1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25 >
  4. Una lucha sin tregua: conflicto Árabe Israelí

Una lucha sin tregua: conflicto Árabe Israelí

Ahumada, Yamila; Hermo, Denise

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición III Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2009

Año VI, Vol. 25, Noviembre 2009, Buenos Aires, Argentina | 132 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

Desde tiempos inmemorables la lucha del pueblo judío por establecerse en un Estado propio, ha acarreado consigo conflictos y desacuerdos incesantes. Existen posturas e ideologías muy divergentes que se ubican en torno a la cuestión (no es la intención del trabajo exponer nuestro juicio). Mediando el conflicto, los países que generan propuestas y planes en pos de la paz, ¿esconden tras de sí intereses que exceden los límites del conflicto entre judíos y palestinos? Estamos hablando de un abordaje político y económico, que tal vez no se limite sólo al choque entre ambos pueblos. Para tal objetivo, hemos definido iniciar el trabajo con una reseña del conflicto, mencionado las causas y consecuencias del continuo desacuerdo entre judíos y palestinos a lo largo del tiempo, para dar pie al análisis de las intermediaciones y posturas de tales mediadores.

Hipótesis

Inherente al conflicto ideológico, cultural, de propiedad y territorio entre árabes y judíos, existen intereses políticos y económicos por parte de las potencias que financian la guerra.

Raíces, evolución, actualidad del conflicto

Durante siglos lo que hoy se conoce como Israel fue hogar de palestinos y judíos, pero durante más de 50 años esta pequeña nación generó guerras sangrientas, refugiados y terrorismo.

Se trata de dos pueblos dispuestos a recurrir a la violencia cuando la diplomacia falla.

Hace casi 2700 años Israel fue abatido por los asirios. Hace 2560 años el reino de Judá fue liquidado por los babilonios, y en el año 70 de nuestra era, los romanos arrasaron Jerusalén.

Estos son los precedentes históricos del Estado de Israel y sus títulos de propiedad sobre Palestina. Con la destrucción de Jerusalén empezó la diáspora judía, la dispersión. Desde entonces, según la leyenda moderna, el judío anduvo errante por el mundo esperando el momento de volver a Palestina.

En la actualidad, Israel cuenta con una población de alrededor de 7.35 millones de habitantes, la mayoría de los cuales son judíos, por lo tanto es el único Estado judío del mundo.

El moderno Israel identifica sus raíces con su antigua Tierra, concepto central para el judaísmo desde hace más de 3.000 años. Las sucesivas victorias en una serie de guerras posteriores a 1948, confirmaron la independencia de Israel, y también ampliaron las fronteras del Estado más allá de lo acordado en el Plan de Partición de las Naciones Unidas. Desde entonces, ha estado en conflicto con muchos de los países árabes vecinos, con varias guerras y décadas de violencia que continúan hasta el día de hoy. Desde su fundación, las fronteras de Israel e incluso el derecho a existir, ha estado sujeto a controversias, especialmente entre sus vecinos árabes.

La segunda Guerra Mundial: Repercusiones sobre judíos y árabes

La Segunda Guerra Mundial, marcó en Europa un quiebre fundamental en la historia. La plaga nazi descendió sobre un territorio rico en culturas y de grandes matices religiosos. La tolerancia en dicho aspecto llegó a su punto crítico con el nazismo alemán. En 1933, Adolf Hitler era nombrado canciller alemán; y con él, un período de violencia y destrucción, que en palabras de Ebban, autor de Mi Pueblo fue una etapa marcada por la “masacre de la vida y el espíritu humano”.

Todo comienza progresivamente con humillaciones, golpes y aberraciones menores, si las comparamos con los sucesos posteriores. Dicha impunidad emergía a partir de que “toda la cultura humana, todos los resultados del arte y la ciencia que vemos hoy son un producto casi exclusivo de la raza aria”, según el propio Hitler, por lo que “el hombre no nórdico está más cerca de los animales que de la especie humana: eliminar al hombre no nórdico es el destino”. Muchos eruditos se adosaron a este absurdo y fue así como se lanza al mundo una guerra de desastrosas consecuencias. La persecución aumentó su escala en pos de alejar todas las huellas de influencias hebreas de la tradición religiosa, al punto de que en 1935 se elimina la calidad de ciudadano a toda persona judía. Alemania restringió a este grupo de su condición de alemanes.

