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Cine colombiano: Agarrando Pueblo

De la Rosa, Ayelén Daniela

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición V Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VI, Vol. 24, Octubre 2009, Buenos Aires, Argentina | 120 páginas

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Tomando como punto de partida a los realizadores; Carlos Mayolo y Luis Ospina, la investigación se adentrará en su mediometraje Agarrando Pueblo1: The vampires of poverty, allí estos colombianos parodian la realización de un documental basado pura y exclusivamente en la miseria humana; indigentes, prostitutas y otros, pululan en un film crítico y con una alta dosis de humor negro.

Pero, ¿qué hay detrás de esto? Es una crítica pasajera, que dos locos se atrevieron a proferir en 1977, o efectivamente es una realidad que nos atormenta hasta el día de hoy, a todos los latinoamericanos. ¿Podemos hablar de miseria for export?

Contexto colombiano

En primer lugar, es esencial saber quiénes fueron Mayolo (fallecido en febrero de 2007) y Luis Ospina, dos realizadores fundamentales del documental colombiano.

Y por otra parte preguntarnos qué sucedía en Colombia, en tiempos de la producción de este film.

Carlos Mayolo fue un cineasta y realizador, nacido en Cali, primordialmente televisivo muy interesado en el reflejo de las desigualdades sociales y en el documental, que según su propia opinión:

…el documental ya no sirve para constatar la realidad hasta poetizarla. La cámara perdió la función de ser testigo, pues de eso se han encargado los noticiarios. A la realidad le falta algo más allá de la verdad y la poesía… El documental es un tema para el hombre, la cámara debe ser su cómplice. El documental debe ser un delirio de la realidad, debe ser increíble… (Mayolo, 2007, p. 16 / Revista Kinetoscopio - Nº 78 / Vol. 16)

Luis Ospina, también caleño, comienza su carrera de documentalista en Colombia, tiempo después realiza cortos experimentales y ficción, mientras cursaba sus estudios en California (EE.UU.), destacándose como editor y sonidista (de hecho esos fueron sus roles en Agarrando Pueblo.

Sumamente vanguardista, propuso nuevas formas y estilos, “…confiando siempre en la inteligencia de sus espectadores...”. (Cruz Carvajal, 2003, p. 236) Ospina es sumamente admirado y reconocido por las nuevas generaciones de cineastas, además de considerárselo modelo de los medios actuales de comunicación.

Ambos formaron parte del llamado Grupo de Cali junto con Patricia Restrepo, Ramiro Arbeláez y Andrés Caicedo. En la década de 1970 fundan el Cine Club de Cali y la revista Ojo al cine; y fue a partir de estos eventos, que se proponen una forma de hacer cine diferente, que por sobre todo respetaba sus raíces colombianas y valores. Es importante señalar que durante este período el documentalismo nacional, había llegado a un punto crítico, se explota la miseria como producto, en otras palabras, se comercializa. Se habla de la porno miseria, término que se ampliará más adelante. Claro que hay que aclarar que el mediometraje del que estamos hablando aquí no fue el primero de la dupla Mayolo-Ospina, Asunción, film previo de ambos autores trabajaba sobre la misma temática.

Analizando Agarrando Pueblo

El mediometraje se estrena en 1977, y en los 28 minutos plantea una parodia del género documental, pretendiendo una falsa posición periodística y de interés social hacia los indigentes; pero en verdad sólo buscan mostrar a los ciudadanos como criaturas exóticas y fascinantes. Desde la mirada en blanco y negro para mostrar la ficción donde Carlos Mayolo interpreta a un director chupa sangre, que presenta su versión de la miseria de Cali; y luego las escenas en color con la supuesta cámara del documentalista que están destinadas a la televisión alemana. Lo cual es interesante, ya que éste es otro detalle para demostrar la diferencia entre los países del primer mundo y los tercermundistas. En este sentido técnico, el filme es novedoso, ya que decidieron llevar adelante el relato en color y en blanco y negro. Los tipos de planos que se utilizan en el filme, se pueden dividir en dos; por un lado la cámara que narra el documental dirigido al público europeo, nos muestra planos detalles, en general mayormente cerrados. A diferencia de la cámara que sigue el detrás de escena, el relato que cuenta en tono intimista los verdaderos pensamientos de los realizadores. La farsa de los actores que contrataron para interpretar a una familia de indigentes.

