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Diseño de portadas de discos en la década del 70

Figuerero, María Mercedes

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 35, Diciembre 2010, Buenos Aires, Argentina | 168 páginas

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Introducción

Como medio para poder repasar lo estudiado en la cursada a través de un trabajo decidí observar portadas de discos de música. A través de la observación y el estudio voy a tratar de analizar sus estilos y relacionarlos con los de los distintos movimientos que fuimos viendo a lo largo de la cursada.

Para simplificar el trabajo decidí acotar la selección de discos a los pertenecientes a la década del setenta.

En esta época, antes de que existiera Internet e incluso antes de que se inventaran el casete y el walkman, cuando la música se comercializaba a través de discos de vinilo, las tapas se imprimían en dimensiones mucho más grandes que las actuales, dándoles casi la categoría de afiche, por lo que su arte adquiría más importancia y era mucho más apreciado y cuidado que ahora.

La década de los setenta fue una década de cambios, de fervor político mundial, de avances tecnológicos y cambios sociales. Esto lo relaciona fuertemente con la época en que nacieron las vanguardias. La temática crítica ante la sociedad y la reacción frente al entorno se pueden apreciar tanto en la música como en las tapas que la presentan.

La música, como todo en la vida moderna, heredó las características del producto de consumo de la posguerra, y se masificó y comercializó al mismo nivel que los productos más emblemáticos de la producción masiva. A su vez, le misma seguía un curso iniciado entre los cincuenta y sesenta, popularizándose como la bandera de la juventud y de los ideales que la representan. Los músicos comenzaron a ser objeto de idolatría y a marcar tendencias en cuanto a la estética, la forma de pensar y la forma de vivir, caracterizada, en esta década, particularmente por los excesos.

A su vez, la decadencia de los ideales optimistas de los sesenta dio paso a una década más gris, que reflejaba la tensión del mundo en guerra fría, la competencia tecnológica, la posibilidad de la guerra como constante y el descreimiento en el sistema. Así los jóvenes buscaron respuesta en la música, tanto para sentirse representados en una sociedad masiva y anónima como para poder escapar al mundo del ocio. La música supo ser como cualquier medio de comunicación masivo o producto de consumo, creando la idea de comunidad unida por la adhesión a un discurso o manera de vivir por elección que determina la identidad del individuo desde el exterior.

Así, tanto la temática de los discos como sus portadas representativas absorben las tendencias, las creencias y las expectativas de un público fiel.

El arte de portada se sirve al objetivo de ser la puerta hacia estas sub-culturas masivas, una antesala del discurso estético e ideológico de un grupo y de un momento en la vida de los jóvenes de todo el mundo.

Por la relevancia del arte de tapa en la producción y comercialización de los discos y como conexión a la investigación en la historia del diseño gráfico, mi objetivo será analizar el contenido y la estética de las portadas de los discos, tomándolos como un todo dentro de su contexto socio-cultural, y buscar reminiscencias de los estilos pop y surrealismo.

Elegí el Pop por ser un movimiento artístico de gran relevancia en la década, heredado de la década de los sesenta, y que puede verse mucho en las tapas de discos de la época. Por su lado, elegí el surrealismo ya que no solo es también una tendencia recurrente en el arte de tapa de ese entonces, sino que además responde a este aspecto muy interesante y muy característico de los jóvenes de buscar una escapatoria de la realidad a través de la música y de la búsqueda de la identidad a través de los medios de expresión propios y del interior, representados por este movimiento.

Desarrollo Pop Art

La tapa del disco Sticky fingers, de los Rolling Stones, es tanto un ícono en sí misma como lo fue el disco al que contenía.

La misma, diseñada por Andy Warhol, es un emblema indiscutible del Arte Pop.

La misma representa la entrepierna masculina, vista de frente, con una cremallera. El pantalón que viste el hombre en cuestión es un jean, una prenda icónica que representa a la juventud de la época, una nueva manera de vestirse, a la cultura de consumismo, tema central de las obras del Arte Pop.

Se busca disponerlo como un icono de la cultura popular de manera ingeniosa y casi ofensiva, realzando su lado vulgar.

Así, a través de esta simple aparición de una prenda se pude intuir cierto rechazo por las normas establecidas de etiqueta y el nuevo panorama de un mundo liderado por las mentes jóvenes, inmersas en un panorama mundial de cambios y trastornos ensordecedores, que encuentran su refugio en la música como medio de liberación, y al arte de tapa como una parte inseparable de la identidad de los grupos de rock.

