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Reflexión y originalidad del alumno, gestión docente

Escritos en la Facultad Nº62

Escritos en la Facultad Nº62 [ISSN: 1669-2306]

Foro de Proyecto de Graduación: Aportes y Tendencias Disciplinares Proyecto de Graduación. Facultad de Diseño y Comunicación

Año VI, Vol. 62, Mayo 2010, Buenos Aires, Argentina | 64 páginas

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Bosi, Gianpiero [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

La reflexión disciplinar ya no será sólo un valor o requerimiento académico sino una herramienta de sustentabilidad o competitividad profesional, y que permitirá visualizar nuevos escenarios, actores o recursos con los cuales interactuar de modo

El presente escrito tiene como propósito capitalizar y sacar
conclusiones a partir de la experiencia como docente en el
dictado de la materia Seminario I, en el segundo cuatrimestre
del año 2009
A nivel académico, la composición del grupo de alumnos fue
absolutamente heterogéneo: hubo alumnos de las carreras de
Hotelería, Relaciones Públicas, Diseño Textil y de Indumentaria,
Publicidad, Diseño de Interiores, Diseño de Imagen y
Sonido, y sólo uno de Diseño Industrial.
Hasta ahora, sólo había dictado las materias de dibujo y diseño
industrial, ambas específicas de la carrera de Diseño Industrial
y de predominante carácter práctico.
De todos modos, cabe señalar que este cambio fue una decisión.
Después de haber dictado durante casi ocho años la
materia de diseño industrial (en la U.B.A. y en la U.P.), inicié
mi camino en la investigación postulándome a un concurso
para jóvenes docentes investigadores de la F.A.D.U. (Facultad
de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la U.B.A.). Haberlo
ganado potenció la decisión y el desafío.
Hacía varios años que sentía que la mera práctica profesional
y docente, sin la simultánea o posterior reflexión profunda,
dificultaba la plena y honesta transferencia de conocimientos
(en el sentido de consciente) hacia los alumnos.
Es decir, considero esencial como sujeto activo de la comunidad
docente, profundizar la conciencia sobre los orígenes,
sentidos e implicancias de las prácticas disciplinares y sus
enseñanzas en determinado territorio, con específicos actores
y recursos, a través de un noble cuestionamiento. Sobre todo,
teniendo en cuenta la velocidad con que suceden los cambios
macro y micro contextuales en estos tiempos.
En este sentido, creo que la reflexión disciplinar ya no será
sólo un valor o requerimiento académico sino una herramienta
de sustentabilidad o competitividad profesional, y que permitirá
visualizar nuevos escenarios, actores o recursos con los
cuales interactuar de modo anticipado en pos de un eficaz
y redituable ejercicio de la profesión, cualquiera fuera ella.
Entonces, a partir de ello decidí complementar la práctica
profesional y docente con la investigación, espacio en el
cual pudiera abarcar aquellos niveles reflexivos difícilmente
alcanzados o corporizados en el día a día profesional, en el
cual las urgencias y demandas cotidianas dificultan la apertura
de ese espacio.
Después de una pequeña incursión como investigador, esa
pequeña luz de conciencia dio cuenta de su importancia y
pidió más…
Así, la materia Seminario I, en la cual los alumnos que están
por transformarse en profesionales dan origen a su trabajo
cúlmine como estudiantes, sería el campo de acción ideal para
la reflexión profunda de las prácticas y saberes.
Una vez transitada esta primera experiencia en la materia, me
han surgido algunas reflexiones o ideas que considero importante
poder escribir para no olvidar y tener en cuenta. A saber.
La multi-disciplina
La multi-disiciplinaridad del grupo de alumnos es un gran
aporte: la subjetividad que adquiere cada una de las carreras
frente a los otras, ayuda quitar el foco de las especificidades
para colocarlo en las dinámicas y relaciones. Abstracción
de la particularidad disciplinar para visualizar la macrocomplejidad
y generar visiones retro y prospectivas.
El docente-motivador
En un contexto en que los alumnos se sienten altamente
exigidos, con miedo y ansiosos por finalizar su carrera, el rol
docente debe ser el de gerenciador estratégico del camino del
alumno, donde su misión sea en primer lugar ayudarlo a disipar
los miedos y presiones naturales que probablemente sienta.
Y en segundo lugar, ayudarlo a lograr un punto de partida
sólido basado en: la inteligencia y audacia para tener capacidad
asociativa y coherencia deductiva, un cierto grado de
humildad para poder indagar acerca de aquello que todavía no
conoce, compromiso para lograr originalidad y profundidad
en sus planteos.
Pero para poder poner en funcionamiento toda la capacidad
