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El cuerpo en la moda

Lena, Dominica

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición V Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VI, Vol. 24, Octubre 2009, Buenos Aires, Argentina | 120 páginas

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¿Cuál es la forma con la cual todos nos identificamos? Claramente el cuerpo humano. A través de los siglos éste fue mutando condicionado por el concepto de belleza establecido por la sociedad de la época; de cuerpos renacentistas (voluminosos y curvilíneos) pasamos hoy en día a figuras delgadas y óseas.

La moda utiliza como herramienta esencial de trabajo y base de sus creaciones al cuerpo humano. Estudia su forma, sus componentes, movimientos, proporciones, hábitos y demás para crear a partir de él piezas de indumentaria que lo envuelven y protegen. Las prendas suelen acompañar los movimientos y gestos del cuerpo de manera armoniosa; sin embargo se podría decir que hoy en día la moda está atravesando un momento “escultural”, donde se ven prendas voluminosas y rígidas, confeccionadas con materiales poco convencionales como madera, vidrio, plástico, papel, entre otros.

Aquí se establece una estrecha relación entre el diseño de indumentaria y la escultura: ambas disciplinas artísticas tienden a jugar con las formas desde lo volumétrico. El escultor crea en el espacio mientras que el diseñador utiliza el volumen corporal como punto de partida, y es en esta instancia donde la moda penetra el arte en su totalidad; donde se comienza a jugar con la forma de las cosas.

El objetivo del presente ensayo es investigar y reflexionar acerca de la moda escultural; de las nuevas formas que se están creando a partir de materiales novedosos e ideas innovadoras.

La hipótesis planteada es: hoy en día la moda está tendiendo a la estructuración. Para comprobar o refutar esta hipótesis se realizará un viaje a través de las morfologías de la moda hasta llegar al presente: el auge de las prendas esculturales.

El cuerpo

Resulta imprescindible hacer un breve recorrido por el cuerpo humano para comenzar a diseñar a partir de éste, ya que, tal como explica Andrea Saltzman en El cuerpo diseñado, “El diseño de indumentaria es esencialmente un rediseño del cuerpo”.

Viéndolo como si fuese una escultura, él mismo es una obra de arte perfecta, una máquina inimitable que se puede apreciar en colores, tamaños, formas y texturas. Es tridimensional y está cubierto por una membrana sensible que nos protege de los elementos dañinos del mundo: la piel. Es flexible, se mueve adquiriendo formas extraordinarias, tanto visibles como microscópicas, que nos permiten realizar las actividades cotidianas como caminar, comer, respirar, sudar, llorar y muchas otras más. Uno de los aspectos más increíbles de esta escultura inigualable es el hecho de que vaya mutando a lo largo del tiempo, la forma de un mismo cuerpo cambia: crece, se arruga, se pliega, se corta, se regenera; expresa las diferentes vivencias y etapas de la vida.

La forma en el tiempo

Es posible afirmar que las siluetas se adaptan a las condiciones sociales y culturales de una época. Por ejemplo, alrededor del 1900 se utilizaba el corsé, que limitaba y modificaba el normal funcionamiento del cuerpo y las mujeres portaban sobre sus cabezas enormes sombreros ornamentados con plumas de gran tamaño. Esta forma de vestir se relacionaba directamente con el rol que cumplían las mujeres: no trabajaban y pasaban los días en sus casas, su mayor actividad era disfrutar un té con amigas o acompañar a sus maridos a ciertos eventos.

Rompiendo con esta sensación de encierro, diseñadores como Madeleine Vionnet y Gabrielle Chanel, innovaron creando una nueva silueta que permitía a la mujer moverse libremente.

Ya por los 50 Dior inventa el New Look, que marca la cintura y destaca los hombros y caderas. Más adelante comenzaron a aparecer piezas como la minifalda y el pantalón que acompañaban a una mujer trabajadora y activa.

Diseñadores vanguardistas como los anteriormente mencionados fueron delineando las siluetas a lo largo del tiempo.

