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“Scarface” y su remake

Pieschacón Moreno, Juan Pablo

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº14

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº14

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la imagen. Edición II.

Año IV, Vol. 14, Marzo 2008, Buenos Aires, Argentina | 77 páginas

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A través de los años han sido muchas las figuras representativas de un género como el Gangster, que debido a su ingenio y a sus impactantes imágenes, han permanecido en la retentiva de los espectadores, y que han sido recicladas una y otra vez con resultados más o menos acertados según la producción a la que nos refiramos. Sin duda, uno de los exponentes más representativo es Scarface, rodada en 1932 por Howard Hawks y retomada luego en 1989 por el director norteamericano Brian de Palma, quien situó tanto la trama como la configuración del personaje protagónico, dentro de un nuevo contexto social.

El inicio de una leyenda 

En 1932 fue estrenada la primera versión de Scarface, la cual se exhibiría en las salas dos años después de su fecha de realización. Este film se vería enfrentado a la implacable censura y al acecho del Código Hays, que objetó que las escenas de disparos y el lenguaje violento constituían una amenaza para la moral del pueblo norteamericano. Sin embargo, la censura no logró cambiar el carácter esencialmente violento de su obra. La película narra la historia de Tony Camonte (Paul Muni), un americano de la segunda generación de descendencia italiana, que busca a toda costa convertirse en el nuevo jefe de los negocios ilícitos de la ciudad para saciar sus ansias de poder y acumulación de riquezas. Tony comienza trabajando como lugarteniente de Johny Lovo (un jefe mafioso que opera en la ciudad de Nueva York) y bajo su mando ejecuta acciones criminales y asesinatos selectivos en contra de bandas rivales. Luego de ganarse su confianza, Tony comienza a ganar más poder dentro de la organización y su ambición empieza a ser visible, quedando en evidencia su deseo hacia todo lo que posee Lovo. Esta actitud se ve reflejada en el interés de Tony por la esposa de su jefe, Poppy (Karen Morley), una mujer interesada que sólo busca estar con la persona que tenga más poder y riqueza. 

Johny Lovo descubre hasta dónde es capaz de llegar Tony y empieza a temer por su seguridad, por esta razón intenta eliminarlo fallidamente; es ahí cuando Tony toma venganza y asesina a su antiguo superior para ocupar el puesto como nuevo jefe de la organización criminal. 

A pesar de su violencia incontenible y su forma primitiva y fría de actuar, Tony tiene un punto débil: siente una atracción por su hermana Cesca (Ann Dvorak), que le resulta confusa, que se pone de manifiesto por medio de los celos hacia cualquier hombre que la pueda mirar. Esta situación termina por ponerlo en contra de su mejor amigo y ayudante Guino Rinaldo (George Raft) y termina asesinándolo frente a su hermana. A partir de este momento comienza la etapa de caída para Tony Camonte, que acaba acorralado por la policía en el “inexpugnable” bunker en el que muere junto con su hermana. 

La película de Howard Hawks, responde ajustadamente a los postulados del género. 

En primer lugar, dichos códigos pueden apreciarse en la caracterización del personaje protagónico, representado por Hawks como un ser de extracción social humilde y marginal, que busca rebelarse contra la pobreza y la desdicha. Empujado por su ambición y afán de poder, decide encaminarse por la senda del crimen. Cada una de sus acciones da cuenta de lo primitivo y brutal de su conducta y no presenta algún tipo de evolución psicológica o algún grado avanzado de capacidad intelectual. Este tipo de personaje frío y violento, encuentra su punto más sensible en sus relaciones familiares. Las mismas están centradas sobre todo en las bases de la religión católica, característica del género, asociada, también, a las familias de procedencia italiana. Howard Hawks enfatiza este rasgo al extremo, sugiriendo una especie de deseo incestuoso entre Tony y su hermana. El personaje del ayudante (encarnado por Guino Rinaldo) toma vital importancia dentro de la historia, no sólo porque para el espectador resulta mucho más frío y calculador que el propio Tony, sino porque es éste el que desencadena la ira del protagonista. En la película también está presente uno de los recursos formales más utilizados en el género: la figura del jefe de la mafia, a quien el protagonista debe derrocar para poder completar su etapa de ascenso dentro de la historia. 

Tal como lo resaltan los autores Heredero y Santamaría, en su libro El Cine negro, 

La linealidad y los esquemas argumentales del cine Gangsters hacen que, en la práctica y debido a la focalización casi absoluta que la narración ejerce sobre el personaje principal de la historia, el único arquetipo delimitado pueda ser el propio jefe del Gang. (Heredero y Santamaría, 1996) (1)

En cuanto a la puesta en escena y composición del film, otro de los factores determinantes es la iluminación característica del género, que se configura como un elemento que consolida la noción de misterio. Por ello, utiliza los tonos grises y negros para lograr el contraste, y de este modo señalar el aspecto urbano y claustrofóbico donde se desarrolla la trama. La ciudad, con sus callejones oscuros y vías por donde cruzan los autos en las persecuciones, contribuye a la configuración del verosímil. Cada uno de los elementos está cuidadosamente ubicado en la composición, sobre todo en los espacios recurrentes del género, como el club social o el bunker, donde finalmente cae abatido el protagonista. Si bien el personaje principal nunca está ubicado completamente en el centro de cuadro, ocupa una posición privilegiada sobre todos los demás y se lo suele encuadrar en muchas ocasiones en un ángulo contrapicado que indica superioridad. 

