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Alfredo Jorge Genovese

Piva, Agostina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 35, Diciembre 2010, Buenos Aires, Argentina | 168 páginas

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Biografía

Nace el 24 de noviembre de 1964, en el barrio de la Paternal, de la ciudad de Buenos Aires, en Argentina.

Veinte años más tarde vuelve a ese mismo barrio para comenzar una vida independiente y bohemia, abandonando los dictámenes familiares para dedicarse a su primera pasión, el arte.

En 1984 ingresa a la escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, donde descubre con asombro la ausencia del fileteado en los programas de estudio.

Dos años después, conoce las reglas del oficio del fileteador tomando clases con el maestro León Untroib.

A partir de allí va cambiando su trabajo de letrista por el de fileteador, hasta que en 1988 finaliza la escuela decidido ya a vivir haciendo esto último; pero un lustro de viajes ininterrumpidos lo obligan a desempeñarse en los más variados oficios.

A mediados de esta década, descubre su segunda pasión, viajar. Recorre Sudamérica varias veces, y una vez recibido como profesor de pintura decide vivir en un pequeño pueblo de la campiña italiana y desde ese lugar, recorre Europa.

Vive dos años en Italia trabajando en serigrafía artística y pintura mural. En diferentes ciudades europeas observa la gran difusión que tiene la práctica del Trompe l'oeil y de éstos, copia innumerables motivos. Más tarde se lanza hacia el norte de África y Medio oriente y más tarde aún viaja por China, India, Nepal y Tíbet donde observa comparativamente diversas manifestaciones de estilos ornamentales.

En 1993 regresa a Buenos Aires, donde retoma su actividad de fileteador que complementa con trabajos de trompe l’oeil junto al artista Cacho Monastirsky y instala su propio estudio, el Taller de Fielteado Porteño en el mismo barrio que lo vio nacer, desde donde comienza a realizar numerosos trabajos por encargo.

Toma también contacto con uno de los últimos maestros fileteadores de carros, el septuagenario Ricardo Gómez, (discípulo de Carlos Carboni) con quien aprende los pacientes secretos del oficio de filetear carros.

De este soporte tradicional Genovese pasa a componer sus fileteados sobre el cuerpo humano, con diferentes pinturas pero con la misma técnica, y en 1999 realiza la campaña publicitaria para Muchmusic, fileteando el cuerpo de modelos y destacados músicos de la Argentina. Trabajó además en el desarrollo de imágenes publicitarias para marcas como Villa del Sur, Evian, Aiwa, Le Mans, Peuque, Marta Harff, Taraguí, Nike, y empresas como TyC Sports, y Aeropuertos Argentina 2000, entre otras. Realizó además las tapas para los libros Crónicas del Angel Gris y El libro del fantasma, de Alejandro Dolina, revista Wipe, Ñ de Clarin, Club del vino.

En 1998 comienza a dictar clases talleres en diferentes instituciones culturales y académicas; convirtiéndose así en el primer docente que elabora un programa didáctico del fileteado porteño.

Empezando a dictar cursos de filetado porteño en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la Universidad de Buenos Aires y desde el 2000, cursos de fileteado sobre cuerpo en Kryolan Argentina. Participó en el European Bodypainting Festival (Seeboden - Austria, 2002), en la 1ªConvención Internacional de Tatuaje y arte corporal (Buenos Aires, 2003) y en el Primer Encuentro Mundial de Arte Corporal, (Caracas, 2005) realizando además diseños para importantes tatuadores.

La recopilación de material teórico y sus investigaciones sobre la iconografía del filete, sumados a su experiencia docente, le permiten dictar talleres y conferencias en Argentina y en el exterior. Cuatro son sus libros publicados: Tratado de fileteado porteño, (2003, Ediciones Deldragon y 2007, Grupo Ediciones porteñas) Fileteado porteño, primer libro bilingüe (2004 y 2007, Grupo Ediciones Porteñas) Filete Porteño, realizado para la Secretaria de Cultura (2007, Secretaria de Cultura del GCBA) y Manual del Filete Porteño, (2008 Grupo Ediciones Porteñas).

En la actualidad el señor Genovese se dedica a sus pinturas, a dar clase de fileteado en su taller de Capital Federal. Las clases pueden ser intensivas de dos días o cuatrimestrales.

