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El espacio áulico: una mirada desde la complejidad

Robles, Beatriz [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

ISSN: 1668-1673

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 15, Febrero 2011, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

Se manifiesta sobre los desafíos que tienen los docentes en la práctica cotidiana de poder indagar acerca del papel de lo grupal en el acto pedagógico. Y de qué manera se puede resolver desde una situación de enseñanza-aprendizaje, las distintas variantes que se presentan en cada uno de los grupos con los que se desenvuelven. Además destaca que los materiales didácticos y las herramientas tecnológicas no garantizan por sí solas la construcción del conocimiento. Ya que para lograrlo es preciso proporcionar un entorno que facilite la interacción social, la correcta utilización de los medios y la experimentación. Por último se habla de la experiencia de un trabajo grupal participativo, con los alumnos, los que debían “construir” un guión sonoro. 

Palabras claves: educación – espacio – aula – docente – alumno – enseñanza – aprendizaje.

Cómo enseñamos es finalmente un reflejo de por qué enseñamos. 

Eliot Eisner

Uno de los grandes desafíos que tenemos los docentes en nuestra práctica cotidiana es poder indagar acerca del papel de lo grupal en el acto pedagógico. Y de que manera resolvemos desde una situación de enseñanzaaprendizaje, las distintas variantes que se presentan en cada uno de los grupos con los que nos desenvolvemos. Podemos definir al aula, como “… un espacio material y simbólico donde se producen formaciones grupales específicas, y singulares configuraciones de tarea. Existen además relaciones de poder y se reflejan y dramatizan las configuraciones de la dinámica institucional que la atraviesa; se organizan las relaciones con el saber, se producen procesos de aprendizaje y enseñanza, se entrecruzan y tensionan los deseos individuales y grupales, representaciones, valores, creencias y motivaciones1 . Por lo tanto la dimensión grupal es un constituyente del aula que afecta su estructura y dinámica y por consecuencia al acto pedagógico. Coincidiendo con la autora, en el proceso de enseñanza aprendizaje hay que tener presente la complejidad existente en el trabajo con grupos y no tomarlo como una, “… unidad simplificada sino múltiple, compuesta por una diversidad interna. Constituido por relaciones partes-todo en las que el todo tenga características de conjunto que le den cierta identidad pero donde también las partes conserven ciertos rasgos y caracteres propios, donde el todo no sea unificación de partes, sino unidad de interacciones, de relaciones recíprocas, de entrecruzamiento que vayan dando una organización peculiar y posibilidades de auto-organización en función de las relaciones internas y externas con el entorno social más amplio…”2 . Pero además y teniendo en cuenta el paradigma de la complejidad, lo cognitivo no se reduce a lo intelectual, incluye lo colectivo, la interacción social, además de lo afectivo y lo psicosocial.3 Es por esto que se debería implementar estrategias en donde los educandos sean ellos mismos los que interactúen y exploren en su práctica. Y también considerar que la experiencia en el aula, debería ser, un espacio que permita a los estudiantes hacerse de nuevos conocimientos, para su posterior reacomodamiento. Un lugar donde el docente ceda su protagonismo al alumno, quien asumirá el papel fundamental en su formación, desde su participación y colaboración entre compañeros. Por consiguiente ellos mismos tendrán que ser los que relacionen lo teórico con los ámbitos prácticos, situados en contextos reales. Otro punto a considerar es que a veces encontramos agrupamientos y no grupos. En varias oportunidades tenemos en el aula a un conjunto de personas que siguen débilmente un objetivo común, con escasa participación y compromiso. Mientras que en otras situaciones, en el mejor de los casos, “… se generan espacios de interacción, una red de relaciones reales e imaginarias, unas significaciones compartidas, unas expectativas mutuas, unos sentimientos grupales, unos sentidos de pertenencia que se entrelazan dando un carácter de singularidad a cada grupo…”4 

Sabemos por experiencia que los acontecimientos que se dan en clase, son múltiples, azarosos, imprevistos, que muchas veces producen ciertas distancias, entre lo planificado y actuado, entre lo deseado y lo sucedido, como también imprevistos en las expectativas de logros. Como postulan diversas corrientes educativas, sería necesario tener presente enfoques y perspectivas que permitan incorporar, sin reducirlas, a la incertidumbre, el azar, las paradojas y contradicciones. Estar abiertos a diferentes modelos didácticos y a distintas disciplinas para que nos faciliten una mirada integradora en la concreción del acto pedagógico. 

