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Elsa Schiaparelli: La gran excéntrica

Lacoste, María Cecilia

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición V Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VI, Vol. 24, Octubre 2009, Buenos Aires, Argentina | 120 páginas

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Existe una controversial mujer que se abrió camino en el universo de la moda siendo pionera en tender lazos entre el arte y el diseño, creando una nueva y atrevida elegancia inspirada en el arte que tenía mucho de teatral y cinematográfico. Fue audaz y a través de su moda creó la imagen de una mujer llamativa y sexy, con grandes dosis de transgresión.

Sus diseños formaron parte de la interrelación de su talento y su genio con los célebres del surrealismo como Dalí, pero también con los movimientos de los pintores cubistas y toda la vanguardia parisina.

Fue una diseñadora anticonvencional que supo encontrar en el universo onírico del repertorio surrealista imágenes de su imaginación disparadoras para ser aplicadas en sus diseños.

Si hoy en día observa en algún lugar, sombreros con forma de zapato, sillones con forma de labios, vestidos con formas extrañas como esqueletos, espejos, estampas de langostas o pañuelos con estampados de papel de diario, no crea que son cosa de nuestra época. La pionera de todo esto y mucho más fue Elsa Schiaparelli.

Para la realización de este ensayo, voy a trabajar sobre la diseñadora de moda Elsa Schiaparelli. Su propuesta en lo que respecta al diseño de indumentaria me parece muy interesante e innovadora ya que no solo impuso su estilo con elegancia y extravagancia a la vez, sino que también supo alcanzar los límites más inesperados para una mujer en un contexto histórico y social que no las tenía muy en cuenta.

Puede observarse en los relatos de Chadwik, en el libro Mujer, arte y sociedad cómo era, a grandes rasgos, la situación de la mujer con respecto al arte en otros tiempos:

Nuestro lenguaje y nuestras expectativas sobre el arte han tendido a catalogar el arte producido por mujeres como de inferior calidad que el realizado por hombres, por eso la obra de ellas suele alcanzar menor valor. Esto ha influido en nuestro conocimiento y comprensión de las contribuciones llevadas a cabo por mujeres en cuanto a las artes en general. Al eludir el nexo entre logro artístico y realización “femenina”, sitúan a la mujer artista en un contexto en el que el genio artístico, la meta de perfección, es una prerrogativa masculina […].

A pesar de que las mujeres no encontraban un lugar tan fácilmente en lo que a arte y pertenencia a algún movimiento artístico se refería, ella supo abrirse camino luego de conocer a Gabrielle Picabia su futura amiga y esposa del dadaísta Francis Picabia.

Cito del diario el País.com, el artículo de Silvia Alexandrowitch

[…] Un día, su amiga Gabrielle Picabia la puso en contacto con Marcel Duchamp y Man Ray, y este último le pidió que posara para unas fotos. Se introdujo así en el círculo de los dadaístas, que se movía entre París y Nueva York […]

A partir de ese momento, Elsa Schiaparelli fue imparable.

Como mujer vanguardista, le gustaba la controversia, marcando tendencia y alejándose de los convencionalismos, prefiriendo mantenerse cerca de las inclinaciones artísticas.

Tuvo influencias varias de los movimientos artísticos del siglo XIX, principalmente del Surrealismo, con matices tanto del Cubismo como del Dadaísmo.

En un artículo de Coco Cardona para el Museo del Traje se menciona: […]. Consideraba la moda como Arte tal y como se desprende de uno de los pasajes de su autobiografía “El diseño de vestuario no es para mi una profesión sino un arte” […].

Silvia Alexandrowitch señala en su articulo de El País:

Elsa Luisa María Schiaparelli era rebelde, tímida, ansiosa y a veces podía ser muy brusca. Sus recuerdos infantiles, entre ellos la crueldad de su madre al comentar su estatura y su fealdad influyeron enormemente en sus creaciones adultas: la rica biblioteca de su padre, las begonias del jardín que darían lugar al famoso rosa shocking y la voluntad de trascender la belleza convencional para concebirla como una forma de expresión y metamorfosis.