En conclusión, la realización del mediometraje busca ser creíble, y poner en duda al espectador, sobre si es o no real lo que sucede en pantalla, y hacerlo reflexionar.

Mirada ética y social

Una de las palabras más dichas en relación a Agarrando Pueblo, es pornomiseria un concepto que define por antonomasia este filme y lo relacionado con ese período. Así se lo promocionaba para festivales y concursos europeos. Pero significa lisa y llanamente, de que manera un tema tan delicado y serio, como la miseria, es trastocado mas allá de los límites imaginados; utilizando, sin ningún recelo, imágenes de personas que no pueden quejarse o hacer algún juicio por que no tienen, como ya se mencionó antes, ni abogados, ni familias en muchos casos, que velen por su salud.

Porque hay que recordar que estas personas, en algunos casos, tienen desordenes mentales, están enfermos… Pero en ningún momento, alguien del equipo atina a ayudarlos, a darles de comer; sino, dinero con el personaje de Luís Alfonso, se limpia… (Él utiliza esa expresión para decir que, cuando el productor lo intenta sobornar se baja los pantalones y se pasa los billetes por el trasero).

Este filme, es un ejemplo de lo que en verdad sucedía en ese tiempo en Colombia. Donde existía la explotación de las personas de menores recursos, creyendo que poniendo sobre la mesa algunos billetes ellos accederían a que les roben su dignidad. Claro, que algunos si lo hacían; como por ejemplo se puede ver en la película ese matrimonio de actores con sus dos hijas, se prestan a hacerse pasar por una familia carenciada.

Los visten de “pobres” y los llevan a la locación, una humilde casa; y allí se lleva a cabo el rodaje de la última escena, el cierre que debía ser perfecto dirigido a la televisión europea. Y en ese instante llega el dueño de ese hogar Luís Alfonso “el lúcido miserable” como lo llama el mismo Mayolo, y comienza a decir todas aquellas frases que al espectador se le ocurren. Frases como: ¿Por qué mi casa?, Vayansé a otro lugar…, sólo vienen a burlarse de nosotros.

Por supuesto, el productor, persiguiendo el dinero invertido en el proyecto intenta sobornarlo, para que les permita dejar rodar, esto enfurece más a Luís Alfonso y hecha a todos del lugar “…y ¿cuánto crees que valgo yo?” Los amenaza con un machete y finalmente logra su cometido.

Claro que el filme no termina de esta forma, para sorpresa del espectador, en el final aparecen sentados tres individuos: Carlos Mayolo a la izquierda de cuadro; Luis Ospina a la derecha y en el centro el hombre desgarbado y sin dientes que se había burlado de todo un equipo de trabajo que pretendía mostrar de forma indigna a un sector de la sociedad. Personas con sentimientos, que según Mayolo:

…se rebelan, renunciando a lo que se les ofrece como recompensa, con actos que no tienen más bandera que la de un individual desplante anárquico en el que no pierden nada porque ellos son en sí mismos mucho más que lo que podrían ganar, son todo lo que nadie podría darles y lo que hacen es quitar al sistema aquello por lo que los chantajea, pues éste necesita más de ellos que ellos de él. (Mayolo, 2007, p. 21-22. Revista Kinetoscopio - Nº 78 / Vol. 16)

Qué más se le puede agregar a estas palabras, quizás es interesante recordar algunas de las cosas que los realizadores protagonistas del filme dicen mientras recolectan miserias.

