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Una historia de mi familia

Otalora, Jimena

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos Ganadores Asignaturas Comunicación Oral y Escrita e Introducción a la Investigación

Año VI, Vol. 28, Junio 2010, Buenos Aires, Argentina | 122 páginas

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Relato escrito: 1. La familia, ¿Qué es?

Para llevar adelante el siguiente trabajo es primordial que de finamos el tema central del cual estamos hablando, la familia.

Lo que sucede es que no hay un concepto delimitado de ella.

La ley no da una definición concreta. Para definirla se buscaron diversos elementos: sujeción (de los integrantes de la familia a uno de sus miembros), la convivencia (los miembros de la familia viven bajo el mismo techo, bajo la dirección y con los recursos del jefe de la casa), el parentesco (conjunto de personas unidas por vínculo jurídico de consanguinidad o de afinidad), la filiación (conjunto de personas que están unidas por el matrimonio o la filiación, aunque excepcionalmente por la adopción).

Teniendo en cuenta lo que dice un experto en el tema como Vidal Taquini, “Familia en derecho argentino es el grupo de personas unidas por vínculos jurídicos, en la medida y extensión determinada por la ley, que surgen del matrimonio y de la filiación legítima, ilegítima y adoptiva”, podemos entender que la familia es un derecho que todo argentino tiene.

Pero la familia va más allá de un derecho, ya que la misma, representa el primer entorno, el primer grupo al que una persona al nacer pertenece, quien a lo largo de su vida le inculcará conocimientos, valores, creencias, lo cual permitirá que el individuo se forme de manera tal que pueda formar parte e integrarse en esta sociedad actual sin ningún tipo de inconvenientes.

Por otra parte la familia representa una fuerza formidable, en la medida que ella se ha hecho refugio, lugar privilegiado de la afectividad. La pareja, y en segundo lugar los hijos, capitalizarían todos los sentimientos que no pueden expresarse en una sociedad deshumanizada.

Y en lugar de analizarla en términos de crisis, hay que preguntarse cómo ha vivido la familia las transformaciones económicas, sociales y culturales de los últimos 150 años, como ha resistido y como ha contribuido. Ya que las familias no siempre fueron iguales todos los años, siempre sufrieron de algún cambio tanto en la política como economía que afectó de manera directa o indirecta la estructura de la misma. Es decir que se puede encontrar cierto avance en las estructuras de las familias, pero, este evolucionismo no significa una escala de valores, la familia de hoy no es ni más ni menos perfecta que la de antaño, simplemente es distinta porque las circunstancias son distintas.

Según estudios recientes que constatan la predominancia del grupo doméstico nuclear recuperan las proposiciones de Parsons.

Estableciendo que la esta estructura familiar ya no se presenta como perfectamente ajustada a la economía moderna sino como refugio, lugar de repliegue contra las agresiones exteriores de la sociedad, lugar que concentra sobre un reducido número de cabezas toda la afectividad necesaria para luchar contra una sociedad humana. De esta manera podemos entender claramente que el grupo familiar, se carga de afectividad y se repliega sobre sí mismo para proteger a sus miembros contra la deshumanización del modo de vida cotidiano.

Básicamente, la familia no sólo representa un derecho que toda persona tiene, si no que también representa un entorno al cual toda persona necesita pertenecer para sentirse integrada en la sociedad. Además, permite que el individuo pueda formarse y sentirse aceptado, gracias al nivel de afectividad y fuerza que la familia proporciona, generando una especie de escudo, en el cual todos nos sentimos seguros y protegidos.

De esta manera podemos observar que no es nada fácil definir a la familia. Y no existe una única definición para entender lo que la misma representa en cada individuo, si no que cada uno la define de acuerdo a su posición, experiencia y sentimientos que tenga hacia la misma. Entonces, está bien, tanto la persona que define a familia como a su grupo principal con el cual convive habitualmente compuesto generalmente por padre, madre y hermanos, como aquella persona que al definir familia toma en cuenta a todo su grupo familiar completo.

Obviamente, hay ciertos factores que influyen en gran medida sobre una familia, anteriormente habíamos mencionado como factor principal la economía del país, pero también existen otros que provocan ciertos riegos familiares, los cuales en algún momento culminan con ruptura en la familia o evasión.

Podemos mencionar como ejemplo, padres autoritarios, violencia familiar, conflictos familiares, ausencia de figuras de autoridad, figura materna sobre-involucrada, predominio de formas de comunicación conflictiva, dificultad para marcar límites, confusión de valores, confusión de roles, modelo adictivo familiar, entre otras diversas condiciones sociales, culturales e individuales, se constituyen como factores de riesgo de tipo familiar para el consumo de sustancias psicoactivas.

