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El producto longevo

Ramirez Diaz, César Augusto

El diseño como potenciador de longevidad en el producto

Actas de Diseño Nº1

Actas de Diseño Nº1

ISSN: 1850-2032

I Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina

Año I, Vol. 1, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina. | 265 páginas

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Resumen técnico Actualmente la gran mayoría de productos desaparecen tan rápido como aparecen (efímeros) precedidos por uno “mejor”, la actividad cíclica de este proceso genera la dinámica del consumo en la que estamos sumergidos en la actualidad, pero algunos objetos permanecen el tiempo (longevos) y cada vez se fortalecen y posicionan más, lo cual nos sugiere preguntarnos, ¿si se pueden diseñar productos longevos que no desestabilicen la economía, que sirvan como estrategia de diferenciación, competitividad e identidad organizacional dentro de la industria actual y contribuyan al desarrollo sostenible, utilizando el diseño como potenciador de longevidad en el producto? Un estudio sobre este tipo de longevidad, implementando un método deductivo compuesto de tres etapas, iniciando por la configuración del corpus teórico, su posterior análisis y por ultimo la construcción de un ensayo teórico que genere una reflexión en el diseñador sobre la temporalidad de los objetos, repercutiendo esto desde un aspecto ambiental en la disminución en el consumo de recursos naturales, energía y producción de residuos, desde un aspecto económico en la reducción de gastos, optimización de materia prima, racionalización de procesos productivos y planteamiento de una nueva visión de mercado a partir de un nuevo concepto, y por ultimo desde un aspecto social la implementación de nuevas practicas que mejoraran el nivel y la calida de vida de los seres humanos.

Resumen de ponencia Desde la revolución industrial la economía mundial comenzó a depender de un mercado de oferta, el cual consiste en crear y ofrecer productos innecesarios a los clientes, e inducirlos a adquirirlos haciéndolos deseables, formándose nuevas tendencias de consumo por parte de los seres humanos Se puede afirmar que la gran mayoría de necesidades básicas están satisfechas, lo que se necesita ya existe y es asequible, por tanto, es necesario desarrollar nuevos productos y hacer que sean deseables por los clientes, convirtiéndolos en “necesidades ficticias”, las cuales son cambiantes para que exista una frecuente renovación, pudiéndose afirmar que mas se demora en ingresar un producto nuevo al mercado para satisfacer alguna de dichas “necesidades”, que en existir uno nuevo que lo “mejore” haciendo que adquieran un carácter efímero, tal como lo enuncia Italo Calvino en su libro Las ciudades invisibles1, “las cosas que cada día se tiran ceden su lugar a las nuevas”, evidenciando una “muerte en vida” de los productos, entendiendo esta como la finalización de su ciclo funcional mas no el material.

Esta renovación esta determinada por la mecánica de la moda, la cual instaura un modelo o imagen “deseable”, y poco tiempo después es remplazada “obligándonos” a cambiar para poder ir paralelo a ella; según Tomas Malonado “se toma un tema, se lo celebra durante algunos meses inmediatamente después se lo deja de lado, se fosiliza. En otras palabras, se lo declara “pasado de moda”2.

Estas tendencias de consumo hacen que la oferta se convierte en “demanda”, las industrias comienzan una producción en serie, para poder responder a dicha “demanda” y el consumo de materia prima, su transformación, y los desperdicios que se generan, aumentan considerablemente desencadenando en una problemática ambiental mundial, motivo por el cual se empezó un análisis y seguimiento continuo de los cambios que nuestras actividades estaban generando.

En la década de los ochenta, se comienza hablar de sustentabilidad o desarrollo sostenible, el cual según la Comisión Brundtland3 es definido como “la habilidad humana de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de generaciones futuras de suplir sus propias necesidades”.

El desarrollo sostenible tiene una visión integral, en el que intervienen tres elementos de igual importancia entre sí, el Ambiente, la Economía y la Sociedad. Se debe recordar que la sociedad depende de la economía y la economía depende del ambiente. Por lo tanto, si contamos con un ambiente sano y pleno de recursos naturales puede existir una economía viable y con ella, una sociedad justa.

