1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28 >
  4. El color de la discriminación

El color de la discriminación

Merluzzi, Marina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos Ganadores Asignaturas Comunicación Oral y Escrita e Introducción a la Investigación

Año VI, Vol. 28, Junio 2010, Buenos Aires, Argentina | 122 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Capitulo 1: El color de la discriminación

El relato familiar que decidí analizar, es una historia que se ha transmitido por muchas generaciones, que sólo era conocida por los miembros femeninos de la familia.

El relato cuenta que mi Tatara-Tatara-Tatara Abuela, en ese entonces residente de un pueblo en las cercanías de, donde hoy en día es Almendralejo, España.

Entre los años 1870 y 1880 ella tuvo una relación amorosa con un hombre de color. Para ese entonces, la esclavitud había sido abolida tan solo 30 o 40 años antes; por lo que los padres y abuelos de esta señora, habían vivido su infancia y parte de su juventud considerando a los hombres de color como esclavos. Por este motivo, no podían concebir que un miembro de la familia se hubiera relacionado de esa manera con un hombre que para ellos no era digno, ya que lo consideraban un ser inferior. Esta señora, llamémosla “Ana”, aunque su verdadero nombre se perdió en el transcurso de los años, no quedo embarazada tras dicha relación. De todas maneras, su karma no desapareció allí. Como los estudios genéticos sobre la herencia aún no se habían descubierto, las personas de esa época no conocían el mecanismo genético, y consideraban que el color de la piel era una enfermedad que se transmitía de padres a hijos. Además, Ana provenía de una familia muy humilde, con poco acceso a la educación. Por estos motivos, los familiares de Ana creían que ella, luego de casarse con un hombre blanco, era capaz de engendrar hijos de color, puesto que una vez había tenido relaciones con un hombre negro.

Para evitar futuros problemas, y espantar pretendientes, estas mujeres decidieron guardar el secreto, puesto que una mujer soltera, en aquella época, era muy mal vista. También acordaron guardar el secreto, para no fomentar rumores que pudieran afectar a Ana. Pocos años después, Ana contrajo matrimonio con un hombre blanco, y cada momento del parto era presenciado por su madre, abuela y hermanas; ya que ellas querían ver si los hijos nacidos eran de color.

La historia cuenta que los nueve meses de cada embarazo, eran “sufridos” tanto por Ana como por su madre y hermanas, puesto que si el hijo nacido era negro, el secreto sería revelado, y deberían explicar la situación al marido de Ana.

Sufrían también porque si el marido se enteraba de esa situación, probablemente habría de divorciarse de Ana, lo cual arruinaría su reputación, y también la de la familia. Se cree que Ana tuvo muchos hijos; se supone entre 6 y 10. Obviamente, todos y cada uno de ellos nació caucásico.

De todas formas, el relato no termina aquí. Cuando las hijas de Ana estuvieron en edad de casarse y formar su propia familia, se les hacía conocer el relato; y se les informaba que ahora ellas tenían la posibilidad de engendrar un hijo de color, debido a la aventura de su madre.

Obviamente, todas las hijas de Ana pasaron los nueve meses de sus respectivos embarazos rezando para que sus hijos sean blancos, y maldiciendo a su madre. Creían que por culpa de los “errores” de Ana, ellas ahora debían pagar el precio.

Cada parto de cada una de ellas era vivido con mucho miedo y nerviosismo, y también era presenciado por todas las mujeres de la familia que conocieran el relato.

De todas formas, para cuando estas mujeres estaban en edad de concebir, se dieron a conocer en el mundo los estudios sobre genética y herencia, en el año 1900; pero como la familia era muy humilde y con muy poco acceso a la educación, no se enteraron de esta información, y siguieron con sus creencias.

Nuevamente, estas hijas llegaron a la edad de casarse y formar sus propias familias. Mi Tatarabuela se encontraba entre estas mujeres, las cuales crecieron con el mito de este relato; pero luego de concebir sus primeros hijos, llegaron a conocer los descubrimientos genéticos, por lo que se desmintió la teoría.

De todas formas, aunque estaban más aliviadas por estos descubrimientos, cada uno de sus partos era presenciado por las mujeres de la familia, ya que es difícil arraigar una creencia con tanto poder de un día para otro. De todas formas, es aquí donde se produce un quiebre en el relato. De ahora en adelante, la historia es contada no solo a las mujeres, sino a toda la familia, y ya no con vergüenza, sino más bien con gracia.

A mi bisabuela le contaron esta nueva versión de la historia; ridiculizando el pensamiento de los antepasados mas antiguos.

Cuando ella se mudó a la Argentina, se trajo consigo la historia, y la transmitió a las generaciones futuras. Así llego a mi abuelo, quien luego le contó la historia a mi madre y ella me la contó a mí.

Es muy llamativo el hecho de que este relato se mantenga por tantas generaciones, pero es aún más llamativo que el nombre de mi Tatara-tatara-tatara abuela se haya perdido.

Aparentemente, para todos era más importante contar la historia en sí, en lugar de contar al personaje involucrado.

