1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº17 >
  4. Leónidas Gambartes

Leónidas Gambartes

Greco, Eleonora

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº17

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº17

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la imagen Edicion III.

Año V, Vol. 17, Agosto 2008, Buenos Aires, Argentina | 111 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

“…Yo sólo trataba de escuchar la voz de las cosas circundantes y muchas veces pensé que algo más fuerte que yo me obligaba a trabajar infatigablemente para expresar todas esas voces anónimás; tal vez por eso he llegado a creer que un artista, antes que nada es un revelador de verdades esenciales, solidarizado con las gentes a quien de alguna manera representa…” Leónidas Gambartes (1909-1963) De mañana, Leónidas Gambartes era dibujante cartógrafo del río Paraná en las oficinas rosarinas del Ministerio de Obras Públicas, de tarde pintaba, de noche se reunía con amigos en el bar El Cairo. Era miope, gran lector, nunca abandonó Rosario y murió joven. Autodidacta, en la década de 1930 frecuentó a Antonio Berni y a David Alfaro Siqueiros, creó una asociación de estudiantes de arte -cerrada por la dictadura de Uriburu- volvió a las andadas en 1950 impulsando el Grupo Litoral y conquistó Buenos Aires en 1954, con una muestra en la galería Bonino. Gambartes dejó acuarelas y dibujos admirados por Manuel Mujica Láinez, Julio Payró, Guillermo Roux y Luis Noé, entre otros. Obras que van desde el surrealismo al despliegue del mundo mágico de las culturas del Noroeste y el Litoral, poblado de leyendas y animales mitológicos.

Siempre fue un pintor admirado por sus colegas. Noé se acercó a él fascinado por ese casamiento entre los mitos, el paisaje del litoral, la soledad de sus habitantes y el lenguaje visual de la modernidad.

Roux entretanto opinó que si hay un artista pintor que ha de atravesar los tiempos más allá de las momentáneas novedades, ése es Gambartes, porque con medios técnicos personales encuentra lo universal. Y el propio Gambartes sostenía: Creo que pinto el sentimiento de la superstición, de la memoria de la tierra.

Hijo de una familia de origen vasco francés afincada en Rosario, Gambartes dejó la escuela secundaria para trabajar, pero dibujaba desde chico. En familia oyó las leyendas folclóricas que lo inspiraron luego: Nunca los cuentos que leí más tarde, los cuentos de gnomos y de hadas, tuvieron para mí tanta viviente y alucinada realidad.

Conocía del trabajo de las vanguardias europeas y americanas, desde Picasso a Torres García. Creía que un artista, antes que nada es un revelador de verdades esenciales, solidarizado con las gentes a quienes de alguna manera representa.

Su obra

Desde los primeros apuntes de Gambartes, en 1934, podría definirse su trayectoria artística como un viaje hacia el fondo de la pintura. La palabra pintura no está empleada aquí en el sentido purista, ni tampoco como identificada con la forma abstracta en sí misma, sino en un sentido total, significativo y expresivo a la vez, como unidad tema-forma, como cuadro. De modo que este viaje de Gambartes al fondo de la pintura corre parejo, con el proceso mismo de la conquista de su estilo.

En sus comienzos -época de la Mutualidad de Rosario-, aquel grupo formado alrededor de Berni, se inicia con apuntes naturalistas, rápidos y frescos, a los que se suceden motivos fuertemente subjetivados, donde, en cierta atmósfera afín al realismo mágico la materia de un objeto natural (piedra, flor, caracolillo) vibra en una atmósfera intensamente lírica signada por formás que juegan en primeros planos casi alucinantes.

Naturaleza lírica, título de una tela de aquel tiempo define esta intención claramente desde su mismo título.

Sigue a esta etapa un período onírico, con motivos a veces de tipo surrealista. Corresponden a esta época tinta-chinas de una penetrante fineza, hasta que desemboca al fin en los primeros cromos de yeso, técnica y actitud que sería en él definitiva.

Esta etapa se inicia en realidad con la serie de figuras y paisajes, donde continúa la tendencia inicial de raíz temática, para profundizar el proceso en una nueva dirección.

Este viaje al fondo de la pintura se registra en Gambartes dentro de este itinerario: comienza con el acento sobre lo temático-figurativo, primero de tipo naturalista, luego onírico o surrealista, pero a medida que avanza en la etapa de figuras en el paisaje este tema va penetrando cada vez más en el cuadro, de modo que el motivo temático, sea cual fuera, va quedando atrás -como debe ser-, para ir aflorando a la piel de la tela la pura trama pictórica y compositiva. Es un proceso que no debe confundirse con una abstracción creciente, ni por tanto, con una desfiguración standard. Se da sin fractura ni abandono de la actitud total tema-color-forma, mediante un desplazamiento ininterrumpido que trastoca los planos o “estratos” reorganizándolos en una dinámica de la profundización de los medios. Es este justamente el rasgo que indica la fuerza principal del artista.

En Gambartes el tema principal penetra el cuadro y se va al fondo, como en toda buena pintura, y no revela su significado por alusiones representativas, ilustrativas, sino que lo expresa por la acción directa del color, el ritmo, la materia, la trama compositiva.

El tema existe, pero está la pintura adelante y él atrás.

No yuxtapuestos, no más o menos apareados, sino amásados en una firme totalidad. Corresponde este momento a la época de los temás que aluden al pasado indígena del litoral, captado no a través de documentaciones o de ideas inspiradas en el arte precolombino, como podría suponerse justamente por el tono auténticamente americano que consiguen, sino mediante el contacto directo del artista con las supervivencias de este pasado indígena del litoral, de tronco tupí-guaraní, visibles todavía hoy en el mito, las supersticiones, las leyendas, los objetos milagreros o curanderiles, y aún los tipos humanos que pueden encontrarse en las rancherías o en el interior, y, por supuesto, en las sugerencia del mismo paisaje físico. Es así como Gambartes inaugura en nuestro país una posibilidad temática hasta entonces virgen con relación a la gran pintura, y que es buena parte de nuestra realidad, no de la realidad aparente, sí de la profunda, esa que se anida en ciertas perduraciones de la realidad típicamente americana.

