1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24 >
  4. Mickey Mouse y Elpidio Valdés dos modelos sociales y políticos representados en el cine de animación

Mickey Mouse y Elpidio Valdés dos modelos sociales y políticos representados en el cine de animación

Pieschacón Moreno, Juan Pablo

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición V Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VI, Vol. 24, Octubre 2009, Buenos Aires, Argentina | 120 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Aún antes de la primera proyección del cinematógrafo, realizada por los hermanos Lumiere el 28 de diciembre de 1895, las caricaturas o dibujos animados ya habían sentado un precedente.

En cierto sentido, cabría plantear que la animación es un estado previo al nacimiento del cine. De hecho, artilugios precursores del cinematógrafo como el phenakistiscope, el zoótropo o el cooretoscopio eran, en sentido estricto, máquinas de animación, que creaban el efecto óptico de movimiento al combinar de forma sucesiva una serie de estampas1.

Más adelante con la popularización de las imágenes en movimiento y gracias a los aportes de maestros del cine como George Melies, que desarrollaría los trucos mas básicos como los principios de Stop Motion, esta forma de hacer cine se encargaría de marcar la niñez y adolescencia de muchas de las generaciones del siglo XX y continúa haciéndolo hoy en los albores del siglo XXI.

Esta claro que una de las misiones del cine y por ende del cine de animación es la de mostrarle al espectador una visión de la vida, según los conceptos e ideas de los realizadores y las respectivas sociedades en las que están insertos. Me pareció interesante desde este punto de vista, destacar dos obras diferentes desde el modelo político, social y económico que ayudaron a establecer los cimientos morales de miles de personas: Mickey Mouse de Walt Disney y Elpidio Valdés creado por el dibujante y director cubano Juan Padrón en los estudios del ICAIC en la Habana.

Mickey Mouse: Por un cine Perfecto

Mickey Mouse o el ratón Mickey es uno de los personajes emblemáticos, sino uno de los más importantes dentro de la historia de los dibujos animados. Desde su creación en 1928 y su aparición en la pantalla grande, con el cortometraje Steamboat Willie, primer cortometraje sonoro de dibujos animados Mickey ha sido el emblema de la compañía Walt Disney.

Este antropomórfico ratón tiene un origen disputado. La leyenda oficial explica que fue creado por Walt Disney durante un viaje en tren, y que su nombre inicial fue Mortimer, pero que cambió a Mickey a petición de su esposa, Lillian.

Según Bob Thomas, la leyenda del nombre es ficticia, y cita el caso de un personaje llamado Mortimer Mouse, que nació en 1936, tío de Minnie Mouse. La versión más verosímil es que el personaje fue creado por el dibujante Ub Iwerks, a petición de Disney, para compensar la pérdida de los derechos de Oswald, el conejo afortunado, a manos de la Universal. Lo cierto es que Mickey no es más que una variación del personaje de Oswald. A Walt Disney hay que atribuirle tanto la voz del personaje, como la personalidad y el carácter del ratón.

Mickey Mouse representa un modelo social y de pensamiento identificado con los ideales y valores del pueblo Norteamericano, que como muchos otros han sido transmitidos a casi la totalidad de las naciones del mundo. Las aventuras del intrépido ratón reflejan temáticas básicas donde se pueden distinguir claramente dos bandos opuestos. Los héroes tienen una apariencia mucho más bella y tierna que los villanos y son en esencia mucho más inteligentes e intrépidos. Cada una de las historias busca dejar al final una enseñanza o moraleja donde se restablezca el statu quo y no haya una transgresión del orden social, el héroe civilizado triunfe sobre el villano salvaje y rescate a la damisela en peligro.

En muchas ocasiones las historias de Mickey Mouse buscaron retratar las culturas y costumbres de otras regiones del mundo, pero adaptándolas a la estructura antes mencionada.

The Gallopin' Gaucho de 1928, el segundo cortometraje protagonizado por Mickey que produjo Walt Disney, es un ejemplo de esta tendencia. Esta pretendía ser una parodia de una película de Douglas Fairbanks, titulada The Gaucho, estrenada poco antes, el 21 de noviembre de 1927. La acción se desarrolla en la Pampa argentina, y Mickey es el propio gaucho. Si bien en ella quedan plasmados varias locaciones y lugares típicos de la Argentina, las acciones y caracterización de los personajes no demuestran en nada las costumbres del gaucho. Si bien el primer personaje de Mickey Mouse es muy distinto al que conocemos ahora, ya que variaría en décadas posteriores, se podría decir que este fue el inicio de una empresa como Walt Disney en el arte de “crear conciencias”.

En el año 1953 se estrena el cortometraje El concierto de la banda, el primer corto de Mickey Mouse en Technicolor. La historia presenta a Mickey como director de una orquesta al aire libre. La orquesta está formada por el Pato Donald, en su tercera aparición en un corto de Mickey y que ya plantea su oposición a este personaje interrumpiendo el concierto con su flauta. En 1994 obtuvo el tercer puesto en la lista 50 Greatest Cartoons (los 50 mejores dibujos animados de la historia).

