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Estrategia de amor

Schiottmann, Noel

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición III Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2009

Año VI, Vol. 25, Noviembre 2009, Buenos Aires, Argentina | 132 páginas

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Introducción

El tema que se desarrolla en el siguiente trabajo es uno de los cuestionamientos más subjetivos de la conducta del ser humano. Existen infinidad de enfoques para tratar este complejo concepto del amor. Aquí se lo analiza tomando principalmente al amor como medio de satisfacción personal, aludiendo a la Teoría Psicoanalítica de Freud y repasando el concepto general del marketing según Philip Kotler. También se toman textos complementarios como el mito de Narciso y un artículo sobre psicología que trata el tema del amor. Todo el análisis confluye a pensar en la posible existencia de un “intercambio de beneficios” en las relaciones amorosas.

El ensayo consiste en tres capítulos, donde cada cual aporta nociones teóricas que sustentan el continuo análisis. De esta forma la idea principal va tomando forma a lo largo del ensayo para finalizar en una conclusión englobadora.

Solo no se puede

Comencemos por pensar en la creación biológica del hombre despojado de todo aspecto religioso y social. La reproducción del ser humano, al igual que en el reino animal se provoca por un una atracción que deriva en la relación sexual y en la gestación de un nuevo ser. Tanto el hombre como el animal poseen esta atracción sexual. En el animal se da aquellos periodos en donde el cuerpo está preparado fisiológicamente para hacerlo.

De distinta manera el humano, si bien acarrea la misma atracción sexual que el animal, lleva un sentido y significado propio.

Este significado es lo que superficialmente conocemos como amor. Utilizamos el término superficial debido a que es este “amor” el que más tarde analizaremos desde el instinto.

En la concepción de nuestra personalidad enfrentamos tres etapas de la formación de la psique. El “ello”, el “yo” y el “súper yo”, según la teoría psicoanalítica de Freud. El “yo” es el resultado de la identificación que conduce a la formación de la persona. Por otra parte el “súper yo” es la instancia comparable a un juez con respecto al yo. Freud considera la auto observación, la conciencia moral y la formulación de ideales como las funciones del súper yo. La tercera instancia, el “ello”, es el polo pulsional de la personalidad; donde sus contendidos y pulsiones, son inconscientes. Las pulsiones de las que habla este teórico son las cargas energéticas como factor de movilidad que lleva al organismo hacia un fin.

Estas pulsiones tienen origen en la excitación corporal y gracias al objeto de deseo la pulsión puede alcanzar su fin. El niño nace con un “ello” casi estructurado. A medida que comienza el contacto con la madre y sus pulsiones, empieza la estructuración del “yo”, el cual es la instancia donde el chico comienza la constitución de un esquema corporal en la realidad, donde a través de la imagen del “otro” sufre una identificación y da nacimiento a su propio “yo”.

Freud dice que las personas están constituidas por lo genética, lo innato y un contexto.

Así, una persona va formando su “psique”. Luego el “yo” y el “super yo” definirán sus elecciones acerca de las personas con las cuales se relacionarán, y las actitudes que tendrán en la vida cotidiana. Podría tomarse esta teoría para explicar el origen de las relaciones humanas y el por qué una persona elige vincularse con una y no con otra. Pero en esta relación entre seres humanos es donde vemos que sin falta existe un intercambio de bienes, tanto simbólicos como materiales.

El ser humano, gracias a esta pulsión que plantea Freud, vive una insatisfacción eterna y siente la necesidad constante de encontrar los medios para calmarla. Pensemos en las relaciones de parejas, cuando uno elige una persona para comenzar una relación a es porque hay “algo” que lo mantiene a su lado. Este “algo” generalmente se refiere a un conjunto de valores y emociones que los unen. Muchos podrían llamarlo amor, pero nosotros lo llamaremos beneficios.

Por otro lado vemos cómo esta misma situación de intercambio se repite en los aspectos materiales (y su vínculo con el amor). Se trata de una costumbre cultural, muy relacionada a la transacción del mercado. Estamos hablando de la dote, el conjunto de bienes que era entregado al marido para ayudarlo a sostener las cargas matrimoniales. Esta era una práctica social fundamental al momento de contraer matrimonio. La dote implicaba un punto de honor, se trataba de toda clase de bienes, derechos reales o de crédito, los cuales podían ser materia de transmisión efectiva o adquiriendo la obligación de transmitirlos (Roberto Velez Paternita, 1999).

