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Mi abuelo, mi personaje

Duarte, Melisa Noelia

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos Ganadores Asignaturas Comunicación Oral y Escrita e Introducción a la Investigación

Año VI, Vol. 28, Junio 2010, Buenos Aires, Argentina | 122 páginas

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Relato Escrito

Carmen Lucía García Gil nació en la ciudad de Vigo mientras que Nivardo Adolfo Rey nació en la ciudad de Tui. Ambos oriundos de la Provincia de Pontevedra, España, luego de contraer matrimonio viajaron a la Argentina. Allí, en su casa del Barrio de Flores en la ciudad de Buenos Aires, un 30 de marzo de 1924, Carmen dio a luz a su primer hijo: Luis Alberto Rey.

Luis Alberto aprendió a dar sus primeros pasos con la ayuda de un perro ovejero collie que le pertenecía a su madrina.

Este perro era su fiel protector, jugaba y dormía con él. Un día el lechero que traía los tarros a la casa, se acercó al niño para saludarlo pero el perro, en su afán de proteger al pequeño, corrió al hombre hasta que estuvo muy lejos de la casa.

Su madre era ama de casa, mientras que su padre, trabajaba en la confitería del ferrocarril Roca. Luego de dos años de vivir en Flores, se mudaron a una casa en la localidad de Bernal en el Gran Buenos Aires.

En 1928 nació Susana, su hermana menor. Cuatro años más tarde, en 1932, llegó Jorge, el benjamín de la familia. Varias veces Luis se complotó con él para hacerle travesuras a su hermana. Por ejemplo, a la hora de comer, mantenían conversaciones escatológicas que borraban el apetito de Susana.

Así, los dos hermanos terminaban comiendo la cena de ella.

Luis cursó la escuela primaria en el Colegio Salesiano de Bernal.

Aunque era travieso, también era muy buen alumno. En 1934 con apenas 10 años cantó, juntó con otros 400 chicos en la ceremonia que se realizó en el Teatro Colon de Buenos Aires, para la canonización de Don Bosco, patrono del Colegio, interpretando un solo.

Durante su infancia disfrutó de los días al aire libre. Le gustaba patinar y jugar al futbol. La puerta de su casa era el club del barrio; todos los chicos se juntaban ahí para jugar. Su padre, que tenía una huerta, temía por sus plantas cada vez que la pelota cruzaba el alambrado.

Al terminar la escuela primaria, asistió al Comercial N° 1 Joaquín V. González en la calle Martin García. Aunque Luis Alberto quería seguir el industrial, como las clases ya habían comenzado, no lo admitieron. Entonces decidió dejar el colegio en segundo año. Fue así que empezó a trabajar en la parte administrativa de la empresa de su tío abuelo.

En un baile de Bernal, conoció a Nélida Mercedes Giachino.

Cuando comenzaron a salir ella mintió acerca de su edad. En realidad, era seis años mayor.

En 1942, a los 18 años se inscribió en la Marina donde permaneció hasta fines de 1948 y se retiró como Marinero Primer Artillero. Durante sus años de servicio, realizó un viaje a Centro América. En los cuatro meses que duró el recorrido, visitó Haití, Santo Domingo, Venezuela, Colombia, Panamá y México. Esta es una de las etapas de su vida más memorable, llena de anécdotas e historias emocionantes.

El 19 de febrero de 1953, después de diez años de noviazgo, se casó con Nélida en la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria.

Durante treinta años vivieron en el Barrio de Floresta.

Una vez casado, entró a trabajar en el Banco Supervielle Societé Generale del cual se retiró al jubilarse con sesenta y cinco años de edad y treinta y cuatro de servicio. Trabajó en Casa central en el área de descuentos, después pasó a la Sucursal de Tucumán y Lavalle donde fue Cajero y tuvo la oportunidad de conocer a varios famosos entre ellos Ariel Ramírez, Roberto Sánchez, mejor conocido como Sandro, Palito Ortega, entre otros artistas. Luego se desempeñó en la sucursal de Palermo en la atención de jubilados hasta su propia jubilación, donde también tuvo el reconocimiento de varios clientes por su afable y cordial atención.

El 15 de mayo de 1959 nació su única hija, luego de dos embarazos perdidos de su esposa.

En 1989, su hija Patricia Susana Rey se casó y mudó a Tierra del Fuego. Entonces Luis Alberto y su esposa se mudaron al Barrio de Villa Luro.

Un año después, Patricia le dio su primera nieta, Melisa Noelia Duarte. Para poder mantener la relación a distancia hablaron por teléfono, se enviaron cartas y grabaciones en cassettes.

En 1994, nació su segundo nieto Leandro Agustín Duarte. Por este motivo, Luis y Nélida, por aquellos días con problemas de salud, se mudaron a Tierra del Fuego. Por las tardes cuidaba a su nieto y lo paseaba en cochecito.

Luego de la muerte de su esposa el 6 de noviembre de 1994, se quedó a vivir en la isla con la familia de su hija.

Hoy en día tiene 84 años de edad. Siempre fue una persona con temperamento fuerte y un poco testarudo, pero con un alma bondadosa y sincera. Su salud es delicada, pero su familia y seres queridos confían en que saldrá adelante.