Desde este marco conceptual, podemos inferir la difícil y compleja tarea que los docentes realizamos a diario, y que por lo tanto nos obliga a tener una gran capacidad de adaptación a los diferentes grupos. 

La escritura y la oralidad desde una estrategia grupal En la materia Comunicación Oral y Escrita, existen distintas variables que entran en juego en la práctica pedagógica. Por un lado el gran desafío que se presenta a la hora de encontrar estrategias de enseñanza-aprendizaje de la escritura y lectura de los alumnos. Sabemos que, como sostiene L. Vygotsky, “… el lenguaje y a través de él la cultura, tiene una influencia decisiva en el desarrollo individual…”5 . Y además que “la enseñanza es mucho más que un proceso de índole técnica. No puede ser aislada de la realidad en la que surge. Es también un acto social, histórico y cultural que se orienta a valores en el que se involucran sujetos…”6 . 

Jerome Bruner nos recuerda en sus escritos que existen dos modos complementarios e irreductibles de conocer: el lógico-científico y el narrativo. El primero está signado por la verdad, el segundo por la verosimilitud, y cada uno provee formas distintivas de ordenar la experiencia y de construir la realidad. Pero también destaca este autor que “… si la narración se va a convertir en un instrumento de la mente al servicio de la creación de significado, requiere trabajo de nuestra parte: leerla, hacerla, analizarla, entender su arte, percibir sus usos, discutirla…”7 

Como lo reconocemos por experiencia, los materiales didácticos y las herramientas tecnológicas no garantizan por sí solas la construcción del conocimiento. Ya que para lograrlo es preciso proporcionar un entorno que facilite la interacción social, la correcta utilización de los medios y la experimentación. 

Una estrategia que me sirvió este último tiempo, desde la materia Comunicación Oral y escrita (COE), es un trabajo grupal participativo, con los alumnos, los que debían “construir” un guión sonoro. Siempre teniendo presente los principales objetivos planificados: 

- Estimular la imaginación, la intuición, la curiosidad y la creatividad, como cualidades fundamentales a desarrollar en el marco de la formación profesional. 

- Incorporar los cambios tecnológicos, sociales y culturales como marco adecuado para la comprensión teórico-práctico de la comunicación y la cultura.

La consigna partió de un texto periodístico con acontecimientos que les son familiares y a partir de él realizar un story line (elaborar de acuerdo al marco teórico un conflicto en muy pocas líneas). El texto brindado tenía un final abierto, muchos interrogantes no resueltos y una temática que les escuché conversar en el recreo: los robos y miedo a la inseguridad que ellos tenían. Es así que formaron grupos para realizar dicha actividad y llevar a cabo la consigna que consistía en reconstruir la historia dada, por otra que ellos, debían imaginar, dándole un comienzo, un desarrollo y un cierre (una estructura narrativa). Durante tres clases subsiguientes continuamos con dicho trabajo. Tuvieron que realizar la sinopsis del story line, y explayarse y darle vida a esos personajes, ubicarlos en un contexto, caracterizarlos y ambientarlos (teniendo presente la adecuación, cohesión y coherencia del texto). Posteriormente elaboraron el guión sonoro, donde solo prevalecía el sonido, utilizando todos los recursos sonoros y sus respectivas funciones. Logrando finalmente la grabación del guión, donde se podía escuchar a esos personajes con voz y expresión de acuerdo a la caracterización pautada por ellos. Además de responder a los diferentes códigos socioculturales, lingüísticos y psicológicos. 

