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Jackson Pollock. La búsqueda del camino creativo: Indios Navajo y Muralismo Mexicano

Turnes, María Cecilia

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº31

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº31

ISSN: 1668-5229

Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 31, Agosto 2010, Buenos Aires, Argentina | 88 páginas

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El presente ensayo observa e intenta un breve análisis de la forma de trabajo del artista Jackson Pollock. Su pasión y pulsión manifestadas en su creación, son el resultado de una profunda búsqueda intrínseca.

Expone a continuación, luego de una breve referencia a sus inicios, dos de los factores que se consideran fundamentales a la hora de hablar del trabajo de un artista como el mencionado.

La relación con los pueblos indios de América, en este caso en particular los Navajos, y con el muralismo mexicano.

Procesos y hechos en su vida que marcaron y determinaron su decisión de exponer, volcar en el enorme lienzo sobre el que trabajaba el manifiesto de vida que perpetuó en su obra.

Jackson Pollock y su obra

Jackson Pollock nace en Cody, una localidad del estado norteamericano de Wyoming, el 28 de enero de 1912, fue hijo de LeRoy McCoy Pollock y Stella Pollock McClure. La juventud de Pollock transcurrió principalmente entre las praderas de Wyoming y Arizona. Luego asiste al Manual Arts High School en Los Ángeles, donde se decide a profundizar su interés por el arte. En esta decisión se involucran sus hermanos artistas.

Luego, en el año 1929, se mudó a New York, donde sus primeras obras fueron trabajadas con el pintor Thomas Benton en la Liga de Estudiantes del Arte. Progresivamente Pollock se alejará de las formas más figurativas, para ir encontrándose así con su propia forma de expresión.

Es fundamental su etapa de estudiante, en la cual encuentra el espacio para integrar lo vivido en su lugar de origen, el contacto con la naturaleza, lo aprendido de las tribus nativas del lugar, sus primeras curiosidades como artista. Todo lo volcó en los enormes espacios de trabajo que generaba. Grandilocuencia adquirida del contacto con los muralistas mexicanos, quienes le den el puntapié inicial para destapar esta enorme forma de trabajo.

A pesar de haber vivido luego en otras importantes ciudades, siempre hubo algo que lo capturó a su lugar de origen. Se conocía al joven Pollock por tener siempre un rasgo de melancolía, de preocupación en su rostro. Se decía mucho de su introvertida y autodestructiva personalidad. Era conocido su alcoholismo, que lo llevó finalmente a su muerte, al ser protagonista de un accidente automovilístico en 1956. Sin embargo, si bien su trágico final fue notorio, más lo fue su trabajo y su creación.

Pollock y los indios nativos: los Navajos.

Considero importante en el marco de este ensayo mencionar la cercanía que mantenía Pollock con el lugar geográfico donde nació. Lo que él vio y vivió en este sitio es uno de los puntapiés iniciales para el desarrollo de este trabajo.

Nos referimos en este caso a la cercanía a los indios nativos Navajos, de la región geográfica de Arizona. Pollock, desde su juventud, accedió mediante esta tribu a captar la naturaleza de un modo completamente distinto. Mediante ellos, conoció la trascendencia del hombre, la relación de lo místico con lo terrenal y lo vital que hay en ese intercambio. Los Navajos son un pueblo pacífico que vive en el sudoeste de Estados Unidos. Pastores y agricultores semi-nómadas.

Los Navajo son intensamente religiosos y la vida indígena se ve centrada en torno a los rituales. Se describen las ceremonias como entrelazadas con la vida diaria hasta el punto que no podrían existir la una sin la otra. La posición del chaman dentro de esa sociedad era preponderante y constituía el elemento jerárquico de la vida espiritual indígena. Es decir, una figura que une el mundo de lo sobrenatural con el mundo de los hombres comunes. Esto sucede mediante el mundo de los sueños. Los chamanes tienen la peculiaridad de comunicarse en los estados de sueño o meditación profunda con otros seres. Es de esa forma que se comunican con el mundo místico que resulta inaccesible en lo terrenal.

Esta idea acerca de lo sobrenatural se hace presente por medio del signo o conjunto de símbolos que la tribu decide adoptar. Se hace imprescindible así un objeto de representación que haga visible, tangible, aquello que no lo es para el hombre común.

En este caso en particular, los Navajos realizaban pinturas en la arena. Esta forma resultaba un modo de expresión que los distinguía. Su técnica expresiva consistía en alisar la arena y realizar figuras sobre ella. La arena misma ya les otorgaba una materialidad fuerte e imponente en sí misma. Es decir que la propia geografía y el propio recurso natural les hacían la suerte de lienzo.

