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Red Puna y Martín Churba: más que un encuentro de moda

Servideo, Agustina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición V Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VI, Vol. 24, Octubre 2009, Buenos Aires, Argentina | 120 páginas

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Es la primera vez que utilizamos máscara de pestañas, y sólo por tratarse de esta producción dejamos las piernas a la vista1.

Este fue el comentario general que se oyó decir entre las tejedoras de Red Puna que posaron como modelos de sus tejidos, para la Revista Viva del domingo 22 de Junio de 2008.

Ellas forman parte de un proyecto en donde junto con el popular diseñador argentino Martín Churba, tienen la posibilidad de comercializar su trabajo y extender el mismo hacia lugares anteriormente impensados e inalcanzables desde las aisladas salinas jujeñas, lugar en donde crecieron, trabajan y siguen habitando.

Sin embargo, y más allá de los beneficios de esta unión, nos cabe la gran duda de preguntarnos ¿hasta dónde? Si bien es un proyecto avalado por el Ministerio de Desarrollo Social, mediante el cual el pueblo de la Puna logrará recibir un subsidio largamente esperado, resulta interesante el contraste que convive en este proyecto: un pueblo que busca crecer, tradiciones que se quiebran, un comercio de diseño exuberante, y la dejada de lado del objetivo principal, que es la idea de ayudar a estos pueblos olvidados.

Si bien son las tejedoras las que realizan el trabajo artesanal del que se nutre de riqueza el diseño, parece que a la vez, son ellas las que parecen más rezagadas dentro del proyecto en general.

¿Cómo evaluar un proyecto que busca hacer crecer a las comunidades minoritarias, y que al parecer finalmente resulta solo beneficiando a algunos pocos? ¿Hasta dónde innovar? ¿Hasta dónde dejar de lado tradiciones tan importantes para un pueblo? ¿Con qué objeto? ¿Cómo lograr que este pueblo pueda integrarse al mundo moderno conservando sus raíces? Estas son las preguntas que trataré de resolver en el siguiente ensayo, analizando la postura desde ambos lados y puntos de vista, y tratando de llegar a las conclusiones de cuánto hay de ético y cuánto no detrás de este llamativo proyecto.

Dónde y quiénes

Red Puna es una organización que agrupa, a su vez, a 35 organizaciones campesinas y aborígenes de la región Quebrada y Puna. Comprende cerca de mil quinientas familias, aproximadamente cinco mil mujeres, hombres niños y jóvenes implicados en el desarrollo de la región y orientados por la necesidad de optimizar los aspectos productivos y comerciales y mejorar sus condiciones de vida2.

Red Puna fue resultante de la convocatoria realizada en el año 1995 por diversas organizaciones que venían trabajando en apoyo a las comunidades de la región.

Martín Churba empezó su carrera artística hace diez años, como fotógrafo. A finales de los noventa revolucionó el diseño de indumentaria con su característica mirada y su sello personal en la intervención de textiles. Actualmente se encuentra trabajando en Tramando, su marca, que tiene como lema la “filosofía textil”, en donde rige la idea de dos miradas sobre un mismo asunto: el textil en sí y su “alma” o contexto, que le da el marco al diseño3.

Juntos forman este proyecto. Todo empieza en 2005, cuando Martín y Liliana Martínez, una de las fundadoras de Red Puna, se ponen en contacto. Martín buscaba conocer talleres textiles del norte de nuestro país, y ellos trataban de encontrar un diseñador que avalara un proyecto para poder recibir el subsidio del Ministerio de Desarrollo Social que venían esperando.

Las tejedoras querían mejorar un poco sus diseños, como por ejemplo las terminaciones, para poder lograr un producto mejor acabado y de mayor comercialización. Para eso, necesitaban de alguien que las guíe en este camino. Churba y las tejedoras parecían puestos a propósito en el mismo camino, y así de a poco fue empezando el emprendimiento.

Hoy estas tejedoras ya exportan su trabajo. El mismo ha llegado hasta Japón de la mano de Churba y por fin pueden comercializar sus productos en mayores localizaciones y en mayores cantidades. Lo que nos queda por analizar es, finalmente, cuánto gana cada una de las partes en todo esto.

Un poco de historia

La historia comienza más o menos así: desde antes de que los Incas llegaran al Kollasuyulo, existía el intercambio de productos entre las distintas culturas que convivían cerca unas de otras4. Es el día de hoy en que este trueque sigue existiendo, y los llameros llegan con las llamas cargadas de lana, las cuales intercambian por otros productos de la región.

Las mujeres de la Puna tienen como tradición desde que son pequeñas aprender el arte del tejido. Al recibir estas lanas, se encargan de enrollarlas en los husos para luego poder tejerlas.

También recolectan flores y plantas silvestres que se utilizan para teñir los hilos. Es un trabajo completamente artesanal, que lleva muchas horas de dedicación y empeño para lograr un trabajo final realmente hermoso.

