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Ensayo sobre el debate de la pena de muerte en la Argentina

Barbará, Luciana; Otero, Sol

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición III Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2009

Año VI, Vol. 25, Noviembre 2009, Buenos Aires, Argentina | 132 páginas

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Problema

¿Cómo abordan los medios de comunicación la pena de muerte y qué rol le otorgan a los personajes mediáticos en ese debate?

Hipótesis

Los periódicos buscan instalar en la sociedad el debate sobre la pena de muerte, utilizando a los personajes mediáticos como referentes de opinión.

Introducción

En los últimos tiempos, los medios de comunicación le han otorgado un particular protagonismo a los hechos delictivos.

Esto, en consecuencia, ha propiciado un contexto en el que se ve instaurado un debate de índole social acerca de la inseguridad y los medios para combatirla.

En este contexto aparecieron distintos actores que protagonizaron un debate que muchos creían que había quedado obsoleto en la historia occidental. La discusión llegó a contemplar la posibilidad de la instauración de la pena de muerte en la Argentina, y varios medios de comunicación, en particular los estudiados (Página 12, Clarín y Crónica) fueron los responsables de abrir este debate, cerrado hace tiempo.

Por lo tanto, el objetivo de la investigación se basa en analizar el tratamiento de la información que realizaron los medios, y el papel que ocupan dentro de la discusión ciertos personajes públicos ubicados como referentes sociales en el reclamo por la inseguridad a partir de la contemplación de algunos hechos delictivos particulares.

Para comenzar el análisis decidimos escoger algunas teorías de comunicación en las cuales nos apoyaremos para fundamentar nuestras aseveraciones. Entre ellas encontramos las posturas de Laswell, Lazarsfeld y la Escuela de Frankfurt, en donde se desarrolla la Teoría Crítica, con sus principales autores Adorno, Walter Benjamin, Max Horkheimer, Marcuse y Habermas.

Según Harold Laswell dentro de las funciones de la comunicación se distinguen tres principales: la supervisión o vigilancia del entorno, la respuesta a ese entorno, y la transmisión de la herencia social de una generación a la siguiente. De carácter funcionalista, Laswell estableció que los individuos dentro de una sociedad (realizando una analogía con sociedades animales) creaban un estado de alarma cuando había un cambio alarmante. Los líderes de la sociedad, practicaban la estimulación de seguidores para adaptarse ordenadamente a las circunstancias.

Laswell llama a los medios de comunicación masiva “expedidores de mensajes” los cuales (…) “contrastan con quienes de alguna manera modifican el contenido de lo que se ha dicho, función que es propia de editores, censores y propagandistas”. (…) “Al hablar de especialistas los dividimos en manipuladores (…) que suelen modificar el contenido”. (Laswell, 1946) Con respecto a los valores en una sociedad dice que estos son moldeados y distribuidos de acuerdo con unas normas más o menos distintivas (las instituciones). Y en eso coincide con Durkheim quien, también dentro de la corriente funcionalista, hablaba de las normas como ordenadoras de la sociedad encarnadas en las distintas instituciones. “Estas instituciones incluirían a las comunicaciones (…) que son invocadas como apoyo de la red de acción como un todo, las cuales son la ideología”. (Laswell, 1946) Según lo que plantea Marx el concepto de ideología es visto como un sistema de representaciones del mundo (filosofía, arte, religión, derecho, moral) que utiliza la clase dominante para legitimar su posición privilegiada frente a las clases oprimidas.

La comunicación, es entonces un medio para conservar el poder. (…) “En las sociedades democráticas, las opciones racionales dependen del conocimiento, el cual depende a su vez de la comunicación y en especial de la equivalencia de observación entre dirigentes, expertos y profanos”. (Laswell 1946) Si la verdad no es compartida, para Laswell, entonces los elementos dirigentes esperan un conflicto interno. Los canales de comunicación son controlados para organizar la atención de la comunidad de modo que las respuestas sean favorables para la posición de las clases dirigentes.

Por otro lado se tomó el análisis realizado por los sociólogos Lazarsfeld y Merton desarrollado en Comunicación de masas, gustos populares y acción social organizada. Con respecto a los medios de comunicación, establecen que constituyen un poderoso instrumento que puede ser utilizado para bien o mal y, que en ausencia de los controles adecuados, la segunda es más factible. La omnipotencia de los medios de comunicación, conduce a una creencia casi mágica de su poder.