Junto con esto último los distinguía también su simbología. Al recurrir a un recurso como la arena, no se valían de un caballete, ni de un plano vertical, trabajaban por encima de su arte, prácticamente dentro de ella, en el suelo, en plano horizontal.

A su vez tenían estructuras muy precisas a seguir en sus representaciones, en su mayoría era arte figurativo compuesto por las formas geométricas básicas, y a nivel composición debían mantener un orden específico. No dejemos de lado el hecho de que los Navajos utilizaban estas representaciones en la arena como medios curativos, como el intermediario que mediaba entre lo sobrenatural, a lo cual accedía el chaman, y lo terrenal.

Nuestro joven artista se encontró atrapado por esta exótica forma de representación y por lo que ella implicaba. Observaba y veía como la obra, la creación misma, estaba cargada de una impronta simbólica indeleble. Observaba como la misma los embebía, los involucraba, los metía dentro del lienzo/arena mismo.

Esta técnica es la que retomaría Jackson Pollock años más tarde en sus propios lienzos en su taller. Indudablemente el artista recogió, además de una asombrosa técnica, una capacidad para hacer, al igual que los Navajos, una verdadera ceremonia ritual de sus creaciones. Si bien se escinde en el sentido estricto religioso que esta tribu le otorgaba a sus trabajos, conserva la magia y el misticismo, que se dejan ver en los resultados finales de sus impactantes obras.

A su vez, resulta importante destacar el hecho de que el contacto con la tribu Navajo de algún modo lo involucra con el mundo de los sueños, lo acerca al plano de lo inconsciente.

El joven artista encontró en el trabajo de los Navajo un acercamiento directo con el mundo de los sueños. Más tarde, e involucrado con psicoanálisis, Pollock encontraría en el trabajo del inconsciente una de sus principales fuentes de elaboración para la concreción de sus obras. Lo que representaba, como en el caso de los nativos americanos, tenía un peso fundamental. Estaba haciendo visible, estaba siendo la manifestación primera y volcada en imágenes, símbolos que retratan la búsqueda inagotable del joven como artista.

No podría dejar de mencionar que Pollock mantenía fuertes patrones adictivos que lo llevaron a mantener tratamientos terapéuticos en más de una ocasión. No es un dato menor, ya que Pollock encuentra en sus espacios de terapia también un lugar para reflexionar sobre el mismo. Durante sus sesiones dibujaba, y quedaron numerosos registros de las creaciones de ese momento. Era en el marco de sus tratamientos donde indagaría sobre sí mismo como artista y donde utilizaría su dibujo, sus borradores, como medio de manifiesto de aquello que sentía.

"Cure in his case really meant finding his unique identity as an artist". (Dr. Joseph Henderson, 1939).

Pollock y Muralismo Mexicano

Es así que la búsqueda continuó. Aquí es cuando hago referencia al hecho que considero más trascendente en la vida y obra de Jackson Pollock.

Como mencionábamos anteriormente, una vez que se mudó a Nueva York logró estudiar con importantes personajes de la época. Hacia 1936 se interesó profundamente por el muralismo mexicano. Si bien este movimiento estaba cargado de una fuerte intención política, Pollock encuentra en el mural una presencia imponente que le resulta irrebatible, abrumadora como espectador y como artista.

Cuando destaco a esta etapa como el momento más trascendente, es porque aquí Pollock hace definitivamente visible no solo la búsqueda de su forma como artista, sino la concreción de la misma. Es por esto mismo que considero importante mencionar a los referentes que acercaron a Pollock a un trabajo distinto al que estaba familiarizado. Un trabajo en grandes dimensiones y cargado de materialidad, de una vitalidad, una significancia y movimiento transferibles directamente al espectador.

Orozco y Siqueiros fueron los principales artistas mexicanos referentes para Jackson Pollock en la época. Con ambos aprendió y adquirió diversos conocimientos en cuanto a lo que hacía a la técnica de sus trabajos. Experimenta con diversas materialidades y comienza a pintar con elementos que se desprendían de los tradicionales como el caballete y el pincel.

Arena, metales y alambres pasarían a ser parte de la realización de la obra.