[…] Sus diseños formaron parte de los primeros atisbos de la interrelación insuperable de su talento y su genio con los célebres del Surrealismo como Dalí, pero también con el movimiento de los pintores cubistas y toda la vanguardia parisina […].

Su relación con Coco Chanel

Schiaparelli y Chanel fueron las destacadas de los años locos, la década del `20 y del `30, entre ellas existía una marcada rivalidad, a pesar que sus creaciones mostraban un estilo diferente.

A pesar de que la vida de Schiaparelli modista fue dedicada a la fusión con el arte, Coco Chanel no pensaba lo mismo. La guerra se declaró entre ellas cuando Schiaparelli abrió su boutique en la misma zona donde Chanel tenía la suya.

[…] Teniendo en París una Chanel que cambió la moda para siempre, unos artistas cubistas que cambiaron radicalmente la expresión artística contemporánea y unos arquitectos racionalistas que transformaron el espacio urbano y el hábitat con un lema común: menos es más, también tuvieron lugar otros movimientos. El mas sonado de todos fue el Surrealismo, corriente que arrastró a Elsa Schiaparelli hacia la cumbre de la alta costura de los años treinta y la convirtió en la única rival seria de Coco Chanel.

Schiaparelli era famosa por sus creaciones vanguardistas.

Compartía clientas con Chanel, de quien decía que su moda era “pobre de lujo”, mientras que ésta última la definió como “esa artista italiana que diseña ropa”.

Mientras Chanel optaba por la austeridad, Schiaparelli se esforzaba por crear prendas más llamativas, llenas de detalles e innovar en los cortes.

Y Cardona cuenta también al respecto:

[…] La francesa trabajaba para la vida cotidiana de la mujer creando ropa funcional, sencilla, bella, moderna... mientras que Elsa se deja seducir por el color, la fantasía, el humor, el juego y el ornamento. Si bien, en el fondo, ambas participaban del espíritu de una época. […]

Sus diseños en relación al contexto histórico y a los íconos de la Modernidad

Elsa Schiaparelli permanece fiel a su filosofía de adaptar la ropa a los tiempos, haciendo colecciones de prendas simples y combinables que reducen considerablemente el guardarropa de una mujer moderna y viajera.

La actualidad del progreso es su inspiración. Por ejemplo, cuando aparece el primer avión comercial, el Boeing 247, diseña una colección aerodinámica con siluetas “al viento […], también un mono de piloto para mujeres inspirado en sus clientas aviadoras. […] Con Hitler gobernando Alemania y Mussolini en Italia, Schiaparelli presenta vestidos que son monárquicos y republicanos a la vez. Según ella, “para reflejar la atmósfera de incertidumbre del momento, pues la moda nace de hechos, tendencias y cambios políticos. […] El caso es que junta tocados napoleónicos y botones militares […] para –con mucha ironía– “contentar a la derecha y a la izquierda” […] En 1939, unos meses antes de que estalle la Segunda Guerra Mundial […] todos los que pueden se marchan de Europa. La surrealista Schiaparelli presenta un modelo para la fuga que consiste en un mono de lana con pantalón ancho, con cuatro grandes bolsillos con cremalleras para llevar documentos, joyas, linterna y otros instrumentos valiosos. […] En 1947 nace el New look y con él, una nueva y suntuosa silueta femenina para romper con la posguerra. […] En plena huelga de sastres, ella se las arregla para presentar la colección de costura más barata de la historia, obteniendo una excelente publicidad y una portada en el semanario norteamericano Newsweek titulada: “Schiaparelli, the shocker”.

