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Usted es la culpable

D`Agrosa, Vanina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº37

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº37

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2010 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Segundo Cuatrimestre 2010

Año VII, Vol. 37, Abril 2011, Buenos Aires, Argentina | 116 páginas

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Síntesis

Para el trabajo práctico final, decidí escribir sobre mi abuela materna llamada Genara. Desde que yo era chica, ella me contó relatos sobre su vida.

Mi abuela nació el 4 de marzo de 1935, en Villa Dolores, Córdoba.

Al dar a luz, su madre María, falleció a causa de una eclampsia. Los médicos supusieron que no sobreviviría, pero Carlos, su padre, la robó del hospital y la crió en el campo.

Genara tenía tres hermanastros, Jorge, Alberto e Irma, de un matrimonio anterior de su padre. Durante su infancia, y por el resto de su vida, no encontró una mujer que sustituyera el rol de la madre que no conoció. La única persona que le brindó cariño incondicional fue su abuelo Félix, pero la vida quiso que a los siete años lo perdiera.

Durante un verano de su adolescencia, la visitó su hermano Jorge con un amigo, Apolinario, que se enamoró de Genara, y la cortejó hasta conquistarla. Mi abuela pasó su juventud en el pueblo que la vio crecer, hasta los diecisiete años, cuando su padre la obligó a partir hacia Buenos Aires. En la gran cuidad, su vida cambió por completo. Terminó el secundario con gente que no conocía, continúo su noviazgo con Apolinario, hasta casarse con él a los veintiún años de edad.

Se mudaron a Tablada, en la zona oeste. Luego de un embarazo perdido, Genara concibió a su primera hija, trayéndola al mundo en agosto de 1957. En los años siguientes tuvieron dos hijos más: Mario y Ricardo. En 1967, Genara logró convencer a su marido para que la dejara trabajar en una escuela.

Se anotó sin muchas esperanzas y a los meses la llamaron.

A partir de este momento comenzaría un camino por la docencia que marcaría con paso firme y grandes convicciones.

Su vida había comenzado a normalizarse cuando, en 1978 su marido sufre un accidente cerebro vascular, quedando sin habla y con reducción de movilidad. Pero Genara no lo abandona, y logra repartirse entre el trabajo, sus hijos en plena adolescencia y los cuidados de su esposo. Luego de jubilarse en 1992, empieza una serie de viajes por distintas partes del país. Se dedica a su jardín de flores, a leer extensos libros y a disfrutar de sus nietas.

Conclusión

La historia de Genara nos deja un ejemplo de cómo se pueden atravesar las adversidades valiéndonos de una gran fuerza de convicción y de paciencia. Genara sabía que su vida cambiaría por completo, pero igual aceptó mudarse a Buenos Aires, y se amoldó a su nueva vida. A pesar de sus jóvenes veintiún años, asumió la responsabilidad de formar una familia junto a Apolinario. Su marido enfermó, pero no lo apartó de su lado. Lo cuidó hasta los últimos momentos.

Considero que ella me deja un modelo a seguir. Aprendí que en la maravillosa aventura de vivir, buscando la felicidad, no importa qué suceda, siempre hay que seguir adelante. A pesar de conocer la historia de mi abuela, al escribir noté que me faltaban muchos detalles. Por momentos, se superponían los años en que sucedían las cosas, y debí volver a consultarla para esclarecer los hechos. También, me pasó que pude comparar lo que a ella le tocaba vivir con la situación del país.

A veces coincidían los hechos como causa y consecuencia de los procesos sociales.

Cuando comencé a escribir, me costó definir cómo encarar la historia. Pero una vez escrita la introducción, las palabras parecían surgir sin mayores problemas. Primero tuve que tomarme una tarde para conversar con mi abuela sobre los hechos que yo conocía, pero anotando fechas y nombres. En la segunda entrevista, empecé a indagar más en las situaciones que me generaban dudas, o que todavía no tenía claras.

Me faltó información sobre su madre, ya que su padre le habló muy poco de ella. Las fotos y documentos son casi nulos.

Sólo hay una foto, pero es muy pequeña; y una historia sobre unos gauchos matreros que mataron a los padre de María, y la separaron de su hermano. Otra dificultad con la que me topé, fueron algunos sucesos de la historia que no conocía o que no encontraba información.

Al finalizar mi investigación y poder concluir su historia, me doy cuenta de la cantidad de cosas que descubrí con este trabajo. Ahora tengo el árbol genealógico familiar más claro y sé de dónde vengo.


Usted es la culpable fue publicado de la página 96 a página97 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº37

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