del alumno es casi imprescindible que antes pueda sentir,
primero, que es capaz de lograrlo, que ya tiene cargadas
todas esas capacidades y herramientas en su interior. Y que
el haber llegado hasta este nivel de la carrera es la clara y
simple prueba de ello.
Ahora, sólo hace falta que ponga en juego su sentido crítico.
En gran medida, es responsabilidad del docente hacer ver al
alumno que la energía y recursos que invertirá en el desarrollo
de su PG, puede generarle importantes beneficios en su futuro
profesional y/o personal, de modo directo e indirecto.
Es decir, en primer lugar el PG podría ser el producto en el
cual el alumno ponga en práctica y exteriorice sus propias
capacidades adquiridas, que actualmente han sido condensadas
sólo de modos parciales durante el cursado de su carrera.
El PG podría ser su primer trabajo integral. Que puede ser
el trabajo en el cual canalice aquel o aquellos deseos que
todavía no han sido específicamente satisfechos en el curso
de su carrera, como por ejemplo: la creación de una empresa
o producto propio, la aplicación de los saberes profesionales
en algún nicho con el que tiene relación, la asociación con
una empresa, etc.
En síntesis, podría ser la primera gran muestra para sí mismo
de hasta dónde puede llegar con los conocimientos adquiridos.
Así, el docente debería ayudar al alumno a que perciba esa
noción de la importancia. Que el significado del PG es, en
primer lugar, un espacio para que él mismo le dé significado.
Podría ser tomado como su piso de partida para el futuro, la
demostración para sí mismo de su gran capacidad. Y aquí el
término gran capacidad es fundamental para dar cuanta de que
todo aquello con lo que ha sido formado a nivel universitario,
sólo tiene sentido en la medida en que él lo re-signifique a
través de su propia práctica y beneficio. La libertad temática
que tiene el PG, otorga así una gran responsabilidad al alumno
para que él mismo elija qué desea hacer con sus capacidades,
hacia dónde quiere orientarse. Podría considerarse una antesala
de su próxima vida profesional, y en ese sentido serle
útil para que la brecha entre la vida universitaria y la vida
profesional no sean un abismo sino una transición.
Por otro lado, el rol docente debería lograr que el alumno
perciba, para después ejecutar, su capacidad de generar
ideas, conceptos o recortes de carácter innovador trabajando
con él y aportando diversidad, complejidad y líneas de fuga
(tomado del concepto de Rizoma del filósofo Gilles Deleuze
que significa la capacidad de abrir nuevas ideas o variantes a
partir de una idea o reflexión).
Por supuesto, esto implica un cierto grado de compromiso
con el alumno y su trabajo, respetando sus tiempos y procesos
internos, teniendo cuidado de no exigir o presionar de más
al alumno de modo de que sienta miedo y luego se paralice.
Más bien, considero que es más eficaz jugar con el alumno
y sus ideas. Hacer ver que la riqueza se logra a través del
recorrido por el camino que hilvana las distancias entre las
abstracciones y las realidades.
Inicialmente mi propuesta se basa en proponer al alumno a
que juegue con un conjunto básico de elementos: sus deseos y
creencias, sus capacidades profesionales (teóricas y prácticas),
sus recursos disponibles (materiales y humanos) y la realidad
(micro y macro contexto socio-cultural).
A partir de allí, sólo se trata de considerar cierta metodología
de trabajo, respetar cierto cronograma básico y tener en cuenta
que el resultado de esta materia será sólo algo básico, en el
sentido de que no tendrá forma definitiva pero sí potente, que
será suficiente si logra tener la mínima cantidad de elementos
que demuestren la originalidad de su pensamiento y el sentido
de sus ideas y relaciones.

* Gianpiero Bosi. Diseñador industrial (UBA). Especialista en Lógica
y Técnica de la Forma. Investigador en el área de Morfología
y Comunicación. Profesor de la UBA desde el año 2000. Dirige la
empresa ONDO. Ganador de concursos nacionales e internacionales
de diseño como Innovar Argentina 2006 (Supermetegol), CMD
Operación BRICO 2004 (sistema de muebles de madera) y Revista
Diseño Interior España 2000 (Pupitre para adultos), mención de honor
de LG Korea 1998 (Heladera Giro). Ganador de “Concurso de Jóvenes
Investigadores 2007-2008” de la Secretaría de Investigaciones de la
Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA (Proyecto
“Dialéctica global-local en la práctica del diseño de productos”).



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  • Reflexión y originalidad del alumno, gestión docente fue publicado de la página 21 a página23 en Escritos en la Facultad Nº62
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