Sin embargo, con respecto al papel social de los medios hay otro factor más preocupante que tiene que ver con los tipos variables de control social ejercidos por poderosos grupos de interés en la sociedad.

(…) “El negocio organizado ha adoptado técnicas para la manipulación de públicos de masas a través de la propaganda”.

(…) (Lazarsfeld y Merton. 1936) Según los autores, el poder económico reduce la explotación directa de las fábricas a un tipo de explotación psicológica.

Quienes desean controlar las opiniones y creencias de la sociedad, recurren menos a la fuerza física y más a la persuasión masiva.

Con respecto a la función de los medios de comunicación Lazarsfeld y Merton establecen tres tipos:

• La función otorgadora de status, se refiere a que los medios de comunicación confieren categoría a cuestiones públicas, personas, organizaciones y movimientos sociales. Esto quiere decir que lo que sea que aparezca en los medios de comunicación es provisto como importante para toda la sociedad.

• La compulsión de normas sociales, esto significa que los medios pueden iniciar una acción social, exponiéndolos, difundiéndolos y señalándolos. (…) “Sirviendo para reafirmar normas sociales al exponer ‘desviaciones’ respecto a tales normas ante la opinión pública” (…) (Lazarsfeld y Merton. 1936) • La disfunción narcotizante comprende una disfunción (y no una función) puesto que la exposición al constante bombardeo de información, narcotiza en vez de dinamizar al lector.

A medida que aumenta el tiempo de exposición a la lectura, los autores dicen que decrece el tiempo disponible para la acción propiamente dicha. Entonces el lector toma contacto con el mundo de la realidad, y confunde saber con hacer. Se preocupa, se informa sobre toda clase de ideas que deberían realizarse, pero cuando deja de leer, vuelve a su rutina y a su posición de ser pasivo en la sociedad.

Por otro lado, podemos tomar los conceptos de Racionalidad Técnica planteados por Marcuse, en donde parte del hombre unidimensional para explicar cómo la sociedad anula su espacio crítico en un mundo conformado por la tecnología y la ciencia. En lugar de liberar al individuo, lo somete; reduciendo el pensamiento y el discurso a una sola dimensión.

Según Habermas,

(…) la opinión pública es un espacio de mediación entre el Estado y la Sociedad que permite la discusión pública en un reconocimiento común del poder de la razón y de la fuerza del intercambio de argumentos entre individuos de las confrontaciones de ideas y de opiniones ilustradas. (…) (Mattelart y Mattelart, 1997)

La intrusión de las leyes de mercado en la esfera de la producción cultural sustituye al razonamiento, a ese principio de publicidad y a esa comunicación pública, de las formas de comunicación cada vez más inspiradas en un modelo comercial de “fabricación de opinión”.

Lo que se intenta en este ensayo es analizar el tratamiento de los medios de comunicación gráficos acerca del debate sobre la pena de muerte y el rol otorgado a personajes mediáticos.

Para ello, se toma el período comprendido desde el 27 de Febrero y un hecho delictivo como disparador de la engendrada discusión, al 31 de Marzo del 2009. Los medios gráficos seleccionados son: Clarín, Crónica y Página/12.

El negocio Organizado

Si bien Lazarsfeld y Merton sostienen que el poder de los medios de comunicación ha sido relevantemente sobreestimado, también nos habla de una “nueva” forma de poder: el negocio organizado. Este ha adoptado técnicas de sumisión y manipulación las cuales actúan a través de la propaganda (Lazarsfeld, Merton 1936).

Esta nueva forma de poder indirecta, cercana a la manipulación psicológica, entabla con el espectador un pacto consensuado en el cual, éste da por supuesto que todo lo que vea, lea y/o escuche a través de los medios de comunicación es parte de la realidad misma (Marcuse). El objetivo es lograr que los públicos masivos se amolden a sus intereses sociales, políticos, y finalmente económicos.

Así, grupos de poder a través de los medios de comunicación ya no sólo manipulan la realidad, sino que construyen una realidad paralela que puede ser comprada por $3.50 en todos los puestos de diarios del país. Es por eso que decidimos prestar significante atención en la acción de los medios que han logrado instalar debates tan arcaicos como la misma pena de muerte en nuestra sociedad.