• Ejemplo personal - Mi familia En mi caso personal, yo adopto la opción de definir como familia a todo mi grupo familiar completa yendo desde mis abuelos hasta el primo más pequeño. Esto es así porque a pesar de que actualmente mi familia esta muy desunida y separada por distintos motivos que más adelante se desarrollará, en un pasado era todo lo contrario, y pasábamos mucho tiempo juntos, para cada cumpleaños o fiesta importante la familia entera se juntaba. Es por tal motivo que creo que siempre, al hacer referencia a mi familia, me viene a la cabeza la imagen de toda mi familia completa sentada en una mesa redonda compartiendo una rica cena. Por lo cual si debo especificar como es mi familia debo hacer mención a todos ellos.

A continuación se desarrollará el árbol genealógico de mi familia para entender como está compuesta la misma.

2. Economía del país - mi familia

Como se puede observar en el mapa genealógico mi familia es bastante grande, ya que para tenerla en cuenta no sólo tomo mi familia nuclear, es decir mis papás y mis hermanos, si no que agrupo a todos los miembros que a lo largo de los años significaron un aporte esencial en mi crecimiento y mi vida.

Pero como anteriormente había mencionado, mi familia actualmente no está así de unida como aparece en el árbol genealógico, porque ha sufrido una serie de problemas que afectaron a la misma al punto de que en al actualidad existe rivalidad, envidia, problemas de comunicación entre otros que provocaron separación.

Claramente, los motivos son muchos y variados, pero el gran factor principal que provocó esta separación fue el dinero. El dinero es un factor que puede ser muy bueno o muy malo dependiendo de las circunstancias. Para ser más específicos debemos hacer referencia a la economía, ya que el dinero por sí solo no representa ningún inconveniente, así como tampoco ningún riesgo. El verdadero detonante de las diversas situaciones que se pueden presentar en una familia, generalmente es la economía del país.

Esto es así porque la economía tiene un gran poder de influencia no sólo en una familia si no que también en una sociedad entera, donde todos dependen de cómo esté la economía de sus país para poder afrontar los distintos gastos que tengan habitualmente, por consiguiente para poder sobrevivir en la vida diaria. Por ejemplo, si la economía del país está en crisis, también lo está la sociedad y por ende lo está una familia, la cual deberá reducir gastos, pedir préstamos entre otras actividades para poder superar esa crisis.

Y es aquí donde entra en juego la función de la familia, si la familia este en serios problemas económicos es evidente que recurrirá a pedir ayuda a su grupo familiar, porque cómo habíamos mencionado en un principio, la familia representa el entorno en el cual el individuo busca refugio y protección. El problema se genera en esa ayuda que se presta, y en cómo se devolverá. Esto es lo que sucedió con mi familia.

Pero antes de explicar específicamente como fue que se dieron los hechos, comenzaré por explicar como estaba en ese momento la economía del país y cuál fue el detonante específico que generó conflictos.

El 14 de mayo de 1989, Carlos Menem, el candidato del Frente Justicialista Popular se impuso al radical Eduardo Angeloz con el 49,3% de los votos. Y el 8 de julio, ante la delicada situación económica y social, Menem se hacía cargo de la Presidencia de la Nación.

Heredó una economía en rápida descomposición, una hiperinflación cercana al $5.000% y una deuda externa que rondaba los 63.000 millones de dólares. Una vez en la presidencia, cambió el mensaje populista de su campaña por un duro programa de ajuste, el cual provocó divisiones en la CGT y acusaciones de diversos sectores, por considerarlo contrario a los postulados del general Perón.

El nuevo presidente no hacía más que poner en marcha aquello que académicos, economistas y funcionarios estadounidenses y del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional establecieron a comienzos de 1989 en el denominado “Consenso de Washington” : disciplina fiscal, prioridad del gasto público en educación y salud, reforma tributaria, tasas de interés positivas determinadas por el mercado, tipos de cambio competitivos, políticas comerciales liberales, mayor apertura e la inversión extranjera., privatización de empresas públicas, desregulación y protección de la propiedad privada.

