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Identidad, diseño y patrimonio: El caso de Chiloé

De la Sotta Lazzerini, Paola; Duran Diaz, Gian Carlo

Actas de Diseño Nº6

Actas de Diseño Nº6

ISSN: 1850-2032

III Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Auspicios. Resúmenes de conferencias. Actividades Tercer Plenario del Foro de Escuelas de Diseño. Propuestas. Conclusiones. Apuntes.

Año III, Vol. 6, Marzo 2009, Buenos Aires, Argentina. | 261 páginas

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Chiloé, cuna de mitologías y del ingenio del hombre chileno. Geografía densa y extensa que permite la imaginación y la creatividad del nacido y criado en estas latitudes.
El aislamiento producto de su condición de isla, le ha permitido sobrevivir, gracias a estas y otras cualidades
que se suman con la riqueza de la naturaleza.
Una geografía desbordante en madera marcó una forma de hacer las cosas, hasta el día de hoy, y la cual ha contribuido al desarrollo cultural de un pueblo, como también la forma en que se ha ido desarrollando una cultura
vernácula. Esta condición, se puede ver reflejada en cómo el chilote toma la naturaleza, la transmuta y con
respeto la traduce en una casa, tejuela, bicicleta, violín, cuchara, plato, manto, telar, etc.; porque es lo que le enseñaron, le transmitieron de generación en generación y porque finalmente es lo que sabe hacer. De esta manera, el chilote comienza a desarrollar una cultura entorno a este material, una cultura de la madera. La madera, como materia prima, ha permitido la supervivencia en cuanto a cobijo y trabajo se refiere para el chilote; la madera ha sido y es parte de la historia de Chiloé. Como un organismo vivo, refleja en todo lo que toca el espíritu y la forma de ser que tienen los chilotes.
La arquitectura, sus artilugios, la religión, la política, la economía y hasta la calefacción al interior de los hogares
han sido posibles gracias a la madera y a la inteligencia e ingenio del isleño para darle forma y color a lo que hace, a lo que construye y a lo que le permite lograr dentro del gris paisaje que lo amenaza cerca de 9 meses al año; diferenciarse del vecino, distinguirse del bosque y muchas veces servir de guía para las embarcaciones que navegan entre medio del fiordo y la niebla. Es bajo este escenario, en una constante necesidad de subsistir, en donde el hombre descubre sus capacidades y las potencia.
Con una verdadera identidad dinámica, marcada por el clima, la luz y sus estaciones, la forma cultural de
Chiloé se construye día a día, de la misma manera en que se construye y reconstruye su paisaje.
La mixtura propia de Chiloé, derivada de las innumerables inmigraciones que se produjeron a comienzos del
siglo IXX, fue construyendo una población cargada de tradiciones orales, las que se siguen entregando de generación en generación. Sin embargo y producto de una serie de situaciones que se devienen del incremento de la instalación de salmoneras, chorerías y la llegada de las comunicaciones como; la televisión, Internet, telefonía móvil y televisión por cable, han provocado que las nuevas generaciones comiencen a emigrar hacia los pueblos y ciudades mas grandes, obteniendo como resultado un desinterés por aprender el oficio de sus antepasados.
Según las investigaciones desarrolladas por el profesor Hernán Montecinos (Q.E.P.D), las construcciones que se
levantaron durante los primeros años de colonización, fueron precarias fábricas que cumplían el objetivo primario
de proteger al hombre de las inclemencias del medio. Es a partir de los modelos hispánicos que los misioneros, soldados y colonos que llegaron y aportaron a la provincia, y tal vez las soluciones constructivas prehispánicas, las que permitieron ir gestando una arquitectura, que respondía racionalmente al material y al clima y fueran también una expresión de la voluntad y aspiración de la sociedad chilota.
Se destaca, la importancia de señalar que el vocabulario arquitectónico importado debía adecuarse a otro
material, y por lo tanto a las posibilidades de trabajo mecánico de la madera y a sus sistemas constructivos.
Desde las iglesias barrocas que se levantaron por los jesuitas, hasta las viviendas con tendencias neoclásica y
