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El expresionismo alemán y la música

Güller Frers, Lorenzo

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 35, Diciembre 2010, Buenos Aires, Argentina | 168 páginas

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Introducción

Por medio de este ensayo, pretendo hacer una exposición de la unidad ideológica para transmitir el mensaje que presentó la música y la pintura expresionista en el siglo XX. El mismo se realizará centrándose específicamente en la música denominada como clásica, con la figura de Arnold Schönberg y la pintura y xilografía alemana de dicho período, siendo los grupos Die Brücke y Der Blaue Reiter sus mayores exponentes.

Se le dará gran importancia a los medios expresivos que utilizaron los artistas del expresionismo alemán, ya que lograron un notable paralelismo entre la música y la pintura, destacándose siempre la crudeza y honestidad para transmitir sus sentimientos.

Las fuentes, en su mayoría las mismas obras de los artistas (archivos de música y fotografías de las pinturas) se destacan por sobre los textos consultados, debido a la facilidad con la que brindan información en cuanto a lo que se pretende comprobar en este ensayo, siendo esto el resultado de la intensidad y claridad en la expresión que presentan las mismas.

Por otro lado, los textos han sido de gran utilidad para observar los antecedentes del expresionismo, para poder luego corroborar lo que se observa en las imágenes y audio, como también analizar el contexto histórico en el cual estas obras fueron realizadas.

El expresionismo y su música

El expresionismo fue un movimiento artístico de principios del siglo XX que se desarrolló principalmente en Alemania, aunque también en Francia se estaba llevando a cabo lo que se conocería como Fauvismo, el cual es considerado, por la intensidad de las obras y lo que comunican, como un auténtico expresionismo.

La música que desarrollaron ciertos autores, dentro de los cuales se destacó Arnold Schönberg muy por encima de los demás por su visión y dedicación, son un claro espejo de lo que se puede observar en las pinturas del expresionismo alemán.

Con la introducción de conceptos como la atonalidad, y más tarde con el dodecafonismo a la música, Schönberg logró ligar estrechamente a la música, con la pintura y el pensamiento de una época, claramente marcada por su compromiso con la representación libre, los sentimientos del artista, la necesidad de mostrar la fealdad, lo oscuro y lo sexual como algo real y cotidiano; rechazando los viejos ideales de estética y belleza clásicos.

En este ensayo, pretendo hacer una clara exposición del paralelismo y unidad -intencionales o no- que presentaron la música y la pintura expresionista alemana, y cómo lograron transmitir su mensaje.

Para comenzar, considero importante observar los antecedentes, las bases sobre las cuales este movimiento artístico se llevó a cabo y por ende también tener en cuenta el contexto histórico dentro del cual el expresionismo nació.

Como primer antecedente, podemos destacar lo que fue el post impresionismo, un movimiento de finales del siglo XIX, que se destacó por su clara idea de superar al impresionismo (su antecedente), movimiento al cual casi la totalidad de sus artistas pertenecían anteriormente. Este intento de superar o ir más allá era justificado según Paul Cézanne, uno de los más grandes exponentes de este movimiento, con la idea de dar una mayor profundidad al carácter artístico en las obras, es decir, una mayor expresividad. Sin embargo, Cézanne agregaba que deseaba lograr esto sumado a la estructura y solidez de composición que tenían los grandes maestros de la pintura.

Este artista también consideraba que tanto el todo como sus partes en el cuadro debían poseer una igual importancia, de manera que ningún detalle fuera más importante que los otros. Por ende, cada pincelada debía ser producto de un cuidadoso análisis ya que cada color tenía valores individuales, cuya correcta disposición hacían a la obra. Otro aspecto fundamental, que se observaría luego claramente en la pintura expresionista de Ernst Ludwig Kirchner, por ejemplo, es la geometrización de las formas, es decir, basarse en las formas geométricas básicas para así conseguir solidez en las representaciones y los espacios.

Por otro lado Paul Gauguin sería quien sentaría las bases de un nuevo uso del color, el cual en su obra puede observarse mucho más plano y llamativo. El uso de la imaginación, el recuerdo de las formas, y ya no tanto la representación exacta con modelos posando, fue otro gran aporte, ya que Gauguin consideraba que la sociedad burguesa del momento estaba reprimiendo y/o anulando las imágenes de la mente.