Los mismos adquieren en el nivel de productos de consumo.

Así como a partir de los sesenta la publicidad y los productos masivos y los medios de comunicación se ligan a la cultura y a la sociedad de manera que el hombre empieza a buscar su identidad en elementos externos que adopta como personales y propios, las bandas de rock adquieren el nivel de culto y explotación monetaria de cualquier otro producto de consumo, con sus propias normas estéticas, ideológicas y actitudinales.

Los Rolling Stones son un claro ejemplo de ello, generando su propia subcultura, propagando su propia visión estética y moral del mundo.

El disco trata temas de la cultura popular actual como el consumo de drogas o el sexo interracial, y las traduce en palabras, que con la repetición excesiva se vuelven triviales y banales, de la misma manera que lo hace el Arte Pop con las temáticas de la sociedad de consumo. Esta semejanza vuelve la decisión de usar una tapa diseñada por Warhol y de estas características como un paso lógico a seguir. Se toma la libertad sexual tan aludida en las obras de arte pop y tan promovida desde los sesenta en el entorno musical y se lo lleva al extremo, mostrando la cremallera de un hombre en primer plano, con un pantalón que ajusta y remarca la virilidad masculina.

Por otro lado tanto el nombre de la banda como el nombre del disco, dispuestos a manera de sello, colocados de forma aparentemente azarosa y en un color distinto parecen separarse se la gráfica. Esta colocación casi desinteresada de aquellos elementos recuerdan a la producción masiva etiquetada e impersonal de elementos efímeros y desechables, poniendo en relieve este aspecto masivo de la banda, y música y su estilo estético e ideológico. A su vez, esto se suma a la tradición del arte pop de tratar de mantener la objetividad en la obra y tratar de desligarla de cualquier identificación con el autor, tanto de la música como de la portada. Así el disco en toda su extensión se ve objetivo y anónimo. Warhol, por su lado, no trata de incoporarse en la gráfica, sino que la misma adquiere vida propia.

Todo esto se resume en la intención de identificar a este disco como un elemento de la cultura joven, rebelde, e incluirlo como parte de la tradición de la banda en cuestión, y relacionándolo con sus fans a través del recurso accesible del arte popular.

La tapa del disco Don't shoot me, I'm only the piano player de Elton John, diseñada por David Larkham y Michael Ross, también obedece a la tradición pop. En la tapa se pueden ver varios elementos recurrentes en la misma. Por un lado, el automóvil estacionado a un lado puede considerarse como un sex-symbol o un “compensador de la potencia masculina” como en la obra Custom painting No. 5 de Peter Phillips, y como ícono de la cultura de consumo en la que los individuos se definen por lo que pueden comprar, y lo muestran como símbolo de la identidad propia, tipificada por la producción masiva y la inserción de los medios de comunicación y la publicidad en el ambiente privado. A su vez, se puede ver a la mujer y al hombre alejados, en una cita, esperando su boleto, algo que puede interpretarse como la tradición americana de las salidas nocturnas, en la que el hombre trata de conquistar a la mujer, adoptada por la cultura pop como un elemento más de la sociedad de consumo, asociada con el placer y la sensualidad, y de la misma manera adquirible a través de elementos como el automóvil y otros íconos del status masculino.

Por otra parte, la decisión de presentar al disco y al músico en la cartelera del cine aluden a la tradición ya establecida del ídolo hollywoodense, en la que la misma estrella es un producto del que se espera algo y que se debe vender. Por otro lado, esto representa lo efímero de la música en una sociedad de despilfarro y la dependencia del artista del nivel de audiencia y éxito, así como las películas en cartelera. La asociación del destinto de la estrella con la de su creación. Las presiones y las falsedades de los ídolos está remarcada por esta gráfica tan eminentemente pop.

