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Lo grotesco en El gato negro

Atri, Aldana

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 35, Diciembre 2010, Buenos Aires, Argentina | 168 páginas

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Edgar Allan Poe titulo él mismo a su primera colección de sus cuentos Cuentos de lo grotesco y arabesco y comenzó su prefacio con la frase “Los epítetos grotesco y arabesco han de designar con suficiente precisión el tenor predominante de los cuentos aquí publicados.” En el siguiente ensayo analizaremos su cuento El gato negro relacionándolo con el concepto de grotesco de Wolfgang Kayser e intentaremos ver por qué Poe definió a sus cuentos de esta manera.

La palabra grotesco, en un principio, fue utilizada para hablar de una determinada clase de ornamentos que se hallaron en Roma en el siglo XV. Se descubrió una pintura ornamental antigua que prefería pintar monstruos en lugar de reproducir la realidad del mundo de los objetos, lo que se opuso al criterio de la reproducción realista.

Rafael fue un pintor grotesco, su innovación consistió en el hecho de que se anularan las ordenaciones de la naturaleza, como si se tratara de un mundo del juego individual y fantástico.

Para el Renacimiento, el término grotesco encerraba no sólo el juego alegre y lo fantástico libre de preocupación, sino que también se refería a un aspecto angustioso y siniestro en vista de que se hallaban suspendidas las ordenaciones de nuestra realidad. El segundo vocablo surgido en el siglo XVI para designar lo grotesco fue sueños de los pintores. Durero expresó “Pero en el caso de que alguien quiera hacer obras oníricas podrá entremezclar todas las criaturas” (Kayser: 20).

Luego aparecen otros dos géneros del arte ornamental: el arabesco y el morisco.

El termino ‘morisco’ se refiere a un arte ornamental delicado y eternamente plano (no utiliza la perspectiva), sobre un fondo uniforme, generalmente negro sobre blanco. El ‘arabesco’, en cambio, se ve en perspectiva, es tectónico, es decir, se distingue entre arriba y abajo, y el fondo puede estar completamente cubierto. Además usa motivos relacionados con la naturaleza, con oportunos aportes del mundo animal.

El escritor y pintor milanés, Lomazzo, afirmó en 1587 “que el grotesco no se desarrolló en contraste al arabesco sino junto con él” (Kayser: 21) En Alemania el ‘grotesco cartilaginoso’ echó brotes muy extraños.

Aparecieron seres fabulosos, fantásticamente desfigurados.

El rasgo más característico del grotesco es la mezcla de los animal y lo humano, o bien lo monstruoso, “monstruos que pueden llamarse ensueños de gente despierta.” (Kayser: 25).

En El gato negro el personaje monstruoso sería el gato, que vuelve a aparecer luego de haber muerto y tortura al narrador.

Otra forma del grotesco es la caricatura, es decir, la reproducción de una realidad deforme y nada bonita, con exageración de sus desproporciones. Con esta representación comenzaba a desmoronarse el principio que las reflexiones sobre el arte habían reconocido hasta entonces como base, y según el cual el arte era una reproducción de la naturaleza bella o sea su elevación ideal.

Uno de los tipos de caricatura, el que a nosotros nos interesa, es el de las: meramente fantásticas, o en rigor, los llamados grotescos, donde el pintor, sin ocuparse de la verdad y semejanza, se entrega a una imaginativa indómita y aprovecha lo sobrenatural y lo absurdo de sus productos cerebrales para despertar con ellos nada más que carcajadas, repugnancia y sorpresa ante la osadía de sus creaciones monstruosas” (Kayser: 31).

Wieland concibe como característico de lo grotesco el que ya no conserva ninguna relación estable con la realidad. No es fruto de la imitación sino de la “imaginativa indómita”, es un “producto cerebral”. Aparece en lo grotesco “la sorpresa, el estremecimiento y una congoja perpleja ante un mundo que se está desquiciando mientras ya no encontramos apoyo alguno” (Kayser: 32).

El pasaje arriba citado de Wieland caracteriza a lo grotesco como ajeno a la realidad y nada más que subjetivo. Pero por el 1775 el concepto de grotesco llegó a abarcar un contenido de verdad.