El negocio organizado ha adoptado, cada vez mas, técnicas para la manipulación de público de masas a través de la propaganda: esta “máquina científica” a la cual el hombre normal no puede resistírsele. Lazarsfeld y Merton denominan a estas técnicas como indirectas y persuasivas, las cuales intentan generar un vínculo de fidelidad con el usuario, en contraposición a aquellas técnicas vinculadas con la coerción física.

Al respecto establecen: Los (…) “efectos reales de los massmedia sobre sus audiencias (…) la posición de que el persistente asalto de estos medios puede conducir a la rendición incondicional de las facultades críticas y a un conformismo irracional”. (Lazarsfeld, Merton 1936) No debemos dejar de ver a los medios de comunicación como empresas de propiedad privada bajo una administración que está claramente orientada al beneficio económico.

Su diferencia radica en que no es el lector de diarios quien sostiene la empresa sino el anunciante. Las grandes firmas comerciales financian la producción y distribución de los periódicos, y es que, “quien paga la orquesta escoge también lo que ésta ha de tocar”. (Debray. 1994)

El hecho disparador

Tomamos como disparador un hecho en particular, el asesinato del diseñador de interiores Gustavo Lanzavecchia, de 32 años quien murió la tarde del 27 de Febrero, tras haber sido apuñalado en su casa de Lomas del Mirador. Ahora bien, el hecho sumamente trágico y lastimoso no fue lo que particularmente llamó nuestra atención sino que las declaraciones de Susana Giménez, amiga personal de la víctima, que aparecieron en los titulares de los diarios, por encima y con mucha más fuerza que hecho trágico en sí.

De este modo el 27 de Febrero nos encontramos con el primer título del diario Clarín acerca del hecho que nos introduce en el tema en cuestión:

Duras declaraciones de Susana Giménez tras el crimen de su florista.

“El que mata, tiene que morir”, dijo la conductora. Y aclaró que “no fue un crimen pasional”. La víctima fue apuñalada por asaltantes que ingresaron a su casa de Lomas del Mirador.

Recordemos que el Diario Clarín es el diario mas leído de la República Argentina, y que su poder se manifiesta cuando establece la Agenda Setting del país entero.

Durante los primeros diez días, pudimos observar que las notas acerca del tema en este diario fueron abundantes, oscilaban entre la sección “Policiales”, pero principalmente el tema se mostró en la sección “Sociedad”, como noticia de interés común a todos.

En dichas notas, se observaron declaraciones de famosos, análisis acerca de tales declaraciones, encuestas realizadas por el diario on-line y hasta se habló de un foro en Facebook donde 8.000 personas discutieron acerca de la pena de muerte.

En Clarín pudimos encontrar algo interesante. Si bien se encontraron notas que enjuiciaban las declaraciones de algunos personajes mediáticos, es cierto también que las encuestas presentadas avalaban en algún punto algunas de estas declaraciones.

A partir de 23.256 votos on-line, el medio Clarín concluyó acerca de si el “pueblo Argentino” está de acuerdo con la propuesta de Susana (que vuelva el servicio militar) el 64.6% de los votantes estaría de acuerdo, mientras que un 35,4% no lo estaría.

Por otro lado, los sucesivos incidentes y su revuelo mediático provocaron una reacción en algunos sectores de la sociedad.

Diez mil manifestantes se presentaron en la plaza de Mayo a modo de protesta por la inseguridad. Acerca de la convocatoria Clarín consultó a sus lectores: de los 41.219 votos, un 78.5% estaría de acuerdo con la convocatoria a la marcha por la Inseguridad.

Mientras que Clarín hace uso de su enemistad con el gobierno K reclamando “en nombre de la sociedad” seguridad, en Página /12 encontramos una posición disidente. Este medio, que habría comenzado como un periódico más o menos independiente, se vio envuelto en una controversia cuando el Grupo Clarín pasó a financiarlo.

Podríamos conjeturar que el diario se encuentra más cercano al oficialismo. Si bien no es un medio que se caracterice por su fervor por la “sangre callejera” encontramos muchas notas con respecto a este debate, que intentan más que nada exponer puntos de vista alternativos.

