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De FON a la revolución de la conciencia global

Rolando, Fernando Luis [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Actas de Diseño Nº1

Actas de Diseño Nº1

ISSN: 1850-2032

I Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina

Año I, Vol. 1, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina. | 265 páginas

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En el marco de las primeras Jornadas de Diseño Latinoamericano, organizadas en Buenos Aires por la Universidad de Palermo, dentro de las nuevas tendencias en el campo digital, creo imprescindible abrir una mirada introductoria hacia la revolución WiFi y sus posibilidades futuras a escala mundial.

A fines de la década del 60 y comenzados los años 70, mientras una parte de la humanidad se desangraba en revoluciones armadas, existían visionarios que bregaban por otra forma de revolución: La de la mente, buscando alcanzar nuevos estadios en el desarrollo de un estado de conciencia global compartiendo el aprendizaje y las experiencias.

Timothy Leary, profesor de Harvard, pensador polifacético, gurú de la contracultura de los años 60 y más tarde defensor de la realidad virtual y de los ciberpunks, pensaba a la Internet como una gigantesca red neuronal que reflejando la diversidad humana, podría expandirse a través de sus nodos de modo casi infinito.

Estas redes neuronales artificiales basarían su funcionamiento en las redes neuronales reales, formándose a partir de un conjunto de unidades de procesamiento conectadas entre sí, dando, por analogía con el cerebro humano, la denominación de “neurona” a cada una de estas unidades de procesamiento. Así, cada neurona recibiría muchas señales de entrada y enviaría una única señal de salida (como ocurre en las redes neuronas reales).

Esta línea de investigación, junto a otras que defienden la democratización en el uso de las tecnologías, como la de John Perry Barlow (fundador de la Electronic Frontier Fundation), quien propulsa a través de este organismo, la defensa de la libertad de información en la red, resumen un sistema de valores éticos que vinculan desde sus orígenes a los miembros de la cibercultura. El integrar la concepción orgánica de Leary, con el respeto a la libertad de información de Barlow, produciría que la Red Global de Información podría estar en poco tiempo, al alcance de todos, siendo inclusiva y democrática.

De este modo, a medida que el sistema se expande orgánicamente, genera espacios virtuales en donde todos tienen derecho a la libre expresión, permitiendo así, reflejar la diversidad de la mente humana y no una visión controlada y homogeneizada desde un punto.

Estos planteos, que nacieron de la noción de comunidad y del idealismo de la cultura hippie en los 60, se transmitió a las generaciones posteriores: Los zippies y los techies, herederos de algún modo de aquella filosofía.

Hoy tenemos liderazgos positivos en esta dirección de pensamiento comunitario en el campo digital, en donde se busca expandir los medios de interconexión e intercambio de ideas entre los seres humanos. Un excelente ejemplo de ello es el proyecto ideado por Martín Varsavsky, creador de FON, definido por el mismo, como “la revolución WiFi”, planteando que “su objetivo es crear una red WiFi (inalámbrica) universal y unificada que permita a los miembros de la comunidad compartir no sólo ancho de banda, sino también experiencias e ideales...”. Es decir, más allá del avance tecnológico, el centro de esta revolución esta dado por la experiencia de compartir.

En la Comunidad FON, se puede elegir el perfil de usuario que más nos interese. Los Linus, son aquellos usuarios que comparten su WiFi y a cambio obtienen acceso gratuito a la Comunidad FON en donde exista cobertura. En el futuro FON también estará disponible para los Bills, foneros que en lugar de tener roaming gratis prefieran quedarse con un porcentaje de los ingresos generados en su punto de acceso (Hot Spot) por los Aliens, los clientes de FON, quienes pagarán por conectarse.

La comunidad WiFi global surgió de una idea simple y universal: “Si compartes una parte de algo que te sobra recibirás el beneficio multiplicado por miles de personas que piensan igual que tú...”, explica Varsavsky en su blog.

De este modo el ancho de banda remanente que poseemos en nuestras conexiones domiciliarias, puede ser utilizado por otros cibernautas, generando beneficios para todos y un modelo comunitario en expansión permanente.

Una de las cuestiones a vencer esta dada en que la tecnología WiFi funciona en la actualidad, en distancias que se miden en metros más que en kilometros. Sin embargo, investigadores en distintas partes del mundo avanzan para superar esta limitación. Este año, en Venezuela, en un esfuerzo silencioso pero efectivo, Javier Triviño, Ermanno Pietrosemoli y Carlo Fonda han logrado establecer un enlace de 279 kilometros utilizando tecnología WiFi sin amplificadores, en plena zona rural en las altas montañas venezolanas y haciendo uso de programas de fuente abierta. Estos pioneros, nos dan una demostración del verdadero potencial de las tecnologías inalámbricas para el desarrollo de toda la comunidad digital.

Según mi modo de ver, el gran aporte de la revolución FON, estará dado en los próximos tiempos (a medida que se expandan la cantidad de hot spots y se mejore el alcance de las conexiones), en facilitar el acceso a los medios digitales en forma masiva a nivel mundial. Esto permitirá el potenciamiento de la conciencia global (como lo vislumbro Leary), la democratización del acceso y del uso de la información y el respeto de las diversidades culturales, ampliando las modalidades en que los ciberciudadanos (netizens) se vincularan en la vida cotidiana, que cambiará para siempre.

De algún modo, como en los textos futuristas de escritores como William Gibson o Bruce Sterling, Martín Varsavsky esta contribuyendo con FON a construir un nuevo paradigma de ciber-hombre, interconectado a la red a escala planetaria a través de medios inalámbricos.

Esto delineará además nuevas formas de comunidades virtuales, que interactuaran con las comunidades reales optimizando los tiempos y simplificando los procesos de la vida diaria.

Además en el campo empresarial, el apoyo económico dado a FON por Google, eBay y Skype, implica también que los gigantes de Internet comprenden las enormes posibilidades de expansión de esta idea a escala global.

Este el solo el primer paso. Crear convergencias entre las distintas formas de comunicación a través de Internet, usando Videófonos y Televisión de Alta definición Interactiva implicará el desarrollo de nuevas modalidades para transmitir la educación de generación en generación y para optimizar el intercambio de ideas en el campo laboral, potenciando la capacidad inventiva del hombre.

En la historia del desarrollo humano la revolución más profunda es la revolución del pensamiento. Esto implica hacer foco en los aspectos esenciales de la comunicación como herramienta para la creación y la innovación permanente, reflexionando acerca de cómo vivimos hoy y hacia adonde queremos ir, trabajando en función prospectiva en el campo tecnológico.

Debemos avanzar en la “virtualización del conocimiento”, llegando con medios como FON a grupos hoy excluidos del sistema, actuando con sentido comunitario, por la propia necesidad del ser humano de ser solidario, independientemente de la visión del sistema político que represente a los ciudadanos en cada país.


De FON a la revolución de la conciencia global fue publicado de la página 211 a página212 en Actas de Diseño Nº1

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