Por ejemplo, al comienzo de la película el director que interpreta Mayolo, está junto con el camarógrafo filmando a un mendigo y le pedía que mueva el tarro para que la estampa de miseria absoluta estuviera completa. Las personas no reaccionaban con buenas formas ante la cámara, de la misma manera que el equipo lo hacía con ellos.

Cuando se encuentran, realizando planos detalles de las cosas que hay en la casa del indigente, Luís Alfonso, el director dice: “Hay que mostrar la cultura de la miseria”.

En la escena final, en la conversación con Luís Alfonso, él pone de manifiesto lo molesto que es ser subestimado, por el resto de la gente que cree que en verdad una persona de su condición no podría llegar a nada jamás. La sinceridad de sus palabras, y de la situación en general son lo que hace que ese final de Agarrando Pueblo sea sumamente significativo.

Pero lo que más le interesaba a los realizadores es que se comprendiera la relación, en el documental (donde no hay actores) entre el que es filmado y el que filma. Que se pudiera entender, que como decía en el final de la película Luís Alfonso, “nadie puede robarte una fotografía”, refiriéndose al documentalista captando todo y a todos. Es lo mismo, que citar una fuente cuando utilizamos un texto ajeno, es entender que las personas, por más pobres que sean, humildes, y quizás sin una educación completa, son seres humanos y merecen su privacidad. Aunque, lo más probable es que el concepto se vea errado ya que, alguien puede pensar: si estas personas duermen en la calle y están en la vía pública, yo tengo derecho a hacer lo que quiera y filmarlos no les hace nada.

Dentro del mediometraje, hay momentos tensos, entre la gente y este director; cuando se acerca a la anciana, ella se ofusca y lo golpea con unas bolsas que traía. Claro que el ni se inmutaba; cuando filmaba a los niños desnudos en el agua y les daba dinero para que se lo repartan entre ellos; la gente alrededor de la situación comenzaba a ponerse nerviosa.

Agarrando Latinoamérica

Ahora bien todo esto sucedió en Cali, Colombia, hace ya más de treinta años. ¿Pero algo cambió? Como se planteó en la introducción del ensayo, no es una simple crítica de dos locos caleños, evidentemente Mayolo y Ospina, observaron algo que estaba sucediendo a su alrededor, una nueva forma de cinematografía documental y lo estaban denunciando, pero lo que quizás no sabían es que iba a continuar hasta nuestros días. ¿Por qué? Porque los mismos ciudadanos lo aceptamos, la televisión actual vive de las miserias ajenas en todos los sentidos.

En Argentina, por ejemplo, programas como Policías en acción o E24, presentan borrachos, prostitutas, travestis, mujeres golpeadas, ladrones, jóvenes drogados, etc. En un clima de burla ¿Para qué?, ¿para informar? El morbo, lo bizarro, el humano posmoderno consume dos temas básicos en los medios audiovisuales; sexo y violencia. Los cuales están absolutamente incorporados en estos dos programas que utilizamos para ejemplificar.

Claro que esto no es propiedad, pura y exclusivamente de la Argentina, se vive este clima en Latinoamérica en general, en algunos países más, en otros menos, pero es interesante rescatar, que ya como lo hicieron Mayolo y Ospina existe la posibilidad de que se realice una oposición consciente y eficaz hacia estos vampiros de la miseria. Comprendiendo que lucrar con los más necesitados, no es la fórmula para mejorar los medios audiovisuales. También vale aclarar, que no sólo son los programas emisores, sino las repeticiones en distintos canales, que lucran a su vez con lo mismo, y es una cadena que nunca se corta.

De la misma forma hay canales, que están dirigidos completamente a lucrar con la miseria humana. Si alguien se suicida en cámara, hay mayor audiencia.