Schiaparelli y el Fauvismo

En conceptos del arte moderno, Sarah Whitfield dice acerca del movimiento fauve:

Durante el breve período de 1904-1907, Henri Matisse, André Derain, y Maurice Vlamnick, en compañía de un pequeño grupo de compañeros de estudios, desarrollaron un estilo de pintura que les ganó el nombre de Les Fauves (fieras). Su aparente libertad de expresión, manifiesta en el uso de colores puros y en la exageración del dibujo y la perspectiva, dejaba asombrados y perplejos a quienes veían estas obras por primera vez. Fueron durante unos pocos años el grupo más experimental de entre los pintores que trabajaban en París. Y, sin embargo, de todos los movimientos artísticos del siglo XX fue el más efímero y posiblemente el que menos se deja definir. […]

En relación con este movimiento, cito un fragmento de un artículo de Coco Cardona para el Museo del Traje, en el que define algunas características del diseño de Schiaparelli: […]”Combinaba también brillantes y animados colores de forma poco convencional buscando la teatralidad. Es bien conocido, por ejemplo, su rosa shocking.” […] Considero que se puede establecer una relación entre el movimiento y la diseñadora en materia cromática, ya que ambos, a su manera, utilizaban el color de manera salvaje: colores saturados, fuertes, brillantes, puros y sin relación con el objeto al cual representaban, en muchos casos.

Schiaparelli y el Cubismo

El Cubismo fue un estilo pictórico creado por Braque y Picasso entre 1907 y 1914. Fractura el arte conocido desde el renacimiento porque abandona el punto de vista único con el que hasta ese momento se representaba a los objetos. Fragmentan las formas y el espacio en planos interrelacionados por el color y la línea.

Cito a John Golding del libro Conceptos de Arte moderno:

[…]”Picasso y Braque fueron los creadores de este movimiento que destruyó las distinciones tradicionales entre lo bello y lo feo. El cubismo fue un arte formalista preocupado por reconsiderar y reinventar los procedimientos y valores exteriores. […] Rompió con la perspectiva tradicional que trajo como resultado lo que los críticos denominarían “visión simultánea”. […] En sus primeras pinturas cubistas, el propósito de Braque fue adelantar el espacio hacia el espectador, invitarlo a explorarlo, a tocarlo ópticamente. […] El cubismo fue un arte de experimentación que únicamente dejó de avanzar brevemente el 1911. Había encarado y creado sin miedo un nuevo género de realidad. Y sigue siendo el movimiento vertebral del arte de la primera mitad de este siglo […]

El Cubismo había revolucionado el arte, dando lugar a una era moderna en la que muestra los objetos cotidianos desde otro punto de vista, geometriza las formas y utiliza elementos ajenos como recortes de diarios que incorporan a sus cuadros formando una composición. Considero que en sus diseños, Elsa Schiaparelli incorpora su arte a los objetos ya sean vestidos, sombreros, pantalones, frascos de perfumes, entre otros, formando de esta manera su composición. Otra relación que encuentro es que este movimiento utiliza la aplicación de letras y diarios con una función puramente pictórica, siendo ésta la misma función que la diseñadora le imprime a sus vestidos y pañuelos en una de sus colecciones.

Con respecto a lo dicho anteriormente, cito otro fragmento de Silvia Alexandrowitch :

[…] En 1935, Schiaparelli inaugura su nueva sede en la Plaza Vendome con una colección titulada: Stop, look and listen que contiene estampados de páginas de periódicos inspirados en los collages de Braque y Picasso (una idea que John Galliano tomó prestada en los años noventa para Dior). Para ella simboliza la realidad cotidiana reconstruida por la realidad del espíritu. […]

Al igual que los cubistas, que utilizaban objetos de la vida cotidiana en sus obras, Schiaparelli tomaba materiales atípicos para una prenda de vestir y los impregna en sus diseños.

Schiaparelli y el Dadaísmo

El Dadaísmo nació como un movimiento que pretendía cambiar el arte, a través de un modo de expresión que demostrara el inconformismo, la ironía, el sarcasmo, satirizando los valores establecidos ya existentes. Buscaron la integración de técnicas diferentes empleando materiales de uso cotidiano.

Negaron el arte como modo convencional de expresión, manifestándose a través del disparate.