Los materiales también tuvieron mucho que ver con las formas de las prendas, ya que para generar un corsé se necesitan materiales como ballenas de plástico y tejidos rígidos, y por ejemplo, para crear vestidos de extrema languidez como los de Vionnet se requieren telas nobles como la seda o la gasa.

Hacia 1960 el diseñador Paco Rabanne debuta en la alta costura.

Sorprende al mundo de la moda al dejar de lado la creencia de que las prendas debían confeccionarse con tela e hilo, y escandaliza con la utilización de nuevos materiales como plástico en lugar del tejido. Presenta por ejemplo un vestido realizado con placas de aluminio y alambre de latón y un conjunto de un top y una minifalda confeccionados con discos de aluminio unidos por filamentos metálicos.

Fue Rabanne quien rompe con los moldes y comienza a utilizar materiales mas bien artísticos para realizar sus prendas.

Podría considerarse que a partir de este momento el arte, o más específicamente la escultura, comienzan a penetrar el mundo de la moda. Los diseñadores se dieron cuenta de la variedad de materiales que podían utilizarse para confeccionar sus prendas, y a su vez de la variedad de formas que estos materiales podían adquirir.

De esta manera se comienza a explorar materiales poco convencionales como el plástico, como es el caso del corsé diseñado por Issey Miyake. Este diseñador buscaba conseguir un aspecto realista, como si se tratara de una “segunda piel”. Hacia 1980 Tokio Kumagai realiza una serie de zapatos llamados “calzado para comer”. Estos zapatos estaban cubiertos de imágenes hiperrealistas de carne, arroz y helados realizadas con resina. La tendencia hacia la búsqueda de nuevos materiales comienza a ser evidente, y por consiguiente el acercamiento a la escultura también.

Para el otoño de 1991 el diseñador japonés Yohji Yamamoto realiza un conjunto de una falda y un chaleco confeccionados con madera, un material que normalmente no tiene ningún tipo de relación con la indumentaria. Estas prendas están hechas con piezas angostas y alargadas de madera unidas con bisagras. Para realizar este conjunto Yamamoto se inspiró en los Ballet Rusos, más específicamente en “Parade”, realizado en 1917 para el cual Picasso diseñó el vestuario. Da la impresión de que este traje está intentando escapar del cuerpo, que inevitablemente seguirá siendo el mismo; es rígido y está conformado por piezas geométricas bien determinadas que nos recuerdan a las características esenciales de los Ballet Rusos. Los mismos utilizaban música arrítmica que llevaba a los bailarines a realizar movimientos bruscos y duros. De esta manera se anticipaba el “hombre-máquina”. La escenografía y el vestuario tendían a la abstracción e involucraban a artistas de diferentes movimientos de vanguardia como Matisse o Picasso.

Esto fue lo que Yamamoto intentó plasmar en su diseño: dureza, abstracción, asimetría, ruptura de lo convencional y búsqueda de la novedad. Para lograr esto realizó dos prendas que bien podrían definirse como esculturas cubistas.

Otro diseñador que optó por experimentar con materiales no textiles fue Hussein Chalayan, quien diseña considerando al cuerpo y a la ropa desde un punto de vista tecnológico. Crea prendas que bien podrían considerarse instalaciones portátiles.

Aplicó circuitos eléctricos a vestidos para lograr que estos se muevan y vayan mutando, transformando su morfología original. Coloca dispositivos luminosos que se asoman entre los tejidos como si el cuerpo humano estuviese irradiando luces desde su interior. Realiza prendas que cambian de color, textura, forma y hasta desaparecen, como es el caso de un vestido que termina guardándose en un sombrero, dejando a la modelo desnuda. Bajo las influencias de la excéntrica arquitectura de Zaha Hadid, Mies van der Rohe y Le Corbusier diseñó también una falda que se transforma en mesa. Aquí estamos en presencia de un artista que no sólo juega con materiales poco convencionales sino que también involucra la tecnología, creando, como se mencionó anteriormente, instalaciones humanas.

Deformar el cuerpo

Diseñar indumentaria involucra innovar, buscar y descubrir.