El éxito de Mickey Mouse era tan grande que, ese mismo año, la Sociedad de Naciones premió a Disney con una medalla de oro, declarando a Mickey “símbolo internacional de buena voluntad”. Numerosas personalidades públicas declararon su admiración por Mickey Mouse, incluyendo a la actriz Mary Pickford, al presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt, a Benito Mussolini e incluso al rey de Inglaterra, Jorge V2.

En El concierto de la banda, vemos a un personaje ya muy distinto al de sus inicios, con unos trazos y una técnica de dibujo mucho mas elaborada. Se empieza a trabajar más el prototipo Mickey como el líder de un grupo, el personaje más inteligente y responsable, que debe mantener el orden ante un personaje que rompe el esquema, en este caso el Pato Donald. También es importante resaltar de este episodio en particular, que es uno de los primeros en los que aparece casi la totalidad de los personajes del elenco Disney, muchos de los cuales más adelante tendrán una popularidad casi igual que la de Mickey Mouse y se transformarían en secuelas y shows aparte del original.

Uno de los mayores logros de los personajes de Walt Disney, fue haber logrado combinar los elementos sonoros dentro de las aventuras de sus personajes. Dicho elemento fue incorporado casi desde el nacimiento de Mickey en 1928 y con gran rapidez, si se tiene en cuenta que la primera película sonora en la historia del cine El cantante de jazz, con Al Jonson, se había estrenado el 6 de octubre de 1972.

En la mayoría de las películas se recurre a bandas sonoras ya conocidas y en muchas ocasiones como en El concierto de la banda se recurre a piezas clásicas entre las que se encuentran, la obertura de Guillermo Tell, y Turkey in the Straw entre otras. En 1939 se estrena uno de los cortos más populares en la historia de Mickey, El aprendiz de Brujo, pieza fundamental de uno de los largometrajes mas recordados en la historia de la compañía Fantasía. Una vez más Disney nos ubica frente a sus personajes interpretando historias ligadas por las piezas de música clásica. Muchos de los fragmentos de Fantasía remiten directamente a fragmentos de la Biblia ya que la religión es otro de los elementos constantes dentro de la filmografía Disney. De hecho en muchas ocasiones se ha llegado a cuestionar la intolerancia hacia personajes de otros credos y razas que aparecen en las historias.

Poco a poco se iba introduciendo al espectador en un mundo de magia y amistad, donde los problemas son superados rápidamente y parecía no haber lugar para problemas como la pobreza, la muerte y la guerra. Mickey Mouse y Walt Disney simbolizaban para el resto del mundo una parte más de ese american dream que rigió todo el siglo XX. Y es que son muchos los ejemplos con los que se puede asociar a este personaje con las características menos loables de los Estados Unidos.

Se puede decir que son historias que buscan establecer una única posición y pensamiento como el camino correcto, y que se muestran poco tolerantes con los que piensan distinto.

Mickey Mouse al igual que el Tío Sam fue símbolo de la lucha anticomunista y Walt Disney es una de las empresas insignias del sistema capitalista. Incluso en la actualidad se asocia al personaje como representación de occidente contra los países árabes.

Mickey Mouse fue absorbido por muchos países de América latina que al igual que sucedía con el cine, se limitaron a copiar el modelo, haciendo varias modificaciones de tiempo y espacio, pero manteniendo en esencia a los mismos personajes. Un ejemplo de esto es el trabajo realizado por el animador y dibujante argentino Dante Quinteros, con su cortometraje Upa en apuros, que a pesar de ser un producto argentino guarda muchas similitudes con las aventuras de Mickey Mouse y sus amigos.

Se puede decir que los dibujos animados de Walt Disney, representan en la industria de Hollywood eso que el realizador cubano ha denominado el cine perfecto –técnica y artísticamente logrado– que tiene como primer objetivo entretener al público, ser una obra comercial y sobre todo plantearle al espectador una visión moralista de la vida. En definitiva el modelo planteado por Walt Disney, no es otro que el de la gran industria hollywoodense que aún hoy prevalece sobre las cinematografías periféricas, aunque con el tiempo hemos visto nacer otros modelos de expresión como el Manga y el Anime japonés que ha debilitado la hegemonía de la animación norteamericana. Pero aun hoy en Latinoamérica es grande nuestra deuda con nuestros propios personajes animados que muchas veces permanecen en el anonimato.

Elpidio Valdés: Un retrato de José Marti

El 1º de enero de 1959 cuando la triunfante revolución cubana ingresaba en las calles de la Habana, se consolidaba uno de los procesos que marcaría la historia de Latinoamérica y al mundo en el siglo XX. Sin duda alguna, el cine tendría una participación decisiva en la difusión de estas nuevas ideas y procesos de pensamiento. Con la creación de ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica) el gobierno cubano le apuesta a la creación de una imagen colectiva de la revolución donde se destacaron entre otros autores y directores, Tomas Gutiérrez Alea, Julio García Espinosa y particularmente en el campo de la animación se destaca Juan Padrón cuya obra gráfica y visual representa una visión aguerrida e invencible de la revolución.