Pieter Bruegel, pintor característico del grotesco, no pintaba versiones ‘libres’ del mundo sino que “su rasgo original es la forma en cómo lo nocturno, lo infernal, lo abismal, cuya expresión formal había aprendido en las pinturas de Bosch, irrumpe en nuestro mundo conocido y lo pone fuera de quicio.” (Kayser: 37). En sus pinturas aparece la experiencia de un mundo distanciado. “Bruegel pinta nuestro mundo cotidiano en proceso de distanciamiento”(Kayser: 38). Nuestro mundo familiar se está distanciando por la irrupción de poderes abismales y se desarticula renunciando a sus formas, mientras se van disolviendo sus ordenaciones. Exactamente lo mismo le ocurre al narrador de El gato negro, su mundo familiar se alejó de tal manera, que se volvió terrorífico “… hechos puramente domésticos que por sus consecuencias me han horrorizado, me han torturado, me han destruido. Sin embargo, no intentare interpretarlos.” (Poe: 43) En el Romanticismo aparecen como características del grotesco los mecanismos dominados por poderes demoníacos, el estremecimiento ante un mundo que se está distanciando.

En el narrar desordenado, cuyos testigos somos, en la aparente arbitrariedad del narrador parece esconderse el carácter siniestro de un elemento extraño que se ha posesionados del narrador y que se halla en alianza secreta con las fatalidades de lo concreto... (Kayser: 59).

Reiteradas veces el narrador del cuento hace alusión a un demonio que lo poseyó y del cual no podía escapar. “Mi temperamento y mi carácter, mediante la instrumentación del demonio, fueron experimentando -me avergüenza confesarlo- un cambio radical” (Poe: 44) “La ira de un demonio se apoderó de mí…mi alma original parecía haber volado del cuerpo, y una maldad más que demoníaca, alimentada por la ginebra, sacudió todas las fibras de mi ser” (Poe: 45) “¿Qué enfermedad se asemeja al alcohol? Ibame dominando…” (Poe: 45).

En la última cita, el narrador habla directamente de la causa de su locura, uno sabe que este personaje era alcohólico y esto fue lo que le trajo el cambio de carácter y toda la serie de hechos consecuentes. Algunos de los elementos esenciales de lo grotesco es la confusión, lo fantástico, y el distanciamiento del mundo. En este contexto lo grotesco es la mezcla de lo heterogéneo, la fuerza explosiva de lo paradójico que es ridícula y al mismo tiempo produce horror, “La caricatura es una vinculación pasiva de los ingenuo y lo grotesco. El poeta puede emplearla tanto trágica como cómicamente” (Kayser: 61). El grotesco abre un caos gris que al mismo tiempo es ridículo, una palabra que se coloca cerca del grotesco es ‘tragicomedia’ Según Víctor Hugo “lo grotesco está por todos lados; por una parte, crea lo deformado y lo horrible, y por otra, lo cómico y lo bufonesco”. El también acerca lo grotesco a lo feo que frente a la unicidad de lo bello, tendría miles de variantes.

Habla de un contraste de lo sublime y lo feo que termina en la unión armoniosa de ambos en la belleza. Sólo en su carácter de antípoda de lo sublime, lo grotesco revela toda su profundidad. Víctor Hugo habla del contraste de lo puramente anímico (en su carácter de sublime) y la ‘bestia humana’ (con aplicación a lo grotesco). Pero “en ningún hecho grotesco en sí se aúnan en un todo lo bello o dramático, sino que es grotesco justamente el contraste indisoluble, siniestro, y que no debería existir.” (Kayser: 68) En el cuento que estamos analizando este contraste se produce entre el narrador y su mujer.

Lo que sin duda incrementó mi odio por el animal fue el descubrimiento hecho al día siguiente de su llegada a casa: como Plutón, también había sido privado de un ojo…logró que mi mujer lo quiera más…poseía en alto grado de aquel sentimiento humanitario que fuera alguna vez mi principal característica (Poe: 50).

Según como el narrador cuenta la historia su mujer era totalmente generosa y tranquila. Esto aparece en contraste a los ataques de ira que tenía el personaje principal, lo que lo hace ser aún más monstruoso.

El mal genio habitual en mí se convirtió en odio por todas las cosas, humanas o no; mientras tanto, a causa de los repentinos, frecuentes e indomables accesos de furia a los que me había entregado, mi esposa, sin quejarse, había llegado a ser la más frecuente y paciente de las víctimas (Poe: 52).

Además, que también según el narrador en el pasado él también era como su mujer, amaba a los animales y era sumamente generoso con ellos. También aparece una gran contraste entre el narrador y el gato que éste encuentra luego de haber matados a Plutón. El animal se encariñó mucho con él y esto le provocaba el sentimiento opuesto: “El evidente cariño que el animal sentía por mí más bien me disgustaba y fastidiaba” (Poe: 50).

