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La propaganda nazi en la Segunda Guerra Mundial

Minujen, Josefina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición III Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2009

Año VI, Vol. 25, Noviembre 2009, Buenos Aires, Argentina | 132 páginas

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El presente análisis se focalizará en el estudio de la propaganda Nazi antes y durante la Segunda Guerra Mundial como técnica clave de manipulación de masas a la hora de alcanzar el poder por parte del régimen hitleriano y mantenerse en él.

Al mismo tiempo, el recorte será relacionado con conceptos propios de la teoría funcionalista, teoría crítica y del teórico Denis McQuail.

Relacionando la temática propuesta con el funcionalista Harold Lasswell y su publicación Estructura y función de la comunicación en la sociedad considero pertinente comenzar por describir el acto de la comunicación según el autor. En su paradigma, Lasswell, describe el acto de comunicación contestando a cinco preguntas básicas. Estas son: ¿Quién, dice qué, en qué canal, a quién, y con qué efecto? Luego, señala que aquellos especialistas que estudian el “quién”, es decir el comunicador, contemplan los factores que inician y guían al acto de la comunicación; llamando a esta subdivisión del campo de investigación análisis de control. Aquellos que se enfocan en el “dice qué” hacen análisis de contenido, mientras que los que prestan mayor atención al área de estudio “en qué canal” están acercándose al análisis de medios. Por otro lado, cuando la preocupación primordial se centra en las personas a las que llegan los medios, es decir “a quién”, se habla de análisis de audiencia, y si lo que interesa es el impacto sobre las audiencias el problema es el de análisis de los efectos.

Considero que estas áreas de estudio pueden ser claramente diferenciadas al analizar una herramienta como la propaganda política. En primer término porque en ella siempre habrá un comunicador, un canal por el cual ser transmitido, así como también un mensaje impregnado con ideología, valores u objetivos propios del sistema, un destinatario y un efecto, el cual puede coincidir o no con los fines propuestos inicialmente. De esta manera, la propaganda Nazi durante la década de los 30’ estaba centrada en múltiples comunicadores, siendo el más importante de ellos el dictador Adolf Hitler debido a su liderazgo y transmisión de ideología a través de diversos medios de comunicación como ser la radio, la prensa y el cine. Fueron también comunicadoras todas aquellas personas que fomentaron los valores y políticas nazis a través de la confección de revistas y artículos; proclamación de discursos, difusión de gráficas y panfletos, realización de documentales y ficciones cinematográficas, etc. Entre ellas cabe destacar a un personaje decisivo para el régimen en general y para la propaganda nazi en particular: el Ministro de Educación Popular y Propaganda, Joseph Goebbels, quien fue el responsable de las acciones propagandísticas, del control monopólico de los medios masivos de comunicación y la censura de los mismos.

Si nos detenemos a pensar el factor que inició y guió el acto de comunicación, podríamos decir que fue romper con los pilares propuestos por la República de Weimar y difundir aquellos propuestos por el Tercer Reich, tales como el nacionalismo y la superioridad de la raza aria, entre otros. Para dicho fin el sistema hizo uso exhaustivo de la propaganda a fin de conseguir apoyo popular del pueblo germánico.

En segundo lugar, nos centramos en el área sobre el análisis de contenido. Como ya se ha dicho anteriormente el contenido de la propaganda nazi se basó en el enaltecimiento de los valores y principios del propio régimen. Lo fundamental era la promoción del patriotismo nacional, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, la propaganda antisemita es un denominador común a lo largo de los años de vigencia del Tercer Reich.

Analizando los distintos medios utilizados en torno a la propaganda, observamos una gran combinación de medios y vehículos.

Resaltamos los discursos bajo transmisiones radiales, las revistas serias o de caricaturas antisemitas, la propaganda educativa para niños, las películas cinematográficas, etc. Es importante resaltar que cada medio transmite un mensaje en si mismo, posee sus propias ventajas y limitaciones; y en consecuencia generará un efecto diferente en la audiencia.

