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Diseño gráfico y lecturabilidad. Algunos ejemplos de intervención editorial en libros para niños

Actas de Diseño Nº8

Actas de Diseño Nº8 [ISSN: 1850-2032]

IV Encuentro Latinoamericano de Diseño 2009 Diseño en Palermo Comunicaciones Académicas.

Año IV, Vol. 8, Marzo 2010, Buenos Aires, Argentina. | 264 páginas

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Barros, Diego Fernando

La presente ponencia tiene por meta presentar, desde una perspectiva sociocultural, algunos ejemplos de casos de libros destinados a niños en los que las cuestiones relacionadas con el diseño gráfico resultan decisivas sobre
la lecturabilidad de los mismos.
Se entiende por una perspectiva sociocultural una aproximación teórico-conceptual que reivindica el libro como
objeto cultural y al editor como un profesional a cuyo cargo se encuentra la muy variada gama de decisiones que
permiten convertir el texto de un autor en un libro.
En este marco, se tendrán en cuenta, especialmente, los aportes teóricos del historiador francés Roger Chartier,
quien de manera novedosa ha puesto el foco en la materialidad de libro como uno de los factores clave en la
generación de prácticas lectoras diferentes.
Con el fin de postular el lugar de relevancia que los aspectos materiales de un libro ocupan en materia de lecturabilidad –en este caso, los estrictamente gráficos–, se han seleccionado ejemplos de diferentes tipos de libros, todos ellos destinados a un lector infantil: los concebidos para pintar, los libros escolares y los de literatura
infantil. La selección de este destinatario tiene que ver, fundamentalmente, por tratarse de un segmento etáreo
en el que, se cree, estas cuestiones se ponen a prueba de manera crucial.


Presentación general y marco teórico
En los últimos tiempos, resulta significativo el nivel de avance que han tenido las reflexiones y estudios en torno
al libro y a la lectura. Gracias a los aportes provenientes de múltiples disciplinas del campo humanístico y, en especial, de los llamados “estudios culturales”, la reflexión acerca del libro y su mundo se han ampliado.
Si bien estas indagaciones tuvieron su foco principal en Europa y Estados Unidos, su repercusión en América
latina se ha hecho sentir, afortunadamente, con intensidad.
En nuestro país y en especial desde la década de los noventa vienen siendo particularmente influyentes los aportes de Roger Chartier. A él se deben, fundamentalmente, reflexiones de suma utilidad a la hora de
comprender el rol del editor y, en particular, la relación entre las intervenciones de este y las prácticas sociales
específicas, en este caso, la de los lectores. Es justamente en el análisis de dichas prácticas en donde reside, en definitiva, lo más significativo del aporte del giro conceptual protagonizado por las ciencias sociales al poner en un lugar de privilegio el concepto de “cultura”.
En dicho marco conceptual pero, fundamentalmente, como resultado de una reflexión sobre la práctica cotidiana
del trabajo editorial del autor de esta ponencia, se inscriben las presentes ideas que tienen por fin echar luz
en los modos en que ciertas intervenciones editoriales ligadas al diseño gráfico resultan decisivas a la hora de
alcanzar mayores y más eficaces niveles de lecturabilidad en tres tipos de libros diferentes, todo ellos destinados
a lectores menudos.


El lugar del diseño gráfico en el proceso editorial
De la mano del desarrollo de la tecnología aplicada a la edición y producción de libros, el diseño gráfico editorial
ha alcanzado un lugar fuertemente expectable en los procesos productivos editoriales.
En el marco de la llamada “cultura visual” que impera en las sociedades contemporáneas, los aspectos gráficos
de un libro –desde los estrictamente comunicacionales a los puramente estéticos– han cobrado una relevancia
inédita. Al mismo tiempo, la consolidación del campo del diseño y, en particular, el desarrollo del diseño editorial
profundizó esta realidad, lo que se dio de manera paralela a la mayor proyección del oficio mismo del editor y, consecuentemente, de la constitución del mundo del libro y de la edición como un área de conocimiento específico.
En efecto: los editores y también los diseñadores vienen experimentando una complejización de su habitual trabajo conjunto, el que ha cobrado repercusiones inéditas tanto a la hora de pensar el libro en tanto objeto cultural como al momento de explorar las consecuencias de su recepción y “uso”.
La potenciación de las posibilidades de ese “encuentro” profesional tiene en los efectos de lecturabilidad sobre el
destinatario el desafío de concebir un producto editorial eficaz. Cuestiones tales como la opción por una tipografía bella pero a la vez funcional, de un cuerpo adecuado a la edad de quien lee, la concepción de una maqueta sistemática que opere sobre la indispensable previsibilidad de un lector poco entrenado, la concepción de un entramado equilibrado de textos e imágenes, etc. son, entre muchos otros, algunos de los ítems que se abordarán en esta conferencia a partir de la presentación de ejemplos concretos de tres tipos de libros destinados al público infantil.


