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El ensayo como herramienta de reflexión

Pombo, Mercedes [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición III Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2009

Año VI, Vol. 25, Noviembre 2009, Buenos Aires, Argentina | 132 páginas

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“El principio que controla (al ensayo) es simplemente que debe dar placer; el deseo que nos compele cuando lo sacamos del estante es simplemente recibir placer. Todo en el ensayo debe estar dirigido a ese fin”. (Virginia Woolf, 1925)

La preocupación acerca de la naturaleza de los ensayos en Virginia Woolf se centra en la atención al lector, reflexionando acerca de su rol y enfatizando su capacidad ética y estética. Su mirada está enfocada hacia el receptor del ensayo, quien debe encontrar en esas páginas el deleite necesario para sostener la atención racional. Este lector fue ganando importancia a lo largo del siglo XX, teniendo un espacio cada vez más activo en el proceso. Woolf se concentra no tanto en la visión filosófica o histórica de un ensayo, sino más bien en la capacidad del escritor de emocionar y brindarle placer a quien lo lee, lo cual fortalece el vínculo entre ambas partes, despertando un aspecto que a veces se encuentra dormido en el mundo académico: el entretenimiento. Esta satisfacción en la recepción del texto se debe tanto por el estilo literario y su contenido, como también por la empatía que se busca en el lector. Se crea la posibilidad de convertir al “yo” del escritor en un “nosotros”. En todo momento la autora plantea la necesidad de que el autor del ensayo ofrezca un momento grato a quien se acerque a su lectura.

Tal como están transcriptas sus palabras al comienzo de esta introducción, lo importante es que quien se siente a leer el ensayo pueda comprenderlo y disfrutarlo. Creo que esa es la idea de cualquier texto que quiera ser leído, y que esa es la premisa que han buscado los alumnos al escribir sus trabajos.

Para empezar podemos pensar que para los estudiantes escribir estos ensayos resulta una manera de soltar las riendas de su imaginación y su capacidad reflexiva. Vemos en cada uno de los trabajos expuestos en este libro, de qué manera se las ingenian los autores para zambullirnos dentro de sus ideas y sus posturas respecto a los diferentes temas abordados.

Escuchar la voz de los más jóvenes resignifica muchas de las historias, sobre todo aquellas vinculadas con Argentina y su política, Pero no solo eso. Escucharlos nos ubica en un terreno diferente. Nos corre de lugar y nos permite prestarle atención a los menos escuchados. Nosotros: adultos, profesores y académicos tenemos siempre la palabra.

La respuesta. Pero en esta ocasión les toca a los estudiantes decidir acerca de nuestro futuro, exponer sus puntos de vista, tomar partido por determinadas situaciones, denunciar lo que nos atraviesa como sociedad. Y es enriquecedor sentarse y escuchar lo que tienen para decirnos los más jóvenes. Que no es poco. No es superficial ni ingenuo. Se trata de pensamientos que ahondan en las razones, y que proponen nuevos caminos. Es gratificante abrir los oídos y la mente a nuevas propuestas, a veces incipientes, otras muy profundas, pero que todas se animan a imaginar una sociedad mejor, y más comprometida con las instituciones y las políticas sociales.

Por otra parte es interesante prestar atención a las palabras de Aldous Huxley, quien plantea que el ensayo es un artificio literario que nos permite sumergirnos en la escritura a medida en que avanzamos en nuestras reflexiones. Para él, todo ensayo se estructura a partir de tres instancias: por un lado el carácter personal y autobiográfico del autor; por otro lado la aparición de referentes que aluden al mundo factual, y por último la necesidad de plantear ideas universales. Para Huxley los ensayos más ricos son aquellos en donde conviven estos tres mundos, en donde se puede pasar fácilmente de lo personal a lo universal, y de lo concreto a lo abstracto. Un ejemplo perfecto de esto es el propio Montaigne, considerado por la historia occidental como el padre del ensayo. Cuando un texto está bien escrito, y contiene argumento y reflexión, se convierte en un organismo vivo que se filtra entre las ideas del lector, generando un nuevo mundo de posibilidades y conceptos, libres ya del autor, pero que se mantienen vivos en quien los recibe. Estos escritos se vinculan con el entendimiento, ya que a través de ellos el escritor va uniendo sus reflexiones y teorías. Se trata de un puntapié inicial que recoge ideas, palabras y mecanismos de pensamiento que nos conducen a nuevas propuestas (y también nuevas preguntas).