Por otra parte, en la escena del clímax cuando el personaje de Tony Camonte está a punto de ser aniquilado, Howard Hawks nos muestra con una angulación picada y en plano general, que ya nada ha quedado del opulento y orgulloso bandido. Por el contrario, nos encontramos frente a la patética figura de un hombre que se arrastra pidiendo piedad. Es el ocaso del héroe.

El correlato a nivel histórico en el cual se desenvuelve la película, le confiere a esta obra la cualidad de ser el reflejo de una situación política y social, que representaba de manera realista hasta donde había llegado la nación norteamericana por el desenfreno capitalista. Este mensaje queda vívidamente expresado en los créditos de inicio, donde se invita al espectador a reflexionar y a tomar partido dentro de la solución de esta problemática. Sin embargo, el film dista de mostrar fielmente lo que sucedía en la comunidad, pues centra la acción en dos o tres personajes que operan como vehículos de un desarrollo narrativo lineal. Dicho aspecto es señalado por el autor británico Robin Wood (1981) en su libro Howard Hawks, en el cual analiza las diversas obras del director, señalando que:

El naturalismo de Hawks es altamente selectivo: trabaja, simplemente eliminando a la sociedad. De ahí que en Scarface el tema ostensible, la sociedad amenazada por los Gangsters, no llega a ser tratado realmente. No vemos casi nada de lo que resulta de los ultrajes, explosiones de bombas, tiroteos, en términos de sufrimiento humano. Los policías son todos uniformados antipáticos. (2)

El film alude a la carrera criminal de Al Capone, cuya figura estaba en furor en ese momento, representando un valor agregado para el interés del espectador, que acudía a las salas en busca del realismo en las imágenes. Por lo tanto el film construye una situación especular entre la representación y el referente.

El renacer del gangster 

Más de cincuenta años después, luego de que el cine se ha convertido en una de las más poderosas industrias y de la realización de clásicos contemporáneos dentro del género (como la primera parte de El Padrino), el director norteamericano Brian de Palma junto al director y guionista Oliver Stone utilizarían a Al Pacino para hacer una remake de la mítica película de Howard Hawks. El actor encarnó a Michael Corleone y se convirtió en un nuevo ícono dentro de las películas de gangsters. 

La nueva obra narra la historia de Tony Montana, un asesino cubano que ha llegado exiliado a los Estados Unidos, en busca del poder que según él merece tener. Junto a la mayoría de los refugiados de Cuba, incluido su compañero Manny Rivera (Steven Bauer) -también conocido como Manolo o Manny Ray-, se recluye en un recinto vallado, a la espera de la resolución de la situación política que les impide volver a Cuba. 

Sin embargo, son contratados por Frank López, un capo de Miami, para asesinar a Emilio Rebenga, un seguidor de Castro. El primero les promete conseguirles tarjetas verdes de residencia a ambos. En medio de un motín de los prisioneros, consiguen acabar con Rebenga, y logran salir de su confinamiento. 

Al salir del recinto, a Tony y Manolo se les encarga una misión peligrosa, cuyos resultados son mucho mejores de lo que esperaba Frank López. De esta forma pasan a integrar definitivamente su organización. Allí Tony comienza a escalar posiciones y a desobedecer deliberadamente las órdenes de su jefe, concretando negocios mucho más arriesgados y grandes de los que tenía permitido realizar, por lo que Frank empieza a desconfiar de él. Además, uno de los principales objetivos de Tony Montana será empeñarse en conseguir a la esposa de su jefe, Elvira Hancock (Michelle Pfeiffer) 

A diferencia de la película de Hawks, el personaje de la película de Brian de Palma es un exiliado cubano, una clase de inmigrante mucho más relevante y polémico que el descendiente italiano de la primera versión para el momento en el que se lanzó la película. Tony Montana resulta ser mucho más calculador e inteligente. En la última versión se le da mayor importancia al pasado del protagonista (desde que llega a los Estados Unidos hasta que se convierte en el jefe del Gang) y ello le permite al espectador ver cierto grado de evolución psicológica. Esto no sucede en la primera versión, donde se muestra desde el incio a Tony Camonte como integrante de la banda criminal. 

