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Una historia de mi familia: mi padre

Rosales y Rosales, Eduardo

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos Ganadores Asignaturas Comunicación Oral y Escrita e Introducción a la Investigación

Año VI, Vol. 28, Junio 2010, Buenos Aires, Argentina | 122 páginas

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Relato Escrito: Capitulo I: El Amanecer

Juan Eduardo Rosales y Rosales nació en Tegucigalpa, Honduras, el 13 de Junio de 1964, sus padres fueron José Mario Rosales y Rosales y Gloria Estela Modenessi. Su padre era Coronel y por un tiempo fue director de la Guardia Nacional y su madre era dueña de una fábrica de paletas.

Juan fue el penúltimo de siete hermanos. Juan vivió su infancia en San Salvador, la capital de El Salvador. Su hogar estaba rodeado de campo, a él le gustaba explorar sus alrededores y salir con sus amigos a las colinas cercanas a deslizarse en cajas, aunque luego terminaran golpeados.

Cuando su padre decidió comprarle su primer auto, fueron al local donde los vendían y Juan lo persuadió de comprarle el auto que más le gustaba. Su padre estaba a punto de firmar los papeles, cuando el vendedor del auto como reafirmación de la calidad del auto, comentó sobre su alta potencia. Al oír esto, su padre se negó a comprarlo y compró otro más lento.

Ésta situación se volvió una de sus anécdotas favoritas para contar a sus hijos.

Juan fue en la escuela un alumno regular, le gustaba bromear en clases y no siempre estuvo en los mejores términos con las autoridades. Cuando alcanzó la adolescencia, se mudó con una de sus hermanas que vivía en Guatemala, un país vecino de El Salvador.

Al terminar sus estudios secundarios, Juan volvió a El Salvador e ingresó a una universidad decidido a estudiar arquitectura.

Después de un año, él decidió que eso no era lo que buscaba, abandonó esa carrera y se enlistó en la escuela militar.

Capitulo II: La Mañana

Los primeros meses en la escuela militar fueron muy desagradables, Juan todos los días debía hacer ejercicio excesivo, comía cosas que no le agradaban y estaba sujeto al maltrato de superiores. A la larga, él consideró que todo eso le ayudó a formar disciplina y carácter.

Al cabo de unos años, él se graduó y fue un agente activo dentro de la Fuerza Aérea Salvadoreña. Él era piloto de helicópteros. Una vez, se dirigía en su helicóptero hacia una base militar en un poblado cercano, cuando un misil fue lanzado hacia él.

Juan logró esquivar el misil por pocos metros. Más tarde ese día, fue notificado que se había desatado lo que luego fue conocida como la Guerra Civil Salvadoreña.

Durante la guerra, él se involucró en muchas batallas como soporte aéreo. En muchas de sus misiones, el debía sacar heridos de zonas de combate y llevarlos a hospitales. A lo largo de este período conflictivo, fue derribado dos veces por fuego enemigo. Él guardó como recuerdo de la segunda vez que fue derribado, el mando del helicóptero.

En este tiempo, Juan conoció a Ana Virginia Valencia, con quién él inició una relación amorosa y luego se casaron.

Juan llegó hasta el rango militar de sub-teniente. Cuándo nació su primer hijo, Eduardo Iván, él decidió darse de baja por miedo a dejarlo huérfano.

Capítulo III: Mediodía

Fuera del ejército y sin un titulo universitario, Juan poseía escasas opciones de trabajo así que él decidió comenzar a trabajar dentro del negocio de traer autos del exterior, repararlos y revenderlos a un precio mayor.

Éste negocio resultó ser por veces muy beneficioso y por otras no alcanzaba a cubrir los gastos del hogar, a pesar de esto, Juan siempre consentía a su familia. Tenía una casa bonita y dejaba que su esposa la arreglara como ella quisiese, a su hijo le compraba muchos juguetes y celebraba su cumpleaños con grandes fiestas.

Después de tres años, nació su segunda hija, María José.

Poco después del nacimiento de ella, Juan decidió comprar una casa más grande para su familia, la cuál decoraron muy bien y hasta le construyeron una piscina. Luego de un tiempo, él no lograba conseguir mucho dinero así que comenzó a viajar a Guatemala donde se le presentaban mas trabajos. Por unos meses, él pasaba la semana en Guatemala y viajaba los fines de semana a visitar a su familia, pronto esta situación no le gusto y decidió que todos fueran a vivir a Guatemala.

En Guatemala, la situación económica de Juan fue mas próspera.

Él y su familia vivieron ahí por un par de años hasta que en un viaje que él hizo a Estados Unidos, fue arrestado y sentenciado a tres años en prisión.