Muchos son los indicios de la forma de pensar de los jóvenes.

Uno de ellos es la temática que eligen. Generalmente su selección se basa en conceptos de por sí novedosos. Tal es el caso de Barbarossa, que indaga acerca de la inteligencia artificial y las posibilidades de que los robots se mimeticen con el ser humano. O el trabajo de Levato que se pregunta qué sería del mundo si pudiéramos volver al pasado para cambiar nuestro futuro, analizando las implicancias del tiempo y la teoría del caos. Temáticas que traspasan lo puramente académico, y que por momentos juegan con la ciencia ficción, pero que no por eso dejan de ser muy interesantes y profundas. Incluso se podría hacer una lectura transversal teniendo en cuenta los temas elegidos por los alumnos para pensar acerca de aquello que incumbe a la sociedad entera.

El libro se estructura a partir de cuatro temáticas que se repiten a lo largo de los ensayos:

Argentina, divino tesoro es la temática por donde desfilan discursos atrapados. Se trata de trabajos que buscan la luz desesperadamente, estudiantes que tienen mucho para decir sobre los dirigentes, las instituciones y las políticas que se llevan, se llevaron (y esperemos que no) se llevarán a cabo en nuestra Argentina. Son ensayos muy comprometidos con nuestro territorio y nuestros coetáneos. Ensayos que piden a gritos ser escuchados para conseguir cambios. Es sabido que todo país necesita de intelectuales que revisen las conductas, de críticos que revean las políticas y propongan salidas. Y esto es lo que encontramos en estos artículos. Pensadores, críticos, argentinos. Resulta ejemplar y paradigmático el trabajo de Cecilia Berro Frías en donde tan naturalmente recorre la historia de nuestro país. Es una voz ácida, pero constructiva a la vez que se enfoca en la manera en que se edificó nuestra nación. También el ensayo de Federico Imbriano Abruza acerca de Sui Generis y la conexión con el período histórico en que se crea la banda, resulta especialmente ilustrativo para entendernos como país. Un cruce de letras de canciones y acontecimientos políticos que denuncian excesos y equivocaciones.

Quizás, el título que engloba estos trabajos pueda resultar un tanto irónico. Puede ser, pero también aspira a un tesoro que está escondido. Un tesoro en bruto que necesita de los jóvenes para transformarlo. ¿Y qué mejor manera que a través del pensamiento y la palabra?

Comunicaciones virtuales engloba a los trabajos vinculados con las relaciones generadas a través de Internet, tanto las redes sociales, como todos esos nuevos espacios de encuentro online. Esta problemática se desarrolla en muchos de los ensayos de los estudiantes, como si necesitaran reafirmar por escrito aquellas vivencias nuevas que los separa de sus padres y los coloca en un pedestal de reyes. Ya que son los jóvenes los líderes en estas nuevas tecnologías; y nosotros los adultos, acompañados de su mano, transitamos lentamente por estos espacios virtuales. Comunicarse es y será siempre uno de los beneficios más importantes del ser humano. El cómo y de qué manera depende de las épocas vividas.

Las comunicaciones virtuales desplazan la individualidad y el vínculo persona a persona como único modo de relacionarse, para desplegar otras formas de encuentro.