Fue una interesante experiencia donde se compartieron historias, recrearon lugares imaginarios y se debatieron problemáticas existentes. En donde el grupo manifestó mucho interés, y se sorprendió al encontrar las características diferentes de las personas, lugares y situaciones que resurgían desde su imaginación y experiencia personal y colectiva. También pudieron valorar como desde un hecho noticioso, o una idea pueden surgir fantásticas historias ficcionalizadas, entrelazadas con el contexto socio-cultural. Y poder contarlas teniendo presente el marco teórico utilizada en clase. 

Quedan muchos interrogantes sin responder acerca de las distintas estrategias didácticas, en especial grupal, para la enseñanza de la escritura en los jóvenes. Pero dentro de esta realidad compleja como es la situación pedagógica, la implementación de distintos recursos didácticos narrativos, significan día a día, un gran desafío en la tarea docente. 

Como sostiene Jesús Barbero: “…Aún quedan espacios de utopía social desde donde pensar y producir el mundo que habitamos y hacemos cada día…”8 . 

Reconociendo que la cultura audiovisual fue ganando terreno, convirtiéndose en formas de comunicación hegemónica, por encima de lo estrictamente verbal, oral y escrito, es que necesitamos volver a apropiarnos de estos medios, para la adquisición de nuevas competencias estéticas y cognitivas y así generar un proceso transformador y crítico de esta cultura. Porque coincidiendo con Graciela Frigerio, “…es en estos pliegues donde el mañana tiene formas de anticiparse y posibilidades de inventarse…”9 .

Notas 

1 Souto, M. (1996) “La clase escolar: una mirada desde la didáctica de lo grupal”. En: Corrientes Didácticas Contemporáneas. Camilloni, A. y Otros, Bs.As. Paidós . 

2 Souto, M. (1993) Hacia una didáctica de lo grupal. Bs. As. Miño y Dávila Edit. 

3 Morín, Edgar. (1996) El paradigma de la complejidad en introducción al pensamiento complejo. Cararas, UNESCO. 

4 Souto, Marta (1993) Hacia una didáctica de lo grupal. Bs. As. Miño y Dávila Editores. 

5 Vigotsky, L.S. (1997) La imaginación y el arte en la infancia. México, Ensayo psicológico Fontamara. 

6 Martín-Barbero, Jesús (2001) La Educación desde la Comunicación. Norma. 

7 Bruner, Jerome (1994) Actos de significado. Alianza Editorial. 

8 Martín-Barbero, Jesús (2001) La Educación desde la Comunicación. Norma. 

9 Frigerio, Graciela (2002) “Las instituciones del conocer y la cuestión del tiempo” (ensayo). En: Ensayos y Experiencias Nº44, Buenos Aires, Ediciones Novedades Educativas.

Abstract: The article focuses on the professor challenge of investigating which is the group role in the pedagogical act on a daily basis, and how the different variants that appear in each one of the groups could to be solved from a teaching-learning situation. In addition it emphasizes that didactic materials and technological tools do not guarantee the construction of knowledge. The provision of environments that facilitate social interaction, the correct use of tools and the experimentation is core to achieve those objectives. In addition, the author includes the experience of a students participating group work who had to build a sound script.

Key words: education - space - classroom - professor - student - education – learning. 

Resumo: Manifesta-se sobre os desafios que têm os docentes na prática diária para saber sobre o papel do grupal no ato pedagógico. E de que maneira se pode resolver desde uma situação de ensino-aprendizagem, as diferentes variações que se apresentam na cada um dos grupos com os que se desenvuelven. Ademais destaca que os materiais didáticos e as ferramentas tecnológicas não garantem por si sozinhas a construção do conhecimento. Já que para conseguí-lo é preciso proporcionar um meio que facilite a interação social, a correta utilização dos meios e a experimentação. Por último fala-se da experiência de um trabalho grupal participativo, com os alunos, os que deviam “construir” um script sonoro.

Palavras chave: educação – espaço – sala de aula – docente – aluno – ensino – aprendizagem.

(*) Beatriz Robles. Arquitecta (UBA). Realiza los talleres de escenografía, iluminación, puesta en escena y regie del teatro Colón. Docente de la Universidad de Palermo en el Departamento de Diseño de Espacios de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

aula . enseñanza .

El espacio áulico: una mirada desde la complejidad fue publicado de la página 201 a página203 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

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