No sólo en Argentina se dicta las clases, sino que también en Madrid, España. 

El fileteado 

El fileteado porteño es un arte decorativo y popular nacido a principios del siglo XX en la ciudad de Buenos Aires.

Tuvo su origen en las fábricas de carros donde los pioneros del oficio, trabajando en la ornamentación de esos vehículos, prácticamente crearon este género, que desafortunadamente no fue suficientemente documentado en su génesis ni tampoco en su posterior desarrollo.

Por ello, la historia del fileteado que poseemos está construida sobre la recopilación de testimonios de los maestros de este oficio a mediados de éste siglo.

Al igual que en el tango, no hay un primer artista ni una fe-cha exacta que permitan determinar con exactitud el inicio de esta práctica, mas los testimonios coinciden en que fueron tres inmigrantes italianos los que desarrollaron casi contemporáneamente el filetado trabajando dentro de las diferentes carrocerías existentes al inicio del novecientos: Cecilio Pascarella, Vicente Brunetti y Salvador Venturo, quienes posteriormente tuvieron como primeros continuadores a sus propios hijos. Cabe destacar que ellos pertenecieron a la corriente de extranjeros europeos que vinieron a Argentina.

Para ser más específicos con los datos, esta sería la historia: nació en una carrocería de la avenida Paseo Colón, a fines del siglo XIX. Allí trabajaban dos chicos, Vicente Brunetti y Cecilio Pascarella, de 10 y 13 años respectivamente. Estaban aprendiendo el oficio, entonces barrían el piso, cebaban mate o iban a hacer mandados. Un día el maestro pintor se enfermó y el dueño del taller les preguntó si se animaban a pintar un carro. Se animaron, y a partir de entonces completaban lo que quedaba sin hacer. En esa época los carros se pintaban totalmente de lo que se llamaba gris municipal, sin adornos, pero un domingo en que los chicos trabajaban solos en la carrocería, encontraron un gran tarro de esmalte colorado. Vicente y Cecilio se miraron y comenzaron a pintar de rojo los rebajos de la madera. Cuando a la mañana siguiente el dueño vio el trabajo se puso furioso, pero la ira duró poco. Al rato llegó el propietario del carro, que se entusiasmó con la ocurrencia, entonces los chicos se hicieron famosos, y al poco tiempo todos los clientes del taller reclamaban los grafismos. El trabajo se dividió: el pintor que daba el color de base era uno y se lo llamaba pintor de lienzo. Y el que decoraba fue llamado fileteador porque su arte se realizaba con pinceles de filetear.

Así, la decoración fileteada de los carros en Buenos Aires comenzó con la ruptura del anodino color gris municipal que los caracterizaba, al serles pintados los laterales de otro color; un paso más fue dividir estos dos colores con una delgada línea en un tono más intenso o contrastante, el filete.

A partir de allí, van surgiendo los diferentes motivos que más tarde conformarán un vasto repertorio que caracterizará, al igual que la composición y su técnica de pintura, a un género inconfundible.

Flores, volutas, hojas de acanto, cintas argentinas, bolitas, líneas rectas y curvas de diferentes grosores se van combinando con escenas campestres y personajes populares, como la Virgen María y Carlos Gardel.

Los colores utilizados son muy vivos y a través del contraste y las transparencias se da a la entera obra intencionalidad de volumen, con una materia elemental: el esmalte sintético, que resiste al tiempo y a la intemperie permitiendo que esta forma de arte que circulase constantemente por las calles de la ciudad.

Los textos también forman parte de la composición del fileteado, con todo un arsenal de frases acuñadas por la sabiduría popular, que constituyen su "voz", y que alguna vez Jorge Luis Borges supo definir acertadamente como "costados sentenciosos".

Consecuencia de ello es que el fileteado se realice no solamente con fines estéticos, sino también como manifestación de los valores socioculturales del hombre de Buenos Aires.

En la década del '40 el fileteado adapta sus formas a los nuevos vehículos fruto del progreso que van sustituyendo paulatinamente al carro: los camiones y los colectivos, que son herederos directos de esta decoración colorida que les otorga indiscutible identidad "porteña", pero que pasa inadvertida para la gran mayoría de los habitantes.

La crítica de arte no se ocupa del tema, y la primera exposición de fileteado porteño tiene lugar recién en 1970, gracias a la paciente recopilación de trabajos hechos por Nicolás Rubió y Esther Barugel.

