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Mi ídolo

Primavera, Cristina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos Ganadores Asignaturas Comunicación Oral y Escrita e Introducción a la Investigación

Año VI, Vol. 28, Junio 2010, Buenos Aires, Argentina | 122 páginas

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Capítulo 1

Sangre dividida (Antecedentes)

Mi abuelo, Luigi Primavera Di Bello, a quien cariñosamente llamábamos Gino, era un inmigrante italiano, nacido en San Martino in Pensilis, Provincia de Campobasso, Estado de Molise, Italia. Como hermano mayor tuvo que ayudar a temprana edad a su madre y a su abuelo materno en el negocio familiar, por lo que tuvo que abandonar los estudios, alcanzando solo el 5º grado de primaria. A la edad de 16 años se enlistó en la marina de guerra italiana, para formarse como sub-oficial de marina e ir a pelear por su país durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1940), alcanzando el grado de Cabo 2º. A la edad de 20 años se trasladó con su familia a la ciudad de Sulmona, Provincia del Acquila, en el Estado de Abruzzo, en busca de mejores condiciones de vida, dada la devastación que dejó la guerra en Italia. Estuvo poco tiempo allí, dado que las condiciones de trabajo eran precarias y no había muchas posibilidades de empleo, y por intermediación de un amigo, decidió emigrar a Venezuela en el año 1948.

A su llegada a Venezuela, se instaló en la ciudad de Barcelona, Estado Anzoátegui, ya que el amigo por cuya intermediación había podido emigrar, estaba en esta ciudad. Al llegar a Barcelona tuvo que dedicarse a múltiples empleos, puesto que carecía de una educación avanzada y no tenía profesión definida. Trabajó desde botones en hoteles hasta mesonero, aunque siempre su meta fue tener sus propios negocios, y ser independiente. En tal sentido, cuando tuvo oportunidad, instaló diversos tipos de negocios, como bares, restaurantes, pequeños hoteles o posadas, fuentes de soda, contando en ocasiones con el apoyo de compañías que vendían insumos para este tipo de negocios, con la finalidad de que vendiera sus productos en su negocio.

Por otro lado, su madre, Emma María Yáñez Farías, nacida el 22 de octubre de 1932 en un pequeño pueblo del Estado Sucre, Venezuela, llamado Nueva Colombia. Hija de Fabián Yáñez, hacendado de la zona, y dedicado principalmente a la fabricación de alcohol junto a sus hermanos, y de María del Pilar Farías, ama de casa, hija de agricultores locales. Mi abuela fue la menor de siete hermanos, tuvo la mala suerte de que su padre se convirtió en alcohólico, desperdició y dilapidó todo lo que había heredado de sus padres, que se dedicaron al mismo negocio de agricultura y fabricación de alcohol. Siendo aun adolescente, mi abuela decidió trasladarse con su madre y dos hermanas a la ciudad de Barcelona, donde vivían otros familiares.

Mis abuelos se conocieron en 1953, en la Plaza San Felipe del barrio Portugal de Barcelona, donde mi abuelo tenía su hotel y mi abuela asistía a la sastrería del señor Atay. En marzo de 1954 se casaron, en un pueblo del Estado Monagas llamado Santa Bárbara. Regresan a Barcelona en 1954 donde mi abuela quedó embarazada, y poco antes de nacer mi padre, mi abuelo decidió enviarla a la ciudad de Punta de Mata, donde estaba su hermana Carmen, allí nacería mi padre, el 28 de febrero de 1955, en Punta de Mata, Estado Monagas, a las 4 . El parto fue asistido por el Dr. Palacios. Al mes de nacido, mi abuela decidió regresar a Barcelona, instalándose un una pequeña e humilde casa que alquilaron en la misma plaza San Felipe, cerca del hotel Bolívar. Allí transcurre la primera infancia de mi padre. Al año siguiente, el 9 de marzo de 1956, nació su única hermana, María Luisa, mi tía.

Capítulo 2

Italia

Mi padre fue el primero en viajar a Italia en 1959, a la edad de 4 años. Allí comienza una nueva etapa en su vida.