Es una pintura, en suma, fascinante. Formalmente pura como la mejor invención abstracta, pero sin esterilidad de las formás vacías: fecunda, en cambio, en el mundo expresivo que le da profundidad y lo hace trascender hacia lo americano, una de cuyas realidades casi siempre oculta o deformada impugna y denuncia, al mostrarla en un mundo que parece venir desde el pasado, pero que se revela sin embargo viviente en un alucinante latido estático que lo deja inmóvil y perplejo, en una presencia ultra real, tal como puede verse en los ojos oscuros de los niños y los viejos no sólo del Norte sino de las capas sumergidas del litoral. Pintura sólida, poderosa, sin traspantojos ni astucias de oficio, tan lejos del folklore como del snobismo, agria y arcaica pero cargado de autenticidad. Un arte americano, en suma, donde los últimos frutos de la escuela de París y de las últimás experiencias que van del surrealismo a un constructivismo a lo Torres García no están servilmente acatadas, sino digeridas y puestas al servicio de un mensaje valioso y valiente, nacional y personal a la vez, y por lo tanto válido para todos los hombres, pues trasciende con frescura y espontaneidad a la universal substancia del arte.

Fragmentos de un reportaje realizado en 1958

¿Qué pinta usted? Yo creo que pinto el sentimiento de la superstición, de lo onírico, de la memoria de la tierra, las formás y colores que se suscitan, la vida cotidiana de cierto tipo de gente de nuestro país (me refiero a la gente más arraigada de nuestro suelo, la que de alguna manera ya es América) y trato de expresar el ámbito de mi ambiente litoral lo que este tiene de nacional, su fondo mítico, profundo, que está más allá de las grandes dimensiones sembradas o de los campos de ganado, que está en el fondo anímico de las gentes y que por allí, se conecta con el hombre universal, y trato de hacerlo dentro del lenguaje específico de la pintura.

¿Encuadra su obra dentro de alguna tendencia o escuela? No. Las escuelas o los ismos europeos son un estado de vigencia que ha hecho la exégesis del problema general de las leyes universales de la pintura, estas son seculares y la han llevado a grados de análisis como creo que no se hizo nunca. La pintura europea a partir del impresionismo es hasta nuestros días un estudio parcial muy exhaustivo de esas leyes generales. La misma lugaridad de los ismos determina ese carácter. A mi personalmente me han servido, luego de su conocimiento, para expresarme en libertad con el idioma de la pintura. En cuanto a la tendencia, ésta puede ser, en todo caso, y dado que yo no puedo repetir problemás de la inteligencia europea, el descubrimiento de las formás de América a partir de mi ámbito litoral.

¿Qué pintor o pintores le resultan más representativos del siglo XX? Me resultan más representativos todos los pintores que mejor han representado los ismos europeos. Podemos hablar en el cubismo de Braque, Picasso, en el impresionismo de Monet, en el neoimpresionismo de Seurat, entre otros.

Leónidas Gambartes es, aunque cueste creerlo, el único pintor argentino que se lanzó a investigar y recrear las mitologías indígenas de la cultura del litoral todavía presentes en los rituales domésticos de la gente del interior, esa gran porción de historia arrinconada por la monumental influencia de las oleadas inmigratorias europeas.

Su original visión (original hasta en su capacidad sensorial concreta, ya que Gambartes sólo tenía un campo visual de treinta centímetros de lado) desorienta a historiadores de arte, tan proclives a las clasificaciones, para quienes este artista constituye un raro ejemplo de lo inclasificable.

Desobediencia premeditada, libertad expresiva o velada provocación de este cartógrafo de profesión que pintaba con rigurosidad y perseverancia en los ratos libres y que se negó sistemáticamente, y a pesar de premios recibidos, a abandonar el país en busca de las novedades estéticas que Europa ofrecía a sus pares.

A 45 años de su muerte, la obra de Gambartes tiene tal vigencia que cualquier teoría entre los global y lo local podría leer en ella la resistencia necesaria y profunda que lo telúrico sabiamente ofrece.

Pero es el rescate de la vida del hombre, esposo, padre, amigo, militante comunista, un simpatizante –como prefiere definirlo su viuda-, lo que hace apasionante la vida de Gambartes. Él es, en sus actos cotidianos y en sus certezas reiteradas un testigo atemporal de la esencia de esta tierra, América, a la que estilizó y descifró de infinitas formás con irrefutable decisión de conjurar su olvido.

“…Hablo con el lenguaje de la pintura, que es universal; pero hablo como un hombre de América, como argentino, de sus recuerdos y de sus mitos, del hombre, de su geografía, de su vegetal y mineral; con la responsabilidad que significan para mi espíritu los signos todavía indescifrables de las viejas culturas nativas y la presencia indudable de la sensibilidad contemporánea…” Leónidas Gambartes

Bibliografía

- Grupo Rioplatense, cátedra. Experimental. Leónidas Gambartes. Buenos Aires, Centro Cultural Borges.

- “Lyra” N° 171/173, 1958, Leónidas Gambartes. Argentina Diccionario Enciclopédico Salvat, 1970.

Recursos electrónicos

- www.artesur.com/catalogo/news.php?id=36 - www.macromuseo.org.ar/coleccion/artista/p/piccoli_anselmo.html


Leónidas Gambartes fue publicado de la página 95 a página96 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº17

ver detalle e índice del libro