Él consideraba que el artista, rechazado por la sociedad de ese momento, debía exiliarse en otro tipo de ambientes, ya que era la misma sociedad la que se llevaba lo interesante que podía tener cada uno.

Otro gran referente del post impresionismo fue Vincent Van Gogh, y dentro de sus aportes a la pintura se destacan su pin- celada neurótica, espiralada y nerviosa, como también el empaste y los colores puros, intensos, y expresivos de su obra.

La sociedad de aquel momento alienaba al artista, un ser que cada vez resultaba más bohemio y rechazado, por lo cual la mayoría de estas personas vivían recluidos o incluso terminaban exiliándose en otros países como fue el caso de Gauguin.

La incapacidad del artista para encontrar su lugar en la sociedad sería entonces el gran motor que motivaría a estos artistas a ser totalmente conscientes e involucrados con su obra, y de esta manera poner todo en su arte, haciéndolas de un carácter expresivo y muy intenso.

Otro importante y muy significativo antecedente del expresionismo se puede observar en la xilografía alemana, arte en el cual podemos encontrar fácilmente una justificación y clara influencia de las formas angulosas y rasgos toscos o agresivos en las figuras humanas. Al trasladar a la pintura el estilo con el cual se tallaba la madera para hacer xilografías, se puede detectar cómo estos artistas no pretenden borrar su pasado, sino que se apoyan en él para crear algo nuevo, honrando las antiguas y tradicionales prácticas; las cuales se corresponden con la necesidad que encontraron estos pintores en recuperar la conexión con su tradición; y es en estos trabajos donde claramente se observa la forma de trabajar la línea.

Como último antecedente que mencionaré se encuentran las figuras africanas y de Oceanía, las cuales, a pesar de ser más fuertemente conectadas al cubismo, tuvieron una fuerte influencia en la simplificación y síntesis que podemos observar en la figura humana de las obras expresionistas. Esto desembocaría finalmente en el expresionismo. Es importante destacar que el expresionismo no fue solamente un movimiento relacionado a la pintura. Por el contrario, este es más bien un movimiento cultural; la cantidad de ámbitos dentro de los cuales se desarrolló son clara evidencia: pintura, música, literatura, teatro, danza, ópera, cine y fotografía son algunos de los rubros de este movimiento.

Como ya fue expuesto anteriormente, las características de la pintura post impresionista tendrían gran influencia en el estilo expresionista. Este tipo de pintura deformaba la realidad y representaba de forma mas subjetiva al humano y la naturaleza, de manera que lo más importante y primordial en cada obra era expresar los sentimientos del artista, dándole una importancia menor o secundaria a la correcta proporción y realismo de las formas. Se destaca en cada obra el uso del color, que, como ya hemos mencionado, sería una clara influencia de Van Gogh y Gauguin. Sin embargo, en el expresionismo alemán, el color es violento, sectores del linezo pintadas directamente con el color puro, brochazos gruesos y agresivos y su uso es totalmente arbitrario: se pueden observar en muchas obras caras verdes, pelos de colores imposibles, todos con la finalidad de expresar el sentimiento del artista. Se puede observar, cómo el negro vuelve a ser utilizado como color, y a su vez los contornos en las figuras vuelven a ser marcados con líneas.

Los expresionistas alemanes toman claramente influencias de Van Gogh al trabajar la potencia del color basándose en la sinceridad de la expresión y lo que manifiesta cada tono.