Fue enviado por mi abuelo a vivir con mi bisabuela paterna Magdalena. Ellos estaban radicados en la ciudad de Sulmona, estado de Abruzzo, en el centro de Italia. En poco tiempo mi padre aprendió a hablar el italiano, y al comenzar la escuela primaria, a la edad de 5 años, se destacó desde el comienzo.

Pocos meses después de su arribo, llega su hermana María Luisa, mi tía, un año menor que mi padre, y a quién cariñosamente llamamos Chichita. Ella también comienza su escuela primaria cuando cumple 5 años.

Mi padre y su hermana siempre estaban muy pendientes de los regalos de navidad. Allá no era San Nicolás o el niño Jesús quién traía los juguetes en navidad, sino “La Befana” el 6 de enero.

Hasta donde puede recordar mi padre, su estadía en Italia fue placentera. Reconoce que les inculcaron una muy buena educación tanto a él como a su hermana, eso marcó sus vidas, sobre todo en lo que al gusto a la escuela y la forma de vivirla se refiere.

Durante esa época ambos mantenían comunicación escrita con sus padres, pero con el tiempo fueron olvidando sus rostros, de hecho mi padre recuerda claramente que cuando fueron a Italia a buscarlos no reconocían físicamente a mis abuelos.

En el año de 1962 mis abuelos viajaron a Italia a buscar a mi padre y a mi tía. Aparentemente estaban en mejores condiciones económicas. Durante ese viaje mi abuela estando embarazada, abortó y fue en Sulmona donde la trataron de forma hospitalaria. Mi abuelo quería que sus hijos permanecieran más tiempo allá, siendo tal hecho, motivo de discusiones serias. En todo caso, en el mes de enero de 1963, mis abuelos, mi padre y mi tía emprendieron el viaje de regreso a Venezuela.

Capítulo 3

De regreso a Venezuela, toda una aventura

Al regresar a Barcelona, a mi padre lo inscriben en un colegio de padres Salesianos llamado San Juan Bosco, y a mi tía en un colegio de monjas llamado Nuestra Señora de la Consolación.

A mi abuelo se le ocurrió la idea, junto con su hermano Nicola, comprar una granja en el pueblo de Naricual, a unos 15 Km de Barcelona, para tratar de desarrollar la agricultura, aún cuando mi abuelo no tenía idea de cómo se cultivaba la tierra.

Cuando mi abuelo terminó de construir la casa, toda la familia se trasladó. Al principio era interesante la vida del campo, comenta mi padre, les dio la oportunidad de conocer muchas cosas referentes a la naturaleza, agricultura, animales, pero en general, para mi padre, no fue una experiencia totalmente agradable.

A pesar de estar lejos de Barcelona, mi abuelo insistió en que sus hijos debían continuar sus estudios en los colegios donde habían comenzado.

Dos años aproximadamente estuvieron en esa granja en Naricual.

El negocio de la agricultura no fue lo que mi abuelo y su hermano Nicola habían pensado.

Para ese momento, mi abuelo ya estaba pensando consolidarse definitivamente en una vivienda propia, y parar las mudanzas anuales. La familia estaba en mejores condiciones económicas, y mi abuelo decide comprar una casa semiconstruida en una urbanización de Barcelona llamada Colinas del Neverí. Terminó de construir la casa y allí se residencian definitivamente. Transcurría el año 1966 y mi padre comenzaba el primer año de bachillerato.

Capítulo 4

El mejor estudiante

Mi padre comenzó bachillerato en el año 1966, en el liceo Juan Manuel Cajigal, ya viviendo en la casa propia, en Colinas del Neverí, Barcelona. El liceo Cajigal era uno de los mejores institutos de educación secundaria del país. Formaba parte de una red de liceos fundados a principio de siglo XX con una importante trayectoria educativa. Era realmente un privilegio estudiar allí, y no se discriminaba el ingreso, ni siquiera por capacidad intelectual. Constituía una gran oportunidad para mi padre.

Se destacó como alumno en el liceo Cajigal, siempre como número uno en su clase, donde fue objeto de múltiples premios y homenajes por ello. Sus profesores siempre lo halagaban por sus logros. Mi padre comenta que sus compañeros de clase, antes de saber sus notas en pruebas, revisaban primero las de mi padre y por comparación intuían sus propias notas.