Breakfast in America, un disco de Supertramp, diseñada por Mick Haggerty y Mike Doud es un disco pop cuya portada es un excelente ejemplo de arte pop. Antes de realizar la portada final, Doud creó varios bocetos de ideas en las que trataba de combinar los conceptos “desayuno” con “America” (Estados Unidos). Así, finalmente en la misma el observador mira a través de una ventana de avión que se acerca a la ciudad de Nueva York, que esta representada con elementos de cocina, delante de la cual una mujer vestida de moza posa como la estatua de la libertad mientras sostiene en una mano un vaso de jugo de naranja en alto y en la otra un menú con el nombre del disco. La gráfica resume de manera muy efectiva a la sociedad de consumo americana. Por un lado, la ciudad de Nueva York como representativa de los ideales de la época, donde se concentra la vida cultural que alimenta al sueño americano. Es la ciudad del glamour y del consumo por excelencia, imagen que sobrevive a cualquier realidad oscura que pueda integrar al panorama de la ciudad. Es una ciudad que en sí misma se vende al mundo como centro del país más importante del mundo, donde convergen todos los elementos del futuro idealizado por la publicidad y los medios. Los elementos de cocina que la conforman, de rasgos modernos, son icónicos de la producción masiva de elementos para el hogar, de la casa moderna con sus amas de casa modernas.

Este nuevo papel de la mujer liberada, que comienza a apartarse de las labores del hogar, da lugar al fast food y la comida envasada, clásica en la obras de Warhol. Así los envases y envoltorios se acumulan en una ciudad que debajo del glamour se ahoga en desperdicios, y proliferan los restaurantes de comida rápida como nueva propuesta para la familia. Esto esta resumido por la presencia de esta mujer, con su sonrisa dispuesta y su uniforma típico de los dinners americanos. Así, a través del uso de los elementos pop, se ridiculiza esta nueva visión de la ciudad de Nueva York como lugar de glamour y se hace hincapié en su vulgaridad, en la suciedad de los dinners y la acumulación de residuos de una sociedad consumista, pero de una manera pulcra y estilizada con un lenguaje que roza lo publicitario, haciendo una parodia a través de la idealización y la ridiculización simultáneas.

La portada de Candy-O, de The Cars, diseñada por David Robinson y Alberto Vargas, es otro ejemplo de la temática pop.

En la misma se puede ver a una modelo recostada en una pose erótica sobre un automovil. La diferencia entre la imagen de la modelo, que es de un realismo casi fotográfico, y la del automóvil, que esta resuelto apenas en un trazo, recuerda a los collages del arte pop. El automóvil, nuevamente es introducido dentro de la gráfica como símbolo de complemento sexual masculino y como elemento de galmour y status. La mujer, por otro lado, es introducida nuevamente en su carácter de objeto de deseo y placer. Este uso de la imagen femenina me recuerda a las obras de Tom Wasselmann como Gran desnudo americano No. 54, en el que la personalidad de la mujer esta reducida a un carácter vulgar y se la muestra como un “Desnudo americano tipificado y apto para el consumo”.

Surrealismo

La portada de Houses of the Holy, de Led Zeppelin, fue diseñada por la agencia Hypgnosis, formada por Storm Thorgerson y Aubrey Powell. Los diseños de esta agencia son de los más trascendentes de la década, y esta portada no se queda atrás. Como la mayoría de los diseños de esta agencia, esta es una imagen surrealista. Para presentarle la idea de la misma a la banda, el equipo de diseñadores le mostró un boceto, inspirado en un libro llamado Childhood end's, en el que, en palabras de Powell, al final los niños se escapan al fin del mundo. Esto está conectado al movimiento surrealista en el sentido de que responde a una imagen con tintes literarios.

Así, los diseñadores de la tapa hicieron una interpretación de un relato y lo transformaron en otra cosa. El surrealismo fue el movimiento que abrió el camino a esta búsqueda de lo literario en las artes visuales, y este es un recurso muy utilizado por Hipgnosis, y en particular en esta tapa. A su vez, la forma en la que fue realizada responde a esta misma búsqueda. La imagen esta constituida por treinta fotografías combinadas en un collage a manera de fotomontaje, por lo que solo dos niños aparecen repetidas veces. El fotomontaje fue la técnica más utilizada por esa agencia de diseñadores, dando en la mayoría de sus diseños un resultado con tintes surrealistas por la combinación libre de elementos. Así muchos de los diseños tienen la particularidad, presente en las obras de Salvador Dalí, de parecer fotografías de sueños o imágenes del subconciente, solo que en lugar de ser pintadas, están realizadas con fotografías reales de elementos reales, intervenidos posteriormente. La técnica del collage, utilizada en este disco, juega en favor de las asociaciones irracionales, un método surrealista. Estas fotografías fueron tomadas en blanco y negro y pintadas posteriormente. El color les da una atmósfera de ensueño, de irrealidad, en el que la piel de los niños tiene un tinte violáceo y brilla de manera antinatural sobre un cielo anaranjado. Este tono de la piel de los niños fue resultado de un accidente por parte del artista que la pintó.

