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Primeros inmigrantes sirios en Mendoza

Carlos Isaac David

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº16

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº16

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación. Proyectos Ganadores.

Año IV, Vol. 16, Julio 2008, Buenos Aires, Argentina | 160 páginas

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Síntesis

La historia de la inmigración de mis bisabuelos árabes, Abraham y Francisca Dawud, comienza en la época en que estalló la guerra ruso-turca. La decadencia y la destrucción que esta guerra trajo para el Imperio Otomano, donde mis bisabuelos vivían, en la región donde actualmente es Siria, los obligó a inmigrar hacia una tierra más próspera donde pudieran recobrar la paz que habían perdido. La religión Abraham y Francisca era católica maronita y debido a esto sufrían mucha represión religiosa por parte de la mayoría musulmana dominante. Ésta represión fue otra de las razones por las cuales decidieron emigrar.  Desde América les llegaban noticias sobre cómo era de diferente la vida en la Argentina y cómo allí podrían recomenzar la suya. Entonces, fue hacia allí donde decidieron viajar. El viaje en barco demoró semanas y fue de aproximadamente catorce mil kilómetros. Una vez en la Argentina, debido a un error de transcripción y comprensión, su apellido original –Dawud– fue cambiado a David. 

De Buenos Aires se trasladaron a la provincia de Mendoza. En su tierra natal, los Dawud vivían del comercio a través de las caravanas de camellos que poseían. En Mendoza, debieron recurrir a abrir un almacén de ramos generales, donde venderían sus productos a la comunidad local. Aún no manejaban la lengua, por lo que debían reconocer a sus deudores a través de rasgos característicos, como cicatrices. 

La adaptación a este nuevo ambiente no fue nada simple para el pueblo árabe. El idioma, la comida y las costumbres locales constituían obstáculos significativos. Demoraron en acostumbrarse a estos nuevos atributos y adaptarse a su nueva patria. En 1910 nace Jesús David, mi abuelo, primer hijo varón del matrimonio entre Abraham y Francisca, padres ya de tres hijas. Jesús cumplió el servicio militar en su juventud y trabajó como árbitro de fútbol antes de heredar el almacén de ramos generales, tras la muerte de Abraham, en 1936. Se casó con una hija de campesinos locales, llamada Valeria Fredes, con quien tuvo tres hijos: Stella Maris, Armando Jesús y Santiago Abraham, el mayor –mi padre–. Llegó a ser intendente y jefe de policía de su pueblo, Eugenio Bustos. Solía salir a jugar al truco con sus compañeros, en los bares. Le gustaba hacer ejercicio y salir a caminar, cuidaba mucho de su salud. 

Jesús murió en 1999, con 89 años y dejó viuda a Valeria. Guardo pocos pero muy precisos recuerdos de mi abuelo, en mi infancia. Él solía jugar conmigo y cuidarme cada vez que lo iba a visitar con mis padres a Mendoza. Sin lugar a duda, nuestros abuelos y bisabuelos nos dejaron, además de cosas materiales, muchas enseñanzas y cariño, una gran lección: jamás rendirse ante las hostilidades de la vida, aunque parezca imposible sobrevivir, y siempre luchar por lo que uno cree y una vida mejor, cuando lo cree de corazón.

Conclusiones

Luego de su lectura de un análisis posterior de este trabajo, podemos concluir que lo que los inmigrantes árabes le aportaron a nuestro país fue de gran importancia para el crecimiento y desarrollo de varias áreas de la economía argentina, tales como la agricultura y el comercio. También nos dieron a conocer varias personalidades destacadas en la política del país. Por otra parte, fueron, en términos de inmigración, los que más debieron sacrificarse y más dificultades tuvieron en adaptarse, dado a las diferencias de idioma, cocina, costumbres, etcétera.