Así, el proceso de privatizaciones estuvo a cargo de José Roberto Dromi y María Julia Alsogaray, hacia el final de la presidencia de Menen, y virtualmente no quedó ninguna empresa en manos del Estado. Si bien el objetivo principal era romper con el monopolio estatal, las empresas gozaron de un virtual monopolio, ya que se distribuyeron territorialmente la provisión de servicios. De esta manera se puede entender claramente como los usuarios se transformaron en rehenes de las empresas, que fijaron altas tarifas y con total libertad redujeron los servicios a los territorios que mayores ganancias les brindaban. El servicio ferroviario, por ejemplo, quedó reducido al Gran Buenos Aires y dejó aisladas a importantes zonas del país.

En 1992 se estaba recuperando el peso como unidad de cuenta nacional sobre la paridad exacta y fija con respecto al dólar. Se prohibía además toda emisión de moneda sin el respaldo en las reservas internacionales de divisas. Si bien el programa trajo aparejada cierta estabilidad, posibilidad de viajes al exterior, compras en cuotas y con tarjetas de crédito, esos frutos tuvieron como contrapartida la caída de los salarios reales, que recuperados del proceso inflacionario, iniciarían un descenso continuo. Los salarios estaban congelados, pero los precios de los productos de la canasta familiar y las tarifas de los servicios y de los alquileres no. Se puede decir que de cierta manera se estaba viviendo una realidad inexistente, fue en esta época en donde mi familia, específicamente mi núcleo familiar comienza a comprar un terreno y empieza a emprender proyectos a futuro, ya que la “supuesta economía” se lo permitía. Es aquí donde comienza todo el conflicto, ya que mis padres comienzan a pedir dinero prestado a mi tía, y demás familiares, y en esos momentos el dólar estaba uno a uno, por lo cual hasta el momento no existía conveniente alguno en devolverlo, el problema surgió después con la aparición de la crisis y la inflación.

La disminución del índice de pobreza fue tan solo un reflejo de la disminución de la inflación acompañada por un breve crecimiento del PBI y no una consecuencia redistributiva de la riqueza. El crecimiento de las exportaciones estuvo centrado en sectores de uso intensivo de los recursos naturales y la brecha salarial entre mano de obra calificada y no calificada creció en gran medida.

En 1992 Argentina renunció a la inmunidad soberana y ratificó la jurisdicción de los tribunales de Nueva York para los contratos vinculados a la deuda externa. Un año después, el Gobierno emitió 25,000 millones de dólares en bonos, que posibilitaron a los Bancos acreedores desembarazarse de los créditos incobrables Según Cavallo ésta era la forma de Solucionar el problema de la deuda.

En diciembre de 2000, el Gobierno obtuvo un crédito de 30.700 millones de dólares al que denominaron “blindaje”.

Pero la ineficiencia continuaba, por lo cual De la Rúa depositó sus esperanzas en Domingo Cavallo que por entonces, el ex funcionario del gobierno de tacto y de Carlos Menem contaba con un 70% de imagen positiva y había salido tercero en las elecciones de 1999, y unos nueve días después, el Congreso le concedió poderes especiales que le permitirían gobernar por decreto, transformándose de ese modo en “superministro”.

Se diseñó un plan de competitividad que pretendía controlar la evasión de capitales, disminuir el gasto público y aumentarlos ingresos a fin de recuperar liquidez y reducir la necesidad de refinanciación de la deuda externa.

La situación social se deterioraba cada vez más. Las huelgas y los disturbios por los bajo salarios y las malas condiciones laborales se sucedían cotidianamente. Los inversores desconfiaban de la paridad cambiaria y de la capacidad del Estado para pagar sus deudas. La bolsa de Buenos Aires registró bajas sucesivas y el riesgo del país aumentó, convirtiendo a la Argentina en la nación más proclive a suspender sus compromisos.

El sistema financiero estaba al borde del colapso. El 1 de diciembre, Cavallo decretó el estado de excepción monetario, que implicaba la inmovilización parcial de todos los depósitos bancarios durante 90 días, topes de hasta 250 pesos o dólares por semana en las extracciones de efectivo y la imposición del uso de tarjetas de crédito y débito para la realización de pagos. Esta medida fue conocida como “el corralito”. Como consecuencia, disminuyó el consumo y la actividad productiva, Los diversos actores sociales, partidos políticos y centrales sindicales dispusieron movilizaciones y paros en protesta por la situación. Se produjeron saqueos a comercios. El Gobierno respondió con la dimisión de Cavallo y la declaración del estado de sitio, esta decisión fue repudiada, durante los días 20 y 21 de diciembre con cacerolazos de protesta y movilizaciones de la policía. Ante la delicada situación económica, el Ministro dispuso un recorte salarial del 3% a los jubilados y empleados estatales que percibieran más de mil pesos.

