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El Neoliberalismo y la ONG

Berro Frías, María Cecilia

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición III Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2009

Año VI, Vol. 25, Noviembre 2009, Buenos Aires, Argentina | 132 páginas

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Introducción

Argentina, el país de “lo atamo’ con alambre”, inventores de la birome y el colectivo. Un país con las mujeres más lindas, con tanta variedad de climas como posibilidades de ser una potencia mundial. El país de la chicana, del “eh amigo”, del tango y del rock, del mate y el Chandon, tan solidario como egoísta, tan irritante como seductor. Interesante, desafiante, sofisticado, cosmopolita, contradictorio, tan machista que tiene una presidenta mujer. Este país tiene un gran problema, que no lo estoy descubriendo hoy sentada acá escribiendo este ensayo. Paradójicamente, está lleno de argentinos.

Estos argentinos locos y pasionales que transitamos una adolescencia política, organizacional, gerencial, social y económica.

Estos argentinos que jugamos a ejercer la democracia aplicando todas y cada una de nuestras más salientes características en el intento.

Fuimos indígenas hasta la llegada de los españoles a principios del siglo XVI, Diaguitas, Guaraníes, Tupíes, Tobas, Guaycurúes, Pampas, Tehuelches, Mapuches y Onas. Nos conquistaron y colonizaron en 1536; Don Pedro de Mendoza fundó Santa María de los Buenos Aires, la primera ciudad argentina, refundada luego por Juan de Garay. Llegó el Virreinato del Río de la Plata, llegaron los criollos. Buenos Aires se convirtió en un gran puerto comercial, pero el sistema de monopolio impuesto por España (que prohibía comercializar con otros países que no fuera la propia España) encarecía los productos y complicaba la exportación. Luego, las invasiones inglesas enfrentadas por milicias de criollos y españoles. Milicias que se transformaron en centros de discusión política.

Por fin nos dimos cuenta que podíamos ser libres de la opresión española y un 25 de mayo de 1810 se formó la Primera Junta del gobierno presidida por Cornelio Saavedra, terminando con el virreinato. Juntas, triunviratos, directorios, Belgrano, San Martín, Güemes ¡Cuántas calles juntas! El 9 de julio de 1816 proclamamos nuestra independencia. Somos libres ¿y ahora qué? Unitarios y Federales, Rosas y sus intereses aduaneros, Urquiza, Caseros y chau Rosas. La Constitución del 1853, la clase alta y su propio 11 de septiembre: Buenos Aires y la Confederación, y luego de 10 años la unificación. Seguimos caminando y llegó la organización nacional, la república conservadora con Roca, su fraude electoral y exclusión política.

Surgieron radicales, socialistas y anarquistas. Roque Sáenz Peña no sólo es Diagonal Norte sino que es el rey del voto secreto y obligatorio, llega la reforma electoral.

Luego tiene su primera oportunidad el partido radical con Hipólito Yrigoyen y Marcelo T. de Alvear, llegan la Semana Trágica y la de la Patagonia, la década infame y nuestro primer golpe militar con Uriburu.

La etapa peronista se impone con un grupo de militares nacionalistas que derroca al presidente Castillo. Surge con fuerza.

Juan Domingo Perón y su política para mejorar la legislación laboral y social (vacaciones pagas, jubilaciones, tribunales de trabajo). Impulsa la industria, el empleo, las comunicaciones y los transportes. Mientras tanto, Eva Perón colaboraba con la acción social construyendo hospitales, escuelas, hogares para niños y ancianos, y ayuda económica para los más pobres.

Otro golpe militar, viene Cámpora y otra vez Perón. Isabelita y ¡no me atosiguéis! Comienza la etapa militar, neoliberal más triste y grave de nuestra vida como país, una etapa en la que de verdad el “silencio era salud”. Después de tanto vaivén, asesinatos, persecuciones, desaparecidos, comunicados número uno, dos, tres, llega al fin la democracia.

Yo tenía 15 años y al ver las pintadas de los partidos políticos me daba miedo, no entendía lo que estaba pasando. Mis compañeros más grandes volvieron de la guerra, no todos, y recién se empezaba a hablar de cosas de las que no se podía hablar. Se restablecieron las libertades públicas y los derechos humanos, y la cultura argentina volvió a destacarse en el mundo. Pero tanto Alfonsín como Menem vieron condicionados sus gobiernos por las consecuencias de la dictadura militar. La política de privatizaciones de Menem y Cavallo, casi tan neoliberales como los militares, generó una etapa de bienestar que concluyó con una profunda crisis que desembocó en una gran desocupación y el aumento de la deuda externa.