El Manifiesto dadaísta pronuncia:

Así nació Dadá de una necesidad de independencia, de desconfianza hacia la comunidad. Los que están con nosotros conservan su libertad. Nosotros no reconocemos teoría alguna. Basta con las academias cubistas y futuristas, laboratorios de ideas formales. ¿El arte sirve acaso para amontonar dinero y acariciar a los gentiles burgueses? […] El nuevo pintor crea un mundo cuyos elementos son, al propio tiempo, sus medios, una obra sobria y defendida, sin argumentos. El nuevo artista protesta: ya no pinta (reproducción simbólica e ilusionista), crea directamente en la piedra, la madera, el hierro, la lata, masas de organismos móviles que pueden ser virados en todos los sentidos por el viento nítido de las sanciones inmediatas.

Y del artículo de Coco Cardona al respecto: […]”Colabora asiduamente con los dadaístas. Cuenta con Perugia, el zapatero más vanguardista del momento junto a Ferragamo, para fabricar sus zapatos dadá […]. “ Octavi Martí se refiere también a esta relación:

[…] El sentido de la provocación de Schiaparelli puede resumirse en la expresión inglesa shocking, que le sirvió tanto para titular sus memorias, para bautizar su tonalidad de color rosa preferida o para también dar nombre a su primer perfume, comercializado en una botella que reproduce las formas del cuerpo femenino, pero no de cualquier cuerpo sino del de la exuberante Mae West. La estrella hollywoodense encarnaba una vulgaridad asumida, una sexualidad desinhibida y un sentido de la irrisión que encantaban a la refinadísima Schiaparelli. Hoy, Jean Paul Gaultier ha copiado sin recato el frasco.

Considero que existe una relación entre el Dadaísmo y Elsa Schiaparelli, ya que, al igual que este movimiento, la diseñadora continuamente intenta mostrar provocación, ironía, ser controversial con sus diseños, romper con los esquemas.

Como Duchamp que llevaba al museo objetos de la vida cotidiana en concepto de arte, Schiaparelli, a la inversa, impregna de arte lo cotidiano que es en definitiva, la vestimenta y los accesorios.

Como dice el Manifiesto dadá que el artista ya no pinta sino que crea en cualquier superficie, así es como esta diseñadora imprime sus creaciones en telas y materiales diversos para luego ser exhibidos y que no tengan solo la función de cubrir el cuerpo sino también, de representar algo.

Schiaparelli y el Surrealismo

Schiaparelli fue una mujer que quiso relacionar el arte con la moda y lo supo llevar a la práctica de una manera innovadora y concreta. Uno de los movimientos que más le llamaron la atención y de los que mayormente extrajo características fue del Surrealismo.

Para acercarnos a lo que fuera el Surrealismo, cito a Maurice Nadeau en el libro Historia del Surrealismo:

Se puede, si así se quiere, ubicar al Surrealismo entre los límites de estas dos fechas: 1918-1939. Durante este período, asistió a acontecimientos sociales, políticos, científicos, filosóficos, de capital importancia. Nacido en París de una decena de hombres, no se redujo a Francia sino que se extendió hasta las antípodas. […] El surrealismo había roto los círculos nacionales del arte. Traspasado las fronteras. Se convirtió en […] el reflejo de una época que, también en el plano artístico, debió considerar sus problemas en relación con el mundo. […] Fue precedido por el cubismo, el futurismo y Dadá. Las cabezas del surrealismo Aragon, Breton, Eluard, Péret, formaron parte del grupo Dadá francés hasta 1922. […] Nada querían tener de común con una civilización que los aplastaba y los mataba, y el nihilismo radical que sentían no sólo se dirigió al arte, sino que se extendió a todas las manifestaciones de esta civilización.

Asimismo, cito a Luis Buñuel del libro Mi último suspiro:

El objetivo del surrealismo no era el de crear un movimiento literario, plástico, ni siquiera filosófico nuevo, sino el de hacer estallar la sociedad, cambiar la vida […] no aceptar idea ni imagen alguna que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural. Abrir todas las puertas a lo irracional. No admitir más que las imágenes que nos impresionaran, sin tratar de averiguar por qué. […] Los surrealistas […] luchaban contra una sociedad a la que detestaban utilizando como arma principal el escándalo. […] vieron durante mucho tiempo en el escándalo el revelador potente, capaz de hacer aparecer los resortes secretos y odiosos del sistema que había que derribar […].