Fue recién en estos momentos en donde en mi familia se comienzan a ver los primeros conflictos, el dólar había aumentado, y mis papás todavía no habían terminado de devolver a mi tía el total del dinero prestado, por lo cual ahora el hecho de que el dólar había aumentado complicaba la situación ya que no se podía devolver todo en el mismo importe que había sido adquirido. Es entonces que todo esto trae aparejado una serie de pleitos familiares, conflictos internos, y discordia en la familia. Obviamente todavía los problemas no eran grandes, simples discusiones, hasta que se terminó de devolver la cantidad prestada. Pero era lógico, que de un pequeño problema, en un futuro se desatara un gran conflicto, el cual culminaría con separación y malas relaciones familiares.

3. La economía familiar y las relaciones en mi familia.

A partir de ese conflicto, que mucho tuvo que ver con el cambio económico a nivel nacional, mi núcleo familiar entendió que lo apropiado era optar por pedir préstamos en un banco en lugar de pedir dinero prestado a la misma familia, ya que tarde o temprano generaría esta serie de inconvenientes. Fue por eso que por un tiempo la situación de la familia marchaba bastante bien, sin problemas, las reuniones familiares continuaban, cada vez que había algún cumpleaños todos nos reuníamos a festejarlo juntos, al igual que la fechas importantes como navidad y año nuevo.

Pero los problemas no tardaron en llegar, cuando tenía aproximadamente doce años, nació mi último hermanito, y en ese entonces nosotros vivíamos en un departamento. Al ver que ya no entrábamos mis papás decidieron mudarse a una casa más grande, la cual venían construyendo hace un tiempo. El problema era que la casa todavía no estaba terminada, y el financiamiento de la misma era algo elevado. De a poco trataron de hacer frente a los gastos de la misma, y poder continuar con la construcción. Todo estaba sucediendo según lo planeado, hasta que una de mis tías les pide prestado dinero a mis padres para afrontar una gran deuda que tenía. Pero como antes había mencionado, mis padres habían entendido que la mejor manera de solucionar estos problemas no era mediante préstamos familiares, para evitar futuros problemas que podrían presentarse.

El gran error estuvo en que mi familia conoce y respeta perfectamente la función principal de una familia, ayudarse entre sus miembros, motivo por el cual a pesar de que mis padres querían evitar cualquier tipo de futuro conflicto, accedieron al préstamo para apoyar a uno de los miembros de la familia. Y allí nació el problema principal que de a poco iría convirtiéndose en el central detonante de la familia y sus problemas relacionales. Porque es desde ese momento, que mi tía no termina de pagar ese dinero prestado, entonces por más que el lazo familiar exista y que entre los individuos de la familia se trate de olvidar aquellos conflictos y la deuda existente, es inevitable olvidarse de ella.

Todo esto de a poco fue aislando cada vez más a la familia al punto tal que hoy en día nos reunimos cada vez que sucede alguna situación trágica, o que algún miembro de la familia se encuentra en mal estado, o enfermo. Lo cual genera que las relaciones familiares se vayan debilitando cada vez más, y que no exista una buena comunicación entre los miembros.

El problema clave está en que por naturaleza la familia obviamente se va agrandando y nuevos miembros van formando parte de mi familia, mientras que las relaciones van disminuyendo, alcanzando un nivel de afectividad mínimo y casi inexistente entre los miembros más jóvenes de la familia, por el corto lazo de relación que hay. Esto sucede, ya que como las reuniones familiares se fueron reduciendo, y son mínimas, los nuevos integrantes de la familia no crecen con ese sentimiento de unidad con el cual crecimos los demás, aquél sentimiento que demostraba la unidad de mi familia, que todos juntos formábamos un conjunto perfecto, en el cual nos sentíamos cómodos, seguros y queridos.

Los nuevos miembros de la familia, no pudieron conocer esa unidad, y por lo tanto aunque la familia se agrande, las relaciones disminuirán en igual medida, al punto tal que habrán miembros que no lleguen a conocer del todo a otros. Y de ésta manera la familia se irá dividiendo cada vez más, quedando solamente pequeños núcleos familiares, dejando de lado ese sentimiento de unidad.

Este problema no sólo está relacionado con la economía del país, si no también con la situación de la sociedad misma. En la actualidad la sociedad ya no es una sociedad entera y unida, hay diferentes personas con opiniones y puntos de vista diferentes y opuestos que tiene objetivos distintos y van en busca de los mismos sin importar a quien tengan adelante o a quién puedan lastimar alcanzando esos fines. El índice de individualismo ha crecido bastante los últimos diez años, es por eso que cada uno se preocupa por su persona y no por los demás, lo cual ha dado nacimiento a un gran nivel de envidia, egoísmo, discordia y competencia constante entre los individuos de todo una sociedad y por ende de toda una familia.