Mientras que los medios audiovisuales como la radio o la televisión pueden ser útiles para resaltar las cualidades de Hitler como orador y líder carismático, otros medios como las ficciones cinematográficas pueden servir para fomentar los valores nazis. El destinatario de las comunicaciones puede ser englobado, a primera vista, en una categoría genérica: el pueblo germano. Sin embargo tras realizar un análisis de distintos discursos, gráficas y piezas propagandísticas puede observarse que muchas de las mismas están dirigidas a un segmento específico. Algunas de ellas estaban confeccionadas especialmente para los niños, como por ejemplo un libro denominado You and your people lanzado en 1940, el cual se basaba en la ideología nazi para ser leído por chicos en entrada adolescencia. Otro es un pequeño libro con muy poco texto en donde predomina, entre numerosos dibujos, uno de Hitler rodeado de niños. A su lado, la cruz esvástica. Por otro lado, también se observan propagandas destinadas a las mujeres, referidas especialmente al empleo, a las acciones asistenciales y de beneficencia. En síntesis, si bien tanto la masa como la propaganda es una sola, pueden observarse distintos tópicos y públicos predominantes en cada comunicación.

Por último, si nos centramos en el impacto de las comunicaciones sobre las audiencias no deberíamos pasar por alto la posición que posee Lasswell al respecto. El autor sostiene que el receptor, es decir la masa, es un actor pasivo que se encuentra a merced de los medios todopoderosos. De esta manera, si el mensaje está correctamente formulado ingresará en la mente del espectador, de la misma manera que una aguja hipodérmica inyecta líquido en un organismo. Demás está decir que su visión se aplica perfectamente a nuestro objeto de estudio, ya que debido a las comunicaciones empleadas por el nazismo se logró el convencimiento de miles de personas y la adhesión de las mismas a los principios fomentados por el Führer.

Otro de los temas desarrollados por Lasswell trata sobre el análisis de las funciones de la comunicación en el marco del proceso social. Dichas funciones son las siguientes:

• La supervisión o vigilancia del entorno • La correlación de las distintas partes de la sociedad en su respuesta al entorno.

• La transmisión de la herencia social de una generación a la siguiente.

Éstas hacen mención a tres categorías de especialistas diferentes.

En primer lugar, se hace referencia a un grupo que vigila el entorno político de un estado como un todo; tal como serían los diplomáticos, agregados y corresponsales extranjeros.

Vinculado al tema que nos atañe, esta primera función estaría desarrollada por todos los funcionarios establecidos en el poder del Tercer Reich. Son los encargados de mantener el equilibrio y estabilidad del sistema, y quienes se ocupan de filtrar toda la información que podría jugar en contra del status quo. Un claro ejemplo en épocas de guerra son las contra propagandas entre oponentes, o las versiones desalentadoras de la situación bélica para con el país local. En estos casos, la vigilancia debe estar más alerta para no dejar que se filtren datos, informaciones o ideologías ajenas a las propias, ya que esto podría suponer una amenaza para el sistema. Incluso podría llegar a despertar una contra ideología.

En segundo lugar, la función determinada por la correlación de las distintas partes de la sociedad en su respuesta al entorno es realizada por editores, periodistas y locutores. Éstos distribuyen la información seleccionada por los responsables de la supervisión y así se da la respuesta de la masa y de los distintos sectores de la sociedad al contexto. En el caso del nazismo, al poseer control de todos los medios de comunicación y ejercer censuras, cualquier comunicación por parte de los periodistas o editores estará siempre atravesada por la ideología hitleriana. Por lo cual el fin mismo de esta función comunicativa es seguir sirviendo al sistema, sin romper la armonía entre todas las partes y asegurar su subsistencia.

Por último, la función de transmisión del legado social de una generación a la siguiente es ejercida por la familia o escuela.

Tal como menciona Lasswell, son numerosos los mensajes dentro de cualquier Estado que no pasan por los canales centrales de comunicación sino que surgen en el seno de familias, vecindarios, equipos de trabajo y otros contextos locales.

Esto mismo sucede con el proceso educacional donde son los padres y pedagogos quienes cumplen el rol de transmitir los valores e ideologías a las generaciones venideras. Al igual que con los medios de comunicación, el sistema educativo es un campo en el cual el régimen nazi también ha impuesto sus normas y valores. Como se ha mencionado con anterioridad, en los colegios los niños eran obligados a leer libros acerca del surgimiento del Tercer Reich y los textos poseían una marcada ideología nazi. Asimismo, se han dados discursos y se han publicado artículos acerca de la concepción que poseía el régimen sobre la educación. Por ejemplo, en uno titulado The Educational Principles of the New Germany (Los principios educativos de la Nueva Alemania) se resaltan cuatro pilares fundamentales del sistema educativo, estos son: raza, entrenamiento militar, liderazgo y religión.

En síntesis, puede verse como las tres partes están interconectadas dando origen a un sistema donde cada una cumple su función en pos de la armonía del mismo. En el caso del Tercer Reich, todo este proceso social es controlado e impuesto desde el vértice de la pirámide utilizando la represión como el eje central de su gestión.