Pese a la enorme influencia ejercida por los Estados Unidos en este campo hay algunos personajes, propios de la animación cubana, que rescatan los valores y acciones y buscan convertirse en una voz de denuncia y de revolución. Elpidio Valdés el intrépido mambi creado por el padre de la animación cubana Juan Padrón es uno de los ejemplos más importantes.

Graduado de Historia del Arte en la Universidad de la Habana y profesor titular adjunto del Instituto Superior de Arte. Desde 1963, caricaturista, historietista y guionista para diversas revistas y publicaciones con series como Vampiros, Verdugos, Piojos, Comejenes, etc. En 1970 crea a Elpidio Valdés, el más popular de los personajes de historietas y dibujos animados cubanos3.

Elpidio Valdés es un coronel del Ejército Libertador cubano que en el siglo XIX lucha por la independencia de la patria frente al colonialismo español, al mando de un escuadrón de caballería junto a sus compañeros María Silvia, Pepe El corneta, Eutelia, Marcial, y su bravo caballo Palmiche. Vio la luz en 1970 en la revista impresa Pionero. Saltó al cine en 1974, en el dibujo animado Elpidio Valdés contra el tren militar, realizada por Padrón, José Reyes y producida por el Instituto Cubano de Cine e Industria Cinematográficos (ICAIC)4.

Radicalmente opuesto a Mickey Mouse, Elpidio Valdés se configura como un personaje auténticamente representante de la cultura cubana. Su forma de hablar y de actuar es arriesgada y está marcada por una causa política, mucho más evidente que los dibujos de Disney que solo pretenden insinuar algunos parámetros, pero no los evidencian claramente.

Juan Padrón se refiere de la siguiente manera, acerca de la impresión que tiene de la animación norteamericana y particularmente de la Disney.

Creía imitar a los realizadores de la Warner. Me encantaban las películas de Bob Clampett y Chuck Jones, y los otros locos de esos estudios. Disney es el no va más de la técnica y el rigor. Sus guiones son lo más cercano a la perfección. Una puesta en escena, animación, color, sonido… magistrales. A veces me cansan sus “manierismos”: repite fórmulas, expresiones, efectos… pero es como su estilo de siempre que, finalmente, parece que sus continuadores van cambiando5.

Resulta interesante la utilización de la animación como transmisor de un sentimiento de pertenencia hacia la revolución donde los protagonistas se enarbolan como ingeniosos y pícaros héroes empatándolo con el ciudadano del común.

Cuando hablamos de cine de animación la primera reacción, es la de relacionarlo directamente con películas para niños, cuyos contenidos infantiles resultan moralizantes para el espectador.

Ejemplo de esto, son las caricaturas animadas de Disney y Warner.

Es importante tener en cuenta entonces que la animación siempre ha sido una herramienta de expresión de ideas, no necesariamente moralizadoras e infantiles, sino que puede estar dirigido a informar a la sociedad ironizando o no sobre los hechos y sucesos que la aquejan. Vampiros en la Habana es un ejemplo de ello, como puede suceder con otras series animadas como Los Simpson.

Eventualmente la cinematografía de un país busca representar los rasgos más característicos de su sociedad y en el caso del cine de animación no hay excepción. Este es, sin duda, un espacio que permite la entrada de muchas más opiniones y realizadores y se constituye como una de las principales bases, no solo de la industria cinematográfica, sino de todo aquello que busque expresarse por medio de la imagen en movimiento.

Notas

1 Guzmán Urrero. Historia del cine de animación. Enciclopedia Universal Multimedia. 2007

2 http://disneylatino.com/index-flash.html

3 http://www.eictv.org/view/content.jsf?id_seccion=18&id_blog=54&id_contenido=123

4 http://elpidiovadez.blogspot.com/2007/05/historia.html

5 Diálogo con Juan Padrón: El dibujo animado es el cine en estado puro. Escrito por Joel del Río Fuentes. Miradas “Revista del Audiovisual”. Escuela Internacional de Cine de San Antonio de Los Baños - La habana - Cuba. 2003.

Bibliografía

Del Río Fuentes, Joel (2003). Diálogo con Juan Padrón: El dibujo animado es el cine en estado puro. Miradas Revista del Audiovisual.

Escuela Internacional de Cine de San Antonio de Los Baños - La Habana - Cuba.

García Espinoza. Julio (2008). Por un cine imperfecto. Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano.

Getino, Octavio (1984). Notas sobre cine argentino y latinoamericano. Edimedios. México.

Guzmán Urrero (2007). Historia del cine de animación. Enciclopedia Universal Multimedia.

Marino, Alfredo (2004). Cine argentino y latinoamericano una mirada crítica. Editor. Nobuko. Buenos Aires.

Russo, Eduardo (2007). Hacer Cine producción audiovisual en América latina. Editorial Paidos. Buenos Aires.

Recursos electrónicos

http://www.eictv.org/view/content.jsf?id_seccion=18&id_blog=54&id_contenido

http://elpidiovadez.blogspot.com/2007/05/historia.html

http://disneylatino.com/index-flash.html


Mickey Mouse y Elpidio Valdés dos modelos sociales y políticos representados en el cine de animación fue publicado de la página 93 a página95 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

ver detalle e índice del libro