La historia de “Ana” ha llegado a mis oídos teniendo como personaje principal a un ser anónimo, del que se sabe poco y nada. Solo se conoce la aventura que tuvo, luego, se supone el año en el que sucedió, y el pueblo donde creció.

Este relato familiar pasó a tener como personaje principal a un fantasma, una sombra de una persona de la que hoy en día solo prevalece el recuerdo de una acción que la atormento a lo largo de su vida; a ella y a las generaciones que le sucedieron.

Capítulo 2: Contexto histórico del relato

Para ubicar correctamente este relato en tiempo y espacio, corresponde decir que la acción en cuestión sucedió entre la abolición de la esclavitud y el descubrimiento de la genética y herencia.

Se calcula que sucedió entre el 1870 y 1880; entre 30 y 40 años después de la abolición de la esclavitud en España. Como la abolición de la esclavitud era todavía reciente, la mayoría de las personas de piel clara, seguían considerando a las personas de color como seres inferiores e indignos de su atención.

La situación de las personas de color mejoró tras la abolición de la esclavitud, pero estaba lejos de ser igualitaria. Por este motivo, en mi relato familiar, siempre se consideró al hombre como el culpable de toda la situación; y no como un actante más en un juego de pareja.

Los estudios de genética y herencia se dieron a conocer en el año 1900; pero esa información no llego a toda la sociedad, sino que solo alcanzo a las personas más cultas y con mas posibilidades educativas. Las personas involucradas en el relato, no supieron de la noticia hasta varios años después.

Del hombre de color que tuvo relaciones con mi tatara-tataratatara-abuela no se conoce nada aparte de que era un hombre de color.

A partir de la investigación, y debido a la ubicación geográfica de la vivienda de “Ana”, puedo suponer que este hombre poseía los rasgos de un Moro; es decir, de un hombre de color habitante del norte del continente africano.

Creo que él poseía estas características ya que los esclavos que se comercializaban en España eran provenientes de la costa norte del continente africano, y poseían rasgos muy diferentes a los esclavos provenientes del centro del continente; los cuales eran comercializados en otros países, como Argentina, y otros de Latinoamérica.

También se supone que este hombre fue nacido en territorio español, hijo de esclavos, ya que se supone que para haber llegado a entablar una relación con Ana, debía ser capaz de comprender el idioma y hablarlo con fluidez; ya que los esclavos que no comprendían el idioma solían ser utilizados para otro tipo de trabajos; en general mas forzados y que permitían menos interacción con hombres libres.

De este hombre se conoce aún menos que de Ana. Tampoco se sabe qué es lo que pasó con él, luego de que los familiares de Ana se enteraran de la relación que tuvieron; pero se supone que nunca más volvió a ver a Ana.

Si el verdadero nombre de Ana no prevaleció en el relato; menos lo hizo el nombre de su amante; no hay recuerdos de él, no se conoce información de su verdadero lugar de nacimiento, ni se sabe la edad que tenia. Sólo hay suposiciones basadas en el estudio del contexto histórico y social que rodeaba a Ana.

Introducción

El objetivo de este trabajo, es analizar un relato familiar que se ha transmitido de generación en generación; Estudiar su historia, y el contexto socio-cultural en el cual se gestó, para así lograr comprender las reacciones de las personas involucradas y la posición ideológica que tomaron frente a la situación.

Para llevar a cabo esta investigación, entreviste a mis abuelos, ambos conocedores de la historia. También entrevisté a tíos y primos, que también conocían la historia, pero en menor medida. Todos ellos me transmitieron sus opiniones personales respecto a este relato.

Una vez conocido el año aproximado al hecho y el país donde se produjo, procedí a investigar el contexto sociocultural de la época en dicho país; y también investigué el año en el cual se abolió la esclavitud y también en el cual se dieron a conocer los estudios sobre genética; para así poder ubicar cronológicamente todos los estos hechos y e intentar comprender el por qué de muchos pensamientos y reacciones.

Conclusión

Tras la realización de esta investigación, he aprendido mucho acerca de mi familia y mis antepasados. Sinceramente, antes de estudiar este relato, creía que era una simple historia familiar que no merecía mucha atención.

Decidí estudiar este relato por sobre otros, ya que esta es la única anécdota que se ha transmitido por tantas generaciones; y hoy en día se sigue contando.

Además, me gusta mucho el hecho de que en la antigüedad, este relato era conocido sólo por las mujeres de la familia.

El tercer motivo, y quizás el mas importante de porqué elegí este relato, es que lo considero muy original.

Creo que es infinitamente más ameno realizar una investigación acerca de un tema que interesa al investigador, en lugar de investigar un hecho menos trascendental y careciente de originalidad.

A modo de conclusión, me gustaría decir que, desde mi punto de vista, la discriminación, (y en especial la discriminación racial) está basada en la ignorancia y el desconocimiento. Las antiguas tradiciones, basadas en antiguos pensamientos, no deberían seguir vigentes en tiempos modernos.


El color de la discriminación fue publicado de la página 32 a página33 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

ver detalle e índice del libro