Presentación de los casos
En el primer conjunto, se abordarán ejemplos provenientes de la experiencia editorial de los llamados “libros para
pintar”. Dada la específica materialidad de este género editorial –que combina los más altos niveles de fungibilidad con un muy bajo nivel de adiestramiento del destinatario en su manejo–, en estos libros resultan clave las decisiones editoriales relacionadas con la puesta en página de un tipo particular de ilustración, la que requiere una ajustadísima adecuación a las acotadas posibilidades motoras de su usuario. Estilo, trazado y modos de ocupación de la página forman parte de un complejo dispositivo de intervenciones editoriales/gráficas que resultan decisivas en el proceso de edición de este particular formato textual.
El segundo conjunto de ejemplos –el de los libros escolares o “de texto”– permite enfocar, particularmente, las
cuestiones relacionadas con la opción tipográfica (tipo y cuerpo) como elementos fundamentales de la crucial
relación diseño-lecturabilidad. En el caso particular de los libros de este tipo que tienen por meta la adquisición del código gráfico por parte del destinatario (los comúnmente llamados libros de “lectoescritura inicial”), esta cuestión asume su expresión más clara y contundente. La necesidad de modelizar el rasgo en cada uno de los cuatro tipos de letra (mayúscula y minúscula e imprenta y cursiva) puede resultar el elemento central que opere sobre la aceptación o el rechazo, liso y llano, por parte de los docentes, a la vez usuarios y seleccionadores de este tipo de materiales.
Finalmente, el mundo de los libros infantiles de ficción (genéricamente llamada “literatura infantil”), aún cuando
permitan un juego aparentemente más libre en las decisiones editoriales ligadas al diseño, plantean, sin embargo, un conjunto de desafíos que, además de la adecuación de la estética de las ilustraciones a la edad de los destinatarios, abren una gama muy específica de intervenciones editoriales.
Entre ellas, la que merece destacarse es la que atiende a la adecuada articulación entre texto e imágenes.
Así, por ejemplo, se alude a decisiones que permitan un ajustado acompasamiento de las secuencias ilustradas
con las narradas, es decir, que la información que provean las imágenes no se adelante a la que portan los textos, o que la información que las imágenes ofrecen se ajusten a las disponibles en los textos.
En este rubro de problemáticas, a la necesaria y precisa articulación entre diseñador y editor –que permita una
afinada lectura crítica de las producciones– se suma la de éstos con los ilustradores.
En síntesis, se espera que luego de la presente conferencia, se haya echado luz sobre la complejidad del entramado de decisiones editoriales que, ligadas a lo gráfico, se encuentran detrás de los procesos de edición de diferentes libros que tienen a los niños como destinatarios y, particularmente, sobre los efectos sobre una mejor y más eficaz lecturabilidad de los mismos.


Referencias bibliográficas
Andricaín, Sergio. “El libro infantil: un camino a la apreciación de las artes visuales” en revista Cuatrogatos N°8, octubre-diciembre 2001.
Barros, Diego F. “El libro de texto y sus lugares. Una perspectiva sociocultural” (en colaboración con el prof. Juan Ruibal) en Lectura y vida, marzo de 1997.
Chartier, Roger. El orden de los libros. Lectores, autores y bibliotecas en Europa entre los siglos XIV y XVIII. Barcelona, Gedisa, 1994.
Chatier, Roger. Libros, lecturas y lectores en la Edad Moderna. Madrid, Alianza Universidad, 1993.
Hanán Díaz, Fanuel. “De la imagen a la escritura: ilustración de libros para niños” en revista Cuatrogatos N° 1, enero-marzo 2000.



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  • Diseño gráfico y lecturabilidad. Algunos ejemplos de intervención editorial en libros para niños fue publicado de la página 214 a página215 en Actas de Diseño Nº8
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