Creo que esto influyó e influye bastante en mi familia, puedo observarlo normalmente, ya que todo el tiempo hay alguien que tiene algo más que el otro y no pierde oportunidad alguna para hacérselo notar.

El sentimiento de superioridad está muy latente, y es algo que no logro comprender del todo ya que si somos una familia, ¿Por qué debemos superarnos entre nosotros? Eso es algo que está en el ser humano, la superación personal y el sentir que se puede siempre un poco más que el otro. El conflicto se genera cuando, ese sentimiento de superación se transforma en envidia y deseo de sentirse más que el otro. Porque al ser una familia, debemos entender que todos somos eso, y no uno solo separado, si no que todos juntos conformamos a esta familia, y que sin uno de nosotros la familia no sería lo que es, no hay ni mejores ni peores, todos formamos parte de esta familia que construimos juntos de a poco, en la cual cada uno de nosotros es importante.

Aunque la gente adulta no lo pueda entender con esta facilidad, ellos simplemente creen lo que quieren creer, y no lo que debería ser. Es por este motivo que mi familia se está separando cada vez más, porque todos tienen objetivos y conceptos distintos y no aceptan otros. Cada núcleo familiar tiene un concepto acerca de lo que la familia es y como debería ser, estableciendo como familia ejemplo su propio núcleo familiar, pretendiendo que los demás miembros de la familia copien ese modelo. Y cada núcleo familiar que conforma mi familia completa, posee un ejemplo diferente al que quieren que nos adaptemos y copiemos, pero nadie lo hace porque para cada uno, su núcleo familiar es el mejor y el perfecto, cerrándose en sus ideas sin dar lugar a otras opciones o consejos que los demás miembros de la familia puedan ofrecer.

En el pasado esto no era así, todos teníamos el mismo estilo de núcleo familiar, y todo era bastante parejo, se aceptaban críticas constructivas, conformando un todo y no pequeños núcleos familiares egocéntricos.

Es de esta manera, como se da lugar a la rivalidad entre los miembros de mi familia, donde todos se quieren imponer sobre todos, donde cada uno cree que para sentirse mejor debe ser mejor que el otro o tener algo que el otro no tenga, así nace la envidia, el querer tener lo que el otro tiene. Son sentimientos que en una sociedad se aceptan porque somos todos diferentes y las relaciones no son tan estrechas como en una familia. Pero en una familia estos sentimientos son inaceptables, ya que compartimos lazos familiares, estamos unidos por lazos de sangre, y es inexplicable como entre personas que se quieren y antes compartían todo, ahora exista este nivel de rivalidad y envidia constante.

Obviamente el cariño y el amor siempre va a existir porque juntos pasamos muchas situaciones difíciles y afrontamos diversos problemas, pero las diferentes situaciones por las cuales pasa el país a medida que pasan los años, y a su vez la evolución que es inevitable en la sociedad, generan estos tipos de conflictos que perjudican bastante a una familia, y a cada individuo que la compone. A su vez, provocan que las relaciones en la familia se vayan deteriorando y no sean las que fueron años atrás. El cuál es mi caso.

4. La Navidad

Esta fecha generalmente es una de las más importantes, porque es en aquella en la cual las familias se reúnen para festejar el nacimiento del niño Jesús. Generalmente se festeja en la casa más grande que tenga la familia, allí se reúnen todos, no puede faltar nadie. Las mesas se llenan de adornos, al igual que de comida. Los niños esperan desesperados las doce de la noche para recibir sus regalos, y los adultos para hacer el típico brindis, que nunca falta. En esos momentos se olvidan todo tipo de rencores, y problemas familiares, porque es un momento en el cual están todos unidos y el sentimiento de cariño y unidad se encuentra presente. Pero, obviamente cada familia lo festeja de una manera diferente, porque como antes había mencionado, no todas las personas somos iguales, por lo tanto no todas las familias lo son. Es por eso mismo que a continuación, especificaré como se festejaba la Navidad en mi familia, antes de todos los problemas que fueron aconteciendo, los cuales culminaron con una gran separación y quiebre. Y como se festeja actualmente.

Unos años atrás, cuando yo tenía aproximadamente unos siete años la Navidad era la mejor fecha para toda mi familia, porque nos juntábamos todos en alguna casa, y pasábamos dos días enteros compartiendo risas, alegría, llantos, brindis, regalos, y anécdotas.

