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Una historia de mi familia

Oyola Palacios, Karen

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos Ganadores Asignaturas Comunicación Oral y Escrita e Introducción a la Investigación

Año VI, Vol. 28, Junio 2010, Buenos Aires, Argentina | 122 páginas

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Para mi viejo Amor

Transcurría el año de 1941, Enrique se encontraba en la frontera sur del Ecuador, batallando en una guerra anunciada con el país vecino, Perú. Ana linda chica quiteña, trabajaba como ama de llaves en la casa de una familia alemana; lavar, planchar, limpiar, eran sus tareas cotidianas. La inesperada visita de Enrique al barrio de Ana, determinó su primer encuentro.

Los hermosos ojos marrones de Ana fueron el lazo que permitió entablar una pequeña pero agradable charla con Enrique.

Al poco tiempo, las visitas y los encuentros entre ellos se hicieron más frecuentes naciendo así algo más que una simple amistad. Sin embargo el matrimonio alemán no estaba contento con la relación que tenía Ana con Enrique, y deciden ponerle un fin por su propia cuenta, provocando que Ana se viera impulsada a tomar la decisión de su vida.

Aportes significativos

Con la realización de este proyecto, he conseguido indagar dentro de los relatos familiares, para llegar a sus inicios; con el fin de reunir y ordenar la información recolectada, utilizada en la reconstrucción de la historia de Ana y Enrique (Abuelos Maternos).

A través de esta ayudé a que los demás integrantes de mi familia conozcan, cómo se situaron los hechos, los conflictos que tuvieron que pasar para lograr estar juntos, conociendo así el entorno en que se desarrolló esta historia. Permitiéndome plasmarla por escrito, preservando de esta manera el recuerdo para las futuras generaciones, esperando que esta sea la historia representativa de la familia y que a partir de hoy pueda ser narrada de generación en generación, y continuar con este nuevo legado. Manteniéndola en la memoria de cada una de las personas que la escuchen.

De la misma manera la con este trabajo se me ha permitido poner en práctica los conocimientos acerca de lo que implica la comunicación, las herramientas que se utiliza, con el fin de lograr que el mensaje transmitido pueda ser llegar al público deseado en forma clara, permitiendo que el proceso de comunicación pueda cumplirse en forma fluida y dinámica.

Para mi viejo Amor

Transcurría el año de 1941, Enrique se encontraba en la frontera sur del Ecuador, batallando en una guerra anunciada con el país vecino, Perú. Ana linda chica quiteña, trabajaba como ama de llaves en la casa de una familia alemana; lavar, planchar, limpiar, eran sus tareas cotidianas. La inesperada visita de Enrique al barrio de Ana, determinó su primer encuentro.

Los hermosos ojos marrones de Ana fueron el lazo que permitió entablar una pequeña pero agradable charla con Enrique.

Al poco tiempo, las visitas y los encuentros entre ellos se hicieron más frecuentes naciendo así algo más que una simple amistad. Sin embargo el matrimonio alemán no estaba contento con la relación que tenía Ana con Enrique, y deciden ponerle un fin por su propia cuenta, provocando que Ana se viera impulsada a tomar la decisión de su vida.

Este relato forma parte del trabajo ya que al tratarse de contar una historia familiar, me pareció que este relato contaba con las características adecuadas para lograr cumplir con la consigna propuesta. Una vez elegida la anécdota a relatar, los objetivos principales fueron claros; recolectar y analizar información recopilada, con el fin de saber qué datos nos son relevantes para poder lograr la reconstrucción de la historia familiar; mediante el empleo de ciertas herramientas de investigación, siendo la principal, la entrevista se pudo realizar una contextualización, que ayudó al lector a situarse en un tiempo y espacio adecuado al relato. Realismo fue el género empleado, pues al tratarse de una historia verídica familiar, los hechos utilizados formaron parte de la recreación de la misma.

En los esquemas de narración podemos distinguir los” nudos” de la historia pertenecientes al esquema secuencial; reconocemos también a Ana como personaje principal dentro del esquema actancial y conocemos los indicios que dan lugar al relato en el esquema funcional. Logrando con la ayuda de cada uno de estos elementos obtener como resultado“Para mi viejo Amor” historia de un amor de años, que perdura en el tiempo.

Para mi viejo amor

Transcurría el año de 1941. Era una de esas hermosas tardes, en la que los árboles, con su verde follaje, y el cielo celeste pintaban un vistoso paisaje; el sol brillaba fuertemente. Las calles estaban colmadas de niños saltando a la cuerda, pateando la pelota y corriendo de una esquina a otra; mientras las mujeres, paseaban por la plaza conversaban de aquellos temas que los hombres no logran entender. Así se sucedían en Quito los días de verano para Ana. Una linda chica de la capital, cuya larga cabellera castaña y ojos marrones cautivaban a los hombres cuando caminaba a la casa de la familia alemana, para la que había trabajado desde que llegaron a la ciudad, hacia ya cinco años. En ese mismo año, Ecuador era invadido por Perú; por lo que Enrique, un joven de 18 años de edad, se enlistó y subió a bordo del tren que lo llevaría a la frontera Sur, donde se encontraba el cuartel principal. Allí, tras días de entrenamiento y manejo de armas, se desató una guerra anunciada. Luego de un año de luchas, acuerdos políticos, terminó el conflicto armado y Enrique quedó como soldado del ejército ecuatoriano, con el reconocimiento de Héroe del 41. Pasado los años Enrique fue ascendido a Sargento primero y transferido a Quito.