Llegó Fernando de la Rúa con la debacle y el corralito, fue todo menos aburrido (1999-2001), luego Ramón Puerta (2001), Rodríguez Saá (2001), Eduardo Camaño (2001-2002), ¿Quién quiere este hierro caliente? Eduardo Duhalde tuvo banca, acuerdos y aguante (2002-2003) y llegó Néstor Kirchner, amante de Keynes, dicen (2003-2007), Cuatro años después la primera Presidente mujer elegida por el pueblo. Cristina Fernández y acá estamos. Dibujamos el Indec, la selección no le puede ganar a nadie pero somos los mejores del mundo, ¿Qué te pasa Clarín? ¡Tengo un plan! No es muy PRO estar siempre tapando agujeros en nombre de los pobres, de la Constitución, de Evita, de Perón, de Yrigoyen, de Alem, de la oligarquía, el campo y de la Nación Argentina.

Cada gobierno que se va deja tierra escondida debajo de la alfombra, y hoy quiero hablar de la tierra que dejaron nuestros gobiernos neoliberales en nombre de sus ideas: pobres, desocupación, deterioro de la educación y un tercer sector que los sigue atrás con la pala, las organizaciones no gubernamentales que intentan resolver los problemas de la gente que ni el sector público ni el privado pueden ni quieren arreglar.

Bienvenido al país de “lo atamo’ con alambre”, bienvenido a la República Argentina.

Choripán, política y economía

Con este repaso de la historia argentina expuesto en la introducción, se puede ver claramente cómo este país se debate entre ideologías casi opuestas.

¿Qué pasaba durante la etapa del estado de bienestar y desarrollismo? Luego de la llamada década infame, que comienza con el golpe militar de Uriburu y Justo en 1930 derrocando a Yrigoyen y sus ideas de participación ciudadana y democratización, se sucedió una lista de gobiernos conservadores que beneficiaron con sus políticas a los sectores más poderosos del país en desmedro de los sectores populares. Con relaciones estrechas con Gran Bretaña, con una deuda tomada, estos liberales, junto con todos los anteriores, dejaban sus huellas en la política argentina con ideologías que venían de Europa.

Contra este modelo se va gestando un movimiento que pretende profundos cambios en la organización del trabajo y en la economía, basados en las nuevas formas de trabajo industrial como el taylorismo (1911), y el Fordismo (de 1920 a 1970): el Estado de Bienestar o Estado Benefactor, que de la mano de Perón trae nuevas ideas que favorecieron la industria nacional, el mejoramiento de sueldos e importantes mejoras en la legislación laboral y social.

Para poder impartir esta política, los diferentes gobiernos formaron su pensamiento en el keynesianismo que entiende que “los mecanismos de ajuste automático que llevan al equilibrio económico con pleno empleo no funcionan” (Saller, Germán y Bellingi, Guillermo. 1997) y cree que el Estado debe intervenir en función de dicho equilibrio, de la redistribución de la renta, mejorando el poder adquisitivo de todos los sectores sociales con el objeto de alimentar el consumo y lograr un crecimiento como país. El Estado debe intervenir para regular, decía el keynesianismo, y hasta fines de la década del 50´ Argentina transitó períodos de recesión y prosperidad.

Luego con Frondizi se profundiza la tendencia con muchas más novedades en la estrategia económica, basada en las nuevas ideas desarrollistas, y que profesa la idea de industrializar hacia adentro. Fue así como asumió la presidencia en un contexto económico, político y social muy complicado. Con el peronismo proscripto, sin todo el apoyo necesario de todas las fuerzas, con la amenaza militar permanente y la UCRP en contra.

En lo que respecta a la economía, Argentina venía de una profunda recesión. El sector industrial en general funcionaba, pero dependiendo del proteccionismo y con maquinarias obsoletas.

Las importaciones sobrepasaban a las exportaciones, dado que el gobierno saliente tuvo que adeudarse para financiar las importaciones de insumos que la industria necesitaba.

La producción agropecuaria estaba estancada, no había nada que aliviara los desequilibrios de la balanza de pagos. El gobierno entrante de Frondizi se vio sumamente condicionado por toda esta situación a tal punto que él mismo dijo a Félix Luna años después en una entrevista, cuando le preguntó cuál había sido el mayor error de su gobierno, respondió: “Haberlo aceptado. Cuando uno recuerda las condiciones en que lo recibí, no es fácil determinar si lo que acabo de decirle es una humorada o una verdad” (Luna, Félix. 1963).