En Navidad generalmente nos juntábamos en la casa de mi tía o de mi abuela, de parte paterna, y en año nuevo en la casa de mi abuela de parte materna, e intercambiábamos el orden cada año. Cuando nos juntábamos en la casa de mi abuela paterna, la cual vive en Ezeiza, nos quedábamos allí aproximadamente una semana, todos juntos, porque el lugar y el espacio nos lo permitía. La mañana del 24, hacíamos las copras y comenzábamos a preparar la comida, los niños nos juntábamos todos en la habitación de mi abuela y hacíamos la lista de regalos. Al atardecer todo estaba listo, y comenzaban a llegar las personas que faltaban. Y a la noche nos sentábamos todos en una mesa redonda y cenábamos juntos contando anécdotas de cuando cada uno era pequeño, de nuestros padres, de cómo se conocieron, cuál era la relación que tenían de novios, entre otras cosas. En esos momentos no existían rencores, todos nos sentíamos felices, sin problemas.

Hasta que llegaban las doce de la noche y brindábamos todos juntos, y como en el pueblo donde vive mi abuela era todo tranquilo salíamos a la calle y nos sentábamos en la puerta de la casa para ver el espectáculo de fuegos ratifícales que llenaban de luces el cielo. Los niños corríamos rápidamente hacia el arbolito de navidad para abrir nuestros regalos, mientras que los adultos se quedaban en la puerta disfrutando de la noche, y brindando con los vecinos que se acercaban para brindar. Al día siguiente generalmente nos levantábamos tarde, y almorzábamos lo que había quedado del día anterior, porque como es habitual en mi familia siempre compramos en gran medida todo, por lo cual siempre sobra, y bastante. Al atardecer nos encargábamos de acomodar la casa, y continuábamos con la ronda de anécdotas infinitas.

Así hasta que los adultos tuvieran que regresar al trabajo, y los niños nos quedábamos en la casa de mi abuela por lo menos una semana, a hacerle compañía, ya que ella vive sola.

Las veces que nos juntábamos en la casa de mi abuela materna, la tradición prácticamente era la misma, con la diferencia de que como la casa de mi abuela materna es más pequeña, no nos quedábamos mucho tiempo allí, sólo dos días para amanecer todos juntos. Además no nos juntábamos desde la mañana, si no más bien desde el atardecer, o anochecer llevábamos la carne a la tarde a la casa de mi abuela, porque generalmente comíamos asado y lechón a la parrilla, que antes cuando mi abuelo estaba sano, lo hacía él. Y a la noche nos juntábamos todos directamente para cenar, pero mientras las mujeres se encargaban de hacer las ensaladas y poner la mesa, los niños nos juntábamos en la habitación de mi abuela, y allí mi abuelo o mi abuela nos contaba historias míticas, porque mi abuelo de joven perteneció a una tribu indígena, y ellos creían en muchos dioses, y creían en distintas seres mágicos y mitológicos. Entonces nos contaba las distintas travesías que vivió, y los distintos seres que vio.

Y es hasta el día de hoy, que ya esos niños que éramos, ahora adolescentes, nos seguimos acordando de esas historias y continuamos pidiéndole a mi abuelo que nos cuente, porque creemos que los verdaderos momentos lindos de la navidad eran esos, donde todos nosotros nos tirábamos en la cama grande de mi abuela y atentos escuchábamos las historias de mi abuelo. Ahora es mucho más difícil todo, porque mi abuelo ya no está en las condiciones que estaba antes, desgraciadamente sufrió un ataque cerebro-vascular, el cual le impide la movilización de la mitad de su cuerpo.

Luego de cenar, cuando el reloj marcaba las doce de la noche, brindábamos juntos y salíamos al patio para disfrutar del show de fuegos artificiales, que generalmente era lo que más nos motivaba para mantenernos despiertos hasta esa hora.

Al día siguiente nos despertábamos todos juntos y desayunábamos té con pan dulce en el patio, y los más pequeños corríamos rápidamente a abrir los regalos que nos estaban esperando bajo el arbolito de navidad. A la hora de almorzar calentábamos lo que nos había sobrado del día anterior, y al atardecer tomábamos todos juntos helado en el patio de la casa de mi abuela, y al anochecer cada uno retornaba a su respectiva casa.

