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Estrategias para la innovación

Aguirre, Oscar

Actas de Diseño Nº1

Actas de Diseño Nº1

ISSN: 1850-2032

I Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina

Año I, Vol. 1, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina. | 265 páginas

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El presente trabajo es la evolución de un conjunto de reflexiones objeto de estudios presentados en el Congreso Mercosur Design -Identidad y Diversidad- el 8 y 9 de diciembre de 2004. Capítulo: Estrategias para la Innovación.

Presentar reflexiones sobre el tema en quince minutos requiere de síntesis. A modo introductorio definiremos el enfoque de estrategia e innovación que presentamos en nuestra ponencia, registrada en el presente artículo: Entendemos por innovación, “la capacidad del ser humano de generar novedad”. Esta definición sintetiza el sentido creador como un potencial inherente a todos donde lo nuevo solo tiene el valor que los hombres le atribuyen.

Existen dos tipos de innovación, una es la “innovación radical”, que aportan en esencia las ciencias duras y que son llamadas así porque no tienen antecedente, o su causa o efecto sobre la vida y el planeta son irreversibles o muy difíciles de revertir. La fusión atómica o los antibióticos o la clonación son algunos de los ejemplos más recientes.

El otro tipo es la “innovación incremental”, donde las creaciones se construyen en un número y velocidad significativamente superiores, articulándose unas sobre otras, casi como la evolución “darwiniana” de sí mismas. Un ejemplo paradigmático es el software y sus versiones o actualizaciones permanentes, o el calzado deportivo que se ha segmentado hasta por tipo de competencia o condiciones del terreno. Pero este tipo de innovación, que a veces es puramente formal como en el caso de muchos electrodomésticos, desdibuja la frontera de la creación ante la percepción de copia o más de lo mismo que solemos tener, y se establece como unos de los males que arrastra la sociedad de consumo.

No obstante, quienes estamos cerca de los procesos de creación, producción, enseñanza o difusión del Diseño como disciplina proyectual debemos contribuir al dibujo claro de esa frontera, y pensar en términos de “grado de innovación”, entendiendo por éste la “distancia entre lo original o lo nuevo y lo existente”.

Si, como dijimos, la innovación es inherente al ser humano, ¿por qué algunas sociedades o regiones del planeta históricamente aparecen como más innovadoras que otras, y muchas sólo como seguidoras? La respuesta es clara: No todos están bajo las mismas condiciones, desafíos, amenazas o visión de trascender.

Entonces definamos cuáles con las condiciones para que la innovación tenga lugar.

En primer término, la existencia de una necesidad real, entendiendo que ayuda a definir el rumbo de la innovación, conquistar un mercado, responder a la competencia, aprovechar ventajas logísticas, etc.

La segunda es la formación, no sólo en su concepto tradicional de inducción, deducción y dialéctica, sino fuertemente enfocada a la investigación y a alimentar los procesos de divergencia, entendiendo por ellos “la capacidad de vincular elementos en principio no vinculados para dar lugar a una novedad”. Este ha sido un componente de la inteligencia muchas veces relegado en los procesos de formación.

La tercera condición es la investigación y el establecimiento de mecanismos de formalización y universalización o globalización que permiten las telecomunicaciones.

Le sigue la cuarta condición, la transferencia a la industria. Es en este punto donde la creación sale del laboratorio y pasa a ser una verdadera innovación. Ésta se consolida en la industria y ese debe ser el paradigma, la innovación es efecto sobre la sociedad y el mundo.

Para ello hace falta la quinta condición, el entorno político. Es decir, la generación de condiciones que la sociedad se da a sí misma para desarrollar la innovación.

Las políticas gubernamentales son el único instrumento orgánico sobre el que recae tal responsabilidad, ellas crean las condiciones para que los individuos y las organizaciones empresariales encuentren los estímulos adecuados y delinean las estrategias generales que en materia de innovación seguirá la sociedad.

Es momento de definir nuestro enfoque de estrategia.

Entendemos que ella plantea los lineamientos generales que determinan nuestras acciones en pro de un fin específico. La innovación se da en un contexto mixto.

En un ambiente externo, se presentan oportunidades, amenazas y expectativas del mercado. En un ambiente interno un proceso influenciado por fuerzas, debilidades y un determinado nivel de los recursos humanos. Es en este marco general, es que formulamos desde nuestra perspectiva, los cuatro puntos centrales de una estrategia para la innovación: a) Formación para la innovación, en los negocios, la tecnología y el producto. El sistema empresarial en su conjunto debe re-pensarse en términos de creación. La implementación de políticas de estímulo a la innovación no puede esperar. La incorporación al mercado de trabajo de profesionales con talento y nuevas ideas en materia gerencial, ingeniería y diseño se imponen, sobre todo en esta última figura profesional. No se concibe el mundo I+D sin diseñadores para la mayoría de las actividades industriales.

b) Desarrollo de capacidades para una rápida y eficaz asimilación de la tecnología industrial. El sistema de formación deberá dar un rápido vuelco en materia de formación técnica para preparar personal con idoneidad; el sistema empresarial debiera generar un banco de datos de tecnología disponible, de su tasa de uso y eficiencia técnica. Lamentablemente, conocemos muchos casos de infraestructura subempleada. Es necesario poder analizar qué otra cosa se puede hacer con el parque instalado.

Seguramente mucho más de lo que hoy se hace.

c) Desarrollo de capacidades asociativas regionales.

Unido a los dos puntos anteriores, se debe buscar la complementación con terceros países en materia de capacidad instalada o de procesos de innovación, mediante la creación de redes de interés industrial en el sector de las PyMEs. Ellas tienen un potencial de agregación veloz, son más flexibles, el riesgo esta distribuido y se incrementan las posibilidades de encontrar proyectos exitosos.

d) Fomento de la circulación regional de bienes y servicios de capital, asociados a I+D+i. Generar alianzas para promover leyes que permitan la circulación de tecnología, capital, conocimientos, herramientas y personas vinculadas a procesos de innovación, en la búsqueda de construir nuevos paradigmas.

“Todos tenemos el mismo potencial: El intercambio y la diversidad compatible son la fuerza de nuestras sociedades”. Gracias por tu tiempo.


Estrategias para la innovación fue publicado de la página 60 a página61 en Actas de Diseño Nº1

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