A fines de dicho año, 8.000 judíos habrían sido asesinados, en tanto 75.000 emigraron. Sin embargo esa posibilidad de ampararse en otros países comenzó a complicarse ya que no existían leyes de inmigración dispuestas para la emergencia del caso. Con el incremento alarmante de la crisis, las posibilidades emigratorias disminuyeron. Los barcos navegaban sin rumbo, y muchos terminaban en naufragios.

La postura del mundo era incierta, cambiante y algo indiferente; mientras los barcos judíos iban de puerto en puerto “repelidos por la humanidad como insectos molestos”. Rápidamente, en poco más de dos años, ya se había extendido la persecución a los judíos a países de Europa Oriental. A la destitución de la ciudadanía, le siguió una exclusión económica, imposibilitando las ofertas laborales, seguido por la persecución física y fundamentalmente espiritual. ¿La defensiva? “trágica debilidad”.

También es interesante referirse a la publicación del Libro Blanco1 en 1939 en donde, tal como éste lo indica, la política británica en Palestina invierte gran rigurosidad frente al peligro de que Medio Oriente cayera en manos del Eje. Lo que no es comprensible es su resolución frente a la emigración judía. El yishuv2, aun impotente, emprende lo que sería una larga lucha, no solo en pos de la seguridad de quienes vivían en Palestina, sino también en favor de los millones de judíos atascados en una Europa sofocada por la guerra. Frente a las puertas que Inglaterra cerró en territorio Palestino, la inmigración ilegal pasó a ser una necesidad inmediata. Frente a ello se tomaron medidas insólitas, como la de mandar a esos inmigrantes a una isla de fiscalización británica, desolada. Una constante tensión se expandió entre los judíos y los británicos. A la lucha contra el nazismo se sumó la lucha contra el Libro Blanco.

En 1943 se abre un nuevo panorama: los aliados vislumbran la victoria. Es así como Estados Unidos ingresa al escenario con un papel decisivo para la causa judía. Wiezmann3 se expone bajo el concepto de que “los judíos ya no tenemos nada que perder”, y busca apoyo en Estados Unidos, Roosvelt. Este país se manifiesta comprometido con el futuro judío, en tanto el nazismo se ocupa de liquidar a la comunidad judía húngara.

Los aliados (1944) extienden su guerra hacia la liberación de las víctimas oprimidas por el régimen alemán, aunque perece por “razones técnicas” sin muchas repercusiones. En 1945 ya hay 6.000.000 de judíos muertos. La búsqueda de un Hogar Nacional en Medio Oriente se convierte en una necesidad inexorable. La persecución acabaría con dicha resolución.

Para tratar el fin de la Guerra Mundial tendríamos que extendernos varias carillas para transmitir el nivel de aberración y crueldad con que se sofocó al mundo a lo largo de estos años.

No se puede llegar a comprender la reacción de la humanidad, muchas veces indiferente, frente a los destrozos generados.

Los niveles más elevados de depravación humana, esta vez habían atacado directamente a la comunidad judía.

No solo se trata de muertes por doquier, sino también se trata de la destrucción de fuentes de la vida, valores y conocimientos.

Se trata de un miedo muy arraigado, de desconfianza y de una marca a fuego de opresión y persecución, generando un sentimiento de odio, de venganza, impotencia, represión, que nos arriesgamos a decir, se extiende hasta nuestros días.

En esos años se suceden foros de discusión, acuerdos y declaraciones en torno a la situación judía sobre Palestina. Weizmann en una ocasión declara a Churchill que la “situación en Palestina es insostenible (…) Es hora de abrir sus puertas y proclamar el Estado Judío”, ya que era la solución para encontrar paz, oportunidades para trabajar y vivir. Tiempo más tarde se nombra un comité de Investigación Anglonorteamericana para estudiar la situación en profundidad. Aún así, los sionistas depositaron su confianza en la intervención norteamericana, ya que los choques con las tropas británicas iban en aumento. Se deroga el Libro Blanco, se admiten 100.000 inmigrantes en Palestina y se incrementan las presiones diplomáticas desde todos los actores. Tensiones, más opresión, desorden y disconformidades. El conflicto es finalmente adjudicado a las Naciones Unidas en 1947.

La guerra mundial nos brinda un concreto panorama de las posturas que adoptan las potencias universales frente al conflicto árabe-judío. Como principales actores, distinguimos a Inglaterra, que se inclina hacia el mundo árabe o, mejor dicho, contra el pueblo judío. Se presenta inestable, con una máscara que aparenta cierta indiferencia en un comienzo y culmina con una represión deliberada hacia el judío en tierra Palestina.