Una de las características más importantes para mencionar sobre este movimiento artístico, será claramente el cambio radical del concepto de belleza y la estética desarrollada, tanto en la pintura como en la música. El cambio se puede observar de inmediato en cualquier obra, debido a que ya no hay intención de representar ideales de belleza, sino por el contrario, representar lo que el artista ve. Con “ver” no se refiere a la observación y copia exacta de la naturaleza, sino a lo que siente el artista, lo que él ve. Es por esta razón que la pintura expresionista está caracterizada por una imagen mucho más cruel, cruda, y hasta brutal, y esto se debe a que ya no hay una intención de belleza. Los pintores mostraban tener un compromiso con la sociedad, en el sentido de que ellos decidieron representarla tal cual ésta era, ya no pintando cosas bellas, sino también lo feo y decadente, no siendo necesariamente “mala” la fealdad, si no“real”. Es por esto que se pueden detectar claramente que las pinturas contienen imágenes más crudas y rústicas como también líneas agresivas, generalmente centradas en temas oscuros, como la soledad, la tristeza o la miseria. Muchas obras también giraban en torno a lo prohibido: la sexualidad, lo demoníaco y hasta imágenes con cierto morbo. La depresión bajo la cual se veían inmersos estos artistas justo antes de la Primer Guerra Mundial en 1914 se ve reflejada claramente en las obras en las cuales el color y las formas expresan realidades deformadas según la visión de los artistas y sus sentimientos. De esta manera las obras revelan el mundo interior de cada uno de ellos.

Un claro ejemplo de los artistas de esta época y uno de los mas influyentes fue Ernst Ludwig Kirchner, nacido el 6 de mayo de 1880, quien se suicidaría el 15 de junio de 1938, debido a una intensa depresión generada por la calificación de “arte degenerado” que le adjudicó el régimen nazi a su obra.

Kirchner se caracterizaba por las formas angulosas y violentas en las figuras humanas, como se puede observar en, por ejemplo, Dos Mujeres en la Calle, obra realizada en 1914.

Kirchner fue fundador del grupo de artistas expresionistas conocido como Die Brücke (El Puente) en 1905, en la ciudad de Dresde. Este grupo se caracterizó, además de los colores estridentes y las formas angulosas y violentas de las figuras, por su protesta contra los tradicionalismos y academicismos de la época. Además de Kirchner, este grupo estaba integrado por Erich Heckel (1883-1970), Fritz Bleyl (1880-1966), Karl Schmidt-Rottluff (1884-1976) y luego se unirían Otto Müller (1874-1930), Max Hermann Pechstein (1881-1955) y Emil Nolde (1867- 1956). Dentro de sus objetivos se desligaban del pasado, es decir, renegaban de éste, aunque es muy fácil identificar en sus obras las influencias de Van Gogh y Gauguin como ya he señalado, como así también el arte de Oceanía y África y la tradicional xilografía alemana, dentro de la cual Kirchner admiraba a Durero. Algo peculiar de este grupo era que siempre exponían juntos y cada miembro de éste debía aprobar las obras que serían expuestas.

Más tarde, en 1911, Wassily Kandinsky y Franz Marc serían los fundadores de otro gran grupo expresionista, Der Blaue Reiter, que luego iría cambiando su estilo, ya que además del expresionismo alemán, miraban de cerca los movimientos que se desarrollaban en ese mismo entonces, el Fauvismo y el Cubismo. Fueron transformándose, siendo esta una clara demostración de la necesidad interior del artista. Entre los artistas de este grupo, se encontraban August Macke, Paul Klee, Gabrielle Münter, Alexej Von Jawlensky, Marianne Von Werefkin y Arnold Schönberg (quien pintaba además de componer música, sobre lo cual detallaré luego) entre otros.

Este grupo de artistas consideraban que cada persona posee una vivencia interna distinta a la de los demás, y por ende debe haber una verdadera libertad de expresión al plasmar estos sentimientos en la obra, la cual une la vivencia interna con la externa del artista. Kandinsky era el líder teórico de este grupo y organizaba un almanaque que presentaba las obras de los miembros del Blaue Reiter. Es de gran importancia destacar el lugar que se le dio a la música en el movimiento expresionista alemán, que tuvo una especial conexión con el grupo Der Blaue Reiter y su ideología -de la unión entre alma y alma de los individuos por medio del arte- respaldaba completamente las composiciones musicales, evitando siempre la necesidad de elementos externos para poder comunicar.

Ellos consideraban que los signos han de ser suficientes para transmitir un mensaje, sin la necesidad de un lenguaje complejo.

Es aquí cuando se comienza a comprender realmente la fuerte conexión ideológica que yace entre la pintura y la música expresionista, es muy fácil de detectar que ambos llevaban caminos paralelos a pesar de ser diferentes disciplinas.