Sin embargo, la caracterización esencial del personaje se sigue manteniendo dentro de los códigos genéricos impuestos por su predecesora y la trama -aunque implica variaciones de tipo narrativo y de contexto- termina por narrar la misma historia. La puesta en escena presenta diferencias considerables, ya que se desarrollan en dos ciudades distintas. Miami es una ciudad costera que ya no está enmarcada por los tonos grisá- ceos contrastados que daban esa sensación de opresión en la película de 1932, sino que se recurre a colores más cálidos y planos mucho más abiertos que sugieren el originen latino de Tony Montana. 

Los personajes que rodean al Gangster también han sido modificados y cobran mayor importancia. Por ejemplo, el ayudante Manny Ray y la mujer del jefe de la mafia Elvira Hancock, participan de una manera mucho más activa y sus personajes están más desarrollados. Cada uno de ellos tiene un conflicto subsidiario que se va desarrollando paralelamente al conflicto central, a medida que avanza la película. El conflicto de Manolo está representado por su indecisión con los sentimientos hacia la hermana de su amigo y jefe y el conflicto de Elvira se expresa en su adicción a las drogas. 

Algo importante para señalar con respecto a la estructura narrativa de ambos filmes es que, a pesar de estar narrados en forma lineal y el desarrollo narrativo depende siempre de las acciones violentas y aterradoras que realiza el protagonista, quien mantiene latente su inmadurez o falta de evolución psicológica, esto permite, en cierto modo, una identificación más profunda del espectador que aprobará todos los actos inmorales que realice el personaje. 

Dichos gestos infantiles, pueden quedar en evidencia en la caracterización de los personajes (por su forma de actuar y de vestir y por su trato con quienes los rodean). En el caso de Scarface de 1983, Tony Montana utiliza vestuarios coloridos y desentonados que discrepan con el vestuario característico del Gang. Asímismo, el mobiliario estrafalario con el que llena su suntuosa mansión y la manera en que intenta cortejar a Elvira convierten a Tony Montana en un personaje que genera empatía con la audiencia. 

El correlato social en el que está enmarcada la versión de 1983 es totalmente distinto. Sin embargo, se busca recurrir a una temática social y política en ebullición, como en la versión de 1932. Es decir que en el segundo film se refleja el contexto sociopolítico de fines de la guerra fría y el narcotráfico. 

El tráfico de drogas representa el nuevo problema de la sociedad, abandonando la preocupación hacia temas que resaltaba Hawks, tales como el contrabando de alcohol y la prohibición. 

El presidente Ronald Reagan proclamaba, como sus predecesores, el anticomunismo, la defensa del capitalismo y el libre mercado. Estas ideas se reflejaban activamente en las obras cinematográficas de la época. Por lo tanto, se ha encontrado en Scarface una forma más de trasmitir este mensaje.

En la versión contemporánea la violencia queda más evidenciada y en algunos casos llega a resultar excesiva, como en la apoteótica escena final donde Tony Montana se enfrenta solo contra un ejército de asesinos que finalmente logran abatirlo. Del mismo modo que la versión de Howard Hawks, la adaptación de Brian de Palma se vio enfrentada a situaciones de censura, e incluso fue prohibida en algunos países de Latinoamérica y Europa. Además causó un gran rechazo en la comunidad cubana de Miami, que consideraba que dejaba una visión errónea ante la sociedad; por ello debió rodarse en la ciudad de Los Ángeles. 

A pesar del lapso transcurrido entre la década del treinta y la del ochenta, la figura del Gangster se ha mantenido intacta como símbolo del poder, de violencia y de acción, dentro de una sociedad que intenta justificar sus más oscuros sentimientos y deseos. 

El género de Gangster está conformado mayoritariamente por obras que encuentran su hilo conductor en las acciones que realizan los protagonistas en forma violenta y casi primitiva, con el único objetivo de llegar a ese ascenso social y de poder que se han propuesto. En el caso de las dos adaptaciones de Scarface esta consigna queda reflejada ya que los personajes de Tony Camonte y Tony Montana reflejan una brutal forma de pensar y de actuar, sin que haya mayores variaciones en la psicología de ambos personajes. Por último, resta señalar que el correlato social juega un papel determinante, ya que sirve de sustento para el arquetipo que se busca crear en dichas historias. 

Notas 

1 Heredero, C. y Santamaría, A. (1996). El cine negro, maduración y crisis de la escritura clásica, Barcelona: Paidós. 

2 Wood, R. (1981). Howard Hawks, Colección Directores de Cine 10, Madrid: JC. 

Bibliografía 

- Heredero, C. y Santamaría, A. (1996). El cine negro, maduración y crisis de la escritura clásica, Barcelona: Paidós. 

- Hueso Monton, L. (1983). Los géneros cinematográficos, Burgos: Mensajero. 

- Wood, R. (1981). Howard Hawks, Colección Directores de Cine 10, Madrid: JC.


“Scarface” y su remake fue publicado de la página 59 a página61 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº14

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