Situándonos en la realidad de hoy, vemos como esta dote sigue instaurada tácitamente en la cultura occidental dentro de las relaciones matrimoniales. Vemos como a la hora de contraer matrimonio, varias son las “transacciones“ producto de la dote. El casamiento, el anillo, la casa, su mobiliario y hasta la formalidad legal implica un requisito para una unión conyugal. Este requerimiento para la formalidad de un vínculo amoroso, es una de las de las situaciones donde podemos observar cómo las personas, culturalmente, expresan esta conducta benefactora.

Esta actitud de interés implícito que se genera en el momento de legalizar la unión de relaciones, no es más que otra de los tantos elementos que aparecen a nivel consciente e inconsciente en esta compleja estructura del amor social.

En la atracción entre personas existen más factores o pulsiones que al sexual. En las relaciones amorosas podría decirse que existen dos componentes que se complementan: la entrega espiritual y física.

Cuando hablamos de entrega automáticamente se habla de recepción, la cual creemos que cumple una función muy importante en el aspecto del amor. Más que el valor material intentamos considerar al abstracto como principal “beneficio”.

Pensando en la teoría del consumo, más puntualmente en el marketing planteado por Philip Kotler, vemos como hace utilidad de ella para el concepto de “necesidades” y “deseos”.

El marketing intenta percibirlas para ejecutar un mejor desarrollo del objeto que se intenta vender, y sus estrategias más adecuadas para a hacerlo. Hasta el momento está claro que existe una necesidad o pulsión, en el ser humano y que éste intenta a través de objetos, personas o relaciones, alcanzarlo.

Yo: La leyenda de Narciso

Esta historia trata sobre este personaje quien, fascinado por su imagen, trata de apropiársela para así acariciarla, besarla y sumergirse en ella. Paralelamente a ese acto se genera un desconocimiento de la realidad en pos de esta otra, que no lo deja salir del goce pleno. Muere de amor, el mismo amor que no pudo hacer circular y que concluye de modo dramático, al sucumbir de inanición. Entonces nos preguntemos: ¿qué apetito puede tener alguien al que no le falta nada? Narciso es capturado amorosamente por una imagen mortífera, tal cual es la propia, sin otros que la sostengan. Paradójicamente, este personaje pierde un espejo fundamental, lo cual lo arroja al vacío. Con su vida cierra un círculo. Retorna con su muerte al lugar de origen, nace del agua y a ella regresa sin modificación.

Su rebeldía contra Eros desfuncionaliza el aparente triunfo que logra a tan alto precio. (Ovidio, 1995) Este mito da origen a un fase que Freud llamará narcisismo, quien establece la existencia de un equilibrio entre el libido del “yo” (carga de la pulsión sexual) y el libido del objeto (carga de la pulsión sexual en el otro). Cuanto más aumento hay en una menos, hay en la otra. Esto hace que una persona pueda establecer una relación con el otro. El problema reside cuando esta etapa no aparece más como una fase evolutiva, sino como una construcción estructural, una fijación en esta fase. El narcisismo es cuando el yo en su totalidad es lo que se toma como objeto de amor.

Es esto lo que le pasa al personaje mítico Narciso, el cual deposita en su yo el profundo amor. Es un claro ejemplo para explicar la compleja teoría.

Si bien el narcisismo es una etapa fundamental de la formación de la psiquis humana, muchas personas pueden tener la fijación en ésta, y constituir así una personalidad narcisa.

Todas las personas contienen aspectos narcisitas, pero el problema aparece cuando la personalidad es regida por ésta.

Volviendo al análisis y teniendo ya un concepto amplio del funcionamiento de las personas podríamos hablar de un rasgo “narcista permanente”.

Como mencionamos anteriormente, en las relaciones siempre hay una entrega. Es así que se crea un acuerdo implícito, el cual propone un intercambio con el sentido innato de recibir.

Esta noción inconsciente de beneficio es la que nosotros denominaremos “rasgo nacrsista del amor”.

Contrato Cerrado

Por último, luego de desarrollar el concepto de intercambio y de narsicismo quedaría plantear la percepción de amor.