En relación a la mujer y el Surrealismo señala Chadwick en su libro Mujer, arte y sociedad:

Desde el siglo XIX, no hay movimiento artístico que haya aclamado la idea de la mujer y su creatividad tan apasionadamente como el Surrealismo en las décadas de 1920 y 1930. Ninguno ha tenido tantas mujeres en sus filas y tampoco ningún movimiento moderno ha desarrollado un cometido más complejo para la mujer artista. La romántica visión de André Breton de la perfecta unión con la mujer amada como fuente de un arte de desorientación que había de reducir los estadios de experiencia y conciencia transformándolos en una superrealidad nueva y revolucionaria, se formuló en respuesta a una cultura sacudida por la guerra.

En 1924, cuando surge el primer manifiesto surrealista, Breton se proclamaba dispuesto a liberar a la mujer postulando una imagen de la feminidad y de la mujer surrealista como etérea y rompedora de moldes.

Durante la década de 1930, muchas mujeres artistas se acercaron al Surrealismo atraídas por la postura antiacadémica y, además, porque fomentaba un arte en el que dominaba la realidad personal. Las mujeres aportaron grandes contribuciones al lenguaje del surrealismo, se volvieron hacia su propia realidad. El surrealismo construyó a la mujer como objeto y lugar mágico y ellas se recrearon a sí mismas como seres seductores y engañosos. […]

Si de hablar de la relación Arte Moda se trata, uno de los parámetros de esta relación, en las primeras décadas del siglo XX, es la dupla Elsa Schiaparelli - Surrealismo. Su modo de mezclar la moda con el arte es algo nuevo y revolucionario que fascina a una sociedad sumida en la incertidumbre económica y política generada por el crash bursátil de 1929.

Para dar cuenta de la relación e influencia de la diseñadora con el Surrealismo, cito un fragmento del artículo de Coco Cardona para el Museo del traje:

[…] No podríamos dejar de mencionar el movimiento Surrealista en el que se dieron cita creadores de muy diversas disciplinas: literatura, cine, artes plásticas, y desde luego, la moda. En este ambiente se inserta la vida y producción de Elsa Schiaparelli, uno de los baluartes de la moda surrealista, de quien se dice que confirmó la entrada del Arte en la Alta Costura. […]

Silvia Alexandrowitch menciona al respecto:

[…] Schiaparelli fue una diseñadora anticonvencional. Supo encontrar en el universo onírico del repertorio surrealista, imágenes disparadoras para su prolífica imaginación aplicada a sus diseños […] Los vestidos se convierten en objetos surrealistas en sí mismos: la creadora expresa en ellos, a su manera, su visión de la contradicción, el escándalo y la perturbación. Aunque solo Dalí declara abiertamente la influencia de Schiaparelli en los artistas surrealistas, afirmando que la moda es una función simbólica de la vanguardia, su papel como mujer surrealista es importante. Muchos de sus diseños representan objetos de arte a la manera surrealista.

[…] Presenta una colección Le Cirque, abundante en referentes dalinianos: lágrimas, esqueletos y sombreros - tintero. […]

En un artículo de Página 12 de Felisa Pinto ésta señala:

[…] Zapatos por sombreros, labios convertidos en sillones o insectos que mutan en joyas son algunas de sus creaciones en las que se puede advertir tanto la huella surrealista como una imaginación al servicio del glamour. La relación moda - surrealismo fue bidireccional. Los artistas surrealistas también ampliaron su espectro productivo al campo del diseño textil, escenográfico, de mobiliario, de accesorios de ropa o publicitario para revistas de moda. […]

También Octavi Martí menciona sus diseños surrealistas en su artículo:

[…] Los guantes negros con uñas pintadas de rojo o de color carne y con venas azules, los botines peludos de piel de mono, el vestido-esqueleto o el traje con desgarros pintados, amén de los sombreros y cinturones musicales, son a la vez plasmaciones de un universo pintado o escrito por otros, pero a menudo esas ropas o accesorios también anticipan lo que Cocteau, Dalí u Oppenheim harán luego. […]

Schiaparelli y el Art Nouveau

En Historia del diseño gráfico (Capítulo 14: “El Art Nouveau y el cambio de siglo” Philip Meggs nos acerca a una noción del Movimiento:

Dos décadas contemplaron (del año 1810 al año 1910) el desarrollo de un estilo decorativo que dejó huellas en todo el mundo. […] La cualidad visual que identifica al Art Nouveau es una línea parecida a una planta orgánica. Carente de raíces y sobriedad, puede ondular con la energía del látigo o fluir con la elegante gracia al mismo tiempo que define, modula y decora un determinado espacio. Zarcillos de vid, flores como la rosa y el lirio, pájaros (especialmente los pavorreales) y la figura femenina eran motivos frecuentes en donde se adaptaba esta línea fluída. […]

Se puede observar que tanto el Art Nouveau como algunos diseños de Elsa Schiaparelli presentan características similares.

Tales son, la utilización de motivos florales, tanto en las cajas de perfumes de la diseñadora como por ejemplo en varios afiches de Alphonse Mucha. A su vez, se puede observar que el primer perfume remite a la figura femenina, al igual que el motivo que se repite en Mucha, por citar un ejemplo. También en relación a los ornamentos y la cuestión de que lo ornamental es estructural. La presencia de escarabajos, mariposas, entre otros, no actúan como algo ajeno o separado sino que, al contrario, forman parte de la estructura general del diseño.

Consideraciones finales

Elsa Schiaparelli fue la primera que se alejó del convencionalismo. Quería vestir a las mujeres con prendas actuales, contemporáneas; diseños funcionales y combinables que les permitieran trabajar y disfrutar del ocio con estilo ecléctico y surrealista.

Fue ella quien inventó el desfile de moda concebido como espectáculo teatral y provocación para el público, con largas colas de espera. Schiaparelli se superaba a sí misma en sus diseños y presentaciones.

Fue ella quien introdujo las gafas de sol, la lencería y los bolsos con firma. Fue una diseñadora atípica que ejerció una gran influencia sobre todos sus contemporáneos.

Su máxima aspiración era causar sensación. Su elegancia provocativa e irreverente fue todo un éxito.

Lo que tenía de especial era que sus creaciones no eran especiales en cuanto a innovación: eran espectaculares, originales, artísticas, teatrales, simples, barrocas y austeras, todo al mismo tiempo.

Murió en 1973 pero su legado aún continúa vivo en cada diseñador que fomenta la originalidad. Elsa Schiaparelli, una de las diseñadoras más originales de Europa, demostró que la originalidad puede también significar elegancia. Vistió al arte con formas de feminidad.

Bibliografía

Whitfield, Sarah (1981). Fauvismo en Stangos, Nikos. Conceptos de arte moderno, Madrid: Alianza.

Golding, John (1981). Cubismo en Stangos, Nikos Conceptos de arte moderno, Madrid: Alianza.

Casullo, Nicolás (2004) Estética y rupturas: Expresionismo, Futurismo, Dadaísmo. Buenos Aires, EUDEBA.

De Micheli, Mario (1968). Las vanguardias estéticas del siglo XX, Córdoba: Editorial Universitaria de Córdoba. (Selección de manifiestos dadaístas y surrealistas).

Buñuel, Luis (1983). Mi último suspiro, Barcelona: Plaza & Janes, (927. 914 BUÑ) (Capítulo: Un Chien andalou) Nadeau, Maurice (1993). Historia del Surrealismo, Montevideo: Altamira (Capítulo: La guerra).

Meggs, Philip B. (1991). Historia del diseño gráfico. México: Trillas (745.409 MEG) (Cap 14: “El Art Nouveau y el cambio de siglo”)

Recursos electrónicos

http://www.elpais.com/articulo/portada/mujer/surrealista/elpeputec/20061001elpepspor_22/Tes

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Paris/exhibe/mejores/creaciones/provocadora/Elsa/Schiaparelli/elpepicul/20040428elpepicul_4/Tes/ http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-1314-2004-07-10.html

http://museodeltraje.mcu.es/popups/02-2005%20pieza.pdf


Elsa Schiaparelli: La gran excéntrica fue publicado de la página 71 a página75 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

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