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Meliés y Spielberg: No estamos solos

Palumbo, Santiago Ezequiel

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº31

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº31

ISSN: 1668-5229

Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 31, Agosto 2010, Buenos Aires, Argentina | 88 páginas

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El cine fantástico puede definirse como aquel que aborda temas relacionados con la fantasía, que (entre otras cosas) incluye la magia, la ilusión, “mundos” artificiales y personajes irreales, que de ningún modo pertenecen a la realidad conocida.

Este cine, se diferencia del que se ocupará este escrito, la ciencia ficción ya que este puede o tiene bases científicas y empíricas. Aunque vale destacar que el cine fantástico fue una de las -indiscutibles- bases del género de ciencia ficción.

Este género, por otra parte, puede definirse como un enunciado que relata acontecimientos posibles, desarrollados en un marco espacio – temporal con la particularidad de ser puramente imaginarios y, cuya verosimilitud se fundamenta narrativamente en los campos de las ciencias físicas, naturales y sociales. Las temáticas pueden girar en torno a viajes interestelares, conquista del espacio, consecuencias terrestres o cósmicas, evolución o regresión humana sobrevenida por mutaciones, evolución de los robots, realidad virtual, existencia de civilizaciones, etcétera.

Se configura como una posible explicación de la imaginación a ciertas posibilidades técnicas y científicas. Se hace hincapié en esta última afirmación, ya que encontramos un gran parentesco con la ciencia, pero la particularidad del género es mostrarnos algo fundamental para que este funcione: La fabulación (composiciones en las que los personajes son casi siempre animales u objetos que presentan características humanas como el habla, el movimiento, la gestualidad, etcétera) Tal como lo señala Arthur Clarke “la buena ciencia ficción es la única verdadera droga que existe en la expresión del arte donde el espectador reconoce una coherencia interna en aquello que ve, y donde, hay una credibilidad científica inexistente en la fantasía pura” Pero este género, sitúa su mayor y mejor antecedente en la literatura, la ciencia y la filosofía, donde hallamos la explicación de lo que luego serán las notas definitorias de la ciencia ficción en el séptimo arte.

Si nos remontamos al 384 a.C., Aristóteles es quien comienza a cuestionar se sobre la existencia de dos mundos.

En el periodo de los años 125-191, Luciano De Samosata, narra “Vera historia”, un increíble y mágico viaje a la luna, temática que comenzaría a utilizar Meliés hacia 1896. Aproximadamente en el año 1400, Ludovico Ariosto, planteó viajes planetarios de índole mística.

Yendo más aún hacia el lado de la literatura y para establecer las bases de la ciencia ficción en ella, no podemos dejar de nombrar a Jonathan Swift con su obra Gulliver (1726) donde no sólo el espectador aborda y es partícipe de la fantasía, sino que también viaja al lado más oscuro de la sociedad inglesa.

Otro obligado ejemplo a dar es El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, obra que data del año 1885, escrita por Robert Louis Stevenson, con una temática que servirá más adelante para la creación de otro personaje en el cine: El increíble Hulk.

Julio Verne propondría años después viajes bastantes distintos entre ellos, a la luna, por el mundo, etcétera.

Mientras la ciencia ficción crece en la literatura, en la ciencia empírica y en la astrología, determinadas personalidades pretenden plasmar y mostrarnos imágenes en movimiento.

Quizás, una de las primeras personalidades en conseguir esto fue Edward Muybridge, quien en 1872 logra captar con 24 cámaras, el movimiento del trote de un caballo, pero solo estaba interesado en la ilustración de la descomposición de los movimientos y no de plasmar indicios de cine fantástico y menos aún de ciencia ficción en la gran pantalla.

Este ensayo se propone analizar la impronta del cine mudo, más exactamente de aquel primer director que piensa y crea un cine meramente fantástico y con algunos indicios de la ciencia ficción: George Meliés.

Luego se abordará el análisis comparativo de un realizador contemporáneo: Steven Spielberg. Sin abundar con datos biográficos, ya que el ensayo no está orientado a esta temática sino más bien a entender la producción cinematográfica dentro de la ciencia ficción, podemos aportar los siguientes datos significativos: George Meliés nació el 8 de Diciembre de 1861 en París, Francia. Fue director del teatro Robert-Houdin y también ilusionista profesional. Este dato no debe ser olvidado, ya que, como se verá más adelante, Meliés no solo fue un cineasta, sino que incorporó al séptimo arte; magia e ilusiones que desembarcarían en la actualidad, con los más maravillosos efectos especiales.