Un día él se encontraba cerca de la casa donde Ana realizaba las tareas domésticas cotidianas. Ana extendía los acolchados que había lavando; mientras los colores naranjas y amarillos de una manta llamaban la atención de Enrique. De inmediato, sus ojos se conectaron con los de Ana.

Buen día- dijo él, con una ligera venia- linda mañana, ¿no? Si, la verdad es un lindo día- dijo ella-.

¿Cómo te llamas?- preguntó él-.

Ella sonrió y dijo: Soy Ana, un gusto.

No, el gusto es mío – contestó él-.

Poco tiempo después vinieron las visitas e invitaciones cada vez más frecuentes; el parque y el restaurante del centro eran sus lugares favoritos. Tanto tiempo juntos, hizo que surgiera algo especial entre ellos, más que una simple amistad.

A medida que pasó el tiempo, en el trabajo de Ana las cosas habían cambiado, sus jefes disminuyeron sus días libres y cada vez tenía mayor carga de tareas; por lo tanto, pasó prácticamente a vivir con ellos, quienes no permitían que saliera a pasear, la mantenían encerrada en la casa. La situación se tornaba bastante injusta e incómoda para ella puesto que tampoco había podido volver a ver a Enrique.

Una noche Enrique invadido por el deseo de saber qué pasaba con su querida Ana, decidió ir hasta donde trabajaba, ya que habían transcurrido algunas semanas desde la última vez que se vieron y ella no había contestado ninguna de sus llamadas; él no sabía en qué falló, que hizo mal para que Ana no quisiera volver a verlo, ni siquiera hablarle o darle una explicación.

Llegó a la casa y empezó a escalar la tapia para poder verla; en un instante, la señora de la casa pensó que era un ladrón y rápidamente llamó a su esposo para que lo verificase; sin embrago, Enrique fue más rápido y logro subir, se cercioró que nadie pudiera verlo y tocó la ventana de una de las habitaciones de la casa, algo dentro de él le decía que esa era la ventana adecuada, era la habitación de Ana, sabía que ella tenía que abrir.

Ana, ¿eres tú?-dijo él- ¿por qué no has contestado mis llamadas, ya no quieres volver a verme? Enrique, ¿qué haces acá? Claro que quiero verte, pero las cosas no están bien aquí, mis jefes me han prohibido salir, soy una esclava de estas personas.

Tienes que ayudarme a salir de aquí, a huir si es necesario.- contestó Ana- Esa misma noche Ana empacó sus cosas, mientras Enrique se dirigía a su cuartel para tomar sin permiso el coche del ejército. Ana únicamente esperaba una señal para saber que él estaba listo con el auto para huir. Pasada la media noche, Ana escuchó un auto estacionarse, pero no fue la única, la señora y su esposo también lo hicieron y fueron rápidamente a la habitación de Ana, cuya puerta estaba con llave.

¡Ana, Ana abre la puerta, abre la puerta en este instante! – Gritaban los señores de la casa- Al escuchar que ella no respondía decidieron tumbar la puerta; para cuando entraron el cuarto estaba vacío, no encontraron ni a Ana ni a sus cosas; entonces comprendieron que la habían perdido para siempre.

Finalmente, Enrique comprendió que no deseaba pasar un minuto más sin Ana, es así que le propuso ser su esposa y ella aceptó, ambos lograron volver a estar juntos, y esta vez nada ni nadie los pudo separar. Enrique aún recuerda esta historia y la relata para su viejo amor, Ana.

Conclusión

Al ser una historia basada en un relato familiar verídico, se hizo posible la incorporación de algunos de los hechos, para recrear en parte aquel relato familiar. Las herramientas utilizadas para la reconstrucción de esta historia, fueron de gran apoyo, pues permitieron reunir y ordenar los datos necesarios e importantes.

A través de la entrevista a las personas involucradas, por ejemplo, se pudo recoger la información de “primera mano”, que se complementó con los demás datos, obtenidos en otro tipo de fuentes como: Internet, y fotos.

Es así que tras haber pasado por varios etapas para conseguir llegar a la última etapa del trabajo he logrado cumplir con todos los objetivos planteados en una primera instancia del trabajo; sin dejar de lado el sentimiento de haber logrado el propósito principal, como es la reconstrucción de una parte de la historia de mi familia, sintiéndome a gusto con el resultado alcanzado.


Una historia de mi familia fue publicado de la página 40 a página41 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

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