Desde el punto de vista morfológico es la única rama del diseño que trabaja con un molde, ya que, por ejemplo el diseño gráfico, industrial o la arquitectura trabajan en el espacio. El molde de la moda es el cuerpo humano. Esto podría verse tanto como una limitación o bien como una herramienta que brinda infinitas posibilidades de diseño y que exige una creatividad extra a la hora de diseñar. Intentar romper con la forma establecida del cuerpo es uno de los obstáculos ante los cuales se enfrentan los diseñadores de indumentaria.

Si de alterar las formas se trata, es esencial realizar un paso por los trabajos de tres diseñadores japoneses que se involucraron y hasta obsesionaron con el tema: Junya Wantanabe, Rei Kawakubo y Yohji Yamamoto. Bajo la marca “Comme de garcons”, que quiere decir “Como los chicos”, Wantanabe y Kawakubo buscaron jugar como los niños, viendo al cuerpo como una estructura maleable y modificable, dejaron sus mentes adultas de lado y realizaron un retroceso a su niñez.

En 1997 la marca presentó vestidos realizados de telas elásticas que contenían en su interior almohadillas. Las mismas creaban montículos irregulares en la superficie del tejido. De esta manera, la forma del cuerpo quedaba alterada por la ropa, y esto cambió las ideas instaladas por la sociedad acerca del mismo. La moda hasta entonces buscaba adaptarse al cuerpo, Kawakubo intentó liberar la indumentaria de estos conceptos y descubrió la posibilidad de alterar la forma corporal.

Para 1998 la firma continuaba buscando formas variadas para sus creaciones. Para esto debían experimentar con diferentes materiales y tecnologías. Fue así como se realizaron faldas sumamente volumétricas y rígidas que contenían plástico entretejido y aros insertados en el ruedo.

Todos estos elementos eran las herramientas que los diseñadores utilizaban para jugar con las formas. Les permitían apretar, mover, cubrir, contraer, mostrar, suprimir y hasta extender el volumen corporal. Como lo hizo un vestido de fieltro realizado por Yamamoto, en el cual, mediante la exageración de espalda y caderas, se buscaba realizar un nuevo reconocimiento del cuerpo. Para lograr esto se utilizó una tela rígida que no seguía la forma del cuerpo sino que se separaba del mismo, creando un importante distanciamiento entre la prenda y la persona que porta el vestido.

La diseñadora Vivienne Westwood también jugó con la forma pero de manera inversa. Tomó el molde de los pies y realizó unos zapatos con la forma de los mismos, en el cual se notaba la forma de los dedos.

De una manera u otra la moda busca jugar con su más íntimo compañero, el cuerpo, ya sea acentuándolo, deformándolo o suprimiéndolo.

El auge de la forma

Tras un breve recorrido a través de las diferentes morfologías de prendas, es posible afirmar que la búsqueda de la nueva forma no es novedad. Sin embargo, parece ser que hoy en día la moda esta pasando por una etapa escultural como nunca antes. El avance en la tecnología y el interés cada vez más profundo en el mundo de la vestimenta hace que los diseñadores revuelvan sus ideas y desplieguen en sus pasarelas instalaciones y esculturas portátiles que bien podrían presentarse como obras de arte en museos y galerías.

Es así como se encuentran grandes similitudes entre esculturas de artistas plásticos y esculturas de diseñadores, con la diferencia de que estas últimas podrían considerarse “esculturas usables”. Un ejemplo de esto podría ser la gran influencia de la obra de Jacob Epstein Rock Drill en la colección de Gareth Pugh. Se muestra en ambas una sensación de rigidez; normal y buscada en el mundo de la escultura pero novedosa y rebelde en la moda.

Se vuelve a representar esa imagen del hombre máquina que se mostraba en los ballet rusos, como si se estuviese anticipando el futuro una y otra vez a través de diferentes disciplinas artísticas.

Podría resultar también que se haya trasladado la manera de representar ideas en esculturas a la moda, ya que la escultura trabaja con la forma y el volumen, y la forma con la cual mejor se representa a una sociedad es con la del cuerpo humano. Por consiguiente una gran parte de las esculturas realizadas representan, ya sea de manera abstracta, realista o surrealista entre otras, al cuerpo del hombre.