Meliés, asistió el 28 de Diciembre de 1895 a la sesión privada de presentación del cinematógrafo Lumiére, en el salón Indio del Gran Café (donde actualmente funciona el bar del hotel Scribe). Quedó asombrado al observar y ser participe de aquel nuevo “invento”, tan así, que su primer deseo fue comprarles la cámara a los hermanos Lumiére (llegando a ofrecer hasta 500.000 francos).

Pero estos, sosteniendo que era solo una “atracción pasajera” se negaron inmediatamente. Pasaría solo un mes y medio, para que George encontrara la manera de construir su propia “cámara – proyector”. Y no solo eso, sino que también el primer estudio de filmación con paredes y techo de cristal para aprovechar la luz del día. Bajo estas condiciones, comenzó a filmar sus películas. Y en tan solo 13 años, realizó alrededor de 400 filmes, yendo de la comedia, pasando por eventos y noticias reales, publicaciones y mensajes publicitarios, hasta “su” cine: el fantástico.

Lo llamamos así, como el cine preferencial del cineasta, ya que la mayoría de sus filmes rondan temas de magia e ilusiones.

El cine fantástico ahora sí había nacido. Este, serviría como un notable antecedente de lo que nacería años después, en 1927: la verdadera ciencia ficción cinematográfica, con la película de Fritz Lang, Metrópolis (1927).

Este filme, fue realizado por la UFA y trata sobre la distopía urbana futurista, situándonos alrededor del año 2026 con una ciudad gigantesca, gobernada por industrias, robots y naves.

Varios especialistas coinciden en que el filme se sitúa en esos años por la crisis occidental tecnológica y por temáticas propia del expresionismo alemán: las locuras y deformidades sociales.

Creo relevante hacer un paréntesis de índole histórica, para entender la relación y el nexo entre los dos realizadores seleccionados.

Como ya es sabido, el nacimiento, la “cuna” del cinematógrafo fue en Francia (primeras proyecciones y producciones).

Pero paralelamente en Estados Unidos (con Edison) también se comenzaba a experimentar este nuevo arte.

Luego de la primera Guerra Mundial (1914-1918) las producciones Europeas (y principalmente francesas) se congelaron, y Estados Unidos pasó al frente en el mundo del cine. Con el paso del tiempo, se fueron creando productoras independientes, que pasarían a ser las majors y conformarían lo que hoy conocemos como el imperio de Hollywood.

Dentro de este imperio, diversos realizadores triunfaron a lo largo de la historia, quizás el que más se destaca por ser “pionero” del nuevo cine americano, en el ámbito de la ciencia ficción fue Steven Spielberg.

Spielberg, nació el 18 de Diciembre de 1946, en Cincinatti (solo 8 años después de la muerte de su influyente, George Meliés).

Comenzó su labor como director desde muy pequeño. Pero su trabajo profesional, comenzó en la televisión (en una serie televisiva, Rod Serling´s Night Gallery).

Su primer film fue en 1971, El diablo sobre ruedas (Duel). Su éxito lo consiguió en 1974 con Loca evasión, pero fue Tiburón (Jaws) (1975) quien lo catapultó a la fama.

Durante los primeros años como realizador, solo se interesaba en filmar películas de puro entretenimiento, con carácter familiar e infantil. Pero luego, y cuando la percepción del mundo y de la vida cambió en él, empieza a entender que debe hacer un cine mucho más realista, serio y adulto, aunque nunca dejaría sus “temáticas” por excelencia, que lo convertirían en el realizador con más películas taquilleras de la historia del cine americano y mundial.

Esto se retomará más adelante, cuando se propondrá una división en cuanto a su filmografía. Ahora sí, estamos dentro de este género, puramente cinematográfico que comenzó a plantearse con el ya citado George Meliés, cuando empezó a conectar el ilusionismo con el cine (o en aquel momento, con el cinematógrafo).

Para afirmar esto último, no podemos dejar de hacer un análisis algo comparativo entre los padres del cinematógrafo.

Por un lado, los hermanos Lumiére, quienes enfatizaban su producción en el género documental, desplazando la noción de espectáculo.