A continuación pasaré a desarrollar algunos conceptos de Paul Lazarsfeld y Robert Merton hallados en el artículo Comunicación de masas, gustos populares y acción social organizada.

Centraré el análisis en la clasificación que los funcionalistas hacen respecto de las condiciones de la propaganda para objetivos sociales. Según los autores, para que una propaganda sea efectiva al menos una de las tres condiciones debe manifestarse.

Éstas son:

• Monopolización.

• Canalización antes que cambio de los valores básicos.

• Contacto cara a cara.

La monopolización se da cuando hay poca o ninguna oposición en los mass media a la difusión de valores, políticas o imágenes públicas. Es decir que se da en ausencia de contra propaganda. Este factor es un constante a lo largo del régimen ya que los nazis se apoderaron de los medios masivos de comunicación y los pusieron a su servicio, estableciendo medidas de control sobre sus contenidos y censurando en los casos que éstos se opusieran a la ideología oficial. El hecho de no haber tenido contra propaganda de parte de un adversario profundizó los efectos en la audiencia ya que no estaba enfrentado a una contrarréplica. Al mismo tiempo, la presencia constante en los medios le otorgó un status que elevó su figura pública confiriéndole poder y autoridad. En cuanto a la censura de artistas por ir en contra del régimen, se encuentran varios ejemplos de cineastas alemanes. Uno de ellos se apellida Lang, quien realizó un largometraje desprestigiando al régimen nazi y en respuesta a ello, el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels, prohibió el film adjudicando que constituía una amenaza a la ley y al orden social. De esta manera, no sorprende que en 1934 se haya dictado un reglamento cuyo objetivo era controlar los contenidos ideológicos de las películas, censurando aquellos guiones que atentaran contra el espíritu nazi.

En segundo lugar, la canalización hace referencia a la utilización de la propaganda para encaminar pautas de comportamiento o actitudes existentes en la audiencia a la que está dirigida. Rara vez se trata de cambiarlas, debido a la dificultad que supone romper con los esquemas mentales y hábitos de toda una masa de individuos atomizados. En el caso del nazismo, puede remitir a la forma en que Hitler basa su discurso para llegar a la audiencia, valiéndose de un descontento generalizado debido a la crisis tras la primera guerra mundial.

Así, el régimen aplica las necesidades y preocupaciones arraigadas en la sociedad en su discurso propagandístico, lo cual despierta cada vez más adeptos hasta llevar al régimen al triunfo en 1933. Algunos de los temas claves tocados en sus discursos son: la creación del empleo, la destrucción del marxismo y del comunismo, el rechazo de las decisiones tomadas en el Tratado de Versalles, etc.

Por último, la complementación se da cuando la propaganda a través de los medios masivos de comunicación se refuerza con la presencia de canales no mediatizados. Esta condición también se va a cumplir en la estrategia empleada por el nazismo.

Por ejemplo, en el desarrollo de grandes manifestaciones públicas, discursos o desfiles. Asimismo, como ya fue mencionado anteriormente, en los colegios primarios los niños eran instruidos acerca de la historia del Tercer Reich, inculcándoles los valores del mismo. Claramente, la importancia de este concepto radica en el máximo efecto que puede alcanzar un mensaje en el caso de enlazar a los medios masivos con el contacto cara a cara. El motivo se debe a que este último sirve para reforzar el contenido de la propaganda de masas.

Luego de haber desarrollado algunos de los conceptos propios de la teoría funcionalista, centraremos nuestra atención en las acepciones desarrolladas por McQuail, otro gran teórico de las comunicaciones. Asimismo, se explica algunas semejanzas que los teóricos funcionalistas tienen acerca de la comunicación masiva con respecto al autor que aquí nos atañe.

En su Introducción a la teoría de la comunicación de masas, McQuail comienza por desmenuzar un concepto de gran relevancia para nuestro análisis: el de “masa”. En este caso, tomaremos su connotación peyorativa, aquella caracterizada en primer término por su gran extensión, la dispersión de los miembros que la componen y la ausencia de conocimiento entre los mismos. Además, la masa carece de autoconciencia y de autoidentidad; es incapaz de actuar de modo unitario y organizado para asegurar determinados objetivos; es heterogénea pero homogénea en su comportamiento. Al mismo tiempo, el objeto de control u organización sobre la masa es externo y éste ejerce manipulación sobre la misma.