Ocurre también que la novedad tiene un orden: primero aparece en la música, luego en la poesía, y finaliza atravesando las artes plásticas para penetrar más tarde en las diferentes ramas del diseño. Resulta difícil y hasta podría decirse imposible ver en prendas cosas que luego se verán en la música o artes plásticas. De esta manera se arrastran ideas y se buscan influencias entre las diferentes disciplinas. Por ende es coherente que el diseño de indumentaria tenga gran cantidad de similitudes con diferentes movimientos artísticos u obras específicas. Por ejemplo, Kart Lagerfeld diseñó para Chanel una cartera con forma ovalada, que nos remite a las esculturas orgánicas de Barbara Hepworth.

Otra marca que utiliza hoy en día la ropa como medio de expresión a través de la forma es Víktor and Rolf. Crean tapados que utilizan como base para letreros tridimensionales que tienen inscriptas palabras gigantes como Dream on y No, en español “Sigue soñando” y “No”. Con esto intentan recrear de una manera exagerada a una mujer difícil, alejada de la gran oferta sexual que se ve hoy en día tanto en la calle como en los medios de comunicación.

También aparece Martin Margiela como un referente de estos diseños que exageran y distorsionan el cuerpo. Inspirado en las esculturas cubistas de Picasso, donde se distorsionan la cabeza y los rasgos de la cara y el cuello, Margiela diseñó un vestido con un cuello exageradamente alto y ancho que cubre la mitad de la cara.

Wantanabe presentó para su colección 2008 sus diseños acompañados por una extraña estilización de las modelos.

Con la ayuda de Katsuya Kamo decidieron cubrir las caras de las modelos con tela negra y sobre sus cabezas colocaron unas especies de sombreros o peinados realizados con vidrio y tela de tapicería. Sin duda las modelos pasaron a convertirse en objetos sobre los cuales se portaba la ropa y se apoyaban las esculturas de la cabeza. Kamo tomó la inspiración de las obras del artista búlgaro-americano Christo, quien trabaja cubriendo enormes superficies como islas, estructuras arquitectónicas o terrenos. También se basó en una obra de Man Ray en la cual hay una máquina de coser cubierta con tela llamada L’ Enigme d’Isidore Duccase.

Es posible que artistas cubistas como Cezanne o Picasso hayan tenido gran influencia en este movimiento escultural de la moda, ya que pintaban cuerpos distorsionados. Esto se debía a que los representaban al mismo tiempo desde diferentes ángulos, lo cual generaba varios cuerpos similares superpuestos que daban la sensación de desorden y volumen.

Hoy en día no se trata solo de generar esta sensación de deformidad sino también de mezclarla con lo extraño, con lo sorpresivo y espectacular. Es así como se obtienen piezas bellas y a la vez raras.

Surrealismo y abstracción

Existe una gran relación entre la moda escultural, el surrealismo y la abstracción. Este movimiento pertenece a las vanguardias surgidas en 1900. Corrientes como el dadaísmo, el futurismo, el cubismo y el constructivismo pertenecen a las vanguardias. Las mismas buscaban la renovación estética, la experimentación, transformación, nuevos materiales y técnicas y crear una visión crítica de la realidad.

Las vanguardias se manifestaron tanto a través de las artes plásticas como a través del cine y la fotografía, ya que en el cine los vanguardistas encontraron otra forma de expresarse; el movimiento genera una mayor alusión a la realidad y amplía las posibilidades de transmitir una idea o imagen. Cabe destacar que este cine fue siempre tomado estrictamente desde lo plástico; se buscaba la expresión artística y la emoción.

El surrealismo quedó plasmado en películas como Un perro Andaluz1 de Salvador Dalí y Luis Buñuel y La caracola y el clérigo de Germain Duluc. El principal referente del movimiento en las artes plásticas fue Salvador Dalí. El surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior; intenta unir la realidad con los sueños en una sobrerrealidad o surrealidad.

