenmacher y Soltis en
“Enfoques de la enseñanza”; mencionan que el llamado
docente ejecutivo “debe” establecer si los alumnos están
capacitados para aprender lo que está prescripto para ellos
a través de un diagnóstico. Por su parte, Aebli plantea una
serie de preguntas que son una buena guía para analizar los
conocimientos de los que parten los estudiantes: ¿Qué saber
trae consigo el alumno?, ¿Qué intereses y valores o, en
general, qué motivos le mueven?, ¿De qué sensaciones y
sentimientos es capaz? Para finalizar esta parte, es bueno
saber que esta metodología de aula-taller es totalmente
abierta, y que como docentes podemos ampliarla o modificarla,
sabiendo que el conocimiento que tenemos nunca es completo
ni acabado.

Alternativas a las estrategias presentadas
Para enriquecer el trabajo que vengo desempeñando, y
compartirlo con los docentes que lean este escrito, hay aspectos
que se pueden mejorar para lograr excelentes resultados:
- Utilizar estudios de caso y resolución de problemas: Selma
Wasserman, autora de “El estudio de casos como método de
la enseñanza”, señala que los casos son en realidad materiales
curriculares que demandan a los estudiantes un procesamiento
mental de orden superior y los inducen a reflexionar sobre los
puntos importantes del curriculum.
Una propuesta para esta clase es el desarrollo de un caso
referido a una empresa que quiere realizar una campaña de
publicidad, cuya respuesta creativa es llevada a cabo por una
agencia determinada. La elección de la estrategia creativa por
parte de la agencia en base a los objetivos de marketing de la
empresa puede ser motivo de análisis y reflexión, asimismo las
posibles opciones a la respuesta dada también pueden ser
cuestión de estudio. En cuanto a la estrategia de resolución de
problemas (si en el caso planteado anteriormente dejamos fuera
la solución de la campaña) podemos utilizar esta herramienta.
Realizando preguntas críticas y proponiendo a los alumnos
identificar lo que saben, lo que no saben y lo que necesitan saber,
para concluir formulando y exponiendo una o dos soluciones
alternativas (esto lo incluí en el segundo cuatrimestre con muy
buenos resultados).
- Aplicar más técnicas del aula-taller: Comprobando el cansancio
de los chicos en la parte teórica, aunque traté de hacerla lo más
dinámica posible, el siguiente cuatrimestre modifiqué la clase por
una dedicada al aulataller. Así, pude confrontar los resultados en
cuanto a interés, asimilación de contenidos, producción, etc., y
evaluar qué opción utilizar en base a una comparación real.
Otra iniciativa es darle a los alumnos por subgrupos una síntesis
de la teoría para leer, y en una segunda instancia aplicar algunas
de las técnicas grupales como el collage, donde en dos o tres
cartulinas deban plasmar una campaña de publicidad: aquí se
afianzan conceptos como el estilo, elementos en común, tipografía,
etc. Otra técnica es el debate parlamentario o juicio oral a una
Campaña de Publicidad controvertida: algunos grupos pueden
cumplir el rol de fiscales y otros de defensores. La mesa
redonda es otra técnica muy interesante, donde se le plantea
con anterioridad a un grupo una campaña, y cada integrante
prepara un tema desde su perspectiva: en cuanto a estrategia,
creatividad, planificación de medios, repercusión, etc. Luego
lo exponen brevemente al resto de la clase, y así dan a
conocer los distintos enfoques que se tienen sobre una
misma comunicación.

A modo de conclusión
Tenemos que empezar a manejar, si no lo hicimos aún,
el concepto de “profesional reflexivo” que rescataron Donald
Schon, Fullan y Hargreaves en “La escuela que queremos”,
entendiéndolo como una manera de describir y desarrollar un
criterio experto y meditado en profesiones como la docencia.
Es importantísimo recapacitar sobre nuestra práctica, ya que
estamos trabajando y formando a personas, jóvenes que
todavía pueden ser influenciados por nuestro ejemplo, que
nos miran y esperan madurez en nuestras acciones, que
buscan, a través de nuestro trabajo, visualizar un futuro
cada vez menos incierto. Doy gracias a Dios por la tarea
docente que vengo llevando a cabo desde hace dieciséis
años, y le pido fuerzas para seguir adelante en este
camino de formar personas. Como decía Juan Amós
Comenio, el padre de la pedagogía moderna: “Las escuelas
son talleres de humanidad, laborando para que los hombres
sean verdaderamente hombres” (Comenio, J.). Sabiendo
que el conocimiento intelectual es sólo una parte de la
enseñanza, la continua búsqueda por la superación es lo
que hará que no nos estanquemos, que estemos abiertos
al cambio, que busquemos acercarnos cada vez más a
quienes necesitan de nosotros, nuestros estudiantes. Como
dicen Fullan y Hargreaves: “No habrá mejora sin el maestro”.

Referencias bibliográficas
- Comenio, Juan Amós (2000). Didáctica Magna. México: Porrua.
- Del Carmen, Luis (1996). El análisis y secuenciación de los
contenidos educativos. Barcelona: Horsori. pág. 13.
- Eggen, Paul y Kauchak, Donald. Estrategias Docentes. Fondo de
Cultura Económica.
- Fenstermarcher Gary y Soltis Jonas (1998) Enfoques de la
enseñanza. Buenos Aires: Amorrortu editores, tercera edición.
- Fullan Michael y Hargreaves Andy; La escuela que queremos. Buenos
Aires: Amorrortu editores
- Johnson, David y Jonson, Roger. El aprendizaje Cooperativo en
el aula. Buenos Aires: Paidós.
- Litwin, Edith; Videoconferencia “La dinámica teoríapráctica”
en la Educación Superior”; Jornadas AIES (Asociación de Institutos
de Educación Superior”; octubre de 2009.
- Pasel, Susana (1993). Aula Taller. Buenos Aires: Aique Grupo Editor.
- Universidad de Palermo; Romio Andrea; Apuntes de clases:
Estrategias para el aula-taller; Resolución de problemas.


Vocabulario relacionado al artículo:

aula . estrategia de enseñanza . profesionalismo . taller .

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  • El aula-taller como estrategia de enseñanza fue publicado de la página 38 a página41 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.
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