¿Cuáles eran sus intereses específicos? Asuntos económicos: Inglaterra deseaba obtener el mandato sobre el territorio de Palestina, ya que ésta posee una ubicación territorial que brinda la posibilidad de desembocar al Mar Mediterráneo y Mar Rojo, los cuales ofrecen posibilidades económicas muy importantes y conexión con otras partes del mundo.

En tanto, Estados Unidos inicia su intervención de manera lejana, brindando tan solo una sonrisa al pueblo desprotegido.

Con el tiempo su postura se define a favor de la causa sionista, tal vez también como máscara para denunciar ante el mundo las aberraciones que sufrieron. ¿Los motivos de dicha defensa? Estados Unidos era el gran acreedor del mundo, brindaba indemnización para la guerra y exportaba a toda Europa sus producciones. Gracias a esta época la industria estadounidense multiplicó sus niveles de productividad, por lo cual el apoyo incondicional a Israel se ve claramente marcado del mismo modo, por intereses económicos.

Formación del Estado Hebreo.

Frente a la necesidad del sionismo de instaurar un estado propio en algún rincón del mundo, se abre una disputa interminable entre los judíos y los árabes, quienes cederían o devolverían (según como se lo mire), debido a disposiciones de la ONU, parte de su territorio en Palestina. Cada una de las partes expone sus razones:

Judía

El pueblo judío ha sido errante desde que, un siglo antes de Cristo, inicia la diáspora (dispersión), una vez expulsado de la tierra de Israel. Desde entonces el sionismo (movimiento nacionalista judío) lucha por volver a la tierra de la que fueron obligados a irse. Este es el inicio del problema, la lucha por volver a establecerse en tierras que consideran suyas. Por lo tanto lo que buscaban principalmente era:

• La creación y reconocimiento de un Estado judío unitario, abierto a la inmigración judía.

• Lazo histórico con Tierra Santa, dominio conquistado desde el año 637.

• Disponían de una administración, de representantes elegidos, de grupos políticos, de formaciones militares secretas particularmente aptas para la acción clandestina.

• Pretendían la fijación de las fronteras entre el Estado de Israel y sus vecinos: Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Siria y el Líbano.

El pueblo judío funda su derecho a la tierra de Israel en al menos cuatro premisas:

• El pueblo judío colonizó y desarrolló la tierra.

• La comunidad internacional le concedió al pueblo judío soberanía política en Palestina

• El territorio fue tomado en guerras defensivas

• Dios prometió la tierra al patriarca Abraham (punto que demuestra la importancia de las creencias religiosas a la hora de justificar la postura tomada por parte de los judíos, y las situaciones ocurridas en el pasado)

Árabe:

• No existe antigüedad de la tierra anterior a su propia historia.

• Israel ha ejercido control sobre Palestina desde la guerra de 1967, y Palestina considera a este país como un inquilino beligerante sin derecho a ocupar su territorio.

• Sionismo: nostalgia “místico-religiosa” reforzada por el efecto de las persecuciones europeas.

• Carecían de verdaderas instituciones, los servicios administrativos dependían directamente de los británicos.

• En 1948, tras la formación del Estado de Israel, se produjo un primer éxodo de población palestina hacia los territorios árabes vecinos. En la actualidad, no se sabe qué sucedió con los palestinos y sus descendientes.

• Luchaban para que cada refugiado palestino tenga el derecho de regresar a su tierra; así como reclamar la retribución de su remuneración por las pérdidas y daños ocasionados. Para esto Palestina propone coordinar con partidos relevantes, un plan detallado de repatriación que incluye las modalidades y horarios para una vuelta de los refugiados. Este plan debe asegurar la seguridad y la dignidad de la vuelta de los mismos de acuerdo con normas internacionales de los derechos humanos.

• Necesitaron la creación de la Organización para la liberación de Palestina (OPL) para desarrollar actividades como representantes del pueblo palestino, en busca de estructurar las relaciones de seguridad entre los estados de Palestina y de Israel; de tal manera que se promuevan las buenas relaciones entre ambos. Asimismo, se busca crear mecanismos de cooperación y mostrar respeto con los estándares internacionales de los derechos humanos.

Intervenciones

El 28 de Abril de 1947 se abre la primera sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que la Agencia Judía y el Alto Comité Árabe postularían sus intereses. En principio, la comisión expondría las siguientes cinco soluciones:

• Palestina bajo mandato británico.

• Establecimiento de un Estado judío unificado

• Creación de un Estado federal

• Reparto del país en dos entidades estatales, judía y árabe.