“Con mi aversión por el gato, sin embargo, parecía aumentar el cariño del animal por mí” (Poe: 50).

En casi todas las escenas grotescas lo aparentemente razonable se nos revela como carente de sentido mientras se van distanciando las cosas que nos eran familiares. Y aparece la desorientación, la sensación de lo abismal ante un mundo vuelto absurdo y fantásticamente distanciado.

En La máscara de la muerte colorada, Poe incluyó una descripción interpretativa de lo grotesco: Eran realmente grotescas. Había mucho brillo y esplendor y mordacidad y cosas fantásticas; muchas de ellas hemos podido ver desde entonces en Hernán. Había figuras arabescas con los miembros torcidos y en posiciones torcidas. Había engendros del delirio como se los imagina un loco. Había muchas cosas hermosas, muchas cosas excéntricas, muchas cosas estrafalarias y algunas siniestras y no pocas capaces de producir nausea. En efecto, en las siete salas ambulaba de acá hacia allá un enjambre de sueños. Y ellos -los sueños- se retorcían entrando y saliendo y adaptaban su color al de las salas y hacían aparecer la música salvaje de la orquesta como si fuera el eco de sus pasos. (Poe) La deformación de los elementos, la mezcla de los dominios, la simultaneidad de lo bello, lo estrafalario, lo siniestro y lo repugnante, su fusión en un todo turbulento y el distanciamiento tendiente hacia lo fantástico-onírico (Poe solía hablar de sus “sueños en estados despierto: “Los mismos sentidos míos rechazan la propia evidencia. Más ni estoy loco, ni mucho menos soñando…” (Poe: 43), todo esto está incluido aquí en el concepto de lo grotesco.

Poe emplea la palabra grotesco sobre dos planos: como designación de una situación concreta en que se halla desquiciado el orden del mundo, y como designación para el ‘tenor’ de los cuentos enteros en que se relata lo horrorosamente inaprensible, lo inexplicablemente nocturno y a veces también lo fantásticamente estrafalario. También aparece en el cuento de Poe lo pasado que empuja hacia el ocaso de las almas sensibles.

En El gato negro, el narrador, gracias a su sentido de la combinación, inmediatamente despierto logra descifrar el carácter siniestro del hecho en que la única parte del muro de la casa incendiada, que ha quedado de pie aparece la impresión de un gato cuando el animal ya murió. “Aunque así logre explicarle a la razón –no del todo a mi conciencia-“(Poe: 48) El mundo grotesco causó la impresión de ser la imagen del mundo vista por la locura.

Quizá mas adelante encuentre alguna inteligencia que reduzca mi fantasma a lo ordinario. Alguna inteligencia más serena, más lógica, menos excitable que la mía, percibirá en las circunstancias que yo narro con pasmo tan solo una sucesión ordinaria de causas y efectos muy naturales (Poe: 43).

En esta cita el narrador expresa que su punto de vista no es del todo cuerdo, él narra su historia como algo totalmente fantástico y terrorífico pero quizá para otra persona esa historia sea normal.

Lo grotesco es el mundo distanciado. Para que esto suceda deben revelarse como extrañas y siniestras las cosas que antes nos eran conocidas y familiares. Es pues nuestro mundo el que ha sufrido un cambio. La brusquedad y la sorpresa son partes esenciales de lo grotesco. El estremecimiento se apodera de nosotros con tanta fuerza porque es nuestro mundo cuya seguridad prueba ser nada más que apariencia.

Se podría interpretar, en este cuento, que en lugar de que el mundo del narrador se distancie de él, él mismo se distancia de su mundo, él es quién produce un cambio y desata la serie de atrocidades que suceden luego.

Incluso se podría decir que el gato también siente que su mundo de transforma, que su dueño ya no es el mismo “…huía de mí, sumido en el terror más espantoso cuando me aproximaba” (Poe: 46). Pero el mismo narrador confiesa a lo largo de la historia que una fuerza lo posee y él no puede controlarse. “Me permitía el uso de palabras desmedidas contra mi esposa y llegué al extremo de someterla a violencia física” (Poe: 45) “Me sonrojo, ardo, tiemblo, al consignar tan condenable atrocidad” (Poe: 45).