En esos años, su familia mudó nuevamente a El Salvador y él escribía constantemente cartas a ellos y mandaba regalos a sus hijos, a pesar sus grandes limitaciones para hacerlo.

Su esposa encontró otro hombre y cuando Juan volvió a El Salvador, no tenía ya a su esposa y ella, además, se llevo a sus hijos a Guatemala.

Capítulo IV: Atardecer

Cuando Juan volvió, él tenía dos dólares en su bolsillo. Nada más, nada menos. aún así, esa Navidad dio a sus hijos regalos y compartió con ellos mucho tiempo hasta que fueron llevados a Guatemala.

Cuando ellos se fueron, Juan comenzó nuevamente a armar su vida. Al cabo de unos meses conoció a Izela Minero, con quien formó un noviazgo. Él visitaba a sus hijos cada quince días, siempre pasaba pendiente de sus necesidades y les daba dinero extra y muchos agasajos.

Juan continuó en el negocio de autos, además comerciaba con tierras y hacia préstamos a gente de confianza para sacar ganancia de esos intereses.

Juan e Izela se casaron y tuvieron a una hija, Sofía Alejandra.

Durante este tiempo, Juan e Izela vivían en la casa de los padres de ella. Después de un tiempo, los hijos de Juan decidieron vivir con él nuevamente. Ante esta noticia, él decidió alquilar una casa grande donde fueron a vivir él, su esposa y sus hijos.

Él siempre mantuvo su hábito de darle lo mejor a su familia, siempre buscaba darles lujos, que se sintieran bien y hacia esfuerzo extra para que nada les faltara.

Él siempre exigía a sus hijos que dieran buenos resultados en la escuela, siempre buscaba crearles la conciencia de la realidad del mundo y como éste tragaba a los que no se encontraban preparados. Cuando su hijo mayor terminó sus estudios secundarios, Juan decidió enviarlo a Argentina a que realizará sus estudios universitarios.

Capitulo V: Noche

Juan pasó una semana en Argentina preparando a su hijo mayor para que viviera solo, dio muchos consejos a él acerca del mundo y lo dejó feliz de la oportunidad que le había brindado.

Todos los domingos, Juan hablaba con su hijo mayor para estar siempre pendiente de todo lo que le ocurría.

Juan continuó trabajando, hacía viajes a varios países de Centroamérica por negocios de autos y de tierras. Un día, Juan debía hacer un viaje de ida y vuelta el mismo día a Guatemala.

En el camino de regreso, él fue asaltado y asesinado.

Juan murió el siete de Julio del año dos mil nueve.

Síntesis

Este trabajo es sobre Juan Rosales y Rosales. Encontrarán un relato con los datos mas destacados de su vida, desde los juegos de la infancia, batallas en una guerra civil como piloto de helicóptero, hasta una lucha más difícil y personal para él: mantener a su familia a pesar de sus limitaciones en el ámbito profesional y dentro de una sociedad muy competitiva, donde nadie tiene amigos y sólo sobrevive el más apto.

Conclusión

Desde que me presentaron la consigna de este trabajo, yo supe de quién yo quería realizarlo. En la vida a veces hay una persona que causa una impresión inmensa en nosotros y nos deja una gran enseñanza y ejemplo, mi padre fue esa persona para mí. Más que causar una impresión, me dio un modelo a seguir de lo que es ser un hombre responsable de su familia.

Él me relató mucho de su vida, le gustaba hablar de su infancia, sus hazañas adolescentes, sus historias de guerra y cosas de su vida en general. Yo he llegado a la conclusión, que a pesar de que tuvo una vida fugaz, la misma estuvo llena de emoción y él la disfrutó plenamente.

Las preocupaciones por mantenernos le daban niveles altos de estrés, su mayor aspiración fue que mis hermanos y yo pudiéramos valernos por nosotros mismos cuando creciéramos y no pasar por las penas que él pasaba. Él vivía por nosotros y para nosotros.

Es una pena no haber podido compartir más cosas con él, tanta sabiduría no explotada; mi relación con él fue muy buena, pero apenas comenzaba.

Juan Eduardo Rosales y Rosales Modenessi fue un gran hombre, poseía un exterior fuerte y un alma de poeta. Lo más grande en él fue el amor y la entrega a su familia. Dejó en todos los que lo conocimos una gran huella; y a mí, en especial, un ejemplo a imitar de lo que es ser un verdadero padre.

No quiero cerrar este trabajo con palabras mías, sino de él.

Termino con esta frase que él me dijo hace un par de años, y siempre la he recordado con un aprecio especial: “Si yo tuviera un seguro de vida, preferiría tirarme de un precipicio para que ustedes tengan para comer a que yo esté con ustedes y no pueda brindarles lo que necesiten.”


Una historia de mi familia: mi padre fue publicado de la página 57 a página59 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

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