Poco después, comienza la desaparición del fileteado en los vehículos debido a las sucesivas crisis económicas, a los nuevos usos tibiamente globalizados y principalmente a una ley nacional de 1975, la 1606175, de la Secretaría de Transportes de la Nación, que prohíbe el "pintado de insignias, adornos y otros elementos decorativos, tanto en el interior como en el exterior de la carrocería; salvo el distintivo de la empresa".

Pasada ya la época de esplendor de los grandes maestros fileteadores y de sus inolvidables vehículos profusamente decorados, el fileteado porteño continúa vivo en manos de un puñado de herederos curiosos de rescatarlo de la indiferencia y el olvido, quienes lo ejercitan como arte y oficio que no pierde la delicia lúdica que encierra el ornamento.

Hoy, no tan vistosamente como antes, en contextos emparentados con el tango, con el diseño y con la publicidad, acaso sobre superficies nuevas y con técnicas diferentes, la imagen de Buenos Aires sigue siendo la misma. 

 Art Noveau y Filetado porteño no son tan diferentes como parece 

Si tengo que comparar con qué puede parecerse el fileteado porteño con algún contenido visto en clase, sería el Art Noveau, cumple con ciertas características similares a pesar de ser tan diferentes.

Ambos utilizan la simetría en las obras, representan una temática naturalista (flores y animales). La inspiración en la naturaleza y el uso profundo de elementos de origen natural.

Las obras de ambas son sobrecargadas con líneas curvas, en distintos grosores y diferentes grados de dobleces en las curvas, uso ilimitado de colores, pero la simetría exacta (no desde el punto de vista de la proporción, sino el de repetir del lado izquierdo en el derecho) es la que crea el equilibrio en la obra.

El cuanto a los cuerpos humanos, el Art Noveau hace uso de la imagen femenina, mientras que el fileteado porteño hace más referencia a iconos argentinos populares (San Cayetano, Evita Perón, Diego Maradona, Carlos Gardel, etc.) Incluso algunas obras del Art Noveau, como las de Alfons Mucha (1860-1939), también llevan inscripciones, frases escritas, como los primeros fileteados porteños.

Otro parecido es que el arte del Art Noveau, en los últimos tiempos, fue tomado para algunas publicidades (como la de los cigarrillos Camel) y el fileteado hoy en día también tiene esos fines, sobre todo por marcas internacionales para sentirse identificado o tener más llegada con el público argentino. 

El artista

Alfredo Genovese lleva de por si el arte en sus venas, es un don innato, pero podría decirse que sus estudios formales en el arte empezaron en la escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, pero no respondían a su inquietud de aprender más sobre el arte porteño. Aunque esto no es motivo para detenerse, cambia su rumbo artístico, como discípulo de uno de los grandes pintores del fileteado, León Untoib; y se especializa en el fileteado de vehículos con Ricardo Gómez, pero su mejor aprendizaje fue cuando puso en práctica sus conocimientos de arte siendo letrista. Luego de que transcurra el tiempo, egresa de la escuela nacional como maestro de bellas artes y logró convertirse en un gran maestro del fileteado contemporáneo, expandiendo horizontes en cuanto a los materiales que usa para sus obras.

Como todo buen fileteador, comienza sus obras de arte sobre los colectivos, cambia por los camiones y luego se dedicó a los autos.

El pintor recuerda sobre el fileteado “comenzó como una decoración de los carros de caballos que pasó a los colectivos y los camiones. La decoración usa una ornamentación pintada con una ilusión de volumen, con colores muy fuertes, contrastantes y con influencia del barroco recargado.” Además, confiesa que: "Las rurales break son los mejores vehículos para filetear. Siempre tuve un auto de esta línea, me convencen porque son autos de carga, pero sin serlo, ofrecen un espacio interior grande y son cómodas. Los autos que me gustan para filetear son aquellos con más de 30 años y en los modernos hago pequeños detalles, no usan filete completo. Y para soñar, algún día quisiera pintar un Rolls Royce para imponer este arte porteño.” Pero no se conformó con esto, cambió los esmaltes sintéticos por pintura bodypainting, y los utilizó para filetear cuerpos.

