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Proceso de evaluación

Rago, María Rosa [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

ISSN: 1668-1673

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 15, Febrero 2011, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

En educación muchas son aún las incógnitas que se nos presentan a los docentes en el ejercicio de nuestra profesión. Es sabido que es una constante para nosotros, el requerimiento externo, ya sea de las autoridades gubernamentales como las de las instituciones educativas a las que pertenecemos y una necesidad interna de actualizar nuestros conocimientos. Y en cada capacitación que realizamos, nos encontramos con diversas teorías respecto de las formas, métodos e instrumentos de evaluación. Que generalmente hacen hincapié en el formato, estructura de las valoraciones y hasta incluso en los momentos en que debemos realizarlas a lo largo de un curso. 

Palabras claves: educación – proceso – evaluación – método – docente – alumno.

Al tomar el examen como instrumento de medición, ya sea del “nivel alcanzado” en un proceso de aprendizaje o para la consideración del avance del educando en un “examen nivelatorio”. Ambas situaciones son pensadas y entendidas, por el alumno como un momento estresante, que puede sacar lo mejor de él o retrotraerlo a confusiones o lagunas mentales que podríamos denominar como el síndrome de la “mente en blanco”. Es por ello, que consideramos que deberíamos comprender, que testear las habilidades del aprendiz, no hacen más que intentar investigar cual es su mejor performance y destacar constructivamente su proceso de entendimiento, su resolución de situaciones e incluso llevarlo a potenciar su propio concepto de la asignatura. Cuando un examen es tomado como algo positivo para llegar a objetivos, es asumido de forma inteligente y respondiendo de la misma manera. 

El alumno que ve ese resultado como algo más que un simple número y lo analiza como un proceso de concepción y reflexión, de esta forma estaría en una posición de demandante en su proyecto de vida. Y este proceso activo le permite comprender que toda elección demuestra una forma de enfrentarse a la vida profesional futura. 

Los exámenes miden la competencia que se ha adquirido, es por ello que durante el proceso docente la secuencialidad de la información y contextualización y adaptabilidad de la asignatura con el mercado actual y con los conceptos incorporados al proceso sistemático del aprendizaje, conlleva reflexión. 

Retomando nuestro examen es más valedero para el futuro profesional una instancia de evaluación en la cual pone en juego su poder de reflexión, análisis y síntesis, ante que los antiguos y aburridos exámenes que se respondían apelando a la memoria de los educandos, sin poder salir de las estructuras básicas de la escuela primaria. Y generando exclusivamente la aplicación de conceptos memorísticos, que en el caso de olvidar un concepto los anulaba en una respuesta y culminaban en muchos casos desaprobando exámenes por no recordar la palabra exacta que los transportaba al concepto siguiente. La propuesta actual es permitirles a los alumnos que puedan elaborar no solo sus respuestas, sino que puedan planificar pensamientos que los lleven más allá de los vertidos por el docente en el espacio áulico. Se trata de construir conceptos, ideas que puedan ser expresadas, debatidas, analizadas, tanto por él como por el entorno que los rodea. Y hasta incluso, la propuesta de esta construcción de conceptos los lleva a la investigación de nuevas teorías respecto, no sólo de la materia, sino que hasta incluso con un procedimiento adecuado podrán ampliar los horizontes de la profesión. Consideramos que en este último punto es válido aclarar, que no nos referimos a alumnos de los primeros años de las carreras, sino que hacemos referencia a alumnos que hayan pasado más de la mitad de la misma, que conozcan ya todas las teorías existentes y que puedan plantearse nuevos desafíos, tanto para su grupo de estudio como para los núcleos profesionales que los enmarcan en su disciplina. 

Generalmente dentro de un grupo educativo donde los alumnos buscan sus objetivos, son muchos los que añoran destacarse en el proceso analítico que la universidad y el mercado promueven. Son jóvenes pensantes con poder de decisión en busca de logros que amplíen sus horizontes. 