Esta noción, se debe a Meliés, que sí combina datos proporcionados por el mundo real y fantástico.

La temprana conexión del ilusionismo con el cine, nos demuestran, que sus técnicas son precedentes indiscutibles de los grandes efectos de hoy.

Entre esos trucos e ilusiones primitivas, encontramos la sustitución (surgido por accidente, y no dejado de lado en ninguna de sus obras), paso de la manivela (base del stop-motion), etcétera.

Sus primeras temáticas giraban en torno de mutilaciones, decapitaciones, y hombres y mujeres que desaparecen.

Pero el público solo se conformaba con ver simples trucos fotográficos. Meliés iba más allá, ya que pensaba en construir una narración.

La revolución industrial llegaba de a poco, y hacia eco en su producción: Construía sus primeros y denominados efectos especiales sobre cartones, forillos, telas monocromáticas (fondos negros), el falso zoom, la doble exposición (sobreimpresiones) y la primera utilización del recurso de iluminación artificial.

Entre sus obras podemos nombrar Viaje a la luna (1902), donde surge, lo que escritores se cuestionaban antes: la existencia de otros mundos, la cibernética de civilizaciones dormidas en el tiempo, la cibernética apoderándose del hombre y la invisibilidad y transformación por los medios científicos.

Haremos una pausa en este realizador, para retomar a nuestro seleccionado director contemporáneo.

A la hora de establecer o denominar temáticas en su cine, podemos dividir, como se dijo antes, su trabajo en dos grandes grupos: En primer lugar, obras personales y aplaudidas por la crítica (denominadas por éste: de “alto valor cinematográfico” entre ellas, El color púrpura (1985), La lista de Schindler (1993), Rescatando al soldado Ryan (1998) y en un segundo grupo, los filmes meramente comerciales, Tiburón (1975), En busca del arca pérdida (1981), El capitán Garfio (1991), ET (1982) y las primeras dos películas de la saga Jurásica.

Este segundo grupo es el que nos interesa: acá la ciencia ficción es la mayor protagonista, pero obviamente este género no termina en estos films, ya que Spielberg hace en el 2001 Inteligencia artificial y en el 2005, La guerra de los mundos (remake de 1953).

Estas películas esconden temas fantásticos, vinculados a la niñez y a la inocencia, mezclados con una realidad subyacente de moralejas, tal como él mismo lo confiesa: “me gusta llenar las películas de magia. A veces, me gustaría que fueran reales, pero no lo son (…) Hago películas sobre lo que quiero ser, no sobre lo que soy. Son mis fantasías, puedo representar mi vida y mis fantasías a través de mis películas, y tengo la suerte de que los estudios me proporcionan dinero para seguir siendo un niño toda la vida”, citado por David Kaufman.

Es interesante recalcar en su confesión, dos palabras: magia y fantasías. Palabras que se repiten a la hora de explicar el cine del primitivo de Meliés.

La técnica del americano, es denominada por él mismo como “simple y sencilla”. Actúa así como un cómplice directo de los protagonistas de sus películas.

Aquí establecemos una sencilla, pero importante diferencia con el cine del francés: la identificación del espectador con el o los personajes; Spielberg nos pone las cartas sobre la mesa a los primeros minutos del film. Nos muestra quien es el bueno y quien el malo. Meliés no acude en ninguna de sus obras a un personaje clásico.

Fijamos otra similitud al afirmar que Steven Spielberg ha cosechado su éxito por la particularidad de importar no tanto lo que sus películas cuentan, sino más bien como se cuentan, tal como lo hacía Meliés.

El trabajo de sus arquetipos, que luego se compararán más adelante con los del realizador francés, también es muy propio del norteamericano: Extraterrestres, que en sus primeros films (E.T en 1982 y Encuentros en tercera fase en 1977) se muestran como simples, buenos y nobles visitantes. Pero con el paso de su producción, pasarían a ser invasores peligrosos y destructores de la raza humana, como en Guerra de los mundos (2005).

Otras temáticas que propone Spielberg son las apariciones de grandes criaturas (Tiburón en 1975 y Jurassic Park en1993) robots como protagonistas (Inteligencia Artificial en 2001) y catástrofes naturales.