Siempre respetando las reglas del fileteado: colores, cintas, frases, dragones, etc. Alfredo Genovese fue el primero en llevar el fileteado al cuerpo humano, no sólo en bodypainting, sino que también diseñó fileteados para tatuadores muy reconocidos. Claudio Momenti (alias Lucky Seven) fue quién tatuó a Alfredo Genovese uno de sus diseños, un dragón fileteado sobre su hombro. Los dragones en el arte del fileteado representan la fiereza o virilidad.

Todo comenzó cuando Genovese empezó a investigar su aplicación sobre el cuerpo después de que le encargaron filetear, para una publicidad del canal Much Music, a Charly García, la Mona Giménez y Dante Spinetta, entre otros. Así fue como decidió asistir al festival anual de Seeboden, Austria, donde artistas de todo el mundo muestran en vivo sus creaciones de bodypainting. A la vez, en Buenos Aires, organizó un curso dedicado al tema. Muchos de los trabajos de sus alumnos, la mayoría maquilladores, se ven en fiestas y, últimamente, también en las murgas barriales.

Esta publicidad abrió a un abanico sin fin de superficies de en dónde y para qué usar el arte del fileteado. Desde el cuerpo hasta la indumentaria de moda, desde el kiosco de la esquina hasta marcas internacionales. No hay límites para el fileteado. Todo lo que cae en los pinceles de Alfredo Genovese es arte porteño. 

Nervios pre-entrevista 

 Además de realizar mi investigación informativa sobre el artista argentino elegido, debía poder llegar a realizarle una entrevista.

Realmente entré en pánico con este punto del trabajo.

Muchas preguntas en mi cabeza me invadieron casi al mismo tiempo ¿Quién me va querer dar una entrevista? ¡No conozco a nadie! Momento, para empezar ¿A quién elijo? ¿Qué pasaría si no llegaba a realizar una entrevista? ¿Y si la información que conseguía de él no era la correcta? ¿Y si presento un buen trabajo pero la falta de esta entrevista me baja puntos? ¿Qué hago? Creo que con esto, es evidente que soy una persona bastante nerviosa. Con el pasar de los días se amontonaban desordenadamente estas preguntas y ejercían más presión.

Llámenlo destino, o llámenlo Dios, como ustedes quieran, yo prefiero llamarlo Dios; en un viaje en donde volvía a mis raíces, encontré una revista, y comencé a hojearla, hasta que llegué a una nota que captó inmediatamente mi atención “El gran fileteador”. Leí la nota y pensé “¡Él sí es un verdadero artista! A él quiero presentar en mi trabajo práctico final”. No solamente presentaba a este artista, sino también el arte que lleva en su paleta de colores, el viejo y casi olvidado arte porteño de filetear que me cautivó inmediatamente.

Una vez sabiendo cual iba a ser el norte de mi trabajo, me alivié, y ¡Hasta pude contactarme con Alfredo Genovese! ¡Qué Alegría! No sólo por este trabajo sino que leer los pensamientos de un artista en primera persona es algo tan estimulante, tan placentero. Espero que se deleiten con estas respuestas tanto como yo al leerlas en cuanto recibí su e-mail.

Antes de contar la entrevista, quiero aclarar que él pautó la entrevista vía e-mail, dándome el límite de 8 preguntas como máximo, con las cuales, yo creo que ya dicen todo sobre él. A buen entendedor, pocas palabras. 

Entrevista con Alfredo Genovese 

 1. ¿A qué llamaría arte? ¿Qué significa para usted? Nunca supe muy bien que es el arte, pero sospecho que es algo de lo que vivo.

2. ¿Cuáles son sus influencias (maestros movimientos, etc.) y cómo lo refleja en su obra? Desde muy chico me gustó dibujar y pintar. Cuando me decidí a estudiar bellas artes, un incierto y vasto panorama se abrió ante mí, sobre todo por mis tendencias figurativas. Después, casi sin querer, un poco por intuición y otro poco por placer, la vida me fue llevando a vivir de la pintura, que constituyo un lenguaje y una manera de expresarme. Me permito decir de todo a través de mi obra.

3. ¿Cuál es el concepto o idea a partir del cual desarrolla su obra? La primera idea es la de movimiento, ir hacia algún lugar, expresarme sin repetirme. Una mezcla de curiosidad, incomodidad y placer son los motores que me llevan a desarrollar mi obra.