Los diseñadores decidieron conservarlo de todas formas por esta atmósfera que se había logrado que parecía pertenecer a otro mundo. Esto está muy asociado a la técnica de automatismo de los surrealistas, en la que aquello que sucedía sin intervención de la razón y casi por accidente podía servir al objetivo de combinar dos instancias tan opuestas como el sueño y la realidad, creando una realidad superior que es la surrealista. Así, el método y el proceso utilizado por estos diseñadores para la realización de esta portada contribuye al objetivo que Bretón le había planteado al surrealismo de romper las barreras entre la razón y el sueño y el sentimiento y la representación. La representación fiel de la realidad se abandona en favor de una mejor representación de los deseos de los autores. Powell decía que no importaba de dónde venían las ideas, mientras vinieran y se sintieran personales y representaran la intención de la banda. Esta filosofía de que la imagen fuera algo personal, que viniera de adentro, es una visión creativa muy cercana a la surrealista, ya que en lugar de buscar una respuesta racional a un problema de diseño, su método era abrirse a cualquier fuente de inspiración y llevarlo a cabo con cualquier medio que favoreciera a un resultado satisfactorio.

Wish you were here, de Pink Floyd, es otra portada diseñada por Hypgnosis. El disco tiene dos perfiles, el musical y el conceptual, que pueden apreciarse en el nivel de complejidad propuesta por la imagen de portada. Musicalmente, es un disco que traslada al oyente a un mundo a parte, de sonido intenso, con un estilo muy marcado que envuelve toda su extensión y crea una atmósfera astral. Conceptualmente, el disco trata sobre la ausencia, sobre el final de las relaciones.

Syd Barret, fundador del grupo, dejó la banda unos años antes, y ese es un tema que marcó mucho a la misma durante la grabación del disco. De hecho, el mismo comienza con un homenaje a este hombre. Es por eso que este tema marca tan fuertemente al diseño y a la música en su atmósfera surreal de ensueño, es un escape del mundo real, es la ausencia.

En la tapa del mismo puede observarse a dos hombres vestidos de traje estrechando las manos a manera de saludo, mientras uno esta envuelto en llamas, sobre un fondo austero de galpones blancos. Los autores decían que el fuego era un símbolo de cuando uno se veía lastimado por las relaciones, y que el estrechado de manos es considerado muchas veces como un saludo falso y sin compromiso. El hombre en llamas recuerda a la Jirafa en llamas de Dalí. Así, se puede relacionar nuevamente el trabajo de Hispgnosis con el estilo surrealista de Dalí, que responde a la técnica ilusionista. La portada de este disco parece ser eso: una ilusión. Si uno libera la imaginación al observar un saludo como este entre dos personas en un ámbito laboral, donde la formalidad se opone a las relaciones genuinas, casi podría verse el fuego. El fuego consumiendo lo que queda real del hombre en esa instancia en la que debe entregarse al deber y a las convenciones del ámbito. Esto parece ser una interpretación gráfica de ese tipo de relaciones, del individualismo en la sociedad. La portada tiene este tinte literario, esto de representar un concepto tan abstracto de manera irracional. Los hombres se encuentran quietos, parecen no enterarse que uno de ellos esta envuelto en llamas. Es por eso que el fuego parece ser más bien una traducción del estado mental de uno de ellos, y la imagen en sí es surreal e imposible, y transmite un mensaje íntimo y reprimido.

News Of The World es un disco de la banda Queen, cuya portada fue diseñada por Frank Kelly Freas, conocido por sus ilustraciones de ciencia ficción. En la tapa puede verse a un robot con una expresión melancólica con tres hombres muertos y ensangrentados en la mano. El concepto que envuelve a la tapa responde a una época en la que los avances tecnológicos, especialmente en el ámbito de las armas, envolvía a la sociedad en este terror al holocausto nuclear y la guerra. Por lo mismo, es lógico que en la tapa se pueda ver a este robot matando a la gente, titulado como Noticias del mundo. La manera en que esto está resuelto parece corresponder a una pesadilla. El fondo detrás de la escena es borroso e indefinido, dándole esta imagen confusa de los sueños. Así, la tapa del disco se resuelve en esta imagen onírica, también con un perfil literario de ciencia ficción. La banda juega con este concepto de noticia para promocionar el disco, jugando con lo imaginario como si fuera real. Esto esta relacionado con la búsqueda de los surrealistas establecida en el manifiesto de quebrar las barreras entre ambas, y proponiendo a la combinación de ellas como algo superior. Esta oda a lo imaginario esta presente en esta portada.