Algo que creo que nunca cambió, fue el hecho de que por costumbre, siempre estrenamos ropa nueva en navidad, es una costumbre que mis abuelos les inculcaron a mis padres y ellos a nosotros, es un acto de sentir que un nuevo año está por comenzar y que esperamos que comience lo mejor posible, según mi familia el estrenar ropa nueva es singo de suerte, y de recibir este nuevo año que está por comenzar de la mejor manera posible. Eso es algo que aún se mantiene, y que creo que trascenderá en el tiempo.

El festejar la Navidad de esta manera, era algo muy emotivo e importante para cada uno, ya que era el momento de unión con todos, donde no faltaba nadie. Donde todo estaba perfecto y no había preocupación alguna, eran dos días de relajación completa sin inconvenientes, pensando que en ese momento lo más importante era la familia. Pero con el pasar de los años y los distintos problemas que fueron atravesando a la familia, provocaron que todo cambiara, a tal punto que también se modificaran las celebraciones de la Navidad. Algo que es tan importante pronto se convirtió en una fecha que nadie respetara, y sin importancia. Antes los preparativos eran todo un proceso, cada miembro de la familia tenía una función específica, algunos se encargaban de la bebida, otros de la carne, otros de los regalos etc. Pero con el pasar de los años y las distintas situaciones que fueron afectando a la familia de distintos puntos de vista, esta fecha simplemente representa un día más, el cual en al actualidad se pasa en núcleo familiar y no con toda la familia unida comos e solía hacer.

Es más hasta se ha llegado al punto en el cual ni siquiera se hacen llamadas telefónicas deseando una feliz navidad a los demás miembros de la familia. Este es un hecho que por ahí los adultos no lo pueden observar, y no lo valoran como nosotros los adolescentes y los niños, ya que para nosotros la navidad es una fecha importantísima en donde queremos pasarla con nuestra familia completa para poder ver a aquellos miembros de la familia que nos vemos con frecuencia y poder compartir con ellos momentos de nuestras vidas que no pudimos en su momentos por distintas razones. Pero este egocentrismo e individualismo de los adultos generan que las ganas de festejar la Navidad de nosotros disminuyan. Antes, una semana anterior a el 24, nos íbamos de compras, y comprábamos todo lo que hiciera falta, preparábamos todo con bastante antelación, actualmente todo se prepara a último momento, como sin importancia, y eso es un claro ejemplo de cómo está nuestra familia. Actualmente cada uno se junta en su casa con su núcleo familiar, cocinan para pocas personas, y se ha perdido notablemente el sentimiento de la Navidad que antes existía.

La Navidad ya no es la misma que unos diez años atrás, o por lo menos eso sucede en mi familia. Los preparativos son mínimos, la emoción ha disminuido, al igual que las ganas de festejarlo en familia. Pero eso también es un reflejo de cómo está la sociedad actualmente, cada uno está encerrado en su mundo, y no se preocupa en lo que la persona que está su lado pueda sentir o pensar. Sólo nos importa lo que nos respecta a nosotros mismos, lo que os puede afectar o perjudicar, y eso de una manera u otra genera individualismo, al punto tal, que creemos que no necesitamos de nadie más que de nosotros mismos. Creo que es esto mismo lo que sucede en mi familia, piensan que no hace falta reunirse en familia, porque con su núcleo, alcanza y sobra, pero no es tan así, ya que todos en algún momento necesitamos de todo nuestra familia unida, para sentirnos integrados, ella es la que nos dio vida, la que nos ayudó y apoyó siempre, la que nunca nos va a dar la espalda o criticar, porque para eso mismo está la familia, y por eso que existe, porque si no fuera necesaria no existiría.

La Navidad representa la unidad, el nacimiento de una familia, donde nació el niño Jesús, en el medio de tanta pobreza, y sin embargo logró sobrevivir, la familia pequeña pero feliz salió adelante, no tenían qué comer, dónde dormir, no tenían nada, sólo un niño en camino, que no entendían cómo había aparecido, y sin embargo, a pesar de todo eso, lograron salir adelante. Entonces si mi familia, tiene un techo donde vivir, tiene comida qué comer, y tiene un grupo entero compuesto por varios individuos, porqué no puede salir adelante y dejar atrás cualquier tipo de inconveniente, eso me pregunto cada vez que festejo la Navidad, porque es algo que no puedo entender, cómo una fecha tan importante que representa la unidad y la familia, no se pasa en familia y alegría.

Síntesis

El trabajo a continuación básicamente es el reflejo de mi familia, porque este año la propuesta fue realizar una historia acerca de la familia de cada uno.