4. ¿Hay relación entre los materiales que utiliza y la idea a partir de la cual crea su obra? Hay una estrecha relación. Cada obra lleva un material especifico, dependiendo de la idea, de su finalidad. El material y el soporte puede ser el condimento con el que se saborea mi obra, porque hablar de mensaje se me hace más complejo.

5. ¿Cómo describiría su proceso de trabajo desde la génesis hasta la obra terminada? Depende el caso. Hay obras que realizo a pedido para clientes y otras que hago para mí. Por lo general, las mejores obras son las que siento claramente a donde voy, no importa el tiempo que me lleven o cuanto tenga que corregir hasta lograr lo que me propongo, o sea ver un reflejo de lo que soy en ella.

6. ¿Práctica o se imagina a futuro pintando otro estilo de arte o formas de arte (escultura, música, escritura)? ¡Uf! me hubiera gustado tanto ser un buen escritor, músico un poco menos porque no diferencio un sonido de otro, para actor no sirvo porque soy tímido, así que valoro con alegría este don de pintar para vivir y expresarme.

7. ¿En dónde se pueden encontrar sus obras? (museo, taller, universidad) La manera más fácil de encontrar mis obras es en mis libros.

En las reproducciones publicitarias hay otro tanto. En mi taller se pueden ver muchos originales, en poder de algunos clientes algunos más y también en manos de algunas personas que me aprecian, pero de ningún modo en los museos que son un poco el cementerio a donde no creo vayan a parar mis despojos artísticos.

8. ¿Usted diría que su público sigue un rango específico (edad, gustos, nacionalidad) o atrae abiertamente a gente de distintas características? Me gustaría tener un marchand para que me dijese como es mi público, si es que lo tengo. Creo que a la gente que le gusta lo que hago es muy variada en edad, inquietudes y gustos, como así también extranjeros. Me pregunto qué diferencia hay entre un público y los consumidores de mi obra.

Conclusión

El fileteado porteño nace en manos de inmigrantes italianos, pero no por eso deja de ser argentino, si después de todo, Argentina en sí, es como es gracias a los valientes inmigrantes que trabajaron esta tierra y llegaron hasta a crear y dar identidad a nuestra nación.

Es lamentable que una ley de nuestro propio gobierno patrio haga censura del arte argentino, mientras que hoy en día no se toma ninguna medida sobre los medios televisivos que atrofian los valores de la sociedad, la familia y en especial el valor decadente que se tiene sobre la mujer.

Afortunadamente el fileteado porteño no se extinguió, sigue vivo gracias a la curiosidad, interés y don artístico de Alfredo Genovese, que no se conformó con pintar automóviles, sino que lo llevó y elevó a otros niveles, haciendo que sea reconocido hasta a nivel mundial.

Muchas veces sobre admiramos y estudiamos todo lo que es de otro país, arte, comida, arquitectura, religión, cultura, etc. ¿Y qué hay sobre nuestras raíces? ¿Qué aprendemos de nuestra cultura? Es por eso que valoro tanto este trabajo, debido a que me hizo dar cuenta de que nosotros mismos le damos la espalda a nuestra identidad, olvidándola, y creyéndonos superiores porque estudiamos o vivimos en el extranjero.

Hoy puedo decir, que valoro más ir al museo que pasear en el shopping; prefiero investigar sobre un artista nacional, es tan satisfactorio darme cuenta que no es como todos, descubrir que en sus obras se encuentra ese amor por el arte, ese sentimiento de identidad propia que es promovido en sus creaciones artísticas.

Bibliografía 

Aubele, Luis. (2006).“El porteño conoce el colectivo por la gama de colores”, diario La Nación. (Domingo 9 de abril).

Genovese, Alfredo. (2007). Fileteado Porteño. Ediciones Porteñas.

Osuna Gutiérrez, Patricia. (2007). “El siempre vigente arte del filete”, diario La Nación. (Viernes 29 de junio) Ray, Esteban. (2010). “El gran fileteador”, Cielos Argentinos, nº 14, mayo. Editorial Atlántida.

http://www.fileteado.com.ar http://tallerdefileteado.blogspot.com http://www.youtube.com/watch?v=gljkr9-e4CY http://www.tatuajesblog.com/fotos/alfredo-genovese Entrevista vía e-mail en persona con Alfredo Genovese


Alfredo Jorge Genovese fue publicado de la página 143 a página146 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

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