Tiene base en las teorías de Freud sobre los sueños y la posibilidad de dejar aflorar el inconsciente para mostrar el real y puro funcionamiento del pensamiento. Busca ahondar en la profundidad de los sueños para no permitir que la sociedad imponga sus reglas. El surrealismo pretende conquistar esto y, de no poder, al menos gozar de tal idea.

Justamente en este punto es donde se encuentran la moda de hoy con sus morfologías extrañas y el movimiento surrealista.

Hay una tendencia al goce por la misma forma y el movimiento; no es necesario que las cosas cuenten algo o tengan un significado, sino que se manifiesta el puro placer por la forma y el movimiento.

El cine abstracto, también llamado cine no narrativo buscaba transmitir esta misma idea. Artistas como Eggeling, Richter o Duchamp fueron referentes de este tipo de cine. Se jugaba con líneas, rayas, luces, sombras, colores, trazos y demás figuras abstractas. Con el diseño sucede algo similar. El diseñador toma un lápiz y papel y comienza a jugar con trazos que surgen a partir de la figura humana, para finalizar creando prendas únicas.

En indumentaria se busca constantemente la abstracción del cuerpo humano. Además, en diseños como los de Hussein Chalayan podemos observar también elementos como luces y sombras que generan efectos visuales impactantes.

Expresionismo abstracto

El expresionismo abstracto o tachismo también tiene un estrecho vínculo con la indumentaria de hoy en día. Es probable que varios artistas utilicen técnicas de este movimiento para crear sus diseños. El mismo surge en período de entreguerras en el cual no hubo demasiada producción artística. Los tiempos eran violentos y llenos de odio y estos sentimientos fueron los que plasmaron los artistas de este movimiento.

Un referente del tachismo fue Jackson Pollock quien, influenciado por el surrealismo, buscó tender a la abstracción.

Utilizaba técnicas como el “chorreado” y el action painting, que le permitían desatar toda su furia y emoción y plasmarla de esta manera en sus cuadros, no plasmaba imágenes sino acciones. Trabajaba sobre telas de gran superficie para poder utilizar esas técnicas, además de otras como tomar a una mujer desnuda, pintarla y hacerla rodar sobre el lienzo. Pollock describe su técnica de la siguiente manera:

Mi pintura no procede del caballete. Por lo general, apenas tenso la tela antes de empezar, y, en su lugar, prefiero colocarla directamente en la pared o encima del sueño.

Necesito la resistencia de una superficie dura. En el suelo es donde me siento más cómodo, más cercano a la pintura, y con mayor capacidad para participar en ella, ya que puedo caminar alrededor de la tela, trabajar desde cualquiera de sus cuatro lados e introducirme literalmente dentro del cuadro. Se trata de un método similar al de los pintores de arena de los pueblos indios del oeste. Por eso, intento mantenerme al margen de los instrumentos tradicionales, como el caballete, la paleta y los pinceles.

Prefiero los palos, las espátulas y la pintura fluida que gotea y se escurre, e incluso un empaste espeso a base de arena, vidrio molido u otras materias…2

El expresionismo abstracto deja de lado la belleza y comienza a destacar el gesto del pintor. Había una búsqueda de lo lúdico, lo infantil; la recuperación de la diversión y el juego a la manera de los niños. Esta última frase nos remonta a una marca de moda mencionada anteriormente: “Comme des garcons”. Y es que de esto se trata también el diseño: romper con los límites socialmente impuestos acerca de lo que es la moda (ya sea en forma, color o textura), buscar la libertad de expresión, dejar que las ideas fluyan libremente sin restricciones, alterar las cosas y sorprender.

Existen diseñadores como Madeleine Vionnet en 1920 o Rami Kashou en el 2008 que trabajan con una técnica llamada drapeado, que trata básicamente de jugar con las telas envolviendo el cuerpo, dejando que las mismas se muevan libremente, sin manipulación de costuras o avíos. Además trabajan directamente sobre el maniquí, los cual les permite tener un contacto más directo con el cuerpo y de esta manera darle forma.