Estos temas nacen en el cine a fines de los 60 y comienzos de los 70. Críticos y especialistas coinciden que este auge se dio por dos razones: Una de índole política (con la relación entre bloques del Este y Occidente) y por índole meramente cinematográfica, ya que el espectador estaba cautivado por la televisión y se hacía ineludible sorprenderlos con emociones fuertes. Pero estas nuevas temáticas que cautivaron al espectador en la era “moderna – cinematográfica” (y que aún hoy en día lo siguen haciendo), ¿Son propias de esta época? Veremos que no, ya que en 1904, Meliés, encarnó a un ser gigante (llamado profesor Mabouloff) en Viaje a través de lo imposible (Le voyage a travers l´imposible (1904) y también ocho años después, donde aparece el mismo personaje en A la conquista del polo (A la conquete del pole (1912) Obviamente, los procedimientos no eran electrónicos (como sí sucede en Tiburón donde el costo fue de nada menos que USD 8.000.000 y poseía articulaciones con filas de dientes, y mecanismos que permitían una perfecta imitación de un tiburón real) sino, manejados con sogas por humanos, que ocasionaban el movimiento y desplazamiento del “gigante”.

Cruces entre Meliés y la filmografía de Spielberg

Los primeros cortometrajes de Meliés fueron El taumaturgo chino (1904) El maravilloso abanico viviente (1904) La sirena (1904) donde comienza a utilizar animales en su relato (como peces, palomas, etcétera) utilización del falso zoom y sobreimpresiones entre las escenografías, Las cartas vivientes (1904) El diablo negro (1905) La silla encantada (1905) Los afiches se divierten (1905) En este último cortometraje, comienza a aparecer la noción de animación (mediante la fragmentación de la pantalla en más de 10 casilleros).

Vale destacar, que todos estos cortos, esconden dos temáticas en común. Por un lado, siempre hay un mago efectuando un truco y por otro son individuos al que les pasa cosas fuera de lo común (propio del cine fantástico). En ambos casos, no dejan de desaparecer los distintos trucos establecidos por Meliés.

Con El eclipse del sol (1904), comienza a verse más una función ficticia y narrativa, y dejan de importar los trucos, para evolucionar el relato: división de escenas, animaciones (o primitivos efectos especiales).

En Viaje a través de lo imposible se reafirma aún más lo anteriormente dicho. Hay diversas escenas con distintos tamaños.

Comienza a hablarse de una noción de familiaridad de planos (yendo de grandes planos generales a planos generales).

Ya establece un viaje: al sol. Pero, también vale citar un gran ejemplo, que si bien es de 1897, se cita ahora, ya que la película esta totalmente pérdida, Gugesse et Automate.

En este increíble relato aparece el primer robot femenino por seña de la historia del cine. El mismo, mantiene una relación de amistad con una niña, pero en su imaginación.

En 1902, Meliés filma Viaje a la luna. El film más primitivo de la ciencia ficción (o más avanzado del cine fantástico primitivo).

Conformado por 30 cuadros y con un costo de 30.000 francos. Básicamente, nos muestran un congreso de científicos astrónomos, que deciden y planean un viaje hacia la luna. A partir de ahí, el grupo construye un cohete que luego es disparado hacia su objetivo. El cohete aterriza en el ojo de la luna, y luego de la aparición del “rey” y los selenitas, el congreso regresa a la luna con uno de ellos y lo exhiben.

El film, tiene la particularidad de mostrarse sin textos, y con una continuidad adecuada, preparada para ser entendida por todo el público. Una vez más, se acude al término de noción de espectáculo.

Otro filme clave para el análisis es Conquista del polo. Que trata sobre una expedición hacia el polo, con un gigante volador.

Los sabios (que realizan el viaje) van escalando constelaciones hasta los hielos del polo, entre estos, aparece el gigante (el hombre de las nieblas) y se los come.

Revisemos ahora los films seleccionados por parte de Steven Spielberg.

Encuentros en la tercera fase, donde Spielberg nos muestra a extraterrestres (o selenitas llamados por Meliés) que dejan de ser malignos y deformes invasores para ser angelicales y bondadoso, trayendo un mensaje de paz. “Yo creía que era interesante que no tuviéramos que ir a las estrellas o a la luna, porque seres de otros mundos habrían viajado a nuestro planeta” (Lara, Antonio (1990). Acá surge una diferencia: Meliés nos lleva hacia los extraterrestres y otro mundo, y Spielberg nos los trae a nuestra tierra. Pero el punto en común, es que encontramos una comunicación y relación entre los dos mundos.