Los artistas mexicanos venían embebidos de la impronta revolucionaria por la que su país natal había transcurrido y transcurría aún. Eran momentos de cambios muy fuertes y abruptos. Social, política y económicamente el país mexicano estaba en movimiento, en proceso de cambio. Y esto resultaba inevitable. Lejos de querer ignorar el momento histórico, Siqueiros y Orozco, entre otros, deciden ser protagonistas desde su arte. Con una clara formación académica, se escinden ideológicamente de esta y comienzan a explorar otras formas de representación y eligen exponer otras cuestiones que hacían al momento histórico que vivían.

En sus cuadros el estudio del movimiento, la carga importante de materialidad es lo que predomina. No es una pintura estática en ningún aspecto. Su arte está para representar la actualidad, y esta se encontraba en un vertiginoso momento de cambio y de lucha.

"If Orozco were given to phrase making, his definition of art undoubtedly would be: First emotion, second the power to communicate emotion, and last the perfection of ways and means of communicating emotions." (Alma Reed, 1932).

Desde ya Pollock, con esa sed de representar lo vivo en él, capta inmediatamente la idea de movimiento, de que el espectador y el artista se hallen metidos dentro de la obra. Pollock encuentra a su vez el impulso necesario para alejarse del estilo más academicista y figurativo, para encontrar así su propia forma.

Así era incitado por sus mentores, como Sequeiros, quien afirmaba en una de sus tantas cartas abiertas:

El realismo no puede ser una fórmula fija, una ley inmutable como lo demuestra toda la historia del arte. (...) Podríamos llegar a convenir, como lo pretenden algunos, que no hay obra de arte superior a otra obra de arte y que en ese sentido ningún período importante del arte es superior a otro, pero esto de ninguna manera niega el proceso de enriquecimiento ininterrumpido de la forma en la dirección de un lenguaje realista cada vez más rico, cada vez más civilizado, cada vez más elocuente. El deseo de hacer seres más vivos, más carnales, más pensantes, más expresivos, como el de hacer el medio físico en el que el hombre se mueve cada vez más palpable, ha animado todos los períodos del arte en que la producción no se ha encerrado en fórmulas intocables. (Siqueiros 1951).

Pollock estaba buscando una nueva forma de expresión, que alcanzaba tan grandes dimensiones que hacía imprescindible que buscara nuevos medios para aquello que quería representar.

Es así que, junto con los reconocidos mexicanos, mejora en sus técnicas y progresa en cuanto a su estilo personal, integrando de este modo lo aprendido en su juventud con las tribus de indios nativos. En fin, una combinación que le abriría las puertas al mejor momento de su carrera.

Cuando Pollock pintaba era como si nada ni nadie más estuviera allí. La sala se llenaba de toda la fuerte y apasionada energía que él se permitía manifestar en sus impactantes e intensas chorreaduras. Nada lo detenía.

Namuth fue el fotógrafo para una famosa revista estadounidense.

El mismo capturó más de quinientas fotografías en blanco y negro, que inmortalizan el trabajo de Pollock. El fotógrafo comentó:

The flame of the explosion when the paint hit the canvas; the dancelike movement; the eyes tormented before knowing where to strike next; the tension; then the explosion again... The brush doesn’t touch the surface of the canvas, it’s just above. (Namuth, 1950)

Era evidente que mientras Pollock trabajaba, verdaderos cambios ocurrían en su expresión física. Se entregaba por completo a su arte. Era tan intenso, aquello que tenía para manifestar, que ocupaba metros y metros, y aún así no era suficiente.

Necesitó valerse de años de historia, de grandes referentes, para encontrar lo que llevaba dentro y poder exponerlo.

Pollock, el hombre introvertido, extraño y extrañado del mundo, dejó un legado imborrable, que habló por él y que aún sigue vivo. A pesar de la profunda autodestrucción que dejaba ver con su alcoholismo logró construir algo tan trascendente que sigue hablando por todo lo callado. Jackson Pollock a pesar de su joven muerte, transmitía vida a través de sus pinturas.

Allí nos dejó un legado de movimiento, energía, y una búsqueda inagotable de creación.

Bibliografía

Alfaro Siqueiros, David. (1951). Siqueiros por la vía de una pintura neorrealista o realista social moderna en México (Siqueiros sur la route d'une peinture neo-realiste ou realiste social moderne au Mexique). Mexico, D.F: Instituto Nacional de Bellas Artes.

Recursos electrónicos

www.analesiie.unam.mx/pdf/42_91-96.pdf www.cien-pies.blogspot.com/2007/12/jackson-pollockpaintando-fotografas-de_3784.html


Jackson Pollock. La búsqueda del camino creativo: Indios Navajo y Muralismo Mexicano fue publicado de la página 69 a página71 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº31

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