“…una vez eliminados con el sueño los vapores de la orgía nocturna experimente una mezcla de horror y remordimiento por el crimen del que era culpable” (Poe: 45).

Estas citas expresan que el narrador también sentía su mundo distanciado, entonces se podría decir que él es de alguna manera el responsable, durante sus ataques de ira, de que su mundo se transforme. En los momentos de remordimiento y de horror al darse cuenta de los crímenes cometidos, es cuando el narrador se aterra frente a la transformación de su entorno.

El mundo se fue distanciando para el narrador con el gato enigmático. Él comete una culpa para con su aparición ya que es quien lo mata, pero el distanciamiento del mundo va aumentando hasta la mayor catástrofe que es el asesinato de su mujer y la detallada descripción del crimen, de la forma como se esconde y se descubre el cadáver, adquiere tanto peso que lo grotesco está a punto de esfumarse ante el impacto del horror.

…Me exasperé hasta la locura. Levantando un hacha, y olvidándome en mi ira del pavor infantil que hasta entonces había detenido mi mano, le descargue tal golpe al animal que, de haber caído el hacha como era mi intención, habría resultado, por supuesto, instantáneamente fatal.

Más la mano de mi esposa detuvo el golpe. Estimulada por su interferencia, la ira que me embargaba se volvió más que demoníaca, y zafándose de su abrazo le sepulte el hacha en el cerebro. Allí mismo, sin una sola queja, calló muerta (Poe: 53).

Además, este personaje siente que no le es posible vivir en ese mundo transformado. No se trata del miedo a la muerte, sino de la angustia ante la vida. Lo grotesco es la representación de id, del id fantasmal. El mundo distanciado no nos permite orientarnos y nos parece absurdo. “A través de los siglos, los artistas y los críticos han vuelto a responder: el mundo distanciado surge ante la mirada del soñador o cuando sueña despierto o en la visión de la transición crepuscular” (Kayser: 226) Esta definición de grotesco aparece constantemente en el cuento de Poe, ya desde el comienzo el narrador dice “Los mismos sentidos míos rechazan la propia evidencia. Más ni estoy loco, ni mucho menos soñando…” (Poe: 43) “…Hechos puramente domésticos que por sus consecuencias me han horrorizado, me han torturado, me han destruido.

Sin embargo, no intentare interpretarlos.” (43) El mundo de este personaje ha sufrido un cambio, su hogar se ha transformado en algo terrorífico que asusta al narrador, su mundo se ha distanciado y esto le parece absurdo, ya que no logra darle una explicación razonable. La configuración de lo grotesco constituye la tentativa de proscribir y conjurar lo demoníaco en el mundo.

“En el Romanticismo son incapaces de creer en una imagen del mundo cerrada y en un orden acogedor como los habían aceptado los tiempos precedentes.” (Kayser: 229) Por más que al concepto grotesco no le correspondan todas las cosas que en transcurso del tiempo han sido designadas a esta palabra existe, claramente, un factor que es común a los cuadros y las expresiones literarias. Ciertos contenidos del arte ornamental grotesco siempre vuelven a asomar.

Tiene validez la opinión de algunos autores de que lo grotesco sólo se experimenta en la percepción. Pero es perfectamente concebible que se considere como grotesco aquello que en la organización de la obra no se justifique como tal. Hay estatuas que resultaran grotescas a quienes desconozcan la cultura de los incas. Y aquello que nos parece una caricatura, un demonio macabro, una visión nocturna y por lo tanto portador de un fondo lleno de estremecimiento, desorientación y congoja, puede ser que tenga, como forma familiar, su lugar fijo dentro de un nexo racional perfectamente comprensible. Pero mientras no disponemos de esos conocimientos, tenemos el derecho de emplear la palabra grotesco (Kayser: 220).

Esto también aparece en el cuento de E. A. Poe, en el fragmento antes citado: “Quizá mas adelante encuentre alguna inteligencia que reduzca mi fantasma a lo ordinario. Alguna inteligencia más serena, más lógica, menos excitable que la mía, percibirá en las circunstancias que yo narro con pasmo tan solo una sucesión ordinaria de causas y efectos muy naturales” (Poe: 43).

Bibliografía

Hugo, Víctor. (1827). Prefacio a Cromwell.

Kayser, W. (1964). Lo grotesco: su configuración en pintura y literatura. Buenos Aires: Nova.

Poe, Edgar Allan. (1843). El gato negro


Lo grotesco en El gato negro fue publicado de la página 131 a página134 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

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