E.T, el extraterrestre, también nos habla de habitantes del espacio exterior que nos viene a enseñar y traer la idea de bienestar. Estamos en frente de un melodrama de ciencia ficción elaborado para niños. Trata sobre la amistad entre un niño solitario y un ser de otro planeta que también se encuentra solo en la tierra.

Punto en común con Gugesse et Automate, por los arquetipos, y la trama: la amistad entre dos personas muy distintas.

“E.T es el punto culminante del proceso de infantilización que ha convertido la mirada de Steven Spielberg en l exponente de un cine fantástico y puritano, mágico y conservador” (Lara, Antonio (1990).

El último ejemplo a dar es Inteligencia artificial, melodrama de ciencia ficción pero ahora para adultos. Fue un proyecto de largometraje, realizado por Stanley Kubrick a lo largo de veinte años, y luego se lo propuso a Spielberg, ya que le interesaba trabajar con personajes de carne y hueso, y no desviarse a robots. Es curiosa la fecha de estreno en 2001, ya que es una fecha cinematográficamente importante para Kubrick. El espectador ahora se encariña con un niño robot, David, de 12 años capaz de desarrollar sentimientos humanos (amor, miedo, odio, envidia, rencor, desprecio, etcétera).

Es totalmente interesante y llamativa la primera escena del filme, que coincide notablemente con la primera escena de Viaje a la luna: Encontramos en ambos casos, un congreso de científicos planeando un próximo invento. Por un lado, un niño robot y por el otro, un cohete capaz de llegar a la luna.

Habiendo hecho el ya mencionado análisis de la principal obra de cada uno de los dos directores que hemos tomado como objeto de estudio, podemos comprender la influencia intrínseca de uno sobre el otro. Si bien se busca observar, a lo largo del presente ensayo, las diferencias en cuanto a los recursos tecnológicos y materiales con los que contó cada realizador, tanto Spielberg como Meliés comparten, sin lugar a dudas, temáticas, arquetipos y hasta un ideario de lo que el cine fantástico y de ciencia ficción debe ser y representar. En tal sentido, encontramos muchas similitudes entre el trabajo de uno y de otro, y claramente, la influencia de Meliés sobre el cineasta norteamericano, así sea tan solo en las ideas o núcleo central de la temática de cada uno. Que no nos sorprenda entonces, que de ser posible, que si Meliés viviese y compartiese con nosotros esta época de avances tecnológicos y de evolución constante, sus filmes estarían a la altura de los de Spielberg, y su similitud en cuanto al mensaje y discurso narrativo sería mas que notoria. A modo de conclusión podríamos decir que Meliés merece gran parte del crédito por haber inaugurado y apostado por un género que, a la postre revolucionaria la historia del cine tal como la conocemos. Del mismo modo, si bien pasaron mucho otros realizadores antes de arribar cronológicamente hablando a la obra de Spielberg, éste último tomo la posta del género reinventándolo de modo tal que hoy se lo pueda considerar como el padre del cine de ciencia ficción contemporáneo.

Bibliografía

Gasca, Luis (1975). Cine y ciencia ficción. Barcelona: Planeta.

Amis, Kingsley (1966). El universo de la ciencia ficción. Madrid: Ciencia Nueva.

Filmografía

Lang, Fritz Metrópolis (1927)

Meliés, George A la conquista del polo (A la conquete del pole) (1912) El diablo negro (1905) La silla encantada (1905) Los afiches se divierten (1905) El eclipse del sol (1904) El maravilloso abanico viviente (1904) El taumaturgo chino (1904) La sirena (1904) Las cartas vivientes (1904) Viaje a través de lo imposible (Le voyage a travers l´imposible) (1904) Viaje a la luna (1902)

Spielberg, Steven La guerra de los mundos (remake de 1953). (2005) Inteligencia artificial (2001) Rescatando al soldado Ryan (1998) Jurassic Park (1993) La lista de Schindler (1993) El capitán Garfio (1991) El color púrpura (1985) E.T el extraterrestre (1982) En busca del arca pérdida (1981) Encuentros en tercera fase (1977) Tiburón (Jaws) (1975) Tiburón (1975) Loca evasión (1974) El diablo sobre ruedas (Duel) (1971)


Meliés y Spielberg: No estamos solos fue publicado de la página 13 a página16 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº31

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