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Su carta

Rimoldi, María Celeste

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº37

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº37

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2010 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2010

Año VII, Vol. 37, Abril 2011, Buenos Aires, Argentina | 116 páginas

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Síntesis

Todo comienza con mi esposo que se manchó la ropa comiendo un asado en la casa de mis padres. Dejó la mesa para buscar algo con que limpiarse, se metió en el lugar equivocado, y volvió con una caja por demás extraña. Como provenía de un espacio venerable, la habitación de mi abuela, que no se había tocado desde su muerte, el primer impulso fue dejar la caja cerrada. Pero la curiosidad mata al gato. Mi madre decidió abrirla, y hurgando en el contenido –en su mayoría cartas, ¡y qué cartas!–, simplemente descubrió su verdadera historia. Sí, nada más que eso. Descubrió que su padre no había sido su padre. Y que la historia de amor que la había traído al mundo tenía mucho de Montescos y Capuletos. Así comenzamos una investigación hasta dar con una mujer que pudo aportar más datos: la esposa legítima de aquel que fuera el padre biológico de mi madre, un hombre que, rechazado por la familia de mi abuela, había ido a parar a la cárcel.

Lamentablemente la investigación se vio trunca, ya que la mujer, Rosa, murió poco tiempo después. Sin embargo, lo poco que aportó sirvió –cataclismo espiritual de por medio–, para que mi madre se hiciera de su verdadera historia.

Conclusión

Pienso en la historia de la caja de Pandora y ahora logro entenderla con mucho mayor dramatismo. Me pongo en los zapatos de mi mamá y no logro saber qué hubiera hecho yo.

Recuerdo que se puso mal, pero que conservó la entereza.

¡Toda su historia personal se venía abajo! Fue como si naciera de vuelta. Imagino su dolor, pero al mismo tiempo supongo que en el fondo, un gran alivio tuvo que haber sentido también. Claro, haber dejado esta vida sin enterarse de nada la hubiera preservado de sufrir, pero puesta a bailar, tuvo que haber resignificado esa herida. Algo así como la operación que se hace para extraer un apéndice inflamado. Por supuesto, los médicos usan anestesia.


Su carta fue publicado de la página 73 a página73 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº37

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