Fue en este liceo donde cursó todo su bachillerato, graduándose de bachiller en ciencias en el año de 1971.

Capítulo 5 La medicina, su gran pasión

Desde temprana edad a mi padre le entusiasmó la idea de estudiar medicina cuando fuese a la universidad, y así fue. Le atrajo la Universidad de los Andes, en Mérida, por el ambiente de la ciudad, el clima frío de montaña, la tranquilidad, y la infraestructura universitaria. Era una reconocida universidad, con más de 200 años de fundada y con mucha tradición, y en esa época estaba en pleno desarrollo y modernización.

Fue con mi abuela a inscribirse en la Facultad de Medicina a fines de 1971. Se marcharon definitivamente en junio, y en julio de 1972 comienza ansiosamente la carrera.

Durante el primer semestre, mi padre realizó múltiples viajes entre Barcelona y Mérida, hecho que le resultó bastante incómodo ya que debía viajar unas 24 horas aproximadamente en autobuses poco confortables. Las causas de sus viajes fueron por mudanza debido a la universidad y por un infarto que sufrió mi abuelo al poco tiempo de que mi padre empezara el primer semestre de medicina.

Afortunadamente todo salió bien y de allí en adelante no hubo más interrupciones. Mi padre se esforzaba por estudiar mucho, así podía eximir materias, evitando presentar los exámenes finales, eso le permitía tener más tiempo de vacaciones en casa entre un semestre y otro. Adelantó muchas materias.

Ya en los últimos semestres no viajaba a casa en vacaciones, para poder estudiar y presentar por adelantado, ahorrándose así un semestre completo.

Finalmente mi padre se graduó de Médico Cirujano el 07 de diciembre de 1977, la graduación, por supuesto, fue todo un acontecimiento para él.

Mi padre estaba muy feliz y ansioso por regresar a trabajar a Barcelona como médico en el “Hospital Central Universitario Luis Razetti”. Se sentía muy seguro de su formación académica, aunque admite estar algo atemorizado por el estilo de vida hospitalario, que difería considerablemente al que estaba acostumbrado en Mérida. Fue un golpe duro para mi padre el empezar la carrera profesional. Él realmente no estaba acostumbrado a ese tipo de vida y le costó bastante adaptarse, afortunadamente estaba en casa y eso hacía más llevadera su angustiosa transición.

Mi padre comenta que lo mejor que le sucedió durante su estadía en el hospital, específicamente en el servicio de obstetricia, fue conocer a mi madre, Nairovy, quién trabajaba como enfermera profesional en sala de partos.

Sin haber concluido por completo los dos años del internado rotatorio, mi padre se entera, a través de un colega amigo, de que había un déficit de aspirantes para la especialidad de Anatomía Patológica, que, casualmente, era la especialidad que mi padre estaba interesado. Sin pensarlo dos veces, mi padre se traslada a Caracas, al Instituto Anatomopatológico de la Universidad Central de Venezuela. Luego de varias entrevistas, mi padre es aceptado y comienza su primer año de especialización en enero de 1979.

Su estadía en Caracas transcurrió sin contratiempos, siempre inmerso en sus estudios y procurando terminar lo más pronto posible para regresar a casa. Sus condiciones económicas durante los primeros dos años eran limitadas, tenía una beca del Ministerio de Salud, que apenas alcanzaba para pagar residencia y comida. Ya en el tercer año de especialización, mejoró su condición económica.

Mi padre fue contratado por un laboratorio de patología de mucho prestigio en una clínica privada de Caracas. Al mismo tiempo, fue contratado por la Medicatura Forense de Barcelona, mediante un convenio que lo comprometía a trabajar con el Ministerio de Justicia una vez graduado de Anatomopatólogo.

Así, en diciembre de 1981, mi padre terminó sus estudios de post-grado, obteniendo el título de Magíster Scientiarum en Anatomía Patológica en la Universidad Central de Venezuela.

Capítulo 6

La familia, su mejor trabajo

Al principio de la década de los 80, mi padre regresó a Barcelona donde, gracias al apoyo de su amigo y actual socio el Dr.