Ahora bien si el público no lo aceptara y no lo consumiera, esas cosas no subsistirían, ¿por qué lo hacen? ¿Por qué vemos esos ejemplos de pornomiseria? Qué necesidad, ¿nos divierte?

Palabras finales

Mayolo y Luis Ospina realizan Agarrando Pueblo en el año 1977, ambos ya traen en su haber otras producciones de ficción y de documental. Sin embargo, en el mediometraje que se analiza en esta ocasión los realizadores encuentran la forma de mostrar cómo se explota la miseria.

En resumen Agarrando Pueblo es tanto para Ospina como para Mayolo, una defensa clara de la cultura de su país, sus costumbres y sus raíces colombianas y es allí donde se decide la potencia del filme de 28 minutos. Ciertamente, como se menciona antes la posibilidad de parodiar sobre un tema tan sensible es efectivo ya que el tratamiento se vuelve muy atractivo para el público e impacta, El humor y la ironía logran mayor empatía.

El contraste de ese Carlos Mayolo interpretando al director que hace su trabajo sin sensibilidad alguna frente al tema.

Hablamos de documentalismo social exportable, que según Cruz Carvajal tiene un claro antes y después desde Agarrando Pueblo.

En el comienzo de la película, se escucha al director enumerar una serie de personas como mendigos, prostitutas, etc.

Luego culmina con una pregunta que impacta mucho: ¿Qué más de miseria hay? Creo que Mayolo y Ospina logran, un mediometraje actual; primero por la estética visual; por la forma del tema tratado.

Observar este tipo de expresiones audiovisuales nos relacionan tanto con nuestro contexto como con la evolución de géneros como el documental. Quizás estas evoluciones estén en línea con el cruce entre lo cinematográfico y las relaciones con otras manifestaciones como lo es el lenguaje televisual.

La pornomiseria aparece como una forma en que el tema de la marginalidad aparece en los ámbitos audiovisuales. Es posible que estas manifestaciones permitan un mayor acercamiento de los públicos a esta problemática en América latina, especialmente para el pueblo colombiano.

Notas

1 “Agarrar pueblo”: expresión utilizada en Colombia que significa “engatusar a la gente”. Los creadores del mediometraje la utilizan con doble sentido, como, “agarrar” una serie de miserias.

Referencias bibliográficas

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Kriger, C. y Portela, A. (1997). Cine Latinoamericano I: Diccionario de realizadores. Buenos Aires: Ediciones del Jilguero.

La Ferla, J. (2007). Artes y medios Audiovisuales: Un estado de situación. Buenos Aires: Aurelia Libros.

Laurens, M. (1988). El vaivén de las películas colombianas (de 1977 a 1987). Bogotá: Contraloría General de la República.

López Díaz N. M. (2006). Miradas esquivas a una nación fragmentada. Colombia: Bogotá sin indiferencia.

Paranaguá, P. A. (2003). Cine Documental en América Latina. Madrid: Cátedra Signo e imagen.

Restrepo, P. (?). Los mediometrajes de Focine. Publicaciones Universidad Central.

Revista Kinetoscopio Nº 78 / Vol. 16 (Junio - Septiembre 2007).

Toledo, T. (?) 10 años del nuevo cine latinoamericano. Verdoux, S.L. - Sociedad Estatal Quinto Centenario.

Film:

Agarrando Pueblo (1977). Ospina, L. y Mayolo, C.

Recursos electronicos

Biblioteca Luís Ángel Arango. Carlos Mayolo. Cuadernos de Cine Colombiano, No 12. Bogotá, Cinemateca Distrital, 1983. Disponible en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/biografias/mayocarl.htm Pulpmovies. Entrevista a Luis Ospina. Por: Yenny Alexandra Chaverra y Paula Montoya. Medellín, 8 de Agosto de 2003. Disponible en: http://www.pulpmovies.org/entrevistas/luis_ospina.html


Cine colombiano: Agarrando Pueblo fue publicado de la página 85 a página87 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

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