Frondizi prometía dar solución a dos problemas: la estabilidad y el desarrollo, decía que el modelo económico imperante era dependiente de los recursos provenientes de las exportaciones agropecuarias, que la industrialización propuesta por Perón era un tibio desarrollo de la industria liviana, textiles, acero, etc. Esta estructura productiva había mantenido al país en un estado de subdesarrollo. Toda esta estructura debía ser modificada, a fin de lograr un crecimiento económico rápido y sostenido. La estrategia de sustitución de importaciones, no debía ser abandonada sino re direccionada.

El Estado debía programar este desarrollo estableciendo prioridades y plazos. Era una intervención estatal en la economía que no dejaba nada librado a la famosa mano invisible de Adam Smith. Según Frondizi: “Siderurgia, energía, química pesada, industria de maquinarias y un sistema de transportes y comunicaciones que unifique el mercado interno, tal es el orden de prioridades que forzosamente deben establecer nuestros países para superar el atraso y el aislamiento”.

(Luna, Félix. 1963) Es importante destacar que la agricultura estaba ausente en la lista de prioridades. No se hablaba, como ahora, de reforma agraria ya que se pensaba que la producción agrícola se expandiría gracias a la tecnificación y mecanización de sus actividades, igual que ahora, para lo cual era indispensable el desarrollo de otras industrias. A mediano plazo los resultados del plan fueron positivos.

¿Cuál es la deuda que dejó esta etapa?

El gobierno de Frondizi nunca encontró real alivio para la cantidad y variedad de dificultades que le tocó enfrentar, sobre todo no pudo manejar a la oposición que no adhería a la positiva y creativa política desarrollista que profesaba. Los militares, representado los intereses e ideología de la Revolución Libertadora, la lucha encarnizada peronista - antiperonista, el miedo a las transformaciones sociales y al cambio, y los civiles de la vieja guardia, todos actuaron unidos en pos de un fanatismo ideológico irracional con el único objetivo de impedir el desarrollo nacional, bajo la propuesta de Frondizi. Trabar al gobierno, impedir que tenga éxito, socavar, generar el caldo de cultivo necesario hasta el momento del zarpazo final en desmedro de las instituciones democráticas.

La Argentina retrocedió en muchos sentidos: en lo económico, en lo político, en lo social y en lo cultural. Sufrió dramáticamente la caída de Frondizi y debió padecer un proceso de gravísimo deterioro.

Tanto Arturo Frondizi (1958-62) como Arturo Illia luego (1963-66), intentaron impulsar el desarrollo nacional, poner fin a la proscripción del peronismo, promover la unidad y la integración. Ambos fueron derrocados por golpes militares, el del ’66 se llamó Revolución Argentina y duró siete años en el poder. La presión popular (Cordobazo, grupos guerrilleros, etc.) obligó a los militares a llamar a elecciones el 11 de marzo de 1973. El candidato peronista, Héctor Cámpora, resultó electo.

¿Por qué nunca se llega a profundizar un cambio que vaya más allá de lo ideológico, y por el cual se aliñen todas las fuerzas políticas? ¿Acaso el cambio permanente de ideologías económico - políticas no deja como resultado siempre políticas inconclusas y cosas hechas a medias? ¿Por qué este país elige el choripán cuando puede comer lomo? Y… total es rico y a la gente le gusta igual… Un taxista dice: “Mirá ese colectivero. ¡Hay que matarlos a todos!”; una “señora bien” dice: “Ay mirá ese negrito pobre.

¿Por qué no se baña? ¡Qué horror!”; Un chico que pide en el subte dice: “Mirá esa vieja cheta, sacale el reloS, total tiene otro” y un político dice: “mirá todos esos votos, vamos a decirles a cada uno lo que cada uno necesita escuchar”.

(Mientras se come un “chori” en uno de sus actos)

El Neoliberalismo y las ONG

Entre 1973 y 1976 gobernó nuevamente el peronismo con cuatro presidentes (Cámpora, 1973; Lastiri, 1973; Perón, 1973-1974; e Isabel Perón 1974-1976), intentaron retomar algunas de las medidas sociales del primer peronismo, como el impulso de la industria y la acción social, el mejoramiento de los sueldos y el control de precios. Pero los conflictos internos del movimiento peronista y la guerrilla, sumados a la crisis económica mundial de 1973, más la muerte de Perón en 1974 y la incapacidad de Isabel Perón para conducir el país, pusieron nuevamente al país al límite. Esta crisis fue utilizada como excusa para terminar con el gobierno democrático y dar un nuevo golpe militar.