Octavio Fernández Moujan reflexiona en la revisa Actualidad Psicologica sobre el amor adolescente de hoy. En él expone una diferencia entre amor y enamoramiento, donde plantea que gracias esta sociedad “decadente” y los estereotipos que ésta proporciona, la juventud crea identificación en su pareja, generando una confusión entre los que se espera del otro y su propio yo. Dice que esta conducta no implica necesariamente una carencia de amor, ya que con el tiempo esto puede ir revertiéndose hasta alcanzarlo. Pero sí se trata de una situación de mutua idealización. Explica cómo el “yo” busca en la idealización del otro completarse a sí mismo, haciendo de éste un objeto de utilidad.

El desgaste del tiempo llevará el “enamoramiento” al fracaso y un posible cambio de objeto. “Cada uno, mujer y hombre, trata de representar la imagen que el otro necesita ‘consumir’”.

Así garantizan el deseo del otro hacia uno mismo. Especie de transacción donde la ideología economicista imperante se infiltra determinando el interés mutuo centrado en la utilidad”. (Octavio Fernández Mouján, 2003) Fernández Moujan expone la diferencia del amor y enamoramiento que se provoca en la edad adolescente de hoy, lo cual nosotros creemos que se asemeja a la conducta vinculada con el inconsciente, o pulsión del “yo”. Para el psicoanalista Fernández Moujan se trata de un vínculo, mientras que nosotros lo consideramos una conducta. Esta actitud humana pasible de análisis es la que planteamos como un rasgo inconsciente del amor.

El consumismo es un factor importante que ha transformado la forma de vida del hombre actual. Por eso podemos pensar en la posibilidad de una nueva educación en el sentimiento.

Las sociedades y sus culturas fueron variando a lo largo del tiempo, los valores y la moral con ellas también. Si se modifica la estructura, el espacio y la forma de actuar sobre él, por qué no se podría pensar en la transformación de la emoción.

No decimos que ni el nivel ni el grado ni la esencia del amor haya cambiado, pero acaso alguno vivió el amor tal como lo escribió Shakespeare. Para no caer en la idealidad del adolescente mismo, lo que intentamos decir es que el pensamiento y la emoción varían según el contexto, así también la conducta.

En una sociedad donde se prioriza el funcionamiento del ser, la grandeza queda reducida a lo obtenido, no es tan anómalo pensar en que también en el amor busquemos la necesidad de autosatisfacción.

Conclusión

El amor es vivido en infinidades de grados, formas, relaciones, colores y esencias. Salvo el propio individuo, nadie está capacitado para evaluar si un afecto es amor verdadero o no, es por eso que en todo el ensayo se habla de “amor” a todo sentimiento positivo que aparezca en la unión de dos personas.

Después de un trabajo que desarrolló la existencia de una intención inconsciente benefactora en las relaciones, me encuentro en la conclusión de mi trabajo donde deberíamos intentar exponer el hallazgo de una idea esclarecida a raíz de la investigación anterior. Pero la realidad es que si bien creo fiel mente en lo que expuse y expliqué y definitivamente lo encontré coherente, no me entusiasma mucho la idea de concluir un trabajo con una mirada tan crítica y fría sobre algo tan inmenso. El amor como todos sabemos es a la vez un motor, con intensiones benefactoras o no, con inconscientes narcisíticos o no, es el que en muchas ocasiones nos levanta de las pesadumbres de nuestra realidad y por más ficticio que sea o que aparente ser, a muchas personas les sirve para seguir y creo que esa es la conclusión más verdadera de todas.

La idea de una fuerza que estimula, sin importar de donde provenga y con que intención.

Bibliografía

Philip Kotler (1974) (2ºed) Dirección de Mercadotecnia análisis, planeación y control, Editorial Diana.

Octavio Fernández Mouján, Actualidad Psicológica, El Amor, “Del Enamoramiento al Amor: un pasaje difícil”, Mayo 2003, Nº 308, Págs. 1-6 Romano, “Derecho Romano”. Disponible en: URL: http://derecho-romano. blogspot.com/2006/06/la-dote.html

Ovidio (1995). Metamorfosis, Alianza Editorial. Madrid. URL: http://grecolatino.wordpress.com/2007/09/17/eco-y-narciso-ovidio-metamorfosis-iii-339-402/


Estrategia de amor fue publicado de la página 85 a página87 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

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