De hecho una de sus notas hace hablar a otros representantes del medio artístico que difieren del punto de vista de los personajes Susana y Tinelli, presentando a otros mediáticos “más analíticos y sensatos”. Con las notas encontradas pudimos observar que Página/12 realizó un intento por desmitificar esta “representación” de los argentinos en las declaraciones de Susana Giménez y quienes parecen apoyarla: la clase media.

Por último nos encontramos con Crónica, “firme junto al pueblo”, y peleando entre su instinto sensacionalista y sangriento y su marcada posición oficialista.

Sus notas comienzan bajo el título de las declaraciones de Susana Giménez: “El que mata tiene que morir” el asesinato del ya “olvidado” Gustavo Lanzavecchia. Veinte minutos después de esta primer nota sobre el hecho, se publica el siguiente titular “Degollaron a colaborador de Su Gimenez”.

La víctima, que a esta altura ya es actor secundario en su propia muerte, no se nombra hasta el segundo párrafo de la crónica policial.

Las notas acerca de sucesivas declaraciones de otros famosos, y titulares tales como “que vuelva la colimba” y “Susana no va a la movilización” se encuentran hasta el 23 de marzo.

Por otro lado vemos declaraciones mas extremistas como la del hermano de la víctima quien habría declarado: “repartamos el paco hasta que se les queme la cabeza, así no salen a robar y a matar”. (Crónica 13/03); o la polémica respuesta de Hebe de Bonafini, presidenta de la organización Madres de Plaza de Mayo, quien insultó duramente a “La Giménez” por sus declaraciones.

En medio de esta discusión en la que no está claro exactamente que es lo que se cuestiona: si la seguridad, la pena de muerte o las declaraciones de los personajes, nosotros espectadores y sujetos de esta sociedad nos vemos perdidos.

¿De quién es el debate?

Los medios de comunicación habían realizado una operación de tal calidad que era difícil discernir entre las verdaderas preocupaciones de la sociedad con respecto a la pena de muerte y el artilugio creado. En tanto este debate nunca salió del pueblo, sino que fue consecuencia de las declaraciones de los famosos, que inmediatamente fueron buscados para exponer ante la opinión pública su postura con respecto a la vida de los delincuentes.

El ciudadano adopta este debate como propio cuando en realidad se trata más bien de una discusión jamás planteada por el espectador, sino que toma su carácter de real y concreto cuando los medios deciden que así sea.

El hecho de que la sociedad se sume al debate de esta forma nos habla de una cierta victoria por parte de los medios que introducen en la cotidianeidad a sus lectores en un tema aparentemente serio, desviándolo de preocupaciones tales como las raíces de la delincuencia y la otra inseguridad: la de no saber si mañana hay qué comer.

El lector atraviesa entonces por esa sensación narcotizante, y se presenta como un ciudadano altamente informado en el carácter de las discusiones entre personajes mediáticos.

Así, cada cual elige el medio con el que más se identifica, quienes velan por la inseguridad de la clase media, quienes se indignan ante ciertas declaraciones y las consideran poco analíticas, quienes se entretienen con el “cholulaje” de las tardes de Rial. “(…) Los talentos pertenecen a la industria incluso antes de que ésta los presente (…)” (Horkheimer-Adorno. 1944).

Este mercado es tan astuto que tiene todo previsto, para todos hay algo a fin de que nadie pueda escapar del consumo.

La mercantilización de las noticias es una evidencia de eso.

Quienes creían que podían leer otro tipo de periodismo menos contaminado por el sensacionalismo son decepcionados por transacciones económicas y amiguismos políticos. ¿De que inseguridad estamos hablando? ¿Cuál es la libertad que creemos tener? Si el hombre amaba la vida silvestre, la naturaleza, los animales, el agua del río, la vida al aire libre, el mercado, lo convirtió en un producto y presentó en sociedad a los conocidos campings. Entonces, ¿Está realmente Página/12 interesado en los derechos humanos, o sólo responde a un target que compra y lee lo que quiere comprar? Según la Teoría Crítica, los consumidores son material estadístico, de modo que no son más que números cosificados.