Como dije en la introducción, se inicia una etapa dramática de la historia argentina en todos los sentidos, económica, política, social, humana y cultural. La dictadura militar entre los años 1976 y 1983, contó con el respaldo fundamental de los grandes grupos económicos nacionales y el financiamiento de grandes bancos y organismos internacionales como el Banco Mundial y el FMI. El saldo de su gestión fue el de miles de muertos y desaparecidos, centenares de miles de exiliados, la derrota del Ejército argentino en Malvinas, la multiplicación de la deuda externa por cinco, la destrucción de gran parte del aparato productivo nacional y la quiebra y el vaciamiento de la totalidad de las empresas públicas a causa de la corrupción de sus directivos.

Terminada esta etapa neoliberal llega la democracia de la mano de Alfonsín, restableciéndose las libertades públicas y los derechos humanos. Pero su gobierno no terminó bien debido a demasiadas presiones. Entonces asumió Menem, y cuando el pueblo argentino creyó que por fin se iba a trabajar en serio para recuperar el trabajo, la educación y la dignidad, Menem aplicó una política neoliberal sin anestesia, entendiendo que la forma de sacar adelante al país era privatizando y dejando que el mercado se regule solo.

De la mano de Cavallo se aplicaron políticas que partieron a la sociedad en dos, los que estaban adentro del sistema y los que quedaban afuera. Dice Adam Smith que

tanto para aumentar como para conservar la cantidad de esos metales se necesitaba de más atención por parte del gobierno que para aumentar y conservar cualquier mercancía, pues basta la libertar de comercio, sin otra peculiar atención, para que la oferta se produzca en las condiciones debidas. (Smith, Adam. 1995)

Carlos Menem en sus discursos decía: “Aquí había que aplicar cirugía mayor sin anestesia” (Diario Clarín 1999), ante las primeras señales del costo social del modelo neoliberal; “Ramal que para, ramal que cierra”, que se traduce en la destrucción del Estado y las privatizaciones. (Diario Clarín 1999) De esta deuda social y económica que dejó el neoliberalismo surgen las ONG como un gran alambre que ata e intenta paliar la ineficacia del sistema neoliberal en la resolución de problemas sociales, la falta de respuesta para todos aquellos que quedan afuera.

¿Cuál es el rol social de las ONG?

Las problemáticas sociales existentes en el país y en el mundo son variadas y están directamente relacionadas con la lucha del poder entre los hombres y con su ideología económico - política.

En un Estado de bienestar como pretende ser el argentino, el Estado toma el rol de responder a las necesidades del pueblo con un alto gasto público que se alimenta de la recaudación fiscal. El pueblo paga impuestos por algo que se supone debe volverle redistribuido, garantizando la educación, la vivienda digna, el trabajo, el alimento, la salud, el medioambiente, etc.

Todas estas garantías están dispuestas en la Constitución Nacional en la Declaración de Derechos y Garantías, y deberían ser cumplidas de la misma forma que se hace cumplir cualquier otro artículo (Art. 14 - 14bis - 15 - 16 - 41 - 42). La realidad es que dichas garantías sociales no se cumplieron durante los gobiernos neoliberales, y en ese incumplimiento surgen muchos de los problemas sociales que aquejan a nuestro país, así como también surgen organizaciones de bien público que intentan dar soluciones. Este análisis arriba a la idea de que hay problemáticas sociales madre o categorías de las que se desprenden el resto de los conflictos. A saber: Cuando en un país no se garantiza la educación, ni el empleo, ni la salud, cuando hay discriminación y la brecha social entre ricos y pobres crece, de la misma manera crecen infinidades de problemas sociales. Se forma una cadena desafortunada que lleva a la desesperación a gran parte de la sociedad. Sin trabajo hay pobreza, una persona puede decidir no educarse, sentirse excluido, caer en algún vicio que alivie su pesar, descuidar su salud o no encontrar respuestas ante la falta de ella, este vicio puede hacerle perder el control, salir a robar, a matar, volver borracho a su casa, golpear a su mujer y a sus hijos y así sucesivamente. Este es sólo uno de los caminos que pueden recorrerse y no es el único. Todos los problemas sociales están relacionados, dando como resultado esta gama compleja de necesidades insatisfechas que hicieron eclosión durante el gobierno neoliberal de Menem.

Citando a Hobbes, desde hace muchos años, el hombre pacta.

Pacta para poder vivir en paz, para no matarse, para sobrevivir.

Estos pactos son los que se conocen como leyes, normas.