Costó un poco, ya que generalmente lo primero que se piensa es ¿qué tiene de importante mi familia para contar? Pero luego de un rato de pensar sobre esto, me di cuenta de que en realidad cada familia tiene algo importante que contar, y que aquello importante no tiene que ver con alguna situación o momento fabuloso que algún miembro de nuestra familia pudo haber vivido, sino que lo importante yace en la familia misma.

Es por eso que decidí basarme en mi familia, y describir cómo son las Navidades en la misma, cómo han evolucionado al pasar los años, cómo se festejan, entre otros aspectos. Fue entonces, que descubrí otros factores que me sirvieron para explicar porqué el festejo de la Navidad ha variado a lo largo de los años en mi familia. Y fue entonces que me planteé la hipótesis de que la navidad ha cambiado, como ha cambiado mi familia, a raíz de diferentes situaciones que la fueron modificando lentamente.

Es así que entendí que la situación económica de un país puede afectar bastante a todo una familia, a tal punto que puede culminar en separar a la familia mas unida que pueda existir. Esto sucede porque por más que se trate de pensar que el dinero no es tan importante en la vida, como lo es el amor que se le tiene a un ser querido, es imposible evitar que éste tenga repercusiones en nuestras vidas y que sea algo significante. Porque por más que se trate de evadir el tema, el dinero es la fuente de cualquier hogar, y al mismo tiempo se convierte en el enemigo fatal de cualquier familia, del cual dependemos, y cada vez que puede se hace presente para regocijarse y mostrar su poder.

El dinero puede no sólo modificar a una familia entera, sino que, además, muchas veces se apodera de una persona, y hace que la misma actúe de una forma descomunal, sintiéndose poderoso y supeditado por el poder. De esta manera no sólo busca tener cada vez más, sino que busca superar al otro más allá del dinero, sentir que es superior que el otro en todo sentido. El dinero entonces, genera sentimientos negativos en las personas, y el peor de todos es la envidia.

De esta manera entendí que el dinero puede apoderarse de una familia, de una persona, generando grandes conflictos que luego terminen separando por completo a una familia muy unida, a tal punto de que dejen de pasar la Navidad juntos, y cambien sus tradiciones por este pequeño detonante.

Eso es exactamente lo que sucedió con mi familia, y será lo que se explicará con mayor detalle a lo largo de mi trabajo.

Conclusión

Es claro lo que una familia significa para cada persona, y lo que la misma representa en nuestras vidas, ya que sin ella no seríamos lo que somos, no podríamos vivir. Siempre necesitamos pertenecer y sentir que pertenecemos a alguna familia, ese sentimiento de sentirnos queridos y de que alguien nos protege. Es por eso que una familia es algo muy valioso que cada individuo posee, y que debe respetar siempre. Pero, ¿qué sucede cuando esa familia sufre algunos pleitos y eso genera que se divida?, los sentimientos y el afecto que se siente por el otro ¿cambian? Al realizar esta investigación me di cuenta de que a pesar de los distintos problemas que se van generando con los años en una familia, los sentimientos y el cariño que existe entre los miembros de la misma no se olvidan jamás, pero sí disminuyen, lo cual contribuye a la desconfianza y a la separación.

El gran interrogante, de si la economía afecta o no a las relaciones familiares fue descubierto a través de esta investigación, y mi planteo de que no se deben mezclar estos dos factores, estaba en lo correcto. La economía y la familia son dos temas que no deben estar juntos en ningún momento, porque esto generalmente solo causa conflictos, envidia, deseo de superación, distanciamiento y demás sentimientos que no son buenos para una familia. Porque la familia debe ser un signo de unidad, donde cada miembro que la compone debe querer al otro como a uno mismo y no pretender superarlo, sino que de lo contrario deben buscar la superación juntos como un equipo.

Es por eso mismo que pude entender que a partir de pequeñas situaciones que se presentan en una familia se generan otras más grandes, que culminan en conflictos realmente agravantes, los cuales luego afectan a toda una familia en general, y que eso se puede observar tranquilamente en distintos hechos cotidianos y comunes como el festejo de la Navidad. El gran problema no está sólo en que las fiestas y los hechos habituales cambian, sino que además de afectar a la familia como conjunto, afecta a cada individuo en particular, provocando cambios en sus actitudes, en sus sentimientos y en sus pensamientos. De manera tal que ahora comprendo que una persona puede actuar y ser de diferentes maneras dependiendo de los distintos conflictos que su familia haya sufrido, y hasta qué punto esos conflictos afectaron a su persona.


Una historia de mi familia fue publicado de la página 44 a página50 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

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