El raiting es información cuantitativa que poco puede decirnos acerca de lo que la persona entiende o razona, al igual que el número de tirada de los diarios. Sin embargo, los números, reflejan más números: las ganancias en términos económicos.

La teoría crítica propone que el sistema, a través de la seducción, nos conduce a comportarnos como éste nos indica, haciendo el proceso de violencia casi imperceptible.

Para algunos autores, el tiempo libre es la posibilidad que tiene el pueblo de acercarse a otro tipo de actividades productivas, como por ejemplo la lectura, las actividades culturales y el diálogo. Hoy esos mismos autores se verían decepcionados.

Esa actividad cultural de la cual se consideraba salvadora, hoy es convertida en un producto masificado. Si los medios de comunicación, creadores de ideología y formadores de opinión son mercantilizados; si la noticia se “consigue” a costa de extrañas manipulaciones; y si la primera plana de los diarios está llena de sexo y violencia., entonces el hábito del informante, queda reducido a un mero acto de consumo.

(…) Estos medios, no solo siguen afirmando el status quo sino que además dejan de suscitar preguntas esenciales acerca de la estructura de la sociedad (…) al llevar hacia el conformismo y al facilitar muy poca base para una estimación crítica de la sociedad, los mass-media bajo patrocinio comercial, restringen, indirecta pero efectivamente el desarrollo convincente de una visión genuinamente crítica. (…) (Lazarsfeld-Merton 1936)

La industria ha heredado la función civilizadora, que era del Estado, vencedora de voluntades y persuasiva. Y la “libertad” en la elección de ideologías refleja la construcción económica: vinculada al negocio. Y en todos los casos se revela el ímpetu por la elección que una y otra vez nos cuenta el mismo chiste.

“La liberación prometida por el amusment-entretenimientoes la del pensamiento como negación. ¿O es acaso la negación por el pensamiento?” (Benjamin. 1973)

Conclusiones

En un contexto electoral, cuya función es vedar por la seguridad de la sociedad los medios de comunicación toman ciertos actos delictivos como referencia de la gran inseguridad que la gente está viviendo. Entre tanto, personajes mediáticos son consultados por estos medios como referentes y voceros sociales acerca de la inseguridad.

Fuertes declaraciones de uno de estos personajes han provocado conmoción en la sociedad. Se trata de los dichos de Susana Giménez, quien declara bajo un rapto de enfurecimiento e indignación por la muerte de un colaborador, que “quien mata debe morir”.

Esta frase marca el quiebre que desencadena una serie de conjeturas en los medios de comunicación que mantienen entretenidos a la gente en una discusión que lidia entre las peleas de Moria Casán y Hebe Bonafini. Entre tanto, los medios instalan en la sociedad, este cuestionamiento acerca de qué hacer con los delincuentes. Un acto organizado por medio de un sector de la sociedad se muestra en descontento con el Estado, que no estaría cumpliendo su función de cuidador social.

Así, el ciudadano de clase media, se siente “identificado” con la indignación de Susana Gimenéz y resuelve que aunque haya dicho lo que fuere en un momento de suprema sensibilidad, tiene razón.

La solución aparente es eliminar a todos los posibles delincuentes, pero ¿mientras tanto?… La respuesta parece evidente para un gran sector: mientras tanto montemos un muro que nos separe y aísle de la realidad, para seguir dentro de una burbuja.

Bibliografía

Horkheimer, May y Adorno, Theodor (1988). Dialéctica del iluminismo. Buenos Aires, Sudamericana.

Lasswell Harold D. (1936). Propaganda, Communication and Public Opinión: A Comprehensive Referente Guide.

Lazarsfeld, Paul y King Merton, Robert (1981). Comunicación de masas, gustos populares y acción social organizada. Alianza Editorial.

Mattelart Armand y Mattelart Michèle (1997). Historia de las teorías de la comunicación. Barcelona, Paidós.

McQuail, D. (1998). La acción de los medios: Los medios de comunicación y el interés público. Buenos Aires: Ed. Amorrotú.

Pinto M. (1993). La denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Buenos Aires: del Puerto.

Ramella, P. (1990). Pena de Muerte. Buenos Aires: Ed. Depalma.


Ensayo sobre el debate de la pena de muerte en la Argentina fue publicado de la página 21 a página24 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

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