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El repoblamiento del Bajío

Barroso García, Carmen Dolores

Las misiones franciscanas

Actas de Diseño Nº1

Actas de Diseño Nº1

ISSN: 1850-2032

I Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina

Año I, Vol. 1, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina. | 265 páginas

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Los restos prehispánicos que existen en el estado de Guanajuato, han dado pie para analizar la relación que éstas tuvieron con las fundaciones que los franciscanos realizaron en el siglo XVI en el territorio de nuestro estado. Partiendo de las evidencias arqueológicas existentes, podemos establecer la línea que las órdenes mendicantes, en este caso los franciscanos, siguieron en su proceso de evangelización del Bajío.

Introducción Las evidencias de los pueblos sedentarios que habitaron Guanajuato durante la época prehispánica se encuentran diseminadas por doquier; en la cima o la ladera de los cerros, sobre los valles, junto a los ríos o manantiales, en cuevas, abrigos o barrancas, en fin, en lugares acordes al desarrollo de su economía o conceptos mágicoreligiosos.

También se observa que la mayoría de los asentamientos prehispánicos en Guanajuato denotan un patrón semi-disperso en donde, desde un centro político-ceremonial se rige la vida de un determinado territorio (Castañeda: 1988.

Así, al analizar el entorno de las poblaciones prehispánicas del Bajío, es común encontrar sus vestigios asociados a lugares que presentan recursos naturales factibles de haber sido explotados por una sociedad agrícola numerosa.

Guanajuato fue una región colonizada bastante tarde comparada con el resto de Mesoamérica, ya que la fecha más antigua de su ocupación data de 650 a.C. hasta 900 d.C., época en que fue abandonada por parte de la población sedentaria para ser ocupada por grupos seminómadas.

La llegada de los españoles A la llegada de los españoles en el siglo XVI, la región llevaba 600 años de abandono, tiempo en el cual, al parecer, se perdió en la memoria de los pueblos la existencia de su compleja ocupación y sólo se encontraban pequeñas aldeas agrícolas al sur del río Lerma.

El arribo de los franciscanos a estas tierras despobladas marca una nueva etapa de ocupación, sobre todo en fundaciones como Acámbaro (1531), San Miguel (1542) y Apaseo el Alto (1574).

Aunque el pueblo y la provincia de Michoacán fueron descubiertas por don Fernando Cortés, Marqués del Valle, Acámbaro, “lugar de magueyes” según aparece mencionado en la Relación de la Provincia del mismo nombre, fue en sus orígenes una encomienda a cargo de Nuño de Chávez. Beaumont establece en uno de sus escritos la fundación de Acámbaro en el año 1526 y la terminación del convento en 1532, aunque conociendo la tendencia que los hermanos mostraron en estos años por legitimar los derechos de los indígenas sobre sus tierras en contra del sistema de encomiendas, es que estos datos no pueden considerarse definitivos (Acuña: 1987:59).

En el caso de San Miguel, su fundación se encuentra asociada a la llegada de Fray Juan de San Miguel a éstas tierras. Sin embargo, la fundación que se realizó en éste primer momento no corresponde con el sitio actual, ya que los documentos indican que tuvo que desplazarse hacia el este en busca de agua. Debido a que el convento franciscano no pudo establecerse hasta después de 1606, la comunidad fue asistida durante ese tiempo por el clero secular (KUBLER: 1982:597).

Apaseo el Alto, según se refiere en la Relación de la Provincia de Acámbaro, era importante porque muy cerca de él nacía un caudaloso río que irrigaba sus tierras, en las que los españoles sembraban trigo, además de ser una importante estancia de ganado mayor. Aquí el convento se estableció en 1574, y según las descripciones de Ponce, el edificio en 1586 era un pequeño establecimiento de adobe con techo plano (Acuña: 1987:65).

Sin embargo, resulta interesante observar que aún cuando los vestigios arqueológicos que se encuentran en la zona de las poblaciones antes mencionadas denotan que éstas tuvieron un gran auge durante la época prehispánica, prácticamente no aparecen en los documentos escritos en tiempos de la conquista.

Los centros ceremoniales Al norte de la ciudad de Acámbaro se encuentra una loma conocida como El Cerro del Chivo. Aquí, se observan por doquier los vestigios de una intensa y larga ocupación durante la época prehispánica, sobresaliendo diversos terraceados con finalidades diferentes, basamentos piramidales asociados a plazas y un sin fin de petrograbados alusivos a la fecundidad, lo que lo hace ser, un sitio muy especial (Aramoni: 2002).