Las composiciones musicales expresionistas, al igual que las pinturas, buscaban reflejar los estados anímicos y los sentimientos de su creador, pero siempre generando un sistema completamente nuevo, mediante otro lenguaje; intentando salir de las convenciones y escapar a lo tradicional y académico.

Se puede observar en muchas de las composiciones la liberación absoluta de la música, el escape a las formas normales y las proporciones se hacen evidentes en la atonalidad y en las rítmicas irregulares y cambiantes, y un gran ejemplo de esto es Pierrot Lunaire, Op. 21 en 1912, una de las obras más importantes de Arnold Schönberg. La atonalidad, es lo opuesto a la cadencia tónica-subdominante-dominante-tónica, método de composición que había gobernado la música hasta el momento, el cual se caracteriza principalmente por tener sus melodías y acordes estrictamente relacionados con una tonalidad específica, de manera que dentro de ésta no se pueden dar notas que no pertenezcan a la escala dominante.

Es importante comprender que las composiciones de este tipo habían sido las características de la historia de la música clásica hasta el momento, y éstas se destacaban principalmente por ser agradables al oído, y a pesar de la complejidad en melodías y texturas que podían presentar, no dejaban de ser comprensibles y estéticamente bellas. A principios del siglo XX la música clásica estaba fuertemente influenciada por compositores como Richard Wagner o Johannes Brahms, cuya música se caracterizaba por la intensa instrumentación, muy recargada; y por la inclusión de de otros géneros artísticos en la composición, como la literatura para ser cantada por coros o incluso solistas, y este período en la música clásica se conoce como Romántico. Durante este período se caracterizó por el aumento de ejecutores e instrumentos, como también por los destacados solistas virtuosos. Las obras son de más larga duración durante este período.

De esta manera, la atonalidad se define justamente por no seguir ninguna escala, y las notas por ende fluyen libremente sin tener un tono dominante. Los intensos ritmos irregulares y cambiantes que se producen al componer atonalmente pueden ser comparados con las angulosas figuras de Kirchner, siendo el cambio constante de notas comparable al violento uso de color, arbitrario pero a la vez calculado para transmitir un sentimiento, creando formas totalmente fuera de cualquier convención. Las notas suenan libremente al antojo del compositor teniendo estas un paralelismo con los grandes brochazos y líneas irregulares de las figuras. Al componer atonalmente, maestros como Schönberg o su alumno Anton Von Webern lograron no sólo escapar al clasicismo de la composición tonal, en la cual hay una clara jerarquía de tonos que no permiten que ciertas notas sean tocadas, por no pertenecer a la escala; sino que lograron algo comparable a la eliminación o deformación de la perspectiva espacial perfecta que regía hasta entonces en la pintura. El fin de la necesidad de hacer algo que sea “estéticamente bello” es algo que caracteriza fuertemente a la música expresionista, ya que en paralelo con los pintores de este movimiento, las composiciones no pretenden esconder nada; por lo contrario, muestran abiertamente la “fealdad” y lo “extraño” como algo real, cotidiano y aquello con lo que el hombre debe lidiar para aceptar y comprender su mundo. La tensión que crean las construcciones musicales de este movimiento generan constantemente sensaciones de oscuridad, nerviosismo, miedo y un constante desequilibrio que llaman inevitablemente la atención del oyente, de la misma manera que la violencia de las imágenes de, por ejemplo, la obra de Emil Nolde, Máscaras.

Arnold Shönberg, ya nombrado anteriormente, fue un gran exponente de la música expresionista, talento en el cual se destacaba claramente por encima de sus cualidades de pintor miembro del “Jinete Azul”. Es interesante hacer una observación del hecho de que este hombre no se limitó a expresarse con la música, sino que optó por crear pinturas, muchas de ellas se relacionaban directamente con sus composiciones como forma de representación de lo que él pretendía generar en el oyente. Nacido en Viena, el 13 de Septiembre de 1874, Schönberg comenzó a temprana edad su carrera musical; a los nueve años ya era un violinista autodidacta, y así fue toda su vida a excepción de las breves enseñanzas que le trasmitió Oskar Adler sobre teoría musical, hasta que finalmente logró en 1885 entrar como violonchelista en una orquesta amateur llamada “Polyhymnia”, con cuyo director, Alexander Von Zemlinsky aprendió durante varios meses clases de composición. Se podría decir sin dudas que Schönberg fue un compositor prácticamente autodidacta. Más tarde, hacia 1904 fundó junto a dos de sus discípulos, Anton Von Webern y Alban Berg la Sociedad de Compositores, y estos tres compositores formaron los pilares de lo que sería la Moderna Escuela de Viena, también conocida como la Segunda Escuela de Viena.