El tejido constituye una de las expresiones estéticas más complejas y desarrolladas en este espacio. El vestuario y, especialmente algunas de sus prendas tejidas, alcanzan el nivel de verdaderos lenguajes a través de los cuales los pueblos marcan su identidad y se diferencian.

Durante miles de años los diferentes grupos étnicos trabajaron sobre las materias primas, los colores y las formas, creando variados estilos plásticos, mediante los cuales llegaron a generar este lenguaje definido.

Los rasgos característicos del estilo de un grupo, además de su gran belleza, conllevan, generalmente, un significado preciso.

Es posible decir así que los textiles pueden ser leídos como textos que hablan de determinados pensamientos o visiones particulares de las diferentes culturas5.

La manera de hacer y usar dichos tejidos, desde los dibujos que se incorporan, hasta la forma de ponérselo, contribuye a esta tradición y significado especial.

No sabemos si las tejedoras sabían desde un principio que muchas de estas tradiciones y significados cambiarían al desarrollar el proyecto en sí, transformando el mensaje que alguna vez transmitían los tejidos puneños. Desde el momento en que comentan en la sesión de fotos promocional de sus productos que no acostumbran a mostrar sus piernas, se nos despierta un llamado de atención: algo ya está empezando a cambiar.

Vestimenta puneña tradicional

La vestimenta tradicional de las mujeres de la puna, consiste en un sombrero muy parecido al del hombre, una camisa también casi igual a la que usa el hombre, una bata de barracán negro o teñido picote, una pollera confeccionada con cuatro o cinto metros de picote negro o teñida con añil azul oscuro, de las cuales llevan puestas dos o tres, lo suficientemente largas para no dejar al descubierto las piernas, y una faja tejida, un poco más ancha que la del hombre, con colores y dibujos atractivos. En los pies usan ojotas, fabricadas en cuero al igual que las del hombre, y medias cortas de lana en el caso de que haga frío. La chuspa es un pequeño bolso, que usan para llevar la coca. Por último utilizan adornos: un pañuelo blanco sobre el sombrero para toldearse (protegerse del sol), y diversos anillos en ambas manos, algunas veces hasta cuatro o cinco. Las tulmas le dan el toque final al atuendo. Son hilos de lana, con pompones en sus puntas, que tienen como función atar las trenzas de las mujeres para que las mismas no les molesten cuando trabajan o se inclinan6.

Se sabe que esta manera de vestirse de las mujeres de la puna no es casualidad sino que corresponde a una tradición que, como bien ya dijimos, distingue a su pueblo del resto.

En este proyecto en particular, Martín Churba se encarga de ponerse en contacto con las tejedoras, y viaja con algunas de ellas a Buenos Aires, en donde trabajan en conjunto. Aquí, se encarga de dirigir los diseños y talleres, pero se deja de lado algo bastante importante: los dibujos tradicionalmente creados en estos tejidos tienen un significado especial, ya que generalmente reflejan cosas que corresponden a la vida diaria en la Puna, como por ejemplo, animales, o símbolos precolombinos.

Sacar este factor estaría también sacando mucha de la historia detrás de los tejidos.

Martina Baracante, una de las tejedoras que posó para la revista Viva, contó en una posterior nota periodística:

Al principio nos costó, no hablábamos el mismo código.

Si las prendas son nuestras, ¿por qué agregarles un diseño de otro? nos preguntamos. Con el tiempo nos entendimos.

Van casi tres años. Martín aporta la visión del diseño y lo comercial. Se nota su influencia. Por ejemplo, con la aplicación de estampados de una tela engomada sobre llama natural7.

Tradicionalmente, la calidad del tejido depende de la destreza manual y la concepción mental de la tejedora, ya que los instrumentos utilizados son simples y rudimentarios. El telar vertical es de origen precolombino y no ha sufrido cambio alguno durante siglos, no obstante, permite a la tejedora desarrollar diferentes técnicas, y sin embargo los resultados finales son impresionantes.

Es por eso que quizás, desde el punto de vista tradicional, el hecho de pensar que se está engomando un tejido de llama natural resulta una atrocidad.

Integrar lo aborigen y lo churbiano suena como un proyecto muy interesante. El objetivo parecía ser que prendas, accesorios y objetos de decoración hechos con fibras naturales y orgánicas, se vendan desde la plataforma Churba y en el contexto del comercio justo. Pero es mucho lo que parece ser que se está dejando de lado. Se está perdiendo mucho del mensaje y de la esencia en este pase de manos.

Otro camino posible

La Red Puna no es el primer ni el único emprendimiento de este tipo en llevarse a cabo. A su vez existen otros proyectos paralelos y muy similares que se desarrollan en la puna, tales como las Hijas de la Luna y los Tejedores del Sol, compuesto también por grupos de tejedoras y tejedores que buscan comercializar sus productos, pero en donde encontramos una diferencia bastante notoria con el proyecto Red Puna. Las Hijas de la Luna y los Tejedores del Sol suelen tejer réplicas arqueológicas con las que dicen intentar recuperar su tradición.