Capítulo: Acorazado Rivadavia El 29 de Octubre de 1946, Luis Alberto Rey se embarcaba en el Acorazado Rivadavia para realizar un viaje a Centroamérica.

El motivo era la transmisión del mando Presidencial en la República de México y la retribución de visitas a otros países Sudamericanos. El viaje duraría tres meses. 90 días a bordo, lejos de su familia, de sus amigos y de su novia. Sin embargo, Luis Alberto era una persona de espíritu aventurero, con ganas de vivir al máximo y disfrutando cada momento. En la embarcación conoció a su mejor amigo: Jorge Basualdo. Zarpando desde Puerto Belgrano, la primera parada fue en Trinidad, luego de 16 días de navegación. La segunda parada fue el 26 de Noviembre en Veracrus. Luego, el 16 de Diciembre, llegan a Habana. Allí pasaron cuatro días de los cuales Luis Alberto conserva grandes recuerdos. Todas las noches visitaban el Cabaret Copacabana donde entablaron una gran amistad con los artistas que allí trabajaban. En honor a todo el cariño que se cosechó, le escribieron esta canción:

Mil trescientos extranjeros A nuestras playas llegaron Oficiales y marineros Amigos de un país hermano.

Aunque por muy poco tiempo En nuestro suelo estuvieron Dejaron un gran recuerdo Porque muchos los quisieron Muchachos del Rivadavia Que cantan nuestras canciones De cuantas mexicanitas Conquistaron corazones Bajo una lluvia de flores Por las calles desfilaron Haciéndole los honores Al pabellón mexicano Muchachos del Rivadavia Que cantan nuestras canciones De cuantas mexicanitas Conquistaron corazones

El día comenzaba a las siete de la mañana, se reunían en el comedor para desayunar y luego comenzaban con as actividades.

La tripulación realizaba diferentes tareas relacionadas con el trabajo que les competía a cada uno. En el caso de Luis Alberto, pasaba la mayor parte del tiempo en la zona de artillería.

Era obligación de cada marino ocuparse de mantener el orden y la limpieza. Dormían en coy, lo que facilitaba mucho el engorroso trabajo de hacer la cama, pero aún así los capitanes eran muy exigentes con las cuestiones de la pulcritud.

Más allá de la disciplina que se pretendía. Luis Alberto y sus compañeros siempre encontraban momentos para realizar travesuras. Una de las anécdotas más graciosas es la broma que le jugaban al cocinero. La cocina tenía dos puertas, entonces uno de los burlones se disponía en la puerta principal para distraer al cocinero, mientras Luis Alberto y su mejor amigo Jorge, aprovechaban para entrar por la puerta trasera para robarle comida.

Otras ciudades por las que pasaron fueron Santo Domingo, Bahía y Río de Janeiro. En cada puerto, aprovechaba para enviarle una carta a su enamorada, Nélida, quien lo esperaba en Argentina.

El Acorazado Rivadavia fue, es y será más que un barco. Para Luis Alberto, representa su vida y sus recuerdos más preciados al igual que los sueños que guarda una botella a la deriva en el mar.

Síntesis

“Mi abuelo, mi personaje” es la historia de Luis Alberto Rey, mi abuelo materno. Nació en Argentina en el año 1924, poco después de que sus padres emigraron de España. A los 18 años se enlistó en la Marina, lo cuál le obligó a construir parte de su vida en tierra y parte sobre el mar. Pasó varios meses haciendo un viaje a Centroamérica, experiencia que lo marcó de por vida y le dio muchas anécdotas para contar a sus nietos.

Es un hombre con defectos como cualquiera, pero con una bondad Divina. Se casó luego de 10 años de noviazgo con Nélida, quien también fue madre de su única hija, Patricia Susana.

Hoy en día vive en Tierra del Fuego, junto a la familia de su hija. Lleva una vida tranquila y aunque atraviesa complicaciones de salud, siempre tiene alguna sonrisa escondida.

Conclusión Luis Alberto ha llevado una vida plena. Como toda persona ha tenido que atravesar dificultades, pero gracias a su personalidad, tan cordial, simpática y perseverante, pudo sobrellevar las vicisitudes. El amor de su esposa y de su familia siempre lo acompañó y fue el sustento más fuerte. La dedicación que impone a cada cosa que emprendía y la buena voluntad que siempre lo caracteriza, hace de él un esposo, un padre, un abuelo y un amigo fiel.

La realización de este trabajo fue muy productiva y placentera.

En mi opinión he alcanzado los objetivos que se proponía, como así también los objetivos propios que me plantee a la hora de realizarlo.

Creo que siempre se puede mejorar un poco más y este trabajo es el fiel reflejo de todos los avances que hice a lo largo de la cursada. Si bien aún quedan cosas por hacer, he logrado mejorar en aspectos como la utilización del mismo tiempo verbal, punto al que no prestaba atención antes pero que sin embargo, ahora tengo muy en cuenta.


Mi abuelo, mi personaje fue publicado de la página 85 a página86 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº28

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