Al sur de San Miguel Allende, sobre la ribera oriental del río Laja, se encuentran trazas de lo que fue un antiguo centro de población llamado actualmente “San Miguel Viejo”. Para Efraín Cárdenas (1999), este es uno de los sitios más importantes de Guanajuato, consta de varios conjuntos de estructuras en donde sobresalen tres grandes edificios; un basamento piramidal asociado a una serie de habitaciones que rodean un patio hundido, un edificio semi-circular con un basamento piramidal asociado a un patio hundido y una inmensa plataforma con dos patios hundidos. En los tres se denota un fuerte carácter político-ceremonial.

En las cercanías de Apaseo el Grande, sobre una meseta al noreste de la ciudad, se encuentra un sitio conocido como “Los Coecillos”. Cárdenas registra la existencia de 24 edificios, entre los que sobresale una inmensa plataforma con dos basamentos piramidales que enmarcan un patio hundido rodeado de una serie de habitaciones con fines político-administrativas y una serie de tres basamentos piramidales que enmarcan a un patio hundido con fines meramente rituales.

Consideraciones finales Analizando los sitios en ésta etapa, resulta difícil comprender por qué los colonizadores no retomaron estos territorios para establecerse, como sucedió en muchos otros lugares en que se aprovecharon los materiales y la mano de obra indígena para fundar el pueblo colonial sobre el pueblo de indios. Tal vez, como menciono en un principio, la pérdida de la memoria de los pueblos debido al largo período de desocupación de los mismos provocó la desinformación de los españoles a su llegada.

No obstante, lo que resulta impresionante es la enorme similitud que se presenta en estas tres fundaciones, tanto en lo prehispánico como en la época colonial. Las tres fundaciones prehispánicas fueron territorios de gran importancia para la región, y las tres fundaciones coloniales se establecieron a distancias similares de sus sitios prehispánicos respectivos. La traza de la ciudad española coincide enormemente en los tres casos: En las fotografías aéreas puede apreciarse fácilmente la traza original en el área que podríamos denominar como centro histórico.

Queda entonces la duda sobre la extraordinaria precisión con la que los franciscanos se establecieron en un territorio que ya había sido ocupado y que evidentemente les facilitó poder establecerse durante el siglo XVI en el territorio de Guanajuato, sin tocar la zona prehispánica tan llena de recursos naturales ya domesticados, y cuya respuesta representará la parte medular del trabajo que actualmente realizo.

Bibliografía -Aramoni, María Elena y Castañeda, Carlos. Las Piedras Sagradas del Bajío, ponencia presentada en el IV Congreso Internacional de Circuncaribe, en Xalapa, Ver., febrero de 2002.

-Brambila, Rosa, et. al. Problemas de las sociedades prehispánicas del Centro Occidente de México. Resumen”, en “Primera Reunión sobre las Sociedades Prehispánicas en el Centro Occidente de México. Memoria, Cuaderno de trabajo 1”, Centro Regional de Querétaro- INAH, México, 1988.

-Cárdenas García, Efraín. “El Bajío en el Epiclásico”. Zamora, El Colegio de Michoacán, 1999.

-Castañeda, Carlos, et. al. Interpretación de la historia del asentamiento en Guanajuato, en “Primera Reunión sobre las Sociedades Prehispánicas en el Centro Occidente de México. Memoria, Cuaderno de trabajo 1”, Centro Regional de Querétaro-INAH, México, 1988.

-FOTOGRAFÍAS AÉREAS, DETENAL, Zona 13B, FOTOS R14 22-50, 23-50, 24-50, 25-50, 30-48 y 31-48 / R20 33-15, 34-15 y 35-15 / 27-28, 28-28 y 29-28. Escala 1:25000.

-Kubler, George. “Arquitectura Mexicana del siglo XVI”. México, FCE, 1982.

-Pintura de Celaya y Acámbaro. Real Academia de la Historia, Madrid. 110X113 cms. 1580.

-Pintura de San Miguel y San Felipe de los Chichimecas. Archivo General de Indias, Sevilla. 1580.

-“Relaciones Geográficas del siglo XVI: Michoacán”. Edición de René Acuña, México, UNAM, 1987.


El repoblamiento del Bajío fue publicado de la página 152 a página153 en Actas de Diseño Nº1

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