Eduardo Sanoja, a quién había conocido dos años antes en el instituto de patología de Caracas, logró ingresar como médico anatomopatólogo adjunto en el departamento de patología del Hospital Luis Razetti de Barcelona, donde algunos años antes había ejercido como médico interno.

El Dr. Eduardo Sanoja le pide a mi padre que comience a trabajar con él en su recién creado laboratorio privado de patología en una clínica de Barcelona, el centro médico Zambrano.

Mi padre también incursionó un breve tiempo en la docencia universitaria. Reconoce que al principio se sentía atraído por dicha actividad, pero las circunstancias laborales no eran completamente de su agrado. A fines de la década de los ochenta decidió finalmente retirarse de la práctica médica pública, y dedicarse a tiempo completo a la práctica privada.

Junto con su socio de varios años, el Dr. Eduardo Sanoja, logró consolidar y desarrollar un instituto privado de Anatomía Patológica en enero de 1982, donde actualmente continúa su práctica profesional. Entre los dos lograron crear un servicio de patología de primera línea en la zona, son reconocidos y respetados tanto regional como nacionalmente.

Ya establecido profesionalmente, mi padre decidió casarse con su novia de varios años, mi madre, Nairovy, a quién había conocido siendo interno en el Hospital Razetti. El 19 de marzo de 1983 contrajeron matrimonio en la ciudad de Puerto la Cruz, de donde mi madre era originaria, y tras una breve luna de miel en un crucero por el Caribe, regresaron a Barcelona a continuar con sus vidas, ahora de casados.

Al año y medio de casados nace su primera hija, mi hermana, Gabriela, el 5 de septiembre de 1984, y dos años y medio más tarde nace su segunda hija, Cristina, el 06 de enero de 1987.

Sin duda alguna, el nacimiento de sus hijas ha representado el momento más maravilloso de su vida, lo cual representa la continuidad de su existencia. Ha sido hombre de familia, esforzándose siempre por mantener la unidad, el liderazgo y el equilibrio familiar. Ha disfrutado cada momento de su vida, con sus altibajos y problemas naturales. El amor por su familia lo ha ayudado siempre a sobrellevar los problemas que habitualmente surgen en el transcurso de nuestras vidas.

Síntesis

Mi relato trata sobre la persona a quien más admiro, a mi ídolo, a mi papá. Su historia es de valor y perseverancia, en la que los obstáculos no fueron impedimento para triunfar y salir adelante ante momentos de dificultad. Recordando con nostalgia, mi padre me cuenta sobre lo que ha vivido hasta ahora, con sus dificultades y éxitos, sus vivencias y experiencias, como todo un luchador.

Tal vez sea una historia poco contada y hasta desconocida por muchos, pero para mí es un relato digno de documentar, un ejemplo de vida que debe ser reconocido. Mi padre, un perfecto ejemplo a seguir.

“Paciencia, tolerancia y buen humor, son tu camino al éxito” (Antonio J. Primavera Yáñez.)

Conclusión

A lo largo de la investigación acerca de la vida de mi padre, me he dado cuenta de lo mucho que él ha marcado las vidas, no solo la mía, sino la de, prácticamente, todos los que lo rodeamos.

Con su excelente personalidad y carisma, ha logrado entrar en el corazón de muchos quienes lo apreciamos y respetamos tal cual es, por todos sus logros y triunfos, lo cual es digno de conocer, imitar y enorgullecerse. Una admirable persona de infinitas virtudes y maravillosas cualidades es lo que me viene a la mente cuando hablo de mi padre, tenerlo como ejemplo de vida me hace muy afortunada, lo cual agradezco enormemente. Conocer detalladamente cada aspecto de su vida hizo que la admiración hacia mi padre se incrementara aún más. Hoy, al vivir lejos de mi familia, puedo darme cuenta de lo mucho que las palabras y consejos que me ha transmitido mi padre, a lo largo de mi existencia, han sido de mucha ayuda y han repercutido en cada aspecto de mi vida actual.

Como conclusión deseo expresar lo inmensamente orgullosa de que esta persona sea mi padre, siempre será mi ejemplo a seguir y espero algún día ser igual de virtuosa y exitosa como él logró ser.


Mi ídolo fue publicado de la página 13 a página16 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

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