El concepto de masa adquiere un rol crucial en la Alemania Nazi. Para comenzar, el régimen establecido entre guerras se ve inmerso en un escenario social cuyo protagonista central es el hombre masa. Estos individuos se caracterizan por ser anónimos, atomizados, aislados y sometidos a la presión del Estado el cual los controla y dirige. Dicha manipulación sobre la masa se dio principalmente a través del empleo de los medios masivos de comunicación, ya que éstos permitían la difusión de propaganda altamente persuasiva y de gran alcance. Demás está decir que el fin del Tercer Reich era controlar la conducta e ideología de los ciudadanos alemanes; en primer término para lograr alcanzar el poder y luego para mantenerse en él.

Por otro lado, McQuail también hace mención a que la masa –la audiencia receptora de las comunicaciones nazis– es heterogénea ya que está formada por una gran cantidad de individuos disímiles entre sí, pero que a su vez es homogénea en su comportamiento debido a la uniformidad que existe en sus respuestas a un estímulo determinado. En este punto podemos encontrar ciertas similitudes con la concepción funcionalista de Lasswell respecto de los medios y el rol del receptor. Tal como afirma McQuail, en la comunicación de masas la relación entre emisor y receptor es unidireccional y muy pocas veces interaccional, en donde a través de mensajes manufacturados como es la propaganda política se logra una influencia inmediata y extensa en la audiencia. Esto nos remite a la “Teoría de la Aguja Hipodérmica” desarrollada por Lasswell y a su concepción de los medios masivos de comunicación. El autor adhiere a esta noción de relación asimétrica entre emisor-receptor y a la unidireccionalidad en el proceso de comunicación. Sostiene que el emisor (medios) posee el poder y en consecuencia la audiencia está a merced de los contenidos que éste decida inyectarle. En cuanto a la relación asimétrica, la misma puede denotarse claramente analizando la comunicación masiva del régimen dictatorial. Decimos que es desigual ya que los mensajes distribuidos por los medios eran recibidos por los receptores luego de un proceso de planificación, interpretación y una marcada ideología impuesta desde el poder. Ya se ha hecho mención acerca de la regulación y apropiación nazi por sobre los medios de comunicación, por lo cual esta yuxtaposición dada entre mercado-Estadomedios, planteada por McQuail, puede aplicarse al escenario en cuestión. Resumiendo, tanto en el funcionalista como en McQuail se observa una concepción poderosa de los medios, en donde la relación de los actores es claramente dispar.

En contraste con el concepto de masa, se vinculará al objeto de estudio con otros tres tipos de colectividades desarrolladas por el autor Herbert Blumer. Estas son:

• El grupo.

• El público.

• La multitud.

El primero de ellos, el grupo, está caracterizado por el número reducido de sus miembros. Todos se conocen y son conscientes de su pertenencia común. Comparten los mismos valores, interactúan con un fin determinado y su control es alto pero informal ya que proviene desde el seno mismo del grupo. Remontándonos a la Alemania Nazi, un caso emblemático que se adapta perfectamente a estas características es el de los hermanos Scholl y sus compañeros del movimiento la Rosa Blanca. Estos adolescentes eran fuertes opositores del régimen hitleriano y de la guerra; y a modo de resistencia crearon un movimiento conformado por cinco integrantes a fin de difundir su contra ideología. Sus acciones eran pintar eslóganes anti-nazis, distribuir panfletos en la Universidad de Munich y otras acciones de propaganda vinculadas al movimiento.

En segundo lugar, la multitud es más amplia que el grupo pero se reduce a límites observables en un espacio particular.

El vínculo existente entre los miembros es temporal y rara vez se reconstituye con la misma composición. Sus acciones suelen caracterizarse por ser emocionales e irracionales. Es de público conocimiento el efecto que Hitler tenía sobre los alemanes y esto se observa en las grandes multitudes que el líder carismático movilizaba en cada uno de sus actos públicos.

El motivo del encuentro no está dado por una identificación de valores; sino que está marcado por un interés mutuo en un acontecimiento puntual, como puede ser un desfile nazi. En estos eventos, donde la gente estaba conglomerada en un espacio determinado, el control era ejercido por agentes externos, es decir policías nazis.