The grand illusion, de Styx, tiene una portada marcadamente surrealista, diseñada por Chuck Beeson. En la misma se puede observar la silueta de una persona sobre un caballo en medio de un bosque. Dentro de la silueta se puede observar la cara de una mujer y una trama por debajo. El nombre del disco lo dice todo: La gran ilusión. Siendo un disco de rock progresivo, el que se caracteriza por combinar música compleja con letras poéticas, la complejidad de una portada surrealista parece muy adecuada. La misma tiene elementos que recuerdan a Rostro de Mae West o a El hombre invisible de Salvador Dalí. En ambos puede verse, como en la portada, cómo los rostros se funden con el entorno para formar otras cosas, o como otras cosas se funden para formar rostros.

En estos cuadros puede verse el subconsciente del hombre, el hombre que siente que se funde en un mundo donde el individuo deja de diferenciarse, en el que siente que se funde con el resto, con el fondo. Los miedos y los sentimientos ocultos salen a la luz por medio del quiebre de las barreras que dividen al hombre en dos, y que no lo dejan acceder a esta realidad más valiosa para los surrealistas, que es la que se puede ver en los sueños. La gran ilusión puede verse entonces en la portada de Beeson resuelta de manera similar a las obras de Dalí, pero con un colorido más plástico, más actual para la época. Detrás de este silueta de la persona que cabalga por el bosque, que parece relatar una historia no muy interesante, se abre las puertas a otra realidad, a esta cara de mujer que clava su mirada en el observador, este rostro que se funde con un paisaje rocoso, que parece ser parte de un sueño, una confesión de melancolía. Aquí el método y la imagen surrealista se prestan a expandir los niveles de expresión, de proponer una imagen ambigua que invita a la reflexión y a la indagación. No se propone el disco como un elemento acabado y resuelto, sino como una obra que se termina en el momento en el que uno escucha la música, algo muy característico de este estilo de rock. No es un rock sencillo, sino ambicioso, y esta imagen surrealista va de la mano con el mismo, estableciendo la experiencia de escuchar el disco como una indagación a otra realidad.

Conclusión

La música es un arte que induce a un viaje interior, en el que el músico se relaciona con el oyente de una manera intensa, en que una mente se conecta con la otra. A través de los años y acorde a los diferentes estilos musicales, el mensaje fue cambiando su intensidad y su temática y su manera de ser expresado. En la época del vinilo y en menor medida en la del CD, la portada ha complementado este mensaje con gran potencia, siendo la puerta de entrada al universo oculto detrás, a la experiencia sonora a la que anticipaba. La década del setenta fue por excelencia la edad de oro para el diseño de portada de discos. Algunos de los mejores y más significativos diseños han trascendido desde entonces. Para hacer frente al desafío de resumir aquel mensaje oculto en el vinilo los diseñadores se han valido de diferentes estilos y técnicas pictóricas, y en cada obra puede apreciarse el impacto y la influencia que las vanguardias han tenido en ellos. El surrealismo y el pop fueron dos movimientos que en su temática y en su respuesta estética fueron muy funcionales a esta búsqueda.

El surrealismo, con su expansión de las posibilidades expresivas y la profundidad de sus mensajes literarios, ha dado espacio para poder complementar a los discos en su manera de expresar el mensaje. El pop tuvo su influencia en la manera de utilizar elementos de la vida diaria para poder expresar así algo sobre el medio y el entorno de los mismos, creando a su vez iconos de la cultura pop que surgieron de las propias portadas.

El diseño se vale de esta adaptación de los movimientos artísticos a la funcionalidad, convirtiéndolos en una herramienta de comunicación. A través de este trabajo pude observar que arte y diseño se retroalimentan constantemente, y que juntos forman una combinación con un valor visual y expresivo muy grande, convirtiéndose en representantes de una época y una sociedad, generando elementos de unión e identidad.

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Diseño de portadas de discos en la década del 70 fue publicado de la página 99 a página102 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

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