La aplicabilidad del concepto desde el diseño Industrial consiste en concebir los productos teniendo en cuenta todo su ciclo de vida, desde su diseño hasta el desuso, de esta manera contemplar la posibilidad de ser reparados o poder separar sus componentes y materias primas para poder ser aprovechadas en la nueva fabricación de un producto y reducir tanto el consumo de materias primas, como la generación de desperdicios.

Marisol Mazuecos del CENEAM (Centro Nacional de Educación Ambienta) de España, afirma en su articulo Prolongar para reducir “que la prolongación de la vida útil de los productos se presenta como la primera estrategia para reducir o prevenir la generación de residuos. En una sociedad en la que cada vez tiene mas presencia los bienes de “usar y tirar” y la compra compulsiva” de igual manera cita a Walter R. Stahel (fundador del Instituto de Ginebra) porque explica, de una forma muy sencilla las ventajas ambientales de la durabilidad: “Si multiplicamos por dos el período de reutilización o duración del producto de los artículos de mercado cercanos a la saturación, se divide por dos la necesidad de materia prima y de recursos de producción, así como la cantidad de residuos producidos sin reducir la riqueza y el bienestar”.

Partiendo del concepto prolongar para reducir, se pude hablar de una categoría de productos a los que denominamos longevos, estos por prolongan su ciclo de vida, hasta el punto de hacerse “eternos” y convertirse en hitos históricos como es el caso de las navajas Suizas Victorinox y los encendedores Zippo.

No podemos afirmar que estos objetos han sido concebidos bajo este concepto, pero podemos decir que algunos adquieren esa condición ya sea porque se desvanece su función practica y se enriquece la estética, o su manufactura es excelente, o su significación es lo suficientemente fuerte para mantenerlos vigentes a través del tiempo, o poseen la capacidad de resignificarse o ser resignificados en diferentes épocas, por diferentes seres humanos. Lo que si se puede afirmar, es que no todos los objetos pueden ingresar a esta categoría, por ejemplo aquellos que funcionan a partir de un paquete tecnológico, como computadoras, equipos de sonido, grabadoras, etcétera ya que su razón de ser es la misma tecnología teniendo que evolucionar o actualizarse paralelo a ella, obligando a una renovación continua.

Medardo Chiapponi en su libro Cultura social del producto dice que el contexto actual lo conduce a examinar la relación entre producto y ambiente generando una reflexión “sobre un accionar proyectual orientado a la solución de problemas” y se plantea dos cuestionamientos: “¿Es posible encarar de modo proyectual los problemas ambientales y, si la respuesta es positiva, que papel desempeña en este ámbito la proyectación y la planificación de los productos? ¿Cómo se transforma la proyectación y planificación de los productos en el caso de que se quieran tener en cuenta los parámetros ambientales además de las configuraciones formales, funcionales, prestacionales, técnico-económicas, técnico-productivas, etcétera, que tradicionalmente corresponden a la actividad del diseñador industrial?”4 Ahora bien cabria preguntarnos ¿si se pueden diseñar productos longevos que no desestabilicen la economía y contribuyan al desarrollo sostenible, utilizando el diseño como potenciador de longevidad en el producto?, y ¿de qué manera el diseño puede convertirse en esa herramienta potenciadota para proyectar dichos productos?

Notas 1. Calvino Italo. Las ciudades invisibles, Pág. 125 2. Maldonado Tomas. Hacia una racionalidad ecológica Pág. 13 3. En Diciembre de 1983, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) crea la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y Desarrollo. El Secretario General de la ONU designa a Gro Brundtland, Primera Ministra de Noruega, en la dirección de la Comisión. Debido al papel trascendental que desempeña la Sra. Brundtland a la cabeza de la Comisión, ésta es conocida hoy en día como la Comisión Brundtland.

4. Chiapponi Medardo. Cultura social del producto, Pág.145.


El producto longevo fue publicado de la página 54 a página55 en Actas de Diseño Nº1

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