Asimismo, consideramos que debemos detenernos en los exámenes parciales que se realizan al promediar la mitad del curso, ya que a los docentes nos sirven para controlar los procesos de aprendizaje, brindándonos la posibilidad de reorientar las técnicas de enseñanza que nos permitan continuar el proceso, para el logro de los objetivos de la asignatura. Es por ello que los exámenes, nos brindan muchísima información, desde que temas han sido incorporados con mayor facilidad, hasta que herramientas didácticas han reforzado esa claridad en los conceptos y en vista de ello, podremos continuar desarrollando esas dinámicas áulicas para la segunda parte de la asignatura. Por lo tanto, la secuencia en que se presenta la información, sigue siendo el pilar en nuestras búsquedas en el proceso educativo. Proceso que se puede dividir en el proceso de enseñanza – reflexión generada por el docente para poder considerar cuales son las estrategias, técnicas y tácticas más adecuadas para el desarrollo de las diferentes temáticas en el espacio áulico - y en el proceso de aprendizaje – forma de adquirir los nuevos conocimientos impartidos, procesarlos y construir nuevos conceptos -. Como docentes nos vemos en la obligación de proyectar conocimientos a nuestros alumnos, pero la forma de presentar los conceptos hace la diferencia entre la generación de un pensamiento crítico y un desarrollo de contenidos que pueden ser adquiridos por el alumno de forma memorística. Los docentes en la actualidad nos encontramos reflexionando constantemente acerca del ejercicio de nuestra profesión, que implica entre otras cosas, pensar en las formas de evaluaciones parciales y finales, que nos permiten medir la construcción individual generada por los alumnos en base a lo aprendido y que implica para ellos dejar de lado las estructuras básicas adquiridas en los niveles iniciales, para pasar a un estudio más profundo, que son aquellos que se presentan cuando los estudiantes llegan a las instancias de la formación universitaria. Allí el alumno podrá vislumbrar que sus proyectos pueden cumplirse cuando culminen el camino que acaban de iniciar, ya que sentirán más cercana la meta a alcanzar y esto le presenta un estimulo adicional para el logro del objetivo final. El hecho de contar con estudiantes motivados en el espacio áulico hace un tanto más atractiva la tarea del docente como líder del grupo, debido a que en el caso de los colegas que desarrollan su labor en el nivel secundario, tendrán que realizar una doble tarea para generar un espacio de reflexión en el aula, en vista de que un alumno desmotivado no solo no desarrolla un pensamiento crítico, sino que tampoco absorbe conceptos nuevos, ya que así se lo plantean las nuevas generaciones. Es por esto que consideramos que para poder realizar una evaluación que nos pueda permitir analizar el nivel de absorción de los contenidos, primero debemos tener un grupo motivado que demuestre interés por la adquisición de esos conceptos que se están desarrollando en el aula. Y para medir este punto de motivación deberíamos en primer lugar, haber analizado los conceptos adquiridos por los educandos en la instancia evaluatoria intermedia. La cual nos devolverá un panorama más claro de cual es el nivel de adquisición de esos contenidos y que elementos les han sido clarificadores para alcanzar el pensamiento crítico. Pensamiento que es la búsqueda docente más importante en la actualidad educativa, ya que el mercado profesional espera hombres calificados y por sobre todas las cosas con poder analítico para la resolución en situaciones reñidas. 

Por último concluimos este artículo reflexionando acerca de que el proceso de evaluación conlleva diversas estrategias que debemos analizar como docentes, ya que tendremos que considerar la situación actual del grupo, el momento adecuado para la medición, los tiempos con los que contamos para la presentación de las calificaciones a la institución, las limitaciones o no por parte de los contenidos vigentes en el programa a desarrollar, las posibilidades de que los alumnos puedan aplicar los contenidos en un espacio práctico, el nivel profundidad que se les puedan dar a los conceptos de acuerdo con las correlatividades curriculares y las experiencias laborales o de cercanía a la profesión de los alumnos para que puedan comprender con una mayor claridad los contenidos que se imparten. 

Con lo cual podemos aseverar que las evaluaciones tanto parciales como finales, implican un trabajo exhaustivo por parte de los docentes, que de ser correcto nos arrojará resultados sorprendentes en la medida en que adecuemos las formas de presentarles las evaluaciones a nuestros estudiantes. Ya que nuestra propuesta se posa en generar motivación en nuestros alumnos y no presión para que desarrollen una buena evaluación de los conceptos por ellos adquiridos y procesados.

Conclusión 

Las evaluaciones finalmente deben presentarnos un doble resultado, primero servirá para ver hasta donde han podido llegar los alumnos sin presión y con una coherente motivación del docente y en segundo lugar, nos arroja una evaluación de nuestro accionar, ya que de ellos podremos medir como se han presentados los conceptos y cuales fueron las estrategias más hábiles para impartir los contenidos en las cátedras, nos permiten observar que dinámica de grupos fue la más adecuada para el equipo con el que estamos trabajando. Debido a que cada curso así como cada individuo, es un universo diferente y por lo tanto, no podremos generar un instrumento de medición estándar para todos los grupos.

Abstract: In education there are still many “unknowns” that appear to professors in the exercise of our profession. External requirements from governmental authorities and educational institutions as well as an internal necessity to update our knowledge are permanent issues that we have to struggle with. In each evaluation training experience we find different theories, methods and tools that generally focuses in format, valuation structures and even in the time in which we must apply them throughout a course.

Key words: Education - process - evaluation - method - professor – student. 

Resumo: Em educação muitas são ainda as incógnitas que se nos apresentam aos docentes no exercício de nossa profissão. É sabido que é uma constante para nós, o requerimiento externo, já seja das autoridades governamentais como as das instituições educativas às que pertencemos e uma necessidade interna de atualizar nossos conhecimentos. 

E em cada capacitação que fazemos, nos encontramos com diversas teorias respecto das formas, métodos e instrumentos de avaliação. Que geralmente fazem hincapié no formato, estrutura das valorações e até inclusive nos momentos em que devemos as realizar ao longo de um curso.

Palavras chave: educação – processo – avaliação – método – docente – aluno.

(*) María Rosa Rago. Licenciada en Relaciones Públicas e Institucionales de la Universidad Católica de Salta, Analista en Comunicación Institucional, Técnica Superior en Ceremonial y Protocolo del Instituto I.S.C.E.A.

Vocabulario relacionado al artículo:

evaluación . proceso . resultado .

Proceso de evaluación fue publicado de la página 204 a página205 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

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