Por último, en cuanto al público, éste es aún más amplio, disperso y duradero que la multitud. Tiende a formarse en torno a un problema de la vida pública y tiene como finalidad apoyar un interés y conseguir un cambio político. El nivel de conciencia entre sus miembros es moderado a alto, y el control es a su vez moderado pero informal. Este tipo de colectividad puede denotarse en otro segmento de gran relevancia en la Alemania nazi, un público crucial al que Hitler dirigió su discurso propagandístico para ascender al poder, debido al peso que éste poseía en la esfera pública. Nos estamos refiriendo a los obreros y trabajadores. Tras la crisis de 1929, Europa quedó sumergida en una profunda crisis política, social y económica, marcada por el desempleo y una ola de despidos masivos.

Frente a este panorama desalentador, Hitler pudo reconocer la importancia de este público y adaptar su propuesta política estratégicamente a las necesidades presentes en él. Así, creó el “Frente Nacional del Trabajo” que reunía a todos los trabajadores de Alemania. También desarrolló un proyecto llamado “Belleza en el Trabajo” cuyo objetivo era mejorar las condiciones laborales de los obreros. En síntesis, se puede observar como entre los miembros del público existe un interés común relacionado a la esfera pública y al cambio político.

Todos ellos, aunque por momentos dispersos, poseen características en común y velan por los mismos fines.

Otra clasificación desarrollada por McQuail que puede aplicarse al recorte de análisis, es la confeccionada en torno a los distintos tipos alternativos de relaciones de comunicación.

Estos modos varían según las finalidades perseguidas y el contexto donde se dan las comunicaciones. Los mismos son tres: la modalidad de mando, de servicio y de asociación. El vínculo de relación emisor-receptor que se encuentra más presente en el Tercer Reich es la modalidad de mando, ya que como se ha dicho con anterioridad, existe una clara diferencia de poder y subordinación entre el que emite el mensaje y quien lo recibe. Asimismo, la finalidad de los medios es la de controlar la ideología y conducta de la masa, ya sea mediante los discursos realizados por el Führer o los largometrajes reglamentados a promover el patriotismo nacional. De esta manera, la relación se convierte en unidireccional e involuntaria ya que los ciudadanos en la Alemania Nazi no contaban con el derecho a la libre expresión, inclusive los medios respondían a un eslabón anterior. Demás está decir que cualquier tipo de resistencia contra el sistema ocasionaba la coerción física y el más cruento de los fusilamientos.

Por último, luego de analizar conceptos de Lasswell, Lazarsfeld y el recién mencionado McQuail; se vinculará al objeto de estudio con algunas nociones básicas propuestas por la Escuela de Frankfurt. Dentro de la teoría crítica, resulta de suma importancia detenerse ante el concepto de “industria cultural”, audiencia y asimismo, a la crítica que el teórico Walter Benjamin realiza en torno al instrumento cinematográfico. Se entiende por industria cultural a la herramienta ideológica del Estado que produce la estandarización de los bienes culturales con un fin de rentabilidad económica y de control social, en donde a través de la racionalidad técnica se destruye la capacidad crítica y experiencia auténtica de dicho acto. Éste es un arte destinado a las masas, en donde a través de la manipulación de los contenidos y su consecuente reproducción se persigue el consumo masivo y la alienación, control y disciplina del individuo-consumidor. En el caso específico de la Alemania nazi se puede observar cómo esta modernización en los medios técnicos fue utilizada en pos de potenciar el dominio sobre la masa germánica. La llamada politización de lo estético es definida por Benjamin como la “función didáctica del arte”, y este uso político por parte del régimen se dio principalmente a través del cine. Las películas de ficción y fundamentalmente los documentales supusieron para los nazis un importante instrumento propagandístico a través del cual potenciaron los valores propuestos por el Führer. En el primero de los casos, no se desarrolló propaganda directa ya que siendo un tipo de cine destinado a la evasión y goce inmediato, se lo prefirió utilizar como vehículo para transmitir mensajes sutiles con ideología nazi, destinando la propaganda directa y menos subliminal a la producción de documentales. Una película que grafica esta cuestión es la denominada El flecha Quex, lanzada en 1933 y filmada por Konstantin Tschet, en la que se muestra a un joven militante hitleriano que es apuñalado por un comunista y su muerte es tomada como ejemplo por sus demás compañeros.