• Autonomía completa de cada municipalidad, determinando sectores en los que los judíos tendrían derecho a inmigrar y comprar tierras.

Sin conseguir acuerdo, presenta el 31 de agosto dos propuestas:

• Reparto de Palestina en dos Estados, unidos por una unión económica, quedando Jerusalén y sus alrededores dotados de un estatuto separado.

• Creación de un Estado federal.

El 23 de septiembre se reúne la segunda sesión ordinaria, la cual designa un nuevo comité destinado a estudiar las recomendaciones presentadas anteriormente. Estados Unidos y la Unión Soviética se ponen de acuerdo sobre el reparto, y Gran Bretaña retiraría sus tropas. La Agencia Judía aprueba el reparto pero los portavoces árabes continúan oponiéndose. El 29 de septiembre la Asamblea General ratifica la resolución de creación de dos Estados independientes y de una zona internacional en Jerusalén, bajo el control de las Naciones Unidas.

El estado árabe englobaría el este y el centro de Palestina desde el valle de Jericó a Beersheba, la parte oeste de Galilea y una franja costera a lo largo del Mediterráneo, desde la frontera egipcia al mar Rojo, quedando Jaffa como un enclave árabe en territorio judío. El estado judío estaría compuesto de tres partes con una superficie total de 14.000 km2: Galilea oriental (una banda costera que iría de Acre a Ashod, a 25 km. al sur de Tel-Aviv). Jerusalén y Belén quedarían fuera de este reparto.

La resolución del 29 de septiembre de 1947 provocó alegría en los judíos y cólera en el mundo árabe. Desencadenándose a continuación, movimientos de resistencia, toma de armas, éxodos, ruptura del equilibrio y de la paz. La liga Árabe el 12 de diciembre, declara nula a la resolución de la ONU. Deciden que las operaciones se dividiesen en dos fases: una previa y otra posterior a la salida de los británicos. La actitud de éstos era ambigua: habrían tomado partido por los árabes rehusando a votar la resolución del 29 de noviembre, pero también ceden algunos cuarteles y municiones a grupos sionistas, bloquean fronteras impidiendo la inmigración judía, tropas irregulares infiltran y asaltan colonias judías.

Luego de una gran revuelta que se inicia el 11 de marzo, el 5 de abril Washington pide una convocatoria para anular el plan de división y establecer una tutela provisional de la ONU. Luego de vacilaciones americanas, que según la Unión Soviética se trataban de maniobras para prolongar el mandato británico, la diplomacia de EE.UU. tomó una actitud más determinada: Loy Henderson en el Departamento de Estado, (con numerosas amistades árabes) es sustituido por el general Hilldring, que muestra simpatía por la causa sionista. Gran Bretaña acelera su retirada al 15 de mayo, fecha en que los judíos proclamarían al Estado de Israel y los árabes iniciarían la guerra entre los Estados: día del destino de Palestina.

La ONU, envía un mediador con la misión de “promover un arreglo pacífico”. El 20 de mayo el conde sobrino del rey de Suecia, Folke Bernadorre, es designado para llevar a cabo la tregua. Sugiere la constitución de una Gran Palestina federal, siendo el Estado judío limitado a recibir durante dos años el número de inmigrantes que considere. Pero como siempre, surgen desacuerdos y en medio del fervor, es asesinado por supuestos policías israelíes.

Palestina hoy

Cada Estado posee distintos intereses que esperan cumplir para luego atenuar el conflicto.

En el caso de Palestina el principal logro al que apuntan es ser reconocido como un Estado ante la comunidad internacional y poder decretar su política soberanamente. Además que se les restablezca el territorio que se les fue sustraído en la guerra de 1967, instaurando a Jerusalén como la capital del Estado Palestino, sacando los asentamientos de Israel. Basándose en el derecho internacional buscan lograr que todos los refugiados, tengan la posibilidad de regresar algún día a sus tierras, y recibir la compensación adecuada. Es importante marcar que debido a la ubicación de Palestina le correspondería una parte equitativa de los recursos hidrológicos, y parte del río Jordán.

Israel busca mantener el control de la tierra, donde ellos vivieron hace miles de años, lo cual les brinda el control económico de toda la producción en la región y sobre el agua. Es por esto que continúan la guerra, porque no puede permitirse una derrota militar por miedo a desaparecer del mapa.