Sus tejidos se encuentran adornados con figuras tales como las de la cruz escalonada, o Inti, que es la manera más antigua de representar al sol, o el wayruro, una semilla que representa el amor, la belleza y los niños. En estos proyectos, los tejedores buscan abrirse camino y difundirse en el mercado, pero tratando de lograr que se valore el trabajo artesanal que conlleva crear una de esas piezas, y tratando de rescatar a su vez, los diseños precolombinos y los símbolos del mundo andino, inspirándose en historias y leyendas de sus antepasados8.

El solo hecho de que Martín Churba tenga la trayectoria y el reconocimiento como diseñador que tiene hubiera sido suficiente para llamar la atención al integrarse en un proyecto así.

Creo que si sólo las hubiera apadrinado, habría alcanzado para despertar a la población y abrir un mercado mayor para estas tejedoras, lo cual era el objetivo principal del proyecto.

Se entiende que Churba es un diseñador que se caracteriza por querer experimentar con materiales y técnicas nuevas.

Pero quizás visto desde un lado negativo, daría la impresión de que no sólo hace esto por incursionar en este arte, sino que haciéndolo saca cierto provecho para su propio negocio.

Si bien ambas partes ganan mucho asociándose, ya que las tejedoras obtienen el beneficio de su difusión, Churba con esto obtiene una excelente mano de obra, en el sentido del aprendizaje de nuevas técnicas.

Quizás las tejedoras buscaban alguien que las guiara en terminaciones, para poder entregar un mejor producto terminado a sus consumidores, pero el cambio de un producto a otro fue bastante radical. Hubiera podido dejarse un producto más virgen, que conserve un poco lo artesanal, y eso mismo le hubiera dado un valor agregado a la hora de venderlo frente al ojo del comprador que conozca la historia.

Despertó mi interés en este tema, al observarlo en la publicación ya que pude darme cuenta de que la imagen de la típica puneña se encuentra desfigurada. Desde los colores, hasta las formas de las prendas con las que se encuentran vestidas, con sus módulos agrandados en partes superiores, o acortados en las inferiores, nos venden una idea de mujer que no es nada parecida a la clásica mujer de la puna. Así como aparecen y como reaccionan ante las fotografías, parecería como si literalmente se hubiesen disfrazado para hacer una sesión de fotos, que no corresponde en lo más mínimo a sus acostumbradas prendas diarias. ¿Alguien les preguntó a estas mujeres si les gustaría usar estas nuevas prendas ahora confeccionadas en su día a día? ¿No está también un poco en esto la clave de todo? ¿Cómo vender un producto que yo no compraría ni usaría? La habilidad de Martín Churba en el campo del diseño es innegable y maravillosa. Es un excelente diseñador que ha revolucionado la indumentaria y sus técnicas, eso no puede discutirse desde ningún punto de vista. Pero en este proyecto en particular, parece haberse perdido un poco el rumbo de la idea inicial. El proyecto en conjunto de las tejedoras de la Red Puna con Churba es, más allá de todo, una excelente idea. Quizás la forma en que se desarrolló deja algunas asperezas que molestan todavía un poco en el inconsciente de aquellas personas que sabemos cuánto se pierde y cuánto se deja atrás en este proyecto. Es mucho el sacrificio por el que pasan estas comunidades del norte de nuestro país hasta llegar al punto de obtener un reconocimiento por su trabajo.

Es por eso que quizás duele ver cómo se desfiguran los mensajes que durante tanto tiempo se fueron transmitiendo de generación en generación. Más duele todavía ver cómo algo que parecía estar destinado para el beneficio de mucha gente necesitada, termina siendo en mayor manera, beneficio de unos pocos que quizás no lo necesiten tanto.

Churba les da ese toque especial, eso que quizás lo haga interesante: la mezcla de lo artesanal con lo moderno y con la garantía de que con el sello Tramando le imprima un espíritu innovador.

Sin embargo también hemos conocido la historia de otros grupos que lograron abrirse camino y ser reconocidos en la industria textil sin perder aquellas tradiciones que los llevaron a ser quienes son hoy en día, y a lograr ese tipo de trabajo.

Notas

1 García, Mariana. Algo se está tejiendo. Revista Viva Número 1677, (2008). Páginas: 8 a 14.

2 Manzanal M. (2006). Desarrollo rural y praxis de los actores locales en provincias del norte argentino [en línea] disponible en: http://www.rimisp.cl/seminariotrm/doc/MABEL-MANZANAL.pdf

3 Churba, Martín. www.tramando.com [Consulta: 22/11/2008]

4 Hijas de la Luna. www.hijasdelaluna.com [Consulta: 17/11/2008]

5 Museo ASUR. www.asur.org.bo [Consulta: 24/11/08]

6 Apuntes obtenidos de la Casa de Jujuy.

7 García, Mariana. Algo se está tejiendo. Revista Viva Número 1677, (2008). Páginas: 8 a 14.

8 Carola Sainz. La hija de la Luna. Diario Clarín, Suplemento Mujer. (2001)


Red Puna y Martín Churba: más que un encuentro de moda fue publicado de la página 97 a página99 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

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