Mentes filosóficas une los ensayos de los alumnos que buscan, cual Hamlet modernos, desentrañar aspectos profundos y críticos del ser humano. Estos trabajos se enfocan en temáticas densas que atañen al hombre, ya sea en la actualidad o a través de su historia en la tierra. En este grupo encontramos los trabajos más originales que bucean en terrenos delicados. Los estudiantes aquí se preguntan acerca de cuestiones no resueltas. Problemáticas que por momentos traspasan el consciente y se ubican en espacios recónditos del hombre. Por ejemplo Schiottmann que se inmiscuye sin tabúes en la temática del amor, dando por sentado emociones y sentimientos que conducen al lector a su propia historia de vida. O Ruiz Nyborg que a partir de la película The Wall, de Pink Floyd se atreve a bucear en aspectos oscuros de nuestra sociedad. O Alessandra Lizama que se aventura a pensar acerca de la televisión y su consumo en nuestra cultura. Ensayos que buscan desestructurar el pensamiento racional, destrabando ideas académicamente correctas, y despertando la sensibilidad emocional, esa que por momentos queda enterrada bajo teorías y conceptos. En definitiva, son ensayos que nos corren de lugar, y nos obligan a abrir los ojos y sacudir el miedo.

Otros caminos hacia la historia política y cultural, es un grupo más heterogéneo y disímil que el resto. Acá se engloban todos los trabajos referidos a situaciones mundiales que han marcado la historia del hombre en el siglo XX, tanto desde lo político como desde lo cultural. Por ejemplo el ensayo impecable de Josefina Minujen que se refiere al partido de Hitler y sus formas de difundir su ideología, o Melanie Tobal que reflexiona acerca de la industria cultural y los boy bands de la década del 90. También en este grupo aparecen trabajos más comprometidos con la situación mundial, como por ejemplo los alumnos Hermo y Ahumada, quienes abordan el conflicto árabe-israelí. O trabajos que enfocan su mirada sobre temáticas culturales que denuncian situaciones generales del mundo occidental. Por ejemplo Claire Mitri que tras un análisis pormenorizado de los personajes de las películas de Disney subraya los roles sociales que cada sujeto está determinado a transitar. O Lucila Domínguez que a partir de la publicidad de Dove demuestra el papel pasivo y demoledor que vivimos frente a la estética que nos impone la sociedad. De modo que se trata aquí de un conjunto de ensayos que dan cuenta de ciertas situaciones puntuales que viven o vivieron nuestras sociedades; intentando entender a través de estas visiones un poco más sobre esta gran aventura del hombre en la historia moderna.

Retomando el planteo del ensayo como herramienta de reflexión, podemos pensar, tal como dice Michel Foucault, “lo propio del saber no es ni ver ni demostrar, sino interpretar” (1968). Y esta mirada hacia la realidad, tan personal y profunda, es lo que nos presentan los alumnos en estos textos. Una manera de encarar los saberes y conceptos que invitan al lector, a través de un lenguaje abierto, a reflexionar e interpretar posibles miradas y soluciones a cada tema desarrollado.

En definitiva, la propuesta de estas materias y su producción es que a través de la retórica y la reflexión los estudiantes se acerquen a la construcción de saberes, y conceptos. Y el fin de esta publicación es acercarnos a esta elaboración académica desde el placer de la lectura y la interpretación personal. No olvidemos que, tal como presentamos al comienzo de esta introducción a través de las palabras de Virginia Woolf, el fin último de cualquier lectura es apelar, tanto a la reflexión, como al disfrute y el entretenimiento.

Bibliografía

Foucault, Michel (1968). Las palabras y las cosas, Siglo veintiuno editores: Buenos Aires.

Huxley, Aldous (1958). Collected essays, Harper and Row: New York.

Weinberg, Liliana (2007). Pensar el ensayo, Siglo XXI: México.

Woolf, Virginia (1925). The modern esasy en The common reader, Hoghart Press: Londres


El ensayo como herramienta de reflexión fue publicado de la página 11 a página12 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

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