En los últimos años se generaron muchos enfrentamientos, como por ejemplo el ocurrido en la franja de Gaza, en los cuales la mayoría de los damnificados son civiles debido a la gran densidad de población que posee la región y el poco respeto a los derechos humanos que se tienen ambas partes.

Es complejo y delicado; es un conflicto humano entre “dos personas” profundamente convencidas de su derecho a vivir en el mismo y minúsculo espacio de tierra. Siendo ésta la causa principal del conflicto, la cual ninguna diplomacia o acción militar puede resolver, pero que siguen ocurriendo.

En la actualidad Estados Unidos, se proclama imparcial mediador de la lucha Palestina - israelí, realiza muchas acciones para lograr acuerdos entre ambos sectores y defender así a los civiles inocentes. De gira en Oriente Medio, luego de reunirse con el rey Abdalá de Arabia Saudita, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó su confianza en que la colaboración entre ambos países producirá resultados.

Este viaje tenía como principal objetivo lograr el respaldo del mundo árabe a sus iniciativas para resucitar el proceso de paz en la región, en momentos en que aumentan las divergencias entre Estados Unidos e Israel. Además el Presidente de los Estados Unidos, afirmó que confiaba en relanzar las negociaciones palestino-israelíes, asegurando que defiende la existencia de dos Estados (como lo hacía en su mandato Bill Clinton) con el fin de acabar con el conflicto en la región.

Existe un acuerdo sobre la creación de un Estado palestino, el plan de paz conformado en 2003 por el Cuarteto Internacional para Oriente Medio (Estados Unidos, UE, Rusia y la ONU) pero que no registra avances desde hace tiempo.

Inglaterra actuó de mediador en el conflicto debido a intereses propios, pero al no poder contener más la situación, lo dispuso en manos de la ONU. En la actualidad Inglaterra está modificando su conducta, ya que está adoptando una postura más imparcial, al punto de desligarse de toda intervención en el conflicto.

Conclusiones

Retomando la hipótesis planteada en un principio, es sabido que el mundo en líneas generales, se mueve a partir de intereses propios. Es lamentable que los países cooperen escasamente unos con otros por el desinteresado objetivo de la paz. Sabemos que todo gira en torno al capital y al poder. Al menos esa es la postura que adoptan las potencias. En tanto otros pueblos luchan por figurar en el mapa y por sobrevivir.

¿Cómo es posible que mientras todos deseamos la paz, sigan existiendo quienes subsidian las armas? ¿Cómo es posible que existan mentes tan limitadas y perversas? El conflicto judío árabe es un crudo retrato de una realidad desprovista de tolerancia, compasión, comprensión. Cada sector se encuentra cegado por sus razones, que de antaño vienen acosando la realidad en que viven. ¿Dónde han quedado los derechos humanos que cada uno de ellos cree defender? Una lucha sin tregua que acabará con la sola concientización de que el pasado ya no es el presente que hoy se vive, que la venganza es un arma absurda, que la memoria no debe borrarse pero que tampoco puede envenenar los corazones al punto de asesinar a millares de personas.

Lo importante a destacar, más allá de las posturas que suscita en los países circundantes, es comprender que las guerras no llevan a ningún otro lugar más que al odio hecho persona.

Notas

1 Texto publicado por el Gobierno británico que determinaba el futuro inmediato del Mandato Británico de Palestina hasta que se hiciese efectiva su independencia. Fundamentalmente hace hincapié en las cuestiones políticas, inmigratorias y territoriales.

2 Término en hebreo empleado para denominar a la masa de judíos residentes del territorio que tiempo más tarde conformaría al Estado de Israel.

3 Dirigente sionista y primer presidente del Estado de Israel.

Bibliografía

Solar, David (1975). El conflicto de oriente medio, Editorial Prensa Española: Madrid.

Abba, Ebban (1968). Mi pueblo; La historia de los judíos, Editorial Losada: Buenos Aires.

Weizman (1949). A la verdad por el error, Palestina. Editorial Santiago Rueda: Buenos Aires.

Izubok, L. (1948). Historia de la edad contemporánea. Ediciones Diáspora: Argentina.

Charles Zorgibe (1997). Historia de las relaciones internacionales II, Editorial Alianza: Madrid.

Gilbert Guillaume (1995). Las grandes crisis internacionales y el derecho, Editorial Ariel: Barcelona.

Mitchell G. Bord (2003). Mitos y realidades, una guía para el conflicto árabe-israelí, Editorial Aice: EE.UU.


Una lucha sin tregua: conflicto Árabe Israelí fue publicado de la página 93 a página96 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

ver detalle e índice del libro