las formas provenientes del eclecticismo del XIX o del art nouveau, existió un ininterrumpido esfuerzo por
trasladar formas, estructuras y ornamentación, desde los modelos dignos de ser imitados, que originalmente
eran construidos en otros materiales, para poder traducirlos en una versión en madera. Esta doble situación
de sujeción, que explica el profesor Montecinos en su libro Arquitectura de Chiloé1 y que se relaciona con los
cánones de un estilo y el hecho de querer traducir en madera un vocabulario formal importado, fueron generando
y desarrollando un neoclásico o neogótico de características sui géneris. No hay una claridad sobre la manera propia de un estilo, lo que conlleva a tomarle importancia a la realización de la forma por sí misma o a aspectos mas ornamentales, descuidando otros factores mas esenciales. Sin embargo y pese a ello, este es el valor en el que reside la arquitectura de Chiloé; ya que en ella afloran las tradiciones, la aplicación de una artesanía local, otorgándole un sello único y original.
Aunque por medio de la Fundación de Amigos de las Iglesias de Chiloé2, se ha podido rescatar poco a poco el
oficio de la carpintería en madera, formando para ello la escuela de carpintería, la que en un comienzo estaba
a cargo de los más antiguos maestros expertos en madera que quedan en la isla. Hoy son jóvenes que ven en
este nuevo oficio no solo un aprendizaje y un camino para ganarse el sustento, sino también de colaborar en
la transmisión de una cultura, que si bien en sus inicios se orienta hacia la comprensión de la carpintería
en madera específica de las iglesias, hoy se encuentra estudiando la posibilidad de reproducir una técnica de
fabricación en madera.
Es por medio de la investigación del artilugio chilote, el cual se ha ido perdiendo poco a poco con el pasar
de los años, donde se pretende descubrir las claves del razonamiento en la forma del hacer que maneja el isleño.
Y es que son muy pocos, los maestros artesanos que saben cómo construirlos y se hace urgente y necesario el
reconocimiento desde la perspectiva del diseño, de una técnica y tecnología transmitida de una forma oral; en
orden a registrarla y rescatarla para la comprensión de una cultura que forma para de nuestra identidad.
Y es aquí donde uno se detiene y se pregunta el por qué ya no se fabrican más. ¿Por un asunto de desinterés en
las nuevas generaciones, por aspectos económicos, políticos?
¿Qué es lo que ha pasado con el artilugio chilote?
Si uno se contiene al observar la técnica con que cada uno de estos objetos está construido, considerando el
tiempo, el para y el por qué fueron construidos, se puede observar, no sólo una riqueza en cada una de estas
variables, sino la capacidad del hombre, en una situación de aislamiento global y en condiciones geográficas
extremas, de generar desarrollo y sustento.
Si bien el diseño tiene la misión de contribuir al ser humano una mejor forma de vivir la vida desde el punto de vista de su relación con el entorno físico material que lo rodea; también tiene la misión de prolongar la especie
que genera el pensamiento del proyecto. Y es que el diseñador se basa en la observación, en la intuición, la inspiración y las corazonadas, porque cuando piensa deja de diseñar. Porque si se piensa, se recurre a la memoria que es parte de lo que hay en la mente y la mente es una librería y cuando uno va a una librería solo ve
el pasado, y el pasado ya no existe, como tampoco el futuro, entonces ¿cómo podemos hablar de ser capaces
de diseñar para el futuro?
Si tomáramos las palabras de Urriola3 y las aplicáramos hacia la visualización de una cultura que se basa en la
observación y el instinto, podríamos comprender la manera de hacer que tienen aquellos que desarrollan productos desde el instinto y por necesidad.
De la mera observación del entorno que los rodea, en este caso de una naturaleza desbordante en madera
como Chiloé, el chilote transforma el material en un objeto que perdura y que trabaja en el mismo lenguaje de
quien la usa. El lenguaje de lo sencillo, de lo obvio, sin la complejidad de una tecnología mayor.
Entonces, rescatar una tecnología en retirada y otorgarle el valor que se merece desde el diseño, permite no solo
salvaguardar la identidad de un pueblo, sino salvaguardar la identidad del diseño regional. ¿Por qué siempre