La danza

Es posible afirmar también que la danza y la moda van de la mano, ya que ambas trabajan con el cuerpo. La danza es una de las expresiones artísticas más antiguas del hombre ya que no requiere de instrumentos externos para realizarse, se vincula con la mímica de los animales. Tanto la danza como el diseño de indumentaria buscan mover el cuerpo en todas direcciones, la danza lo hace desde el interior, desde los músculos y articulaciones, y la indumentaria desde un elemento exterior que recubre el volumen corporal. Tal como lo expresó la bailarina Mary Wigman: “El cuerpo es el instrumento del bailarín”, y también lo es para el diseñador. Wigman perteneció a la danza expresionista, que surgió en 1910 y se caracterizaba por poseer la fuerza en el tronco (no en las extremidades) y por tomar como espacio privilegiado al piso.

En 1919 surge el ballet triádico por Oskar Schlemmer, se llamaba así porque exploraba el espacio desde las líneas verticales, horizontales y diagonales. Lo interesante de este ballet es que diseñaba la danza partiendo de la indumentaria, para luego seleccionar la música y finalmente el movimiento. Resulta extraño que la ropa sea quien determine los movimientos, pero a la vez suena lógico si tomamos a estas prendas como piezas esculturales y como principal atractivo de la danza.

Las morfologías que se creaban para estos ballet rompían totalmente con la forma corporal, más bien parecían objetos.

Finalmente cabe mencionar a los ballets rusos que ya vimos como se relacionan con prendas como el conjunto de madera de Yohji Yamamoto.

Como conclusión es posible comprobar la hipótesis planteada: hoy en día la moda está tendiendo a la estructuración.

Mejor dicho, a partir de 1960, de la mano del diseñador Paco Rabanne la moda comenzó a experimentar con materiales no textiles como aluminio, plástico o madera entre otros. Sin embargo, los diseños realizados con estos materiales se adaptaban a la forma convencional de cuerpo, todavía no había una búsqueda profunda por alterar el volumen corporal.

No fue hasta alrededor de 1990 que esto sucedió de la mano de Comme de Garcons o Yamamoto entre otros; la forma del cuerpo comenzó a verse alterada como nunca antes.

Las pasarelas comenzaron a mostrar esculturas portátiles o instalaciones humanas. Hoy en día hasta se pueden observar grandes similitudes entre esculturas y diseños como los mencionados anteriormente, por ejemplo, Rock Drill de Jacob Epstein y los diseños de Gareth Pugh. Además hay una estrecha relación entre la moda y movimientos artísticos como el surrealismo y el expresionismo abstracto, ya que todos juegan con la creatividad, el inconsciente y la inocencia; hay una tendencia al goce por la misma forma y el movimiento.

El escultor y el diseñador de indumentaria trabajan de manera similar: el escultor crea en el espacio mientras que el diseñador utiliza el volumen corporal como punto de partida, y es en esta instancia donde la moda penetra el arte en su totalidad; donde se comienza a jugar con la forma de las cosas.

De esta manera resulta coherente que se busque en la moda representar simbólicamente la realidad, ya que el sujeto está intrínsecamente vinculado tanto a su diseño como en la experiencia de su funcionalidad.

Notas

1 Cine surrealista, 1929, Francia, Dirección: Luis Buñuel, Guión: Luis Buñuel y Salvador Dalí.

2 Carrassat, P.F.R. y Marcadé, I., Movimientos de la pintura, pág. 151

Bibliografía

Akiko Fukai (2002). Moda. Una historia del siglo XVIII al siglo XX. Tomo I. Taschen.

Akiko Fukai (2002). Moda. Una historia del siglo XVIII al siglo XX. Tomo II. Taschen.

Carrassat, P.F.R. y Marcadé, I., Movimientos de la pintura. Collings, Mathew (2008). The Shape of Things. Wallpaper.

Cura Di Ferry Poner y Avril Mair (2007). Fashion Now. Taschen.


El cuerpo en la moda fue publicado de la página 43 a página46 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

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