Sus primeras incursiones en la atonalidad libre –el simple nombre connota claramente la ruptura con todo tipo de barreras clásicas- datan de 1908, cuando compone su Cuarteto para cuerdas n º2. Como es de esperarse, el éxito y aceptación de su música no fue inmediato, de hecho, no fue hasta 1925 cuando fue llamado por la Academia de Artes de Prusia, donde se enseñaba el curso de “maestría en composición”.

A pesar de este tipo de contratiempos, Schönberg nunca abandonó las composiciones de tipo atonal, y de hecho siguió desarrollando este estilo toda su vida. En 1912, el manifiesto de Der Blaue Reiter incluía tres piezas musicales elaboradas por Schönberg, Webern y Berg, llamadas “Lied” (canciones compuestas para ser tocadas por piano y un cantante), y éstas fueron: Herzgewächse Op. 20 de Schönberg (texto de Maurice Maeterlinck), Warm die.

Lüfte Op. 2 Nº5 (texto de Alfred Mombert)) de Berg y Ihr tratet zu dem Herde Op. 4 Nº 5 (texto de Stefan George) de Webern.

Muchas obras más de libre atonalidad fueron compuestas por Arnold Schönberg, hasta que en 1921, en búsqueda de encontrar un sistema que organice estructuralmente su obra, descubrió lo que el llamó “Método de composición de doce sonidos”, que luego sería reconocido como Dodecafonismo. Este sistema proponía una técnica de composición que trataba las doce notas de la escala cromática como equivalentes, de manera que no hay una jerarquía establecida entre notas al construir melodías. La Escala cromática comprende 7 tonos (Do,Re, Mi, Fa, Sol, La y Si) y 5 semitonos (Do sostenido, Re sostenido, Fa sostenido, Sol sostenido y La sostenido). De esta manera, cada tono y sus semitonos deben ser tocados en series de manera que ninguno se repita dos veces antes de haber tocado cada una de las doce notas. Por ejemplo, de comenzar la melodía con un Do, esta nota no debería ser repetida hasta haber tocado las once notas restantes. Así, logró evitar que haya una polarización en la que gravite un tono más que otro en la melodía; el resultado: música atonal, es decir, sin ningún tono dominante. Este gran logro y extraño descubrimiento es comparable al uso del color Fauvista, en el cual se eliminaron los claroscuros y sombras, para ser estos reemplazados por colores que representasen la luz en sus diferentes intensidades; o también comparable con la reconstrucción de la realidad que planteaba el expresionismo alemán, cuyo sistema no pretendía ser estéticamente bello, como se ha dicho, sino expresar y representar la interioridad del artista.

La música de Schönberg inspiró luego a muchos artistas, entre ellos a Igor Stravinsky, un gran compositor que incursionó en varios estilos, como en el Primitivismo, Serialismo (un derivado inspirado fuertemente en el dodecafonismo), y por último, el Neoclasicismo. También influyó fuertemente, además de sus dos discípulos Berg y Webern, a generaciones futuras, en especial a la música del Jazz, dentro de la cual muchos músicos tomarían el concepto del serialismo para sus composiciones.

El serialismo fue un sistema al cual Anton Webern, fiel seguidor y discípulo de Schönberg, aportó grandes innovaciones referentes a la organización sistemática de altura, ritmo y dinámica. Se puede observar claramente entonces la fuerte influencia de Arnold Schönberg sobre lo que sería luego la música del siglo XX, rompiendo las barreras de la composición y liberando la música hasta su máxima expresión.

Es muy claro como su forma de ver la música cambio para siempre la estética de las composiciones, gracias a su convicción y amor a su obra, la cual siempre defendió fuertemente.

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El expresionismo alemán y la música fue publicado de la página 85 a página88 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

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