Los problemas sociales tienen que ver con violaciones a esas normas que el mismo hombre se impone en distintos niveles de poder, con anomalías de los diferentes sistemas, y las instituciones de bien público luchan contra ellos buscando la igualdad de todos ante la ley y la igualdad de posibilidades.

La causa final, fin o designio de los hombres (que naturalmente aman la libertad y el dominio por los demás) al introducir esta restricción sobre sí mismos (en la que los vemos vivir formando Estados) es el cuidado de su propia conservación y, por añadidura, el logro de una vida más armónica… (Hobbes, Tomas 1998)

La creación de las ONG en este país se produce en respuesta a un modelo económico neoliberal que hace eclosión en los 90’. Una vez instalada la democracia, fue la respuesta de la sociedad ante tanta necesidad. Hoy el país se constituye en sectores que deben cumplir determinados roles. Al Estado se lo denomina Primer sector o sector público y al mundo de la empresa se lo considera el Segundo sector o sector privado, al grupo de organizaciones de bien público se lo denomina Tercer sector. Está formado por: asociaciones civiles, fundaciones, mutuales, cooperativas, clubes de barrio, sociedades de fomento, cámaras empresariales, colegios profesionales, comedores barriales y organizaciones religiosas, entre otras entidades sin fines de lucro.

Puede afirmarse rotundamente que en la actualidad este Tercer sector es indispensable en el funcionamiento de la sociedad.

Conclusión

En la década neoliberal del '90, las ONGs tomaron el lugar del Estado benefactor constituyéndose formalmente dentro de la sociedad civil y consolidando la democracia.

Por lo tanto, cada gobierno que se va deja tierra escondida debajo de la alfombra, y nuestros gobiernos neoliberales en nombre de sus ideas nos dejaron pobres, desocupación, deterioro de la educación y un tercer sector que los sigue atrás con la pala, juntando todo lo que van descartando. Es innegable que junto a esto vino la modernización, la tecnología, la inserción en el mundo, y que el argentino probó cosas que ya nunca podrá dejar. Sencillamente hay un antes y un después de la etapa menemista. Argentina cambió estructuralmente en su economía, en la conformación de su sociedad y en su percepción de la realidad. El justicialismo también cambió estructuralmente permitiendo que convivan dentro de su bandera ideologías alarmantemente distintas entre sí.

En definitiva el retiro del Estado generó entre sus efectos negativos la extensión de la pobreza estructural, nueva pobreza, desigualdad en la distribución de la riqueza, falta de capacidad de control y autocontrol de las actividades del Estado y del mercado. Y todo esto conlleva a problemas de salud, seguridad, educación, etc.

La metáfora del argentinismo “Lo atamo’ con alambre” tiene que ver con el hecho de que las soluciones a los problemas del país y de la gente son siempre cortoplacistas y superficiales.

Cada gobierno con su ideología echó por tierra con todo lo que el anterior hizo y la oposición se preocupa más por oponerse que por gobernar según los intereses de quienes los votaron.

Les interesa más llevarse el crédito que hacer bien su trabajo, a tal punto que cuando Duhalde se hizo cargo de la presidencia, cuando todos se pasaban el hierro caliente. Para hacerlo tuvo que pactar con todas las fuerzas y hacerse a un lado de la política y de esa manera no quedar él como el pacificador.

Quizá algún día no haga falta que exista un tercer sector.

Quizá algún día evolucionemos hacia un gobierno capaz de solucionar problemas sin dejar un tendal de otros problemas para el que vendrá. Quizá algún día dejemos de ser los Neandertales de la democracia, y por fin nos convirtamos en homo habilis habilis, aunque somos los mismísimos habilis habilis los que complicamos nuestra propia existencia.

Con este trabajo quiero dejar un camino abierto a la reflexión.

Quizá algún día la lucha de poder entre los hombres tenga menos importancia que el hombre mismo.

Bibliografía

Saller, Germán y Bellingi, Guillermo (1997). Breve esquema de historia del pensamiento económico. Ed. De la Universidad, Buenos Aires.

Luna, Félix (1963). Diálogos con Frondizi. Editorial El Planeta.

Smith, Adam (1995) .Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. Alianza México.

Curia, Walter. La elección | Faltan 63 días: Las frases del Presidente.

Menem lo dijo (en diez años) (1999) En línea. Disponible en: http://www.clarin.com/diario/1999/08/22/t-00601d.htm Hobbes, Tomas (1998). Leviatán. FCE, México.


El Neoliberalismo y la ONG fue publicado de la página 29 a página32 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

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