mirar hacia fuera, cuando los contextos donde estamos emplazados son de una realidad distinta? Llegó el momento de asumir que Latinoamérica y particularmente Sudamérica son situaciones y escenarios distintos.
El diseño se descubre y se desarrolla en una cultura que todavía no quiere abrir los ojos hacía su propia identidad.
A veces nos avergüenza el hecho de estar lejos de las grandes urbes desarrolladoras de tecnología y teoría.
Sin embargo en vez de descubrir y aportar a los que nos están mirando hoy, nos dedicamos a mirar lo que ellos
hacen. Hoy los ojos están puestos en aquellos países que están en vías de desarrollo y Chile es uno de esos
tantos países que poco a poco van surgiendo, con una economía estable y con una historia que se quiera o no,
ha tenido un peso histórico que recae en el resultado del compromiso de las nuevas generaciones. Todas ellas
ávidas de nuevos conocimientos, de nuevas experiencias, pero que en esa búsqueda constante, ha perdido la
capacidad de mirarse el ombligo. La capacidad de desarrollar un diseño local o regional.
Por medio de la mirada que se hace, sobre la forma en que el chilote ha construido sus propia tecnología, para
el desarrollo de sus necesidades, a través de su historia, se evidencia un acercamiento hacia estudios más profundos respecto de lo que significa trabajar con una cultura vernácula, su tecnología y la relación de sostenibilidad entre acción humana y medio natural, de la idoneidad forma-función, de los propios valores formales de las piezas y de las tipologías modulares establecidas.
El compromiso del diseño con su entorno y el uso de sus capacidades como herramienta de revisión, análisis,
recuperación, reivindicación y proyección científica y comunicativa de lo que nos es propio como cultura, sin
desmerecer lo foráneo, permitirán sumarse en mejor medida a un escenario global.
Por otro lado, el reconocimiento del valor patrimonial de una cultura vernácula, nos acerca, como punto de
partida, hacia la necesaria consideración del rescate de una identidad del diseño nacional. La posibilidad de
comprender el contexto que nos rodea, contribuye al desarrollo de una disciplina, que en un escenario nacional,
se ha visto desprovista de una visión propia, y la que se acerca más hacia una visión globalizada, enfocándose
con ello hacia una transculturación de nuestras raíces.
La asimilación de lo efímero como un modo de enfrentar la técnica y el material, son aspectos relevantes para dar cabida a cualquier proyecto dentro de la isla y comprender la manera de ver el mundo y el valor que para
el isleño tiene. Aspectos que son un aporte en la visión que debe manejar un diseñador en la construcción metodológica de un proyecto de diseño.
De esta manera la cultura chilota, contribuye a las herramientas del diseño, a través del grado de comprensión y
reconocimiento sobre el nivel de ingenio en el quehacer y como hacer por parte del natural de Chiloé, quien se
ha adaptado a un medio hostil, desde un punto de vista climatológico y de ubicación geográfica y al cual paralelamente se suma el distanciamiento de las grandes urbes proveedoras de tecnología.
Notas
1. Montecinos Barrientos Hernán; Fenaro Cristóbal; Iglesis Jorge. “Arquitectura de Chiloé”. Chile, Santiago: 1976. 68 p.
2. Orientada a la conservación y restauración de las iglesias de Chiloé. Fundada por el Profesor Hernán Montecinos en el año 1995 junto con el arzobispado de Ancud, actualmente cuenta con el financiamiento del Ministerio de Bienes Nacionales y el BID.
3. Palabras dichas por el Diseñador industrial Humberto Urriola Director de Atlantis. (Water Management for life) en el marco de la charla “Diseños Industriales Que Hacen Posible la Ciudad Ecológica - El Secreto Del Diseño” dictada en Santiago de Chile, Abril de 2008. Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.
Esta conferencia fue dictada por Paola De La Sotta Lazzerini y Giann Carlo Duran Diaz (Universidad de Chile - Chile) el jueves 31 de julio en el Tercer Encuentro Latinoamericano de Diseño 2008. Facultad de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo, Buenos Aires, Argentina.


Identidad, diseño y patrimonio: El caso de Chiloé fue publicado de la página 120 a página122 en Actas de Diseño Nº6

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