Si nos trasladamos al campo del documental, también hay numerosos documentalistas que trabajaban para el régimen y la construcción de su imagen pública. Una conocida directora que colaboró en las producciones propagandísticas nazis fue la alemana Leni Riefenstahl. La cineasta realizó la Trilogía de Nuremberg, un documental que comprendió tres importantes y famosos largometrajes. Uno de ellos es El triunfo de la voluntad, estrenada en 1935, el cual se basa en una exaltación del Partido Nacionalsocialista y el fuerte sentimiento de unión entre Hitler y su pueblo. En él se muestran imágenes de los imponentes desfiles, a los líderes prestando sus discursos, se escuchan las marchas y otros símbolos que hacen a la ideología nazi. Otro documental realizado por Riefenstahl es Olimpíada, en el cual se muestran los Juegos Olímpicos llevados a cabo en 1936 en Berlín. El mensaje subyacente es promulgar el ideal de belleza y perfección corporal sostenido por la ideología nazi.

El eje de la cuestión son los cambios perceptivos que estas técnicas suponen a la hora de concebir la realidad. Tal como afirma Daniel Briguet en torno a los conceptos de Benjamin: “Dicha intervención ofrece posibilidades perceptivas inéditas –el ojo humano es incapaz de recrear la experiencia de un plano detalle– pero a la vez amenaza la ilusión de realidad que el cine ofrece”. De esta manera, el cine podría representar un potencial liberador para el individuo, aunque de manera contraria aquí adopta el lugar de un germen manipulador. Los documentales previamente mencionados son un claro ejemplo de ello, debido a que éstos, a través de la utilización de recursos expresivos propios de dispositivos tecnológicos han logrado condicionar la apariencia del objeto y valerse de esto para lograr mayor impacto en las masas. Primeros planos, tomas cenitales, travellings, puntos de vista picados y contrapicados para manipular el carácter de la imagen y numerosas técnicas más, como el montaje, fueron las utilizadas por Leni Riefenstahl a la hora de realizar documentales para la dictadura del Führer. A partir de este análisis podemos confirmar el gran poder de manipulación que existe dentro del medio cinematográfico, y el uso efectivo que el nazismo hizo del mismo. A través de esta rama del arte (como también a través de la música, la pintura y la literatura) el régimen tenía como objetivo controlar a la sociedad para mantener el armónico equilibrio del sistema.

Por último, la Escuela de Frankfurt comparte la noción de audiencia adoptada por las teorías previamente desarrolladas.

En el marco de este contexto, nos referimos a una audiencia pasiva ya que el hombre masa no tiene capacidad de crítica y ha perdido su libertad. Los individuos están inmersos en una industria cultural cuyos bienes han sido transformados en mercancía. Toda expresión cultural está mediada por el Estado y es debido a esta naturalización de la dominación que la masa se encuentra alienada y cosificada.

Finalmente, luego de haber analizado las posturas de los diferentes autores, puede afirmarse que los cuatro poseen ciertos puntos en común. En primer término, sostienen una concepción poderosa de los medios de comunicación, teoría que se vio respaldada por un caso práctico como es el régimen dictatorial del Tercer Reich. En segundo lugar, hablan de una audiencia pasiva cuya relación con el emisor está marcada por la dominación. Dicho poder se observa en los efectos de diversas técnicas como son la propaganda desarrollada a través de discursos, gráficas y especialmente el cine. Otro importante rasgo del proceso comunicativo es, asimismo, la unidireccionalidad del mismo. Estas, entre otras, son algunas de las nociones que tanto Lasswell, Lasarzfeld, como Benjamin y McQuail sostienen en común, a pesar de provenir de diferentes corrientes.

Bibliografía

Benjamin, W. Discursos Interrumpidos I. Taurus Ediciones.

Briguett, D. (1990). El aura y la mediación.

Lasswell, H. Estructura y función de la comunicación en la sociedad.

Lazarsfeld, P. y Merton, R. Comunicación de masas, gustos populares y acción social organizada.

Lazarsfeld, P. y Menzel, H. Medios de comunicación colectiva e influencia personal.

Mattelart, A y M. Historia de las teorías de la comunicación.

McQuail, D. Introducción a la teoría de la comunicación de masas. Benjamin. Estética y Nazismo. Disponible en http://anibalromero.net/Walter.Benjamin.estetica.pdf recuperado el 28/05/09 Calvin College. Disponible en http://www.calvin.edu/academic/cas/gpa/ww2era.htm#ww2 recuperado el 10/05/09 Hitler Historial Museum. Disponible en http://www.hitler.org/speeches/ recuperado el 10/05/09 La Página definitiva. Disponible en http://www.lapaginadefinitiva.com/weblog/articulosglopez/manpropnazi.PDF recuperado el 10/05/09.

Wikipedia. Disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/Sophie_Scholl recuperado el 22/05/09.


La propaganda nazi